jueves, 12 de marzo de 2015

Circular de Hoyos de Manzanares 11 marzo 2015


Asistentes: Chicho, JGC, Miguel, Paco, Juan Angel, Miguel Angel y yo

Quedamos en el aparcamiento que hay al final del Camino de Villalba, cerca de la plaza de toros, a las 10:45. Todos llegamos antes de la hora excepto Paco que pensó que habíamos quedado a  las 11:00.

A la 11:05 salimos en dirección oeste descendiendo unos 100 metros, hasta atravesar primero el Arroyo del Cuchillar, luego el de Peñaliendre y finalmente se llega al de Peña Herrera donde hay un vistoso paraje con la Cascada del Covacho y un precioso merendero de piedra, donde decidimos tomar los “panchitos” aunque era un poco pronto, 11:45.


 El sitio era muy agradable con una mesa y bancos de piedra al lado de la pequeña cascada con un sonido del agua muy agradable. Mientras dábamos cuenta de los frutos secos y del vino, JGC trepó por un lateral de la cascada, sobre una rocas de granito muy pulimentada y resbaladiza en busca de un geocache; no lo pudo alcanzar y al bajar tuvo problema por lo resbaladizo de la roca y tuvimos que ir a buscar los bastones que había dejado en la zona alta de la cascada.

A las 12:10, después de reponer las fuerzas, tomamos un senda de subida, pasando junto al Cerro Lechuza y giramos al norte quizás con la parte de más esfuerzo hasta el collado del Empalao y después de un pequeño repecho llegamos a la cuerda, 12:30, desde donde se ve todo el panorama de la Cuerda Larga, La Maliciosa, La Pedriza, Manzanares etc. JGC pidió un descasa de 15 minutos. Chicho y yo aprovechamos para dar una pequeña vuelta hacia el Cancho Hastial.

Reanudamos la marcha por la cuerda, junto a una pared donde indicaba zona militar prohibido el paso, tras un bajar y subir pasamos junto a la Silla del Diablo, pequeña montaña sobre la Loma que dejamos a nuestra izquierda, hasta que llegamos a El Estepar, 14:45, que tiene hito geodésico con 1.405 metros.


Allí comimos después de subir al hito y una cruz con muchos trapos de colores como en el Nepal y contemplar toda la panorámica. Comimos y después nos dimos un descanso-recreo hasta las 16:00, donde cada uno hizo lo que le apeteció.




A la hora prevista salimos y ya todo era bajada, continua y nada violenta y en general con buen piso, llegando a los coche a las 17:05.

La vegetación de la zona es romero y jara en la parte baja y encina y enebro en la parte alta; el paisaje es similar al de  La Pedriza, con rocas más pequeñas y las sendas son bastante más cómodas.
Una vez en los coches nos cambiamos y nos fuimos al pueblo de Hoyos de Manzanares donde Miguel Angel nos invitó a una copa ya que el lunes cumplió 64 años.



Jerónimo Limón


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viernes, 6 de marzo de 2015

LOS TEJOS DEL BARONDILLO (MILENARIOS)





Se trataba de acceder a los llamados Tejos Milenarios situados en la ladera norte de la Loma de Pandasco de la Cuerda Larga, situada entre Cabeza de Hierro Mayor y el Collado de las Zorras; que están entre 2400 y 2200 ms de altitud. Es la cabecera sur del Valle de Lozoya desde donde arranca el principal afluente, el Arroyo de la Angostura al que también alimenta la ladera sur de Peñalara.
Para alcanzar los tejos había que llegar a los 1650ms de altitud y lo hicimos desde la zona de La Isla. El punto de encuentro era el parking del restaurante, muy conocido por nosotros,  Pinosaguas que está situado en la margen izquierda del arroyo muy cerca de la carretera de Cotos. Fuimos puntuales. A las 11,30hs empezamos a andar en un día magnífico, soleado y apacible, estábamos todos los marchosos en activo excepto JG y Fernando. Parece que hacía tiempo que no llegábamos a esa cifra de marchosos puesto que últimamente las deficiencias físicas y otras causas lo impedían.
La Angostura bajaba muy alegre y caudaloso, se nota que ha empezado el deshielo y nos estuvo acompañando en la primera hora. El primer asombro lo tuvimos con la cascada de la presa del Pradillo que con un poco de fantasía la imaginamos natural. Pasamos algunas pozas y saltos que en su recorrido le obliga los accidentes del terreno.


Como la otra vez que estuvimos, hicimos la parada de los panchitos en el puente de La Angostura. Después empezamos a subir desde los 1350ms del puente, cogiendo la pista que sale a la izquierda que se mete ya en el bosque en toda su intensidad e íbamos  viéndonos acompañados por ejemplares estupendos de pino silvestre y  acebo.

 Después de serpentear con el forestal y al cabo de media hora, habiendo superado 100ms de desnivel más, tuvimos nuestro  primer encuentro con el Barondillo (también llamado Valhondillo) al que atravesamos. En otra media hora lo alcanzamos otra vez y estuvimos ya a 1480ms de altitud, pero ahora en vez de atravesarlo por el forestal decidimos subir por su lado este, por el que se adivina una senda de aventura perfecta y que además nos evitaría tener que atravesarlo a la altura de los tejos que es harto dificultosa. Pero hubo tres marchosos que prefirieron seguir por el forestal siendo Manolo uno de ellos puesto que su ciática lo aconseja, así que nos citamos en los tejos. El recorrido resulta ser muy hermoso pues empiezan a aparecer arroyos y montes que los separan todos llenos de pinos talluditos y acebos para acompañar. Tenemos a veces que pasar de unas laderas a otras para poder seguir a nuestro arroyo, el que nos llevará a los tejos. Todo está alfombrado por nieve que hace que la estética sea deslumbrante, pero a veces nos exige un esfuerzo superarla porque en algunas zonas el espesor es de medio metro. 
Pero nos anima que empezamos a ver algunos tejos por lo que intuimos que estábamos llegando a nuestro objetivo. Cruzamos un montón de arroyuelos, puesto que sale agua por todos lados.
Finalmente después de casi una hora de pulular por esos vericuetos sorteando arroyos y arbustos, subiendo con paciencia llegamos a la zona de los tejos que empezábamos a ver, hermosos y algo fantasmagóricos con esa estructura tan retorcida del tronco. Cruzando un último arroyo llegamos a nuestros Tejos Milenarios sobre las 14,15hs. 
Esta zona  está a una altitud de 1650m. El ejemplar más legendario está rodeado de una valla para protegerlo y nosotros lo respetamos. Allí aparecieron enseguida M.Angel y J.Luis sin Manolo, parece que este se había vuelto en previsión de que su lesión fuera a más.

Este tejo resulta ser un ejemplar sobrio, duro, robusto y majestuoso. La madera del tejo es muy dura pues con ella se hacía ejes de carros. Es un ejemplar femenino, una conífera y que habitan zonas montañosas, frías y húmedas y que se dan en terrenos calizos sobre todo. Es de hoja perenne de color verde oscuro. 
Parece que no forman bosque y siempre están aislados.  San Isidoro de Sevilla señala el uso de estas semillas en la Península Ibérica por parte de los antiguos cántabros y astures como veneno. 
Estos pueblos celtas veneraban al tejo dado que formaba parte de algunos de sus rituales al ser considerado un árbol sagrado, probablemente debido a la extraordinaria longevidad de la planta, que la hace parecer inmortal. Por esta misma razón, en España ha sido plantado profusamente en la Cornisa Cantábrica al abrigo de ermitas, iglesias y cementerios desde tiempos remotos, como símbolo de la trascendencia de la muerte, y es habitual encontrarlo en las plazas de los pueblos bajo el cual se realizaba el concejo abierto. Todo esto es lo que le ha permitido perpetuar ese halo de misterio y sacralidad que envuelve lo relacionado con esta especie.
Una vez hechas las fotos de rigor fuimos conscientes de que si nos quedábamos a comer allí podíamos morir de frío, pues empezó a soplar un aire frío que cortaba. Así que atravesamos por enésima vez el arroyo por los sitios más asequibles y nos subimos al monte cercano y soleado protegido de los vientos que nos permitió hacer una comida muy agradable. Al terminar empezó a soplar de nuevo un aire fresco que aconsejó levantar el campamento.

Volvimos por el forestal muy cómodos y al abrigo de los montes y la ropa pero siempre con un cielo azul arropándonos. Así en hora y media llegamos a La Isla haciendo el recorrido por el sendero de la margen derecha de río Angostura. Hubo encuentro con Manolo que acababa de llegar y nos fuimos a tomar el café a Rascafría.

Itinerario 1 y 2

 

Fotos:https://plus.google.com/photos/105813326414619650373/albums/6122878374084068049?banner=pwa

JP

jueves, 26 de febrero de 2015

Crónica el Canal del Mesto 25 de febrero de 2015.

                        

La excursión escogida para esta semana fue ir al Canal del Mesto, a pesar de ser la sexta vez que hacíamos este recorrido en los 11 años de nuestra historia de senderistas. Nuestra ruta empieza en el cementerio de El Molar y mediante caminos nos acercamos a un extremo del Canal, hacemos el recorrido y volvemos desde el otro extremo al cementerio, haciendo una ruta circular de unos 13 Km.





Los asistentes fueron esta vez: Chicho, José Luis, Juan Angel, Manolo, Miguel Angel y Jesus G (cronista de la semana). Fernando se había apuntado, pero por problemas con el coche tuvo que renunciar.
El día era ventoso, con sol y la temperatura agradable. Como nota novedosa, decidimos hacer esta vez el recorrido en sentido inverso al habitual, es decir ir hacia el extremo sur del Canal y salir por su lado norte. Teníamos mal recuerdo del tramo que iba desde el Cementerio del Molar al Canal del Mesto por que el camino era de carretera. Esto fue un acierto por encontramos una senda que con bonitas vistas sobre el valle del rio Guadalix y que incluso acortaba algo el recorrido. La atalaya del Molar la rodeamos por el sur. Siguiendo por una estrecha senda llegamos a la almenara del Sifón del Guadalix. De allí bajamos por  una pista (casi carretera) al extremo sur del recorrido del Canal. Esta ruta es uno de los recorridos propuestos por la Comunidad de Madrid y se puede encontrar información más detallada, con datos relativos a esta y otras rutas, en el siguiente link http://lineaverdemunicipal.com/fotosNoticias/guia_rutas_sag_exp.pdf  

Este canal de construyó en 1859 ante los problemas que aparecieron en el embalse del Pontón de la Oliva y la necesidad de llevar agua a Madrid. Era un pequeño canal de sección rectangular de 0,42 por 0,55 m que desembocaba en el canal Bajo, antes de su paso por el río Guadalix. Este canal tomaba el agua en un azud, de 4 m de altura y 26 m de longitud, que se construyó unos 4 km aguas arriba de este punto, donde ya existía cota suficiente para que las aguas circularan por gravedad hasta el canal Bajo. Apenas si era capaz de conducir 110 l/s, pero ayudó algo a paliar los problemas existentes hasta la construcción del embalse de El Villar. En la actualidad el canal está en desuso pero conservado perfectamente. En el recorrido se pueden ver unas construcciones cilíndricas (respiraderos), el acueducto de Zegri y unas impresionantes vistas del cañón del Guadalix.
El camino discurre por la ladera izquierda del cañón a unos 50 m. de altura respecto al Guadalix. En el extremo sur el Guadalix tiene una pequeña cascada conocida como la "Cascada del Hervidero" pero como había que bajar (y volver a subir) unos 50 m. de desnivel con una pendiente muy fuerte, solo 

 Paco se animó a hacerlo y abajo encontró con que estaban rodando un capítulo de Águila Roja.


Llegados al Azud del Mesto, nos encontramos que el acceso a la presa estaba cerrado. 

Comimos a la orilla del rio y regresamos a los coche sin nada más que comentar volvimos a Madrid.

Un día agradable y una excursión interesante.

JG

Recorrido de la ruta

Perfil de la ruta


domingo, 22 de febrero de 2015

CABEZA ANTÓN 18/02/15




Hoy, nos hemos juntados seis aguerridos, seis, montañeros para subir a este piquito de El Atazar: Chicho, JL, Miguel Ángel, JA, Miguel y Paco, el que suscribe. Los “rajados” son JP, de curso; Manolo y Pablo, aquejados de distintas dolencias; Jero, que se ha ido a la vieja Onuba; JG, que no le toca y Fernando, que quiere preparar una audición musical.
A Paco le ha tocado proponer excursión, por lo que se deduce que hoy es el que decide por dónde ha de transcurrir la misma, dónde y cuándo se hacen las paradas habituales (“panchitos”, reagrupamientos, almuerzo, etc.).
En El Atazar, estuvimos los marchosos en el año 2004 y ahora lo hemos encontrado remozado, con un adoquinado rosado y casas rehabilitadas y construidas con pizarras que presentan una vista muy agradable.
Nada más comenzar, Chicho y JA deciden, sin consultar al líder, hacer la marchita al revés de como la propone el jefe, es decir, tomar el GR-88, después desviarse por un camino, registrado en el GPS, y llegar así a Cabeza Antón; después bajar por donde se debería haber subido llegando así al pueblo de El Atazar.
Lo hacemos así, pues a Paco no le hace nadie ni caso y, bueno, la propuesta, al fin y al cabo es una variante curiosa y que se puede cambiar cuantas veces queramos. Una vez puestos en marcha, comenzamos a subir directamente, a subir y subir. Al cabo de un rato, el grupo se divide en dos, unos (Chicho, JA y JL) que cogen un atajo, subiendo por el curso de un reguerillo, con un desnivel muy fuerte, y otros (Paco, Miguel y Miguel Ángel) continúan por el forestal que asciende más suavemente. Estos tres observan que cerca de las márgenes del camino hay sembrados unos pequeños arbolitos protegidos con unos plásticos cilíndricos que, en principio, nos parecían secos pues las hojas estaban ya marrones, pero al observar más de cerca, vimos que algunos tenían muchos brotes: unos eran robles y otros encinas. No hemos visto ningún animal por la zona, cuando suponemos que antiguamente habría rebaños de cabras ya que la zona es propensa para ello.
Como está llegando la hora de los panchitos, Paco decide parar con los otros dos marchosos sin llegar a reencontrarse con los otros tres. Observamos una cantidad de montes y de cárcavas sensacionales y se ven muchos picos, completamente salvajes. Después del receso, continuamos el ascenso y al llegar a un altillo, vemos en lontananza a los otros tres marchosos, que, al vernos, parece que nos van a esperar en lo alto de un montículo donde se ve una antena y una pequeña caseta. Es el monte cercano a Cabeza Antón al que llegamos siguiendo la cuerda entre los dos montes, dejando un pinar de repoblación a nuestra derecha. Observamos una línea de monolitos hechos con lajas de pizarra que, supuestamente, marcan un límite de algo (de provincia, tal vez). En uno de ellos (el de Cabeza Antón), nos hacemos una fotito. 









Iniciamos el regreso, después de la reunificación, y Paco, el líder, hace la propuesta de bajar siguiendo todo el GR-88 que transcurre casi a la misma altura que el pueblo de El Atazar. Inexplicablemente, se acepta por el resto de marchosos (¿estarán enfermos?). Así, nos ahorramos la última subida que viene descrita en la excursión. Al cabo de veinte minutos de bajada, nos paramos en unas rocas para almorzar contemplando el paisaje que se puede apreciar en las fotos. De todas maneras, esta marchita no está recomendada con sol, pues todo transcurre entre jaras, retamas, monte bajo, pequeñas encinas y robles melojos.

Fue reconfortante el último tramo de la excursión que discurrió paralela al curso de un riachuelo cantarín y con vistas al pantano a al pueblo. Y para remate, llegando ya a las afueras del mismo, un grupito de niños dio la bienvenida a estos seis esforzados montañeros, seis. ¡Qué agradable final!     

Paco



Camino seguido por el "leader" y sus muchachos.

Perfil





 Pequeña variante de subida de los "disidentes"

jueves, 12 de febrero de 2015

Pico Cabreruela 11 febrero 2015




Hubo sorpresa en la votación, esta vez la excursión que el pueblo votó era la más dura, se inclinaban por subir al Pico Cabreruela , al que ya habíamos visitado en marzo del año pasado. Votaron bien, es una excursión un poco dura para nuestra fauna ( aprox. 700 ascenso/descenso), pero transcurre en un entorno tan espectacular que bien vale la pena olvidarse de los esfuerzos y gozar. 

La mañana se presentaba sin viento y no muy fría. No parecía que fuera a llover y no había rastros de nieve en todo el recorrido, especialmente en el vértice geodésico de Cabreruela.
El camino era conocido y se podía uno dedicar a dejar vagar la imaginación hacia futuras excursiones que nunca haría, e imaginarse un sendero imposible (para nosotros, claro) por la bellísima cuerda que se divisaba y en la que uno podía admirar el Risco del Águila.

Tomamos los panchitos un poco antes de atacar la senda de las Cabreras que nos llevaría directamente al pico Cabreruela, en una elevación que nos permitió adivinar por donde discurría el Cofio hacia la puente Mocha.

 Charla, tragos a la bota del "botero mayor del reino" ( Paco decía "es un crianza de Ribera del Duero y las peñas repetían : qué rico, qué rico"). Se hizo la foto, el que escribe no aparece en ella, pero ya aparecerá ( vanidad!).

Subimos al geodésico  y la vista que se divisaba pagaba con creces el esfuerzo. Por allí,  un "pequeño elfo" gozaba añadiendo un geocach más a su colección,



 el que escribe lo sorprendió y le pidió que le sacara también a él una foto con el refugio al fondo.


Bajamos, no le dijimos nada del geocach al resto, ya que últimamente tienen muy vigilado al "elfo" y volvimos a ponernos en marcha para encontrar un sitio adecuado para comer.

Seguimos un camino idéntico al del año pasado para bajar (descolgarse!) al forestal que nos conduciría de nuevo a Valdemaqueda, y al llegar a él,  y en la zona en la que paramos a comer, se encontraban dos hombres recolectando piñas, por lo visto las venden a una fábrica que se dedica a sacarle los piñones.Los pinares, parece que ya no producen tanto como hace unos años, y también se ven con frecuencia abandonados los tiestos de barro que se utilizaban para recoger la resina, y que hoy ya no se apoyan en los troncos de los pinos. 

Ya no quedaba mucho para terminar la marcha de 12.5 km, pero aún había que bajar por una fuerte pendiente que las nevadas pasadas habían convertido en un suelo blando y arenoso en el que podríamos resbalar.

Finalmente llegamos a los coches contentos de la buena excursión que habíamos hecho y nos despedimos hasta el próximo miércoles.

Chicho







jueves, 5 de febrero de 2015

CABEZA MEDIANA, MORALZARZAL. 4-2-2015

A pesar de las previsiones de mal tiempo, nieve y frío, hicimos una excursión que resultó, según el sentir general, muy bonita, precisamente por eso: la nieve y  el frío. Estuvimos presentes Jero, Paco, Juan Ángel, JL, Chicho, MA y yo mismo.
Salimos a las 11,15, según lo previsto, por el camino forestal que parte de la urbanización El Retamar, cerca de Moralzarzal.
Hacía mucho frío, había ventisca y el camino en su primer tramo estaba helado, por lo que era necesario  caminar con cuidado, pero como somos aguerridos montañeros superamos estos inconvenientes sin problemas.
Según ascendíamos la nieve era cada vez  más abundante y recién caída y permitía caminar sin miedo a los resbalones. El paisaje impresionante con los pinos cargados de nieve.



Al cabo de poco tiempo nos adelantaron unos ciclistas que no parecían saber muy bien donde se habían metido porque tuvieron que bajar de las bicis y continuar andando.
Seguimos así, por paisajes muy bonitos cubiertos por la nieve hasta llegar a una fuente en la que paramos a tomar los panchitos.



 Allí llegaron tres excursionistas provistos de raquetas  a los que Paco, haciendo alarde de su proverbial generosidad, ofreció vino de la bota, pero lo rechazaron a pesar de la educada insistencia del susodicho.
El mayor de los tres, que parecía ser el jefe de la expedición y que iba de “sobrao”, estuvo haciendo alarde de que él no necesitaba  GPS para orientarse en la montaña y que lo que hacía era mirar el mapa y tomar puntos de referencia, por ejemplo la fuente en la que estábamos. Cuando le dijimos que cómo se orientaba cuando había niebla o ventisca y no se veía nada dijo que por los sonidos, por ejemplo el del agua de la fuente, respuesta que fue motivo de gran cachondeo posterior, sobre todo cuando más tarde los vimos con las raquetas puestas cuando no hacían falta para nada.
 Tras esta breve pausa, seguimos ascendiendo hasta llegar al alto de Cabeza Mediana. Allí  se despejó bastante y pudimos contemplar una vista impresionante antes de comenzar la bajada, que fue bastante más rápida que la subida por la propia lógica de la montaña y porque ya  teníamos bastante hambre.


Así, en amor y compañía llegamos a Casa Mariano en Moralzarzal donde disfrutamos, en animada charla, de un riquísimo cocido completo mientras fuera caía una buena nevada.  




Miguel

PD Añado el Trazado y Perfil.     Saludos JL