viernes, 18 de marzo de 2016

La chorrera de la Gargantilla y Peña Morena 16.3.2016



Esta vez los Marchosos no quisieron apostar por la marcha de Patones a Cabeza Cerugea, ni por el Valle del río Ermito, en su lugar escogieron la de acercarse a la Chorrera de Gargantilla y Peña Morena. La excursión había sido ya propuesta por Juan Angel en otra ocasión cercana, pero entonces, debido al tiempo tan invernal que hacía, no tuvo tanta suerte. Esta vez no tuvimos tanto “miedo” y nos reunimos un poquito antes del km 5 de la carretera que sube desde Lozoya al puerto de Navafría : Paco, Juan Angel, Miguel Angel, Jero, Miguel, mi hija Ana y el que escribe. No es que fueramos “enanitos” pero si “mayorcitos”, y nuestra Blancanieves, no tuvo miedo de ir con nosotros a esta aventura, posiblemente porque el bosque de robles no aparecía muy tenebroso debido a su falta de hojas.

La excursión tiene dos variantes, documentadas  en wikiloc , una es la que nosotros elegimos y que se acerca a la cascada desde una cota más elevada, mientras que la otra, saliendo del depósito de agua de Lozoya hace un recorrido similar pero desde más bajo (Desde el deposito de agua ), esto se traduce en que en la nuestra se termina subiendo 150 m en 2 kms al final, mientras que la del depósito hace el esfuerzo al principio y así  llega en bajada al punto de salida. Si volviera a hacer la excursión, posiblemente me inclinaría de nuevo por la que hicimos. Ya explicaré por qué.

La marcha fue muy agradable, pero un poco dura para algunos de los “enanitos”, debido a que casi la mitad de los 12 km de la excursión se hicieron con mucha nieve, lo que aumentaba mucho el esfuerzo. Desde muy cerca de la salida, ya se oía el sonido del arroyo del Navarejo, que bajaba con bastante agua del deshielo, pero que se vadeaba sin dificultad por los puntos del track que seguíamos, y que discurre por un bosque de robles que en su día debieron ser aprovechados para la obtención de carbón, ya que en la senda que seguíamos aparecían de vez en cuando unas plataformas que posiblemente fueron utilizadas para el carboneo. La senda, sólo visible en el GPS, nos iba acercando a la chorrera por una zona muy hermosa y con bastante pendiente.


Al final, apareció, y nos quedamos sorprendidos por su fuerza y su hermosura. El arroyo de Majalvir, que se descuelga en su camino hacia el de Navarejo, por una zona granitica, es el que forma la cascada. Un sol precioso, no mucho calor, y girando la cabeza se divisaba, además, a lo lejos el embalse de Pinilla.


Fotos y fotos, no era para menos. Hasta aquí no había aparecido la nieve.

La nieve apareció al cruzar el arroyo de la cascada. El camino ya es fácil ( sin nieve, claro) y discurre enseguida por pistas forestales, un poco más allá de donde aparece en el mapa el cortafuegos. Pasamos por los dos "abetos douglas" señalizados como singulares por la Comunidad de Madrid y que no se encuentran con buena salud, y aprovechamos para hacernos una foto.


La excursión también hacía la subida al collado de la Cebedilla, desde donde se divisa la cuerda que pasa por el Nevero. Algunos nos acercamos hasta allí para poder contemplar aquellos montes lejanos muy nevados.


El resto siguieron el camino forestal y nos encontramos con ellos a la hora del almuerzo, ya muy cerca de donde desaparecía la nieve.

Bueno, nada más pasar el arroyo del Palancar, empezó la subida hacia nuestros coches. Si no hubiéramos estado fatigados por el sobreesfuerzo de la nieve, no creo que hubiéramos notado la subida y no hubiera sido motivo de discusión.

Miguel Angel nos invitó al final a la celebración de su cumpleaños en un bar de Lozoya. Es  “algo más jovencito que el resto” y le agradecimos el detalle. No hubo “castellana” para Paco, ya que ahora que es biabuelo, es más responsable, además de conducir el coche de los del Sur-Oeste.

Chicho

Salida desde el km 5 de la carretera del puerto de Navafría







viernes, 11 de marzo de 2016

El Rancho de Santillana 09 de marzo de 2016




Asistentes: Chicho, JGC, José Luís, Juan Angel, Paco, Miguel y yo


Debido a las malas condiciones meteorológicas, decidimos partir desde el embalse de Puente Alta- Revenga

Vista desde el embalse de Puente Alta

en vez de salir desde el cementerio de Valsain, ya que así evitábamos el puerto de Navacerrada por el temporal de nieve previsto.

Al llegar nos encontramos con el coche de los del Sur aparcado cerca del comienzo de la carretera que va al aparcamiento por temor, según explicaron, a que al volver la carretera estuviera helada, ya que en aquel momento estaba nevando y en el asfalto se estaba formando hielo. Después de una pequeña asamblea sobre que hacer: irnos directamente a Segovia y darnos un buen homenaje al cuerpo o dar un paseo hasta el azud de donde toma el agua el viaducto de Segovia, y luego comer en cualquier sitio. Nos decidimos por la segunda opción y partimos con paraguas y sin mochilas.

Quién se olvidó el paraguas?


El paisaje era precioso , como podéis ver por las fotos, todo nevado. 

Sendero 

Indicador para llegar al azud
Conforme íbamos avanzando, la nieve se convirtió en agua nieve y ésta en agua.



Azud


Una vez llegado al aparcamiento, tomamos el camino que va río arriba hasta llegar al azud, donde nos paramos un poco para reunir al grupo y volver por el mismo camino.

A la vuelta dejó de llover y nos paramos a visitar un búnker del ejército sublevado que hay en la carretera que va al aparcamiento. La foto debe estar alineada a la derecha.No?.

Bunker de ametralladoras

Una vez llegado a los coches, tomamos los panchitos en los coches al estilo del más puro botellón. Luego nos subimos a ellos y buscamos un restaurante donde comer, y lo encontramos muy cerca del desvío de la carretera que va al embalse de Puente Alta, cuyo nombre no recuerdo (también tiene hospedaje, donde se puede alquilar una habitación para echar la siesta y ducharse). Después de la comida (menú del día) , volvimos para Madrid.

El paseo, de ida y vuelta, fue de unos 8 Km. y tardamos unas dos horas.


Jerónimo Limón







lunes, 7 de marzo de 2016

Prados de Alameda y Pinilla(127 de AC), 02/03/16



Explosión de nieve, se debería llamar esta excursión. Nos hemos juntado casi en pleno para abordar este trazado que ya lo hicimos en 2009 pero sin nieve. El que la propuso, Paco, no sospechaba que ya en el pueblo de Alameda, iba a haber nieve y sí, allí estaba. Fernando se acercó al lugar donde comenzaba el recorrido y, como  había mucha nieve, decidió regresar hacia su coche para irse a casa. 

Así es que comenzamos esta andadura ocho marchosos, Jero, Miguel Ángel (el quejica), José Luis, Chicho, Juan Ángel, Miguel, JP (el líder carismático, que hoy se ha añadido al grupo), y el que suscribe y lleva la bota de vino, Paco.



Comenzamos llaneando y viendo muchas vacas; se nos acercó una perrilla parida que restregaba el lomo en el suelo para que la acariciáramos. Ya desde aquí vemos Peñalara y Cuerda Larga completamente blancas y nos quedamos extasiados ¡ya iba siendo hora que viéramos nieve este invierno! Al llegar a un abrevadero, tomamos el camino de la derecha que empieza a estar con quince o veinte centímetros de nieve, que al pisarla, se hunde bien con nuestro peso, ideal para andar sobre ella. A medida que subimos, la nieve también comienza a subir de espesor y dificulta el caminar. La vista es extraordinaria y a medida que avanzamos somos varios los que nos caemos y nos tienen que echar una mano para sacarnos del agujero que hacemos. Jero cayó en un hoyo que parecía una trampa para animales, de al menos metro y medio de profundidad. Menos mal que ninguno nos hicimos daño.
Tomamos los panchitos en el segundo abrevadero, donde tenemos una foto antigua en la que el “líder carismático”, de pie, “alecciona a sus acólitos” (nosotros), sentados en el abrevadero. Tenemos que tener cuidado al situar los alimentos en el borde de las piedras pues hace un viento que los tira y además no queda espacio libre pues la nieve lo llena todo.
El viento nos impide encontrar un lugar para guarecernos, pensando ya en el almuerzo, de tal forma que atravesando el robledal (más bien melojar) y hundiéndonos cada vez más en la nieve, Paco y otros que están cercanos, deciden almorzar en la ermita de Nuestra Señora de la Concepción aunque lo hagamos a las tres y media, pues allí hay bancos y mesas para instalarnos y, además, al estar más bajos, el viento sopla menos o deja de soplar. Aquí eché de menos a JP que no se encontraba entre nosotros; además yo sabía que no tenía móvil y que hacía poco le había dado un golpe de vértigo en su casa. Por un lado me preocupé, pero por otro, sabiendo lo experto que es de estas sierras madrileñas, suponía que, en breve, lo veríamos aparecer por algún sitio o, en último caso, yo podría ir a buscarle pues no sería difícil encontrarlo en este valle. Después de atravesar el arroyo de la Saúca y saltar una valla de piedras y alambradas que separa los municipios de Alameda y Pinilla, en lugar de seguir paralelos a la valla, nos enrollamos a dar vueltas más allá de ella siguiendo el track de un excursionista de Wikiloc, que llevaba Miguel Ángel en su GPS, subimos a una pista, que abandonamos enseguida para bajar pisando bastante nieve hasta encontrar otra pista que nos condujo a la ermita.

Allí, entramos, saltando un pequeño murete pues la verja de entrada estaba cerrada, y se incorporó JP que nos anunció que él debería haber comido antes pues su cuerpo necesitaba sustento.
Una vez terminamos de almorzar, unos cogieron la carretera hasta Alameda y otros bajamos al pueblo de Pinilla y, al lado de una cruz de piedra, comenzaba un camino hasta Alameda que seguimos, charlando de cosas varias (política sobre todo).


Paco.




miércoles, 24 de febrero de 2016

Ojo del Fraile 24 Febrero 2016

Ojo del Fraile



Esta vez la propuesta de ir a conocer el Ojo del Fraile fue aceptada en la votación de elección de excursion
Asistimos siete: Chicho, Jose Luis, Paco, Juan Angel, Miguel Angel, Jero y Jesus García. Era un día gris de invierno pero no hacía demasiado. Iniciamos el recorrido en el Complejo de la Isla de Taray, en la actualidad dedicada a residencia de mayores. Seguimos el recorrido previsto por caminos de acceso de las fincas y plantaciones. La primera  que vimos era una plantación de ajos, bastante y grande y muy verde.  Recorrimos zonas de olivares de grandes troncos retorcidos, mucho llenos de aceitunas negras. Pasamos por  palomar abandonado, pero bien conservado (excepto que no tenia tejado) y con capacidad para centenares de palomas, pero vacío. 






El camino era una pista ancha, algunas veces transitada por tractores. 


Al cabo de unos 6 Km de recorrido llegamos a la zona del Ojo del Fraile, dominada por una roca vertical que debía de ser el Fraile. Nos dispersamos por la ladera de la montaña, bastante empinada y difícil de andar por ella. La búsqueda era complicada porque tampoco sabíamos exactamente lo que buscábamos y el terreno era muy abrupto. Iniciamos el regreso algo desilusionados cuando le vimos. Un agujero, redondo como un ojo, a media ladera en la cara norte con otro agujero en la cara oeste. Desde abajo no parecía que los agujeros tuviesen acceso fácil y nadie se animó a comprobarlo.



Plátano de la residencia de la Isla Toray


Camino de regreso paramos a comer en un olivar de centenarios olivos y con plantas de ajo naciendo silvestres. Las laderas del monte estaban llenas de espartales muy abundantes por la zona. El regreso fue por el mismo camino de la ida y al llegar a la Isla de Toray, Paco nos invitó para celebrar su "biabuelidad" en la cafetería de la residencia a cafés y copas. Vimos algo de este curioso lugar, que fue central eléctrica que daba luz a Morata, papelera y finalmente Residencia de Mayores. En el patio había un esplendido plátano de indias de más de 200 años y considerado como árbol singular. Alguien sugirió que podíamos reservar algunas plazas, pero la cosa no pasó de ahí.



Sin más regresamos a Madrid por el camino Perales y A3.
El cronista de turno

Jesús García
Recorrido
Perfil

jueves, 18 de febrero de 2016

GARGANTA DE LOS MONTES - PUERTO DEL MEDIO CELEMIN 17-02-2016




DE GARGANTA DE LOS MONTES A PUERTO DEL MEDIO CELEMÍN 17-02-2016
 

 


Al final solamente fuimos 5 los marchosos dispuestos a hacer la marcha elegida: Garganta de los Montes al Puerto del Medio Celemín.  Esta marcha tenía el aliciente de no haberse hecho nunca y podría servir de base para otras por la zona.

Juan Ángel acudió a casa de José Luis y en un solo coche, fuimos al pueblo de Garganta de los Montes. Íbamos sin saber que nos encontraríamos porque había nevado el día de antes y por la tarde se esperaban nevadas (de hecho vimos máquinas echando sal en La A-1).

Sin embargo en Garganta, a 1100 metros y 2 bajo cero, hacía sol, no hacía viento y comenzamos la marcha con muy buenos augurios que se cumplieron. La marcha comienza siguiendo la calle de las tres cruces en una empinada cuesta y sigue por un ancho camino bastante llano en su inicio llamado “Camino de la Mina”, que en esa parte llana también se llama “Camino del Valle del Lozoya”. Vimos un área recreativa y un helipuerto al comienzo. En una bifurcación (por donde se vuelve) hay que irse a la derecha siguiendo el “Camino de la Mina” en vez de seguir hacia El Cuadron. Este camino, hay que continuarlo según el track  en un punto en que se convierte en senda y pica bastante hacia arriba hasta que se une al PR48, (si se sigue por el camino ancho se da una vuelta muy grande para ir al mismo sitio). El Pr 48 se sigue un poco hasta que se alcanza una especie de collado llamado “Rasa de Matalapeña”. Allí dejamos el PR48 y por una senda de ganado que no está en el mapa, llena de barro, muy empinada pero afortunadamente con el barro helado, anduvimos hasta que la senda se abrió algo y se hizo menos pendiente y a  orillas de un abrevadero tomamos los panchitos. Por cierto, el desagüe del abrevadero estaba obstruido por las algas y lo desatascamos.
 Seguimos bajando hasta que nos encontramos varias vallas que nos separaban de la Cañada Real Segoviana y de unos empleados de una empresa concesionaria que se dedica a quemar restos de la poda. Siguiendo exactamente el track , desanudamos hasta 3 cuerdas que cerraban sendas puertas y pasando incluso por un pasillo para ganado accedimos al GR-10. Ya por la Cañada ascendimos hasta el viejo puerto del Medio Celemín, en el que como especie de peaje había que pagar medio celemín por cada fanega de cereal que se transportase, o lo que es lo mismo: en torno al cinco por ciento de la mercancía con la que se pretendía comerciar.  
Antigua Carcel
Esta Cañada Real Segoviana ó Gr-10 va del Cuadrón a Bustarviejo y debía ser una importante vía de comunicación.

Volvimos sobre nuestros pasos, bajando sin dejar la Cañada y en la parte más baja, cerca del túnel por donde sale el tren de Burgos (túnel que comienza en Garganta de los Montes) estaban las ruinas de una antigua cárcel donde los presos redimían penas con el trabajo de construir la vía del nuevo ferrocarril de Burgos.

José Luis estaba cansado y decidió comer allí, yo me quedé con él y los otros 3 marchosos siguieron adelante pues no querían subir después de comer. Efectivamente, desde el túnel hay una continua sucesión de subidas que parecen no terminar, hasta que se deja la Cañada para tomar a la izquierda el camino de Lozoyuela que nos lleva de vuelta a Garganta. Antes de comenzar estas subidas hubo que atravesar un rebaño de ovejas custodiado por feroces mastines que nos amenazaban con sus ladridos, aunque con gran temple y serenidad logramos pasar de largo. Ya en el camino de Lozoyuela, cerca de donde comienza la subida al Pico del Cuadron, vimos a los otros 3 marchosos que estaban terminando de comer, todavía pudimos compartir el aguardiente y chocolates. Simplemente quedaba dejarnos caer hasta los coches, pero antes de volver,  tomamos un café en el único bar que encontramos  abierto(parece una letra de Sabina).  Al final fueron 14,5 Km en una marcha asequible pero con mucho tobogán y se hizo a un ritmo normal sin excesivas paradas ni interrupciones.
No tenía pinta de cumplirse la amenaza de nevar por la tarde, pero en la sierra nunca se sabe.

M.A

 




jueves, 11 de febrero de 2016

LA JAROSA, 10 DE FEBRERO DE 2016

El día 10 de febrero nos reunimos en el embalse de la Jarosa MA, Paco, Jero, Chicho, JL, JS y Miguel. El día se presentaba bastante feo. El cielo, muy nublado, amenazaba lluvia y hacía mucho viento, pero como la temperatura era muy agradable y el grupo es muy marchoso, iniciamos la marcha por la carretera que bordea el embalse que en estas fechas estaba muy bajo.


Tras unos kilómetros  por el asfalto se inició una discusión sobre si la marcha del 2008 o la del 2013, si subíamos por un sendero o por el siguiente, que si el track o la track, etc. Como somos de consensos, en seguida llegamos a un pacto que a todos les pareció bien y tiramos por el segundo sendero a la derecha aunque luego más adelante giraba bruscamente a la izquierda.
Siempre amenazando lluvia y con viento fuerte,  caminamos entre pinos (nos llamó mucho la atención la cantidad de nidos de  procesionaria que tenían los árboles)  y llegados a un punto, algunos decidimos seguir por una senda bastante escarpada que corría paralela al arroyo y otros siguieron por el camino forestal que parecía más cómodo para la lumbalgia de JL.

 Nos encontramos más arriba y allí, en un recodo del camino, tomamos los panchitos y el vino de Paco que estaba muy bueno. Creo que en este momento comenzó a manifestarse  su obsesión  por fotografiar piedras (grandes)  que ya no le abandonó en toda la marcha y que  llegó a preocuparnos un poco.


Encontramos a un numeroso grupo de excursionistas, todos hombres menos ¡¡una mujer!! Y resultó que Paco conocía a uno de ellos y se entretuvieron hablando bastante rato.
Llegados al punto más alto, encontramos un sitio entre rocas muy apropiado para comer.  Nos cayeron algunas gotas, pero no llegó a llover y pudimos disfrutar de la comida y de  una vista muy bonita con el Yelmo a lo lejos.

Como nos quedábamos fríos no nos detuvimos mucho en la sobremesa y de nuevo al bajar, nos dividimos en dos; unos por la pista y otros por senderos.

En la bajada vimos bastantes hileras de procesionaria y también nos volvió a llamar la atención la gran cantidad de muérdago que tenían los pinos. Quizá por eso hay tantos árboles que se mueren.

Llegamos por fin al embalse donde había algunos pescadores y después a los coches donde los primeros que llegaron llevaban por lo menos media hora esperando. Unos se fueron a Madrid y dos nos fuimos a Guadarrama a tomar un café.
Y así hasta la próxima.







JL y Miguel Angel

JL y Miguel Angel





Miguel