Esta vez la votación fue unánime para la primera opción: La ruta de los tejos milenarios del Barondillo. Los participantes en esta singular búsqueda de los seres vivos más antiguos de la Comunidad de Madrid fueron (por riguroso orden alfabético): Chicho, Fernando, Jerónimo, JG (cronista), JP, JuanAngel, Manolo, Paco, Pablo y Neska (que se apunta siempre que puede).
En el punto de partida, aparcamiento de la Isla, el panorama se presentaba, sombrío, hasta el punto que algunos (pusilánimes) sugerían hacer una "gastronómica". Caía una fina llovizna y las nubes cubrían casi todo el cielo.
Pero todo estaba previsto y estas anomalías climatológicas solo eran para poner a prueba el espíritu del grupo.
Allí comimos, pero como el frio arreciaba prescindimos de la habitual siesta e iniciamos el regreso. Nos dividimos en dos grupos con dos rutas diferentes pero sorprendentemente nos encontramos y completamos el final juntos, esta vez por la orilla derecha.
La vuelta en coche fue sin problemas y al llegar a casa descubrí la causa de un indefinido olor que había notado en el trayecto. No eran ni Jeronimo ni Chicho, sino Neska que había descubierto en la excursión un delicioso aroma (para ella) y lo había utilizado para perfumarse. Como ni Maruja ni yo estábamos de acuerdo tuvo que aceptar la eliminación del olor, aunque lamentablemente no hemos conseguido que sea completa.
El cronista Jesus Garcia Carcedo
Fotos: