viernes, 15 de enero de 2016

Cabeza de la Huerta 13 enero 2016




Comenzamos el año votando por esta excursión, que ya algunos habían realizado hace dos años por las mismas fechas (15 de enero), pero que en mi caso no conocía. El punto de encuentro estaba entre el km 1 y el 2 de la carretera M539 que conduce a Cebreros. Allí nos reunimos Miguel Angel, Miguel, Jero, José Luís, Juan Angel , JesúsGC y el que escribe,


para empezar sobre las 11.30 la ascensión. Paco, en quien teníamos puestas nuestras esperanzas (bota) no pudo venir por indisposición.

El día no era demasiado frío y se presentaba con un sol reconfortante y casi sin nubes. La subida transcurre por caminos forestales, en ocasiones muy anchos, que atraviesan pinares muy cuidados. Solemos preferir senderos, son más románticos, pero en esta ocasión el espectáculo de los montes que se iban descubriendo a medida que se cogía altura, recompensaban de ese inconveniente. La claridad del día permitía visualizar las montañas que ya se alzaban en la provincia de Ávila.

Nos paramos a tomar los panchitos, en la parte alta de La Cordera, en un punto en que las cabras también parece que suelen visitar, nos acordamos de Paco ( bota) y allí Miguel descubrió el por qué su cámara se negara a disparar, no fue ese el único problema fotográfico de la jornada, ya que Chicho(yo) había traído una pequeña cámara (Polaroide Cube) que su hija le había prestado para que jugara (uno es cómo un niño) y que al llegar a casa descubrió que no había conseguido grabar los vídeos que intentó hacer de aquellas hermosas y lejanas vistas. Ahora ya sabe(veremos!).

Llegamos a Cabeza de la Huerta, en donde se alza un observatorio para prevenir incendios en muy buen estado,

y desde allí, el punto más alto de nuestra excursión,  pudimos observar de nuevo, pero esta vez en todas las direcciones, el espectáculo de picos y picos que se ofrecían a nuestra vista. Destacaba, por su cercanía, el pico Almenara, que en otras ocasiones solemos visitar.



Comimos en el mismo punto de la excursión pasada, esa mesa protegida de lluvias que se alza muy cerca de donde suelen tirar al plato (Las cuatro tablas).


No hubo charla comentando lo acontecimientos políticos de Cataluña y nuestra España, quizás debido a que todos estamos un poco cansados de tantos mensajes y preferimos centrarnos en los turrones posnavideños y en el café; de todas formas, hay tiempo y tiempo para hablar de política dado la situación actual.

La vuelta, al ser siempre bajada, no ofreció ningún esfuerzo y pronto estuvimos en donde habíamos dejado los coches.Fueron 13 km y 500 de desnivel, pero resultó muy fácil.

Chicho














miércoles, 6 de enero de 2016

Empleados contentos, empresarios más ricos


En España se trabajan 1.689 horas anuales, muchas más que en los países del norte de Europa, pero con menor rendimiento

¿Sufre usted reuniones de trabajo cuando ha acabado su jornada laboral? ¿A punto de marcharse, tras cumplir su horario, escucha al jefe decir: “No te irás ya a casa”? Según la OCDE, en España se trabajan 1.689 horas anuales, muchas más que en los países del norte de Europa, pero con menor rendimiento. “Los grandes enemigos de la productividad son la falta de flexibilidad y confianza entre empresa y trabajador. Demasiada tarea para pocos trabajadores. Jornadas interminables. Largas pausas para comer, el desayuno a media mañana, los cigarrillos en la puerta. Constantes interrupciones: e-mail, redes sociales, teléfono y las eternas reuniones”. Lo dice Usue Madinaveitia, periodista creadora de mamiconcilia, papiconcilia y miempresaconcilia, plataformas que piden adecuar la vida profesional a la personal. Los datos avalan su propósito: el estudio Bienestar y motivación de los empleados en Europa 2015, de IPSOS y Edenred, revela que la preocupación por el tiempo dedicado al trabajo ha crecido (un 12% en 2013, un 25% en 2015). Y un 41% de los trabajadores están insatisfechos con el equilibrio entre su faceta profesional y privada.

La racionalización de horarios, la flexibilidad de la jornada laboral y el teletrabajo ayudarían a los empleados a ser más productivos. “Pero España es un país de pymes y no es fácil introducir esos cambios con plantilla reducida. Trabajar, en algunos casos, a nivel global precisa horarios para dar servicios a países con diferentes horarios”, afirma Eva Levy, senior advisor de Atos y miembro de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles. “Tenemos lo peor de cada huso horario: madrugamos, trasnochamos y no tenemos tiempo para disfrutar o para formarnos. El horario en una empresa debe estar acompañado de gran flexibilidad por parte de la compañía y del empleado, pues ambos tienen que hacerla sostenible en el tiempo”, añade.
Trabajar por objetivos ayudaría a elevar la satisfacción de la plantilla y las finanzas de la empresa. “Siempre que esos objetivos estuvieran bien definidos”, apunta Usue Madinaveitia, que para promover esta modalidad laboral ha creado #salantesdecurrar, inspirado en el Leave the Office Earlier Day celebrado en EE UU. Su objetivo, premiar a quienes concluyen su tarea saliendo de la oficina antes de la hora establecida: una manera de acabar con la cultura del presencialismo. Porque el día que nos vayamos del trabajo sin remordimientos, habremos ganado una batalla. Hay empresas que apuestan por ello; también por hacer que sus empleados “abandonen” un rato su puesto para cargar pilas.

 Como Kyocera Document Solutions –que ofrece soluciones para reducir el tiempo y los recursos que se emplean para gestionar información y documentos–. “Fomentamos que los empleados dispongan de momentos de relax para refrescar la mente y retomar el trabajo con energías renovadas”, explica Óscar Sánchez, su director general. “Disponemos de gimnasio, pádel, pimpón, futbolín, un huerto urbano y mascotas que nos ayudan a desconectar”. Crear un vínculo con la empresa aumenta la implicación en ella, dice Sánchez: “Las actividades extra-laborales favorecen el esfuerzo y el trabajo en equipo”. Entre sus propuestas, meriendas solidarias en las que los empleados atienden a jóvenes en riesgo de exclusión o barbacoas en el jardín de la oficina. Sí, las compañías que miman a su plantilla obtienen mejores resultados. “Estamos hablando de sacar partido al talento y las ganas de comprometerse”, sostiene Eva Levy. “Porque todos comparten un mismo proyecto, sacar la empresa adelante”.

ROSA ALVARES 5 ENE 2016  EL PAÍS  (Trasladado por  JP)


La mamma



 El terapeuta tiene querencia con mi madre. No importa qué problema o qué anécdota le confiese yo: él lo reconduce a ella, la suma sacerdotisa del poder emocional en el hogar. Todo lleva a la mamma. Hay un corto de Woody Allen donde el protagonista huye de su madre, una anciana sobreprotectora y agobiante de aspecto adorable, y se refugia en su piso, pero al salir a la terraza sorprende el rostro de la anciana, suspendido en el cielo de Nueva York como un globo inmenso, reprendiéndole. Mi terapeuta ríe cuando se lo cuento, y yo también río, pero tan pronto llego a casa pienso que mi hija irá probablemente a terapia en unos años para quejarse de mí. Y su hija hará lo mismo con ella, y así hasta el fin de los tiempos.
¿De qué hablamos entonces cuando hablamos de las madres? Si rastreamos la mitología, llegamos hasta Eva. Es imposible retroceder más: Eva no tuvo madre, al igual que Adán. Ambos nacieron con sus vientres lisos, sin ombligo, la marca de los hijos. Sin madres, ni padres, ni hijos, ni abogados, ni psicoanalistas, Adán y Eva lo pasaban en grande. Por algo llamaban Paraíso al lugar donde vivían. Después de la expulsión, ella formó la primera familia de nuestra estirpe, problemática y atormentada como lo serían después todas. Fue Adán quien eligió el nombre de Eva, que significa precisamente madre de todos los vivientes. Adán fue el precursor de esos maridos que llaman “mamá” (¡¡¡¡mamá!!!!) a su mujer (¡¡¡¡¡su mujer!!!!!)… Sinceramente, no sé a qué esperan los psicoanalistas para nombrar a Eva su santa patrona.
NURIA BARRIOS                 5 ENE 2016 -  El país     (Trasladado por JP)

UN PAÍS DE "HIJOS DE"


Francia está convencida de su ‘egalité’, pero la realidad es que son los poseedores de ilustre patronímico quienes ocupan desde consejos de administración hasta portadas de revistas

¿Qué tienen en común Marine Le Pen y Léa Seydoux, heroína de la ­última película Bond? ¿Qué comparte un actor como Louis Garrel con el empresario François-Henri Pinault? ¿Y en qué se parece la ex líder socialista Martine Aubry a la nueva imagen de Chanel, Lily-Rose Depp? La respuesta es sencilla: todos ellos son hijos de. Son las cabezas ­visibles de una nueva aristocracia que se ­extiende a lo largo y ancho de la sociedad francesa. No tendrán sangre azul ni alto copete, pero han logrado ocupar todas las sedes del poder, desde consejos de administración y gabinetes ministeriales hasta portadas de revistas. Su única arma es contar con un patronímico ilustre, convertido en la mejor herencia que tus progenitores te puedan dejar.
Así suena la tesis de dos periodistas de investigación, Aurore Gorius y Anne-Noémie Dorion, que acaban de publicar en su país Fils et filles de… (La Découverte), un ensayo que se adentra en los círculos de esos retoños de familias pudientes en la patria de la supuesta égalité. Las autoras descubrieron que frecuentan los mismos colegios, ya sean inmemoriales instituciones católicas o escuelas Montessori de educación bilingüe. Luego aprenden a jugar al tenis o a montar a caballo en los mismos clubes para happy few y, durante la adolescencia, frecuentan los mismos rallies, exclusivos cenáculos de socialización para los hijos de la aristocracia y la alta burguesía. No es extraño que terminen emparejándose o, por lo menos, trabajando en los mismos lugares, donde se apoyan inevitablemente en la escalera que conduce al poder.
Hace medio siglo, el sociólogo Pierre Bourdieu ya denunció los mecanismos que garantizaban la reproducción de esos privilegios y fortificaban la jerarquía social preexistente. Describió a un país que, pese a creerse plenamente igualitario desde los tiempos de la Revolución –la nobleza quedó oficialmente abolida en Francia en 1789–, se seguía dividiendo “entre herederos y desheredados”. Las autoras del ensayo afirman que la situación no ha mejorado. Más bien lo contrario. “Esa nobleza nunca dejó de existir. Cincuenta años después, esos herederos no solo figuran en la esfera económica y política, sino también en el ámbito cultural”, afirma Gorius. El libro arranca con una lista interminable de hijos de que dominan el mundo del espectáculo, como Vincent Cassel, Chiara Mastroianni o Charlotte Gainsbourg, quien acaba de protagonizar una campaña publicitaria al lado de… su propia hija. “Es como si el propio apellido se hubiera convertido en un negocio”, apunta la autora, para quien “la división entre las élites y el pueblo es un problema central en la Francia de hoy”, convertida en “una sociedad sin combustible, donde el ascensor social ha dejado de funcionar”.
Los expertos dicen lo mismo desde hace tiempo. El economistaThomas Piketty advierte que las desigualdades aumentan desde los ochenta, mientras que el joven sociólogo Camille Peugny ha alertado que el determinismo sigue plenamente vigente: cerca del 70% de los hijos de obreros siguen ocupando empleos de obrero. Sucede en muchos otros sitios, pero en una nación tan íntimamente convencida de su igualitarismo duele todavía más. “Estas dinastías cuentan con una ventaja considerable respecto al resto: la inmortalidad simbólica. Cuando uno se apellida Peugeot, vive de una manera distinta, como si diera continuidad a lo que hicieron sus ancestros”, explica el sociólogo Michel Pinçon, que lleva décadas estudiando a las clases acomodadas junto a su esposa, Monique Pinçon-Charlot. “En cambio, un hijo de obrero no sabe ni cómo se llamaban sus tatarabuelos. El efecto en la autoestima de unos y otros no es el mismo. Los hijos de no se sienten seres aislados, sino eslabones de una estructura superior que, a la vez, les confiere la convicción de ser individuos de excepción”. Así les sigue tratando un país que cortó las cabezas de sus reyes, pero sin eliminar la corte.
 5 ENE 2016 -  El País (Trasladado por JP)


viernes, 18 de diciembre de 2015

Camino de los Cipreses 16/12/2015






Asistentes: Fernando, Chicho, Miguel, Paco, Juan Angel, JL, Miguel Angel y yo


Dejamos los coches en el  punto de partida, cerca del cementerio de Alpedrete de la Sierra. El tiempo era cálido para la época del año en que nos encontramos. Una vez preparado el equipo, tomamos el Gr-10, que baja hasta encontrar una pista, que una vez cruzado el arroyo Reduvia, sigue por la pista que asciende continuamente hasta llegar al collado de la Venta.



Antes hemos pasado por una casa en ruinas de muy buena fabrica (según AC de guardias forestales), En el collado tomamos los “panchitos” con el buen vino de Ribera que nos aporta nuestro especialista, en una bota nueva que sabía algo a pez...



Después del descanso, tomamos por una pista que baja al Lozoya por el barranco del Robledillo. Poco antes de llegar al río, frente a una portezuela de piedra, justo cuando volvemos a encontrar el GR-10,
tomamos un camino a la izquierda que llega hasta un muy inclinado cortafuegos por el cual no tuvimos más remedio que subir.

Una vez acabado el cortafuegos  surge una vereda a la izquierda y un camino que sigue subiendo: Miguel Angel, y Fernando siguieron por la vereda, mientras que el resto continuamos por el camino que, siguiendo nuestro criterio, es el camino de los Cipreses,


ya que vimos muchos y buenos ejemplares de cipreses. Ambos caminos se junta en una explanada, donde tomamos nuestra comida con mucho chocolate, guirlache… además del café y el “petrolato”.

Después de descansar retomamos en camino de vuelta que era de bajada hasta llegar al pueblo, que en vez de tomar el GR-10, que es muy empinado, seguimos por la pista que es mas suave, aunque mas largo el recorrido.

Jerónimo Limón





domingo, 13 de diciembre de 2015

Excursión gastronómica prenavideña a la Dehesa de Moncalvillo 9 diciembre 2015



Esta vez nos ha costado 45 mensajes ponernos de acuerdo para vernos en una gastronómica antes de meternos en la hiper actividad hamsteril prenavideña. Por fín, decidimos ir a dar un paseillo a la Dehesa de Moncalvillo el día 9 y luego acercarnos a comer al restaurante El chuletón de Olentxero de San Agustín de Guadalix.

Estuvimos en el punto de encuentro ( entre el km 5 y 6 de la carretera que lleva a Colmenar Viejo) JL ( que ya puede volver a las excursiones, después de su reposo forzado por su lesión en la pierna), JGC, Miguel Angel, Juan, Manolo, JP, Jesus y Chicho ( Pablo vino sólo a la comida).

El día era esplendido, y relajadamente nos dirigimos a tomar los panchitos a la ermita de Navalazarza.


No hubo duda en el recorrido, ya que se llega a la ermita por senderos bien definidos y que no ofrecen mucha alternativa. Otros años, desde este punto solemos hacer un recorrido circular que nunca coincide y que nos acerca a la base sur del Cerro de San Pedro. Pero esta vez teníamos que contentarnos con ese ida/vuelta de poco más de 7 km, para poder estar a tiempo en el restaurante.

Allí estuvimos puntualmente para escoger el plato del día, y con una pequeña modificación para poder probar las carnes a la “piedra” que ofrece el asador. La mesa no era redonda, con lo que las charlas quedaron divididas en dos grupos.


Se evitó hablar de política, lo cual es de agradecer, ya que estos días todos los medios nos bombardean con sus artículos, y ya somos "viejos" para intentar cambiar con nuestras opiniones a los comensales. Pero que conste que uno esta deseando que gane el que va a votar, otra cosa es que pueda convencer a otros de su elección.

El restaurante estaba bastante lleno, supongo que sería debido en parte a estas fiestas, pero también a la calidad de lo que ofrecen esas anfitrionas, ya que el restaurante está llevado sólo por mujeres, al menos las que vimos atendiendo a la gente.

Nos despedimos los del Norte, pero el resto decidieron dar una vuelta por el pueblo antes de volver a Madrid. El próximo miércoles( la última excursión del 2015) iremos a Alpedrete a recorrer el Camino de los Cipreses.


Chicho




jueves, 26 de noviembre de 2015

Barranco del Arca Ambite-Villar del Olmo 25-nov-2015

Entre la terna propuesta se eligió esta excursión, que corresponde a una ruta por vías pecuarias. Ya la habíamos hecho en 2013, justamente por estas fechas del año. Asistimos siete: Chicho, Miguel Angel y Jesus G repetíamos, los otros cuatro eran nuevos en este recorrido. 

El recorrido está bien documentado en http://www.viaspecuariasdemadrid.org/  y también, como la vez anterior buscamos una alternativa para evitar la carretera y llegar a Villar del Olmo por caminos, esta vez, con la experiencia previa sin malezas.

En Villar del Olmo vimos la Fuente de S, Isidro y el lavadero de 1902 muy bien restaurado. Allí iniciamos el ascenso al alto del páramo por la cañada riojana. Es una senda con arboles, que trepa con poca pendiente y con vistas a la derecha la Peña Roldan con una pared vertical con cuevas  que parecen ventanas. Chicho y Paco se separaron del grupo para ver si esa pared era accesible y se podía llegar a la cueva, cosa que no lograron.

El camino seguía el cordal de la Pica, que cruzaba una llanura en la que predominaban las encinas, jara, tomillo, romero y también sembrados que se comían la mayor de los 37 m. del cordel  (vía pecuaria).

 Antes de iniciar el descenso a Ambite, paramos a comer y allí se nos juntaron los dos disidentes. La Bajada al pueblo era siguiendo la parte alta del barrano del Arca, convertido en reserva de caza. Cerca del pueblo estaba la Fuente del Arca, con menos agua que la vez anterior. En la charca de la fuente había una carpa con aspecto de moribunda. Ya en el pueblo vimos en la distancia el palacio del Marqués de Legarda y su encina, catalogada como árbol singular y con más de 600 años de existencia. El día agradable y apto para la excursión.

Como curiosidad diré que tanto en Ambite como en Villar del Olmo tenían un callejero ampliamente preconstitucional (plaza del Caudillo, avda. del Generalísimo, Calle de Calvo Sotelo, etc.)
                                    Monumento a los ojos
                                    Encina milenaria
                                      Palacio de Legarda
Perfil de la excursión

Recorrido










El cronista de turno

Jesus Garcia

sábado, 21 de noviembre de 2015

Cabeza Arcón, 18/11/2015

CABEZA ARCÓN, 18/11/2015

Hoy hemos quedado en el km 12 de la carretera M-610 que va de Miraflores de la Sierra a Bustarviejo, donde hay un área recreativa y las instalaciones de un campo de fútbol de esta última localidad. Al final, Chicho se ha podido incorporar aunque al principio no lo tenía claro. Hemos acudido a la cita Miguel, Juan Ángel, Paco (el que suscribe y “responsable” de la expedición), Miguel Ángel, Jero y Chicho.
            Es un día muy bueno para caminar y empezamos a atacar al cerro Arcón directamente y sin dilación con una subida de tres pares de bellotas sin camino señalizado, así, a zurrumbullón, siguiendo el “track” (traduzco: “el recorrido”) que ya hicieron otros grupos de “intenné”. Son trescientos metros de desnivel en un corto tramo, para ir abriendo boca, y ascendemos por un pinar que a lo mejor nos da alguna sorpresa setil. MiguelÁngel, ya a media altura, ha pillado ¡un níscalo!, sólo uno y además ha perdido las gafas de sol. Se ha vuelto a por ellas, pero no las ha encontrado. Bueno, tampoco valían mucho la pena. Después de sudar la gota gorda, y de haber parado varias veces a coger resuello, culminamos la ascensión, que ya estaba prevista en todos los planos, y nos enseñoreamos de las rocas que salpican la Cabeza Arcón.
            Nos hacemos las fotos pertinentes y seguimos, ya por la cuerda, hacia “El Cancho del Reloj”, sin camino marcado nada más que en ciertos tramos pero con una gran visibilidad, y continuamos de la misma manera hacia “Las Buitreras” donde paramos un ratito para tomar un golpe de vino y algunos frutos secos; las vistas son portentosas. Se ve el Mondalindo, el pico del Pendón, dos embalses, las torres de Madrid, un largo etcétera y buitres volando sobre otros picos a los que llegaremos dentro de poco. Bajamos hacia “Los Llanillos” entre tomillo, jara, romero y mucho monte bajo pero que nos permite andar y arribamos a “Peña Cristina” y “Cabeza Hueca” señalizados en los mapas pero indistinguibles sobre el terreno. Antes de iniciar la bajada nos acercamos “El Hornillo” y después regresamos, bajando un poco, hacia una senda que nos va llevar al GR-10. A todo esto, M.A. ha recolectado unas pocas setas de los caballeros y algún que otro níscalo y boleto. Llegamos al GR e intentamos encontrar un lugar adecuado para instalarnos a almorzar. El “líder” (Paco en este caso), está más cansado que una mona y elige un sitio que no está mal pues tiene valla para reposar la espalda y está entre sol y sombra, pero otros elementos del grupo saltan una alambrada y, muy cerca, encuentran otro lugar más apropiado debajo de unos arbolitos; pero el cansado de Paco dice que ya no se mueve de donde está y como él es el que lleva el vino, al final se lleva el pato al agua no sin recibir numerosas quejas tachándolo de dictador y no recuerdo qué otras cosas. En fin, así es la vida y de desagradecidos está el mundo lleno (es broma).
            Después del almuerzo y de haber encontrado algunos níscalos donde se nos había caído un bomboncito de los que trae M.A. (¡qué casualidad!), nos montamos otra vez en el GR que comenzó a ascender (¡maldita sea su estampa!) muy lentamente, pero se notaba después de todo el esfuerzo anterior y de la comida y bebida que nos habíamos metido entre pecho y espalda; así subimos unos cien metros. Al final avistamos la zona de recreo y los coches que nos estaban esperando. Un buen día para ser mediados de noviembre y una gozada las vistas de las que pudimos disfrutar. Una anécdota: no nos cruzamos con nadie y los animales parecía que habían desaparecido: sólo pudimos ver buitres, insectos y alguna que otra lagartija. Eso sí, oímos los cencerros de un rebaño.


Paco. 








jueves, 12 de noviembre de 2015

EL ALCORNOCAL DE LA DEHESA VIEJA 11-11-2015





En el día del soltero en China, nos juntamos 6 marchosos en la columna llamada “picota” del Berrueco para hacer la marcha elegida: El Alcornocal de la Dehesa Vieja. Éramos Chicho, Jesús García, Jero, Juan Ángel , Paco y Miguel Ángel que escribe la crónica.

Lo más característico del día fue el buen tiempo, quizás excesivo calor para Noviembre, que hizo que hiciéramos  la marcha en camiseta.

Al poco de empezar la marcha por la pista que coincide al principio con la ruta de Dehesa Boyal, vimos 2 simpáticos burritos que tenían algo de miedo de la gente.

Esta marcha se hizo en 2008 y 2013 y están descritas en esas crónicas los problemas y dificultades que tiene. Con la experiencia acumulada creo que salvamos bastante bien estos escollos. La primera es atravesar el arroyo de San Vicente de forma que se pueda coger el camino del canal desde arriba. Para ello Chicho ya tenía preparado un plan: abandonamos la pista hacia la izquierda poco después del punto de unión con la vuelta y dando un rodeo llegamos al punto en que con una difícil pero corta bajada, atravesamos el arroyo y cogimos el camino del canal.

 El canal es el que viene de  la presa del Villar y va atravesando viaductos y una especie de acequias de hormigón en perpendicular probablemente para que los arroyos no deterioren el techo del canal. También había una numeración R-NN que no eran puestos de cazadores según dijo Chicho, sino registros del Canal. También tuvimos que atravesar vallas a lo largo de todo el recorrido, no nos gusta atravesar vallas sin puertas para el ganado, pero no había otra manera.

Atravesamos almenaras y casillas y tomamos los panchitos después de coronar una cuesta.

La vegetación del recorrido lo hace bastante ameno, no hay pinos, pero si todo tipo de arbustos y árboles de monte mediterráneo: jara, mejorana, robles, encinas, enebros, retama y por supuesto alcornoques. La marcha, a pesar de algún trozo difícil, se hace entretenida, quizás por ir por estrechas sendas casi abandonadas.

Al final del camino del Canal comenzamos a ver los famosos alcornoques que fueron ampliamente fotografiados.
El segundo punto de dificultad era saber cuándo se abandona el camino del canal para cruzar otra vez el arroyo San Vicente y emprender el regreso sin ir hasta La Atalaya. Esto no tuvo problema, pues seguimos el camino que se hizo en 2013 y después de una gran bajada cruzamos el arroyo y avanzamos por la pradera hasta cruzar el arroyo Peñacadenas. Ahí comienza la tercera dificultad que es salvar 150 metros de desnivel entre zarzas y jara, sin camino visible. Lo hicimos siguiendo los pasos del 2013 hasta coronar “Cabeza del Carro” y ya se encuentra una  senda que va siguiendo vallas y paredes.
Un poco después de  coronar buscamos un sitio para comer, donde dimos buena cuenta del vino que trae Paco y cómo  siempre a final de  chocolates y aguardiente. Se dio incluso casi media hora de reposo, aunque no hubo tertulia. Algunos aprovecharon para tumbarse cómo si estuvieran cansados.

Hubo después otra bajada, se atravesó el arroyo de La Huerta y después de otra subida donde había otros 5 simpáticos burritos, llegamos a la pista de ida. Al llegar al pueblo tomamos un refresco en el bar de la piscina, donde había un loro que no paraba de emitir molestos silbidos.

Cogimos alguna lepiota y seta de cardo que Juan Ángel y Paco tuvieron la amabilidad de darme. Sin más novedad iniciamos el regreso.


M.A


martes, 10 de noviembre de 2015

La Sillada de Garcisancho 4 noviembre 2015



Asistentes: Chicho, Miguel, Paco, Juan Angel, Miguel Angel y yo


Dejamos los coches cerca del punto de partida, el mirador de Robledos. El tiempo estaba nublado, con una niebla soportable.


Una vez pasada una barrera, seguimos por una pista que asciende continuamente hasta la cima de Cabeza Mediana, donde tomamos los “panchitos”con el buen vino que nos aporta nuestro especialista. Durante la subida hemos dejado a nuestra izquierda una pequeña laguna nutrida por una fuente en la que se reflejaba los arboles y matorrales.


Después del descanso, bajamos por una senda para subir una fuerte cuesta que nos conduce a la Sillada de Garcisancho, donde se cruzan varios caminos y pistas. Nosotros volvimos por el GR-10.1 que baja paralelo a un arroyo, y posteriormente se cruza con una pista que nos conduce al Mirador de Robledos.


Los “seteros” intentaron recolectar su parte, pero no había mucha materia prima: algunos níscalos y mas lepiotas, pues aun no había llovido mucho y el sol no había calentado lo suficiente.


Como el tiempo preveía lluvia y en último tramo caía un “chirimiri”, decidimos no parar y comer en Rascafría, con cierta oposición de algunos. Buscamos el restaurante Casa Conchi, que nos habían recomendado, pero estaba cerrado, así que nos fuimos a otro que está en la misma carretera.





Jerónimo Limón