jueves, 4 de abril de 2013

Marcha al Collado Cabrón




Nos reunimos los Marchosos en Canto Cochino a la hora prevista y, tras un breve intercambio de opiniones, decidimos iniciar la subida hacia Collado Cabrón al revés de lo previsto.
Mientras terminamos de ajustarnos las botas, las mochilas y demás, nos saludan muy contentos los niños y niñas de un grupo escolar que va de excursión acompañado de  sus resignados profesores.
Aunque La Pedriza ya es de sobra conocida por todos nosotros, siempre es un placer andar por esta formación granítica, única en el mundo, y en especial en un día como el de ayer cubierto por nubes que amenazaban tormenta.
Tras una breve marcha por el bosque de pinos, y tras superar una fuerte subida, llegamos al Collado Cabrón propiamente dicho y con perdón. Allí tomamos los frutos secos y el vino de la bota de Paco el Botero.
Continuamos nuestro camino hacia la Charca Verde con la intención de  desviarnos en el primer sendero que gira a la derecha, pero nos lo pasamos, seguimos bajando y cuando se acaban los pinos y el paisaje se abre a una pradera rodeada de imponentes rocas, descubrimos con sorpresa una gran manada de cabras que pastan tranquilamente vigiladas por algunos cabrones (¿quizá de ahí lo de Collado…?), que no se asustan cuando nos acercamos. Las fotografiamos a placer y continuamos nuestra ruta hasta  el siguiente sendero que nos lleva a una  charca que no es la Verde, pero que es igualmente impresionante.
Bajamos hacia Canto Cochino por la orilla del Manzanares que va repleto de agua con una fuerza como hace tiempo que no se veía y acompañados por decenas de buitres que planean en el cielo tormentoso.
Aquí se produce una breve separación: J.L. y Fernando por un lado, Jero, Chicho M.A. y Manolo por otro y Paco y M por otro, pero finalmente nos reunimos   en los coches y partimos hacia el restaurante de Manzanares ya conocido por todos, donde disfrutamos de una agradable charla, una estupenda comida y dos botellas de excelente vino ( lo del vino gracias a Paco, todo hay que decirlo)
Hemos subido a Collado Cabrón, hemos pasado un día estupendo, hemos comido bien,
¡qué cabrones somos!

jueves, 28 de marzo de 2013

OBSERVATORIOS ESPACIALES EUROPEOS



 La Agencia Espacial Europea (ESA) tiene colocados en órbita dos observatorios espaciales, el Planck y el Herschel, que fueron lanzados en 2009 con el mismo cohete Ariane 5, pero que luego se separaron emprendiendo viaje por separado y con objetivos distintos.
 El observatorio Planck con la misión de hacer observación  de las primeras luces del universo (puesto que está mirando a distancias que la luz ha tardado el tiempo de la edad del universo en llegar a nosotros), obteniendo un mapa de gran resolución de las pequeñísimas variaciones de temperatura de unos puntos a otros y que son semillas de las galaxias. Para ello ha escudriñado todo el espacio  buscando la luz más antigua del universo y con ello ha ajustado la edad a 13.810 millones de años y detectado que está compuesto de 4,9% de materia corriente, 26,8% de materia oscura  y 68,3% de energía oscura. Además ha ajustado la constante de Hubble (velocidad de expansión) lo que ha añadido 100 mills. de años a la edad establecida antes de él.
 En los primeros momentos el universo a partir del BB,  era una sopa densa de partículas (protones, electrones y fotones) que al enfriarse después de 380 mil años, ocurrió que esa menor temperatura permitió que se unieran formando átomos (los protones y electrones) y se liberaran los fotones apareciendo la luz y haciéndose el universo transparente. Aquellos fotones son la radiación del fondo cósmico de microndas, muy fría de 2,7ºK que capta el telescopio Planck y que le ha permitido hacer un mapa del universo primitivo muy preciso. Y se ve que el universo no es tan isótropo como apuntaba el modelo estándar.

 El Herschel es un observatorio de infrarrojos diseñado para escrudiñar el universo en frecuencias infrarrojas. Orbita en el L2 (segundo punto de Lagrange (1)) del sistema Tierra-Sol y que está situado a 1,5 mills de km. de La Tierra en dirección hacia fuera del Sistema Solar, con un radio de 700 mil kms y en el plano perpendicular al eje.
 El infrarrojo es la banda en la que transmiten la mayor parte de la energía los cuerpos que están a menos de 3000ºK, como son las gigantes rojas, las nubes de polvo, los cometas y los asteroides. Y como las longitudes de onda larga atraviesan más fácilmente las nubes de polvo y gas que inundan el espacio, son muy útiles para revelar lo que esconden o tapan aquellas.
 Es además la radiación que permite estudiar los procesos de formación estelar o galaxias antiguas. Es por esto además por lo que hay que observarlas fuera de la atmósfera, ya que estas radiaciones son absorbidas por la atmósfera. Y además tiene que estar el observatorio fuertemente refrigerado para que la propia radiación del instrumento no perjudique la observación. Es por esto que su vida se acaba cuando lo hacen los depósitos de refrigerante.
 Al estudiar las galaxias más lejanas podemos reconstruir el universo primitivo. Gran parte de los procesos se ocultan detrás de las nubes de polvo, pues de ellas proceden más de la mitad de la radiación emitida, obviamente en el infrarrojo y están dando información de los nacimientos de las estrellas, puesto que el polvo retransmite la luz visible pasándola al infrarrojo. Por ejemplo se está viendo cómo se condensan las nubes para formar las estrellas y saber mucho de ellas, dado que podemos obtener mucha información  a través de las líneas espectrales con lo que conocemos la composición de los elementos que radian. Además se puede estimar la velocidad a la que las galaxias se alejan de acuerdo a la ley de expansión del universo.
 En los procesos de formación de las estrellas se determina la masa, a mayor más temperatura pero menos tiempo de vida y más síntesis de elementos en ella. Finalmente la explosión de algunas de ellas en supernovas nos dará los elementos más pesados.

(1)


Los puntos de Lagrange, también denominados puntos L o puntos de libración, son las cinco posiciones en un sistema orbital donde un objeto pequeño, sólo afectado por la gravedad, puede estar teóricamente estacionario respecto a dos objetos más grandes, como los Observatorios Herschel y Planck para el Sol y La Tierra o como es el caso de un satélite artificial con respecto a la Tierra y la Luna. Los puntos de Lagrange marcan las posiciones donde la atracción gravitatoria combinada de las dos masas grandes proporciona la fuerza centrípeta necesaria para rotar sincrónicamente con la menor de ellas. 




JP

jueves, 21 de marzo de 2013

MARCHA A LA JAROSA RT149 EL 20 DE MARZO 2013


Le cambié la vez a JP dado que esta con el brazo en cabestrillo a la espera de que se le acabe de curar la luxación en el dedo causada por la caída en bici. Fernando me llamó diciendo que como no tenia Internet se disculpaba de no venir a esta marcha. JG tenia el día de descanso; Manolo no tenía ninguna excusa especial, pero tampoco quería venir. Juan dijo que esta vez él tampoco nos acompañaba. Pensé que si al menos venía el de la bota la marcha estaba salvada y así fue. Paco Miguel, MA, Chicho, Jero y  JL fuimos los seis que  nos juntamos al borde del embalse de la Jarosa para intentar hacer la RT 149 de A. Campos en el día siguiente a San José, un día soleado pero con viento frío propio de la estación. 
Con buen paso empezamos a caminar a las 11h hacia el área recreativa don de nos encontramos con algunos potenciales pescadores merodeando por el borde del embalse. Empezamos a subir por la pista asfaltada  rodeados de pinos laricios de porte robusto y buena madera.
Muchos pinos tenían muerdago lo que atrajo nuestra curiosidad. Se oía también el canto de algún pájaro pero desapareció según íbamos subiendo. 
Fotografiamos un burro espléndido, especie en extinción en España. Mas adelante vimos ciervos que corrían perseguidos por perros. 
Nos tomamos los panchitos a las 12:30h, nueces, almendras y demás frutos secos acompañados de un vino de crianza con que nos obsequió Paco; que venia maravillado de ver la Alambra y bailar tangos en Granada.
Como A. Campos decía que se podía ver la cruz de los caídos, dejamos el trazado de la ruta, cruzamos el muro del cercado del valle de los caídos y a poca distancia apareció la mole imponente de la cruz. 


Cual turistas tomamos fotos aunque la luz no favorecía la exposición. Jero nos contó que una vez hizo un recorrido por  las 14 ermitas que forman un Vía alrededor de la Cruz, y vimos el pico de la que se denomina en el mapa "ermita del Altar Mayor".


A propuesta de Chicho en vez de desandar el camino para volver a la ruta, nos fuimos monte a través por entre las bancadas de pinos que empezó a plantar Felipe II a encontrarnos con el trazado de A. Campos, lo cual nos llevo una hora entre maleza y neveros.
A las 14:30 encontramos unas piedras con una vista magnifica donde paramos a comer. Con la luz del sol los pinos toman un color verde, plateado  y dorado precioso.

Como de costumbre encontramos a los guardabosques haciendo limpieza con fuegos controlados.

Nos tomamos los bocatas, la ensalada en abundancia, vino de crianza, chocolates de todas marcas, aguardiente de MA, café de Miguel y una torta borracha de pasas que trajo Cicho y que estaba deliciosa.


Como la mitad del grupo estaba cansado de andar por asfalto nos dividimos en dos grupos, el grupo y MA y JL continuaron la ruta asfaltada y el grupo 2 con el resto acortaron, siguiendo el camino que hicimos la vez anterior cuando sufrimos la ventisca de nieve.
En el grupo 1 vimos mas ciervos y  los múltiples arroyos que bajan cantarines en primavera : Picazuelo, Matalachina, Álamos blancos y seguimos el arroyo de la Jarosa por la senda de las trincheras que nos llevo al coche. Nos hicimos fotos y esperamos a que llegara el grupo 2; el de los lentos que con menos recorrido tardaron mas tiempo.






Según Chicho “los del equipo B. Desde donde comimos bajamos por un camino fácil y directo a encontrarnos con el forestal por el que habíamos subido con nieve el año pasado en febrero; desde el punto de encuentro se ve que sale un trazado en rojo-fino que  sube hacia la izquierda, para después coger el cortafuegos por el que nos lanzamos el año pasado, y que esta vez no seguimos, prefiriendo bajar por forestal-tierra directo al pantano.  En la Jarosa hay que evitar el asfalto, la ruta que describe AC en RT149-La Jarosa, la circunvala totalmente por este tipo de forestal-asfaltado.”
En el pueblo de Guadarrama Chicho nos invitó por su onomástica, a unas cervecitas que supieron a gloria. La camarera al vernos con cara de cansados nos obsequió con todas las tapas que le habían sobrado.
Saludos JL




viernes, 15 de marzo de 2013

AMBITE-MONDÉJAR-AMBITE 13.3.2013


En primer lugar, desde estas páginas de los marchosos, desear la pronta recuperación de dos de los miembros que no pueden asistir por sendas operaciones, y a los que se les echa en falta. Fernando, con su característico humor negro, comentaba, cuando el aire, más bien vendaval, y la nieve caía sobre nuestras cabezas, lo oportuno que hubiera sido una disertación, en esos momentos, por parte de J.P  sobre el antropomorfismo de los esquimales.

Pasando a los prolegómenos de la excursión: en el sitio de reunión, para asombro nuestro, siguen manteniendo el nombre del dictador y sanguinario caudillo, algo que debería hacer aborrecer a cualquier persona decente de ese pueblo, y mientras esperábamos unos cuantos a los demás, se nos acercaron un grupo de muchachitas, estudiantes universitarias de comunicación audiovisual y tomando a Miguel Ángel por un autóctono de esas tierras le hicieron una entrevista grabada visualmente en la cual con un aplomo y desparpajo propio de un presentador de televisión, les relató la historia y milagros de ese pueblo: la encina milenaria, el palacio, la iglesia y el ferrocarril del Tajuña que unía Madrid con Alocen (en Guadalajara), y que fue, a la vez, un tren de mercancías y de viajeros, dejando de funcionar hacia 1953.

Siguiendo con nuestra espera decidimos tomarnos un café en el bar de la plaza. Posiblemente desde la época en que tomó dicho nombre, no habría pasado por allí un inspector de sanidad ya que los bollos que tenía en el mostrador, y que ingenuamente Miguel pretendía saciar su hambre con uno de ellos, estaban completamente mohosos  y fue de pura casualidad el que no los ingiriera. Otro hecho más vendría a confirmarnos lo anclado de este pueblo en la etapa del dictador: la ausencia del bodeguero (Paco) dejó, de nuevo, en manos de Miguel el aprovisionamiento de los caldos. En el supermercado del pueblo, tan cutre como el bar de la plaza, inocentemente pidió si tenían un vino de Rioja, dándole por única contestación que lo único que tenían era una botella oscura sin ningún tipo de identificación; rezando para que no estuviera también caducada y pagando por ella  un precio por el que Paco nos trae un crianza de Ribera del Duero, conseguimos avituallarnos  con un vino para la hora de comer.

Reunida la grey nos aprestamos, con los coches, hacia el inicio de nuestra excursión: la vía del ferrocarril que unía Ambite con Mondéjar.

La vía, durante un par de Km es un puro pedregal incómodo de andar y que suscitó algunas protestas, yo creo que más propias de la edad  que su dificultad, pues todos en nuestra juventud hemos trotado por pedreras y cánchales más arduas y fatigosas. La excursión transcurre principalmente por un sotobosque Mediterráneo jalonado de carrascas, encinas y quejigos, así como de plantas aromáticas como el tomillo, la mejorana y el romero (en flor) y de arbustos varios (aliaga, genista, retama...). Posteriormente y después de tomar los panchitos al resguardo de una trinchera del ferrocarril, el estado de la vía  se hace menos pedregosa y más fácil de andar.
En un momento determinado y dando vistas a Mondéjar abandonamos la vía  para  comenzar el regreso siguiendo el track original, no sin antes discutir ciertas variantes propuestas por algunos miembros. Pasamos por campos de labor, pastizales y un campo de almendros en flor, antes de elegir un sitio para comer. Arrecidos de frío y con un aire helado que dejaba las manos y rostro gélidos comimos nuestras viandas. No hubo tiempo para la siesta de Manolo ya que el frío y la nieve no la hacían recomendable. Así pues, al terminar de comer reemprendimos la marcha para en pocos minutos dar de nuevo con la vía que nos llevaría hacia los coches, donde José Luis nos invito en un bar adyacente por la cercanía de  su onomástica.
PD. Como apunta Chicho en un correo posterior a la excursión, la falta de referencias se debe a que la vuelta la tracé sobre el mapa siguiendo caminos y veredas tradicionales que se observan en los mapas y ortos del IGN. Creo que se puede hacer esto sin mucho conflicto. Es evidente que nos podemos encontrar con dificultades imprevistas (la mayor parte de las veces, vallas cinegéticas), pero también nos va a permitir abrir nuevas rutas senderistas por los alrededores de Madrid.

Juan Ángel






jueves, 7 de marzo de 2013

El Abedular de Canencia 6 de Marzo 2013






El invierno nos está haciendo cambiar los planes para escapar lo mejor posible de las inclemencias que se predicen para los miércoles. La semana pasada fueron las propuestas que nos proponían entre otras opciones, “resbalar” por las Guarramillas, pero fuimos más conservadores y nos acercamos en su lugar a la Dehesa de Moncalvillo. Este miércoles se pronosticaba : 90 % de posibilidad de lluvia. El leader semanal de la manada es gallego, y cómo “lluvia” le hace pensar en un comienzo sin final, les sugirió que podríamos hacer una “gastronómica”. Se ofrecía La Jarosa comida en Guadarrama, Pedriza comida en Manzares el Real y Puerto de Canencia con bajada a Miraflores. Está última fue la opción elegida, así que a las 11.15 h, Jero, JP, Miguel, Miguel Angel, José Luis, Manolo, Paco y el qué escribe, nos reunimos allí para volver a realizar la excursión 090-El Abedular de Canencia de AC, que ya habíamos hecho en octubre del 2009.

El puerto de Canencia nos sorprendió al llegar, ya que había hielo en el aparcamiento cercano a la Fuente de la Raja, así que no pudimos dejar los coches en el sitio habitual. El forestal que comienza allí, estaba completamente nevado y nos predecía una excursión preciosa, como así fue. Ver los pinares con nieve resulta muy reconfortante, caminar por ellos hasta llegar al Sestil del Maillo y desde allí girar y subir por su orilla derecha, viéndolo bajar con brío, hasta que alcanzamos la cascada de Mojonavalle, fue una delicia. No siempre se puede disfrutar de un espectáculo semejante.
 Tuvimos suerte, además no llovió. Se ve que “90 % de posibilidades de lluvia”, no cuenta toda la historia, en Castilla eso puede suponer que a lo “peor” puede llover un rato, que diferente de los recuerdos que el escribe tiene de lo que ocurre en su tierra.

La excursión, fue muy parecida a la que habíamos hecho ya en el 2009, sólo que esta vez al no estar los abedules con hoja, preferimos en vez de acompañar al río hasta el puente de la Pasada, caminando por el abedular, subir , cómo ya queda dicho, para disfrutar de los hielos de la cascada.


Al final nos tomamos los bocadillos en Miraflores bajo techado y disfrutamos además de la compañía de Fernando que se había acercado a comer con nosotros. Ya cuando nos ibamos apareció este regalo:




Chicho





sábado, 2 de marzo de 2013

Dehesa de Moncalvillo

Marcha: La Dehesa de Moncalvillo
Fecha: 27/02/2013
         Asistentes: Chicho, JP, JGC, Manolo, Miguel, Paco,  Juan Angel,  Miguel Angel y yo

Hoy, después de desestimar las marchas de la propuesta oficial debido al mal tiempo (frio y nieve), nos decidimos por una facilita, con poco desnivel y en una zona con menos nieve: La dehesa de Moncalvillo, perteneciente a San Agustín de Guadalix. Formó parte de la dehesa que los señores de Mendoza donaron a los pueblos de Pedrezuela y San Agustín de Guadix en 1459 con la condición de que no se vendiera ni se dividiera, pero solo San Agustín de Guadalix cumplió esta condición y hoy día conserva un monte comunal de 1.350 Ha lleno de encinas y enebros.

Después de esperar un poco a M. Angel partimos por la pista de servicio del Canal Y-II, que dejamos pronto para tomar otra pista a la derecha que va paralela a una tapia de piedra que después de un buen tramo atravesamos pata dirigirnos a la ermita de Navalazarza, que estaba cerrada. Junto a ella nos paramos a descansar un poco, tomar los “panchitos” y darle un tiento a la bota del buen vino que Paco, como casi siempre, nos ha proporcionado.

 Después continuamos nuestro camino hacia el cerro de la Navilla, a donde subimos, solo JP, Paco, Miguel y yo, los mismos que subimos al Yelmo, desde donde se descubría la gran amplitud de la dehesa. El resto de los compañeros continuaron hacia una vaguada, cerca de un arroyo, donde nos esperaban para comer juntos. El caso fue Paco, Miguel y yo nos despistamos y no dábamos en el lugar de reencuentro. Gracias a los teléfonos y la nueva tecnología de wasap-gps dimos con ellos después de dar unas cuantas vueltas. Cuando llegamos ya habían terminado de comer, pero compartimos el café, el chocolate y el orujo, que mas conocido como “petróleo”.

 Después volvimos todos juntos hacia los coches.
 Casi todo el tiempo, salvo a la hora de la comida, estuvo nevando suavemente.

Jerónimo  Limón



jueves, 21 de febrero de 2013

La puente Mocha, 20.2.2013. Ruta 151 (A. Campos)


Antes de comenzar a escribir esta crónica, consulto el DRA para confirmar que puente es una palabra del género masculino, pero aclara el diccionario que también era usada como femenino, cosa que ya nos había adelantado JS en un email y cuando nos acompañó la primera vez que hicimos esta marcha. De ahí el nombre en femenino.
El puente se encuentra situado a unos cuatro kilómetros de Valdemaqueda. Se le llama también de los Cinco Ojos, aunque solo tiene cuatro bóvedas de medio punto y dos aliviaderos rectangulares. Está construido en piedra de granito y tiene una longitud de unos cuarenta metros. Cruza el río Cofio, afluente del Alberche.
La ruta 151 elegida para esta semana es circular, comienza y acaba en el camping, a un kilómetro de Valdemaqueda. En total son ocho Kilómetros y un desnivel de unos ciento cincuenta metros. Vemos, sin embargo, en las gráficas que se adjuntan que el recorrido fue mayor y explico el  porqué.   
Como la marcha ya la habíamos realizado por lo menos dos veces con anterioridad es bien conocida para la mayoría de nosotros y no tiene pérdida. Esta vez, a propuesta de JP, decidimos comenzarla por la izquierda del camping, no como describe la excursión de Campos. De esta manera hacemos la parte de mayor desnivel al principio, bajando, para que después de la comida la subida sea más asequible.
Somos en esta ocasión nueve marchosos: Chicho, Jero, MA, Fernando, Miguel, Paco, Juan Ángel, JP y el que escribe. Dejamos los coches aparcados junto al camping, nos calzamos adecuadamente y con las mochilas a la espalda comenzamos a caminar cuando serían algo más de las once y cuarto. Luego de una suave subida nos encontramos con un ancho cortafuegos que desciende, rodeado de grandes ejemplares de pinos y algunas encinas, y nos lleva en poco más de media hora a un sendero que transcurre paralelo a la margen derecha del río Cofio. A eso de las doce decidimos parar a echar unos tragos de vino y, entre chistes que hablan de ejecutivos que buscan secretaria bilingüe, o dos chicas que van a una manifestación con bates y condones, y otras gracias del personal, una parte del grupo, digamos el equipo A, decidió bajar directamente hasta el río por una abrupta rampa para alargar la marcha alejándose del puente; la otra parte, el equipo B, hacer el recorrido por la senda en suave descenso hasta alcanzar la puente Mocha, lugar en el que nos citamos a las dos para comer.
El equipo B, en el que me incluyo, llegó al puente a eso de la una. Lo primero que encontramos fue a unos obreros que con sierras eléctricas y martillos producían un molesto ruido que presagiaba lo peor. Estaban construyendo un camino de madera con traviesas de ferrocarril que olían a alquitrán, lo que me retrotrajo a la infancia por unos instantes. Recordé cuando, de pequeño, acudía con mis amigos a las vías del ferrocarril y colocábamos monedas para que el tren las convirtiera en chapas, o cuando en la época de Navidad recogíamos carbonilla para construir la montaña y la cueva del famoso pesebre. Descansamos cinco minutos, cruzamos el puente, restaurado en 2011, y nos encontramos con la valla metálica de separación de una finca; torcimos a la derecha y caminamos por un sendero paralelo a la margen izquierda del río, siguiendo la valla hasta que a la media hora volvimos para llegar a las dos. Nos sentamos a esperar en uno de los bancos del área recreativa, bien cuidada, que rodea el puente, la llegada del grupo A. Los obreros habían desaparecido y el lugar estaba en silencio. Solo podía escucharse el rumor del agua del Cofio, que bajaba turbia con buen caudal. A la hora convenida nos reunimos los dos grupos para comer.
La vuelta la iniciamos a eso de las cuatro menos cuarto y en unos tres cuartos de hora, tras recorrer el camino de vuelta subiendo en suave pendiente y rodeados de pinos piñoneros, nos encontramos con los coches. Tomamos café en Robledo de Chavela y volvimos escuchando el debate del estado de la Nación.
Disfruté mucho de esta marcha, que no exige un gran esfuerzo, por el hermoso entorno y por el buen tiempo, casi primaveral, que hizo.

Manolo
Madrid, 21 de  febrero de 2013

Equipo A

martes, 19 de febrero de 2013

Ruta 032. Puentes del Manzanares 13.2.2013

Excursioncita con muy poco desnivel, apto para lisiados, pero que no se incorporaron a la misma. Sabíamos que Fernando no venía pues nos había escrito un e-mail en ese sentido, pero al llegar al punto de encuentro, el puente de El Grajal, Miguel nos informa que el día anterior le había llamado por teléfono para decirle que sí venía. Pues bien, nos decidimos a esperarle, pero en esto que JG nos dice que le ha llamado esta mañana para anunciar que no venía. Bueno, pues en lugar de diez, somos nueve: JP, JG, Manolo, Paco (el que suscribe), Jero, JL, Miguel, Chicho y Miguel Ángel.
  El primer problema es dónde aparcar, pues el puente está en una curva de la carretera y no hay espacio, pero sale un camino de tierra en muy mal estado, estrecho, con baches profundos, que se encamina hacia la presa del Grajal. Nos metemos por ahí, y resulta que a los 50 metros vemos un buen aparcamiento donde ya hay un coche, más madrugador que nosotros. Dejamos los nuestros y nos ponemos las botas (de una forma física, real). Iniciamos la marchita y nada más dejar la presa atrás, nos encontramos con un paso muy estrecho donde hay una cuerda atada a las rocas para podernos agarrar y no caernos al vacío. Una vez pasado este pequeño incidente, nos encontramos de frente con una panda de jubilatas que dicen que vienen ya desde el otro puente, el del Batán y resulta que ¡hay mujeres también! Estos se lo tienen mejor montado que nosotros. Nos comentan que van a volver al puente de donde vienen y luego se van a Tres Cantos a comer.
 Arribamos a una central eléctrica en funcionamiento desde 1900, que tenía un ruido espantoso y continuamos subiendo y bajando en plan rompepiernas, contemplando el extraordinario paisaje que nos ofrece el Manzanares con sus pequeñas cascadas y sus hoces. Avistamos una playita de arena a donde nos llevó una senda descendente y donde el río se remansaba para poder darnos un baño, pero resulta que estamos en invierno y, aunque hace un día caluroso y espléndido, no somos jabatos de meternos en el agua. La perrita Neska ya se ha metido dos veces y parece que le gusta.
 Llegamos a las ruinas de un molino y nos solazamos con la contemplación del paisaje. Algunos incluso hacemos fotos. Bordeamos unos farallones alejándonos del cauce del río, para volver otra vez a andar casi por su borde. De esta manera encontramos una pradera no muy grande donde podernos atizar unos lingotazos de la bota que hoy, excepcionalmente, ha traído JP en lugar del que la trae siempre. Efectivamente, el vino está muy bueno y el descanso lo agradecemos.
 Sin más incidentes, divisamos una pequeña falla en la orilla derecha del río que la llaman del Vado de la Tabla y es una profunda depresión que cruza el Manzanares. Es una pena que no se pueda ver más de cerca pues está dentro de una finca privada.
  Después de contemplar y fotografiar el puente del Batán, emprendemos el regreso al  punto de partida y buscamos un lugar resguardado del poco viento que hay, donde poder yantar y dedicarnos al “comercio” y al “bebercio”, encontrándolo en una antigua explotación de granito situada cerca de la senda y de la gravera por donde caía el material extraído. Las vistas son paradisíacas, pues divisamos la Cuerda larga con su manto de nieve, el Yelmo, buena parte de La Pedriza y el curso profundo del río que se pierde  entre farallones y precipicios casi inaccesibles.
            Algunos de nosotros tienen prisa por regresar y empiezan a sacar ventaja a los más rezagados que se entretienen en solazarse un poco más del paisaje. Cuando los últimos divisan la presa de El Grajal, los primeros ya se han esfumado.
            Y así termina esta historia para otra historia empezar (el miércoles que viene, claro).

         Paco.

domingo, 10 de febrero de 2013

Ruta 139. Garganta Camorza 6.2.2013



Por mayoría se eligió entre nuestro grupo de marchosos la Ruta nº 139, Zona 6: GARGANTA CAMORZA. 1. Participantes.  MA, Pablo, Jerónimo, Manolo, Chicho, JP, JL, Miguel y Fernando.
                                                   
2. Punto de encuentro: Nuestro Punto de encuentro, preparación e inicio de la marcha, fue al final de la carretera de El Tranco (junto al río Manzanares) a las 11 de la mañana.

3. Desarrollo de la excursión. Nuestra marcha ha de bordear los llamados Cerros de la Camorza (el Mayor y el Menor, así como el Cerro del Perro). El tiempo era frío, aunque no parecía que fuera a llover o nevar, en cualquier caso, cada uno, se preparó adecuadamente para lo que pudiera suceder.

 A las 11.15 iniciamos la andadura. Vamos siguiendo las marcas del camino: "Blanco-Rojo-Amarillo". El primer tramo, muy conocido por casi todos los montañeros que vamos a La Pedriza, muy bello y escabroso, con el Manzanares a nuestra izquierda, es lo que, propiamente, se llama la Garganta Camorza. Por ella se ha de ir con cuidado para no dar un resbalón y caer al Manzanares. Este tramo, siempre en dirección oeste, tiene aproximadamente un Km. de longitud.

 Al final de este recorrido el camino se va haciendo menos abrupto. Entonces, como de la nada, aparece un chiringuito donde, en tiempo más adecuado puedes pedir un bocata o tomarte un café... Poco más allá, hay un paso que permite cruzar el río. Enseguida nos encontramos con un camino que, al norte, lleva a Canto Cochino. Nosotros seguiremos el camino hacia el sur, siguiendo las marcas de la ruta. Enseguida vemos la carretera que enlaza con la que va a Manzanares El Real. Siguiendo la trocha, nos cruzaremos la carretera cuatro veces hasta llegar al Collado de Quebranta Herraduras. A nuestra izquierda tenemos "La Camorza Mayor". Seguimos nuestra ruta hasta encontrar un desvío a la derecha, cerrado por una barrera que conduce a lo alto del Manzanares, pero que tras muchas revueltas va a terminar en "Canto Cochinos". Seguimos nuestra ruta hacia el Sur, acompañados por las marcas de la ruta, y cruzándonos otras 5 veces con la misma carretera. Antes de llegar al portón de control del parque, paramos para tomar nuestro descanso de las 12 y media (aproximadamente): Fortalecidos por los panchitos, las almendras y avellanas, sin olvidar los higos de Pablo y el buen vino de la bota.

Continuamos nuestro camino. Cruzamos el Portón de Control del parque y, poco después, El Centro de Educación Ambiental. Unos 100 metros más abajo ya se encuentran los primeros chalets (que ya no terminarán hasta Manzanares el Real). Tomamos una calle que sale perpendicularmente a nuestro itinerario anterior. Las marcas del camino nos van conduciendo. Entre calles y chalets, siempre vamos hacia el norte para pasar por delante de la Ermita de Peña Sacra, que estaba cerrada, pero totalmente rodeada de chalets. Recuerdo cuando no hace mucho, la ermita estaba totalmente aislada en la parte alta del montículo.
 Tras pasar la ermita, siguiendo las marcas de la ruta, vamos descendiendo hacia el Manzanares, que cruzamos por un puente. Ya, a menos de un Km., tenemos los coches en el que iremos a Manzanares El Real, a comer en el restaurante en el que hemos estado otras veces. ¡Que nos aproveche!                           


Fernando