miércoles, 28 de septiembre de 2016

CAMINO DE LAS VENTAS 28 de Septiembre del 2016


El día un poco nublado y con ligera brisa era perfecto para una excursión llana de 14 Km.
Llegamos al punto de salida en un solo coche M. Angel, Juan y JL a las 10:45h y empezamos la marcha desde el Camping en la carretera de Guadarrama al Escorial.

Como teníamos dos tracks utilizamos el de Wiki para ir y uno propio para volver ( la vuelta atravesando la finca El campillo).

Las fresnedas abundaban por doquier y de sus remas come el ganado de toros que por allí abunda.


Nos cruzamos con numerosos transeúntes y ciclistas que nos saludaban amablemente.

A lo lejos el panorama era hermoso, la Maliciosa, siete Picos, la cuerda larga, Abantos.





Llegamos al cortijo Wellington–, con su hierro pintado por doquier, su obscura manada en lontananza y el necesario tentadero – que dice A. Campos. Muchas reses bravas en su dehesa.. 




Al cabo de una hora llegamos al puente del arroyo Guatel Primero, remansado allí mismo en un precioso embalse. Y poco después  el arroyo Guatel Segundo seco por el verano.






En otra media hora, aparecen las ruinas de Monesterio con arco de medio punto; y con muchos arquitectos y aparejadores con cascos blancos que están planificando la  remodelación el entorno. A. Campos comenta “que primero fue monasterio mozárabe –de ahí, su nombre–; luego casa de descanso de la 'Católica' en sus jornadas por la balbuciente España; más tarde –como ya vimos–, solar de un pueblo sin suerte; y, por último, pabellón de caza de Felipe II”







A la entrada de la urbanización nos tomamos las nueces y pistachos y por fin llegamos a la carretera y puente del río Guadarrama
Allí damos media vuelta y al volver pasamos por medio de la admirable finca del Campillo. Como dice A. Campos “, la soberbia torre-fortaleza y la iglesia de la finca El Campillo, restos del pueblo homónimo que datan, en ambos casos, del siglo XIV” resultan imponentes incluso hoy en día restauradas con su iglesia, sus campos, laguna y pavos reales en sus hermosos jardines.









La comida es relato aparte.
Saludos JL




CIRCULAR FUENTE DE LA CANTINA-PTO. NAVACERRADA-COGORROS


Se trata de un recorrido por los Montes de Valsaín, desde el Puente de la Cantina de donde arranca el Río Eresma al juntarse varios de los arroyos que lo alimentan. Ascenderemos al puerto de Navacerrada y después a los Cogorros, que poseen unos espectaculares miradores de toda la sierra, en su extremo sur el Mirador la Gallarza, con vistas preferenciales a la vertiente Este del Valle y Pinares de Valsaín, y en el extremo Norte el Mirador de Maravillas que abarca ambas vertientes con roqueros. Es un ascenso que una vez alcanzado y desde el Puerto de Navacerrada formado una circular que abraza los 7 primeros kilómetros de la CL-601 que nos lleva a Segovia, como hemos mencionado arrancando y finalizando en el Puente de la Cantina.
La salida desde el parking del Puente de la Cantina, situado en el km 17 de la CL-601, que está al terminar las famosas siete revueltas. Dicho puente y sus parking en los extremos se rehabilitaron en el 2015, quedando una magnifica zona de arranque de infinidad de rutas de senderismo, por los Montes de Valsaín.
Arrancamos pues JG,JL ,MA, JA, Paco y JP puesto que Miguel se lesionó jugando al pádel el día anterior. Desde la conocida Fuente de la Canaleja, por el sendero directamente descendiendo al Arroyo del Puerto del Paular, principal arroyo que aporta sus aguas justo a partir del Puente de la Cantina a la formación del río Eresma, una vez a la altura del arroyo las sendas se ramifican pero nosotros seguiremos la más lejana al arroyo por ir algo más altos y despejados. Pronto sin mayores problemas nos tocara pasar por encima del Arroyo del Cancho, y continuando nos encontramos un pequeño puente de madera sobre el arroyo del Puerto en el que nos hicimos fotos por empeño de Paco que ahora es un fotógrafo empedernido.
Ya no volveremos a ver este arroyo, porque deja paso al arroyo de las Pintadas, justo unos metros más adelante si nos desviamos unos metros a derechas, podemos ver el Puente de las Pintadas un pequeño y antiguo puente en piedra por el que pasa en sus últimos coletazos el arroyo del mismo nombre para unirse al arroyo del Puerto.
Retomamos la senda, que más que una senda es una ancha calzada de asfalto, se trata del Camino de la Sotela, entre altos pinares de Valsaín y algún que otro cantar de pájaros, pronto a la altura del pequeño arroyo de la Peñarrodada que suelta sus aguas a de las Pintadas, dejamos este camino para de forma abrupta comenzar un fuerte ascenso continuando por la senda del Arroyo de las Pintadas dirección inequívoca hacia el Puerto de Navacerrada.
Entre tanto pino hermoso no nos cruzamos con ningún senderista cosa rara, y cuando llevábamos una hora y media y estábamos a más 1700ms de altitud (habíamos subido 4kms y 350ms de desnivel) paramos a descansar y tomarnos los panchitos y largos besos a la bota de Paco.
Cuando reanudamos la marcha en un visto y no visto estamos finalizando esta senda asomando por uno de los postes de subestación eléctrica que une el Puerto de Navacerrada con el de Cotos. Han sido 2.30 h pero con una parada de 15 minutos y varias de 5 minutos, por lo que en 2 h no habría problemas en concluir esta senda.
 Aquí en el Puerto de Navacerrada, no nos entretenemos apenas, pues ya comienza a coger volumen de gente que se acerca a la zona, por lo que sin perder tiempo cogemos la pista asfaltada que nos sube a la Residencia Militar de los Cogorros, justo por la derecha del Bar Dos Castillas, en apenas 10 minutos nos situamos y atravesamos la residencia para alcanzar el objetivo principal del día, la Loma de los Cogorros, en primer término y precisamente en el punto más alto de dicha loma, nos encontramos con una estación radiométrica operativa desde el 2013.
 Continuamos por la loma y a una altura más o menos equivalente 1.894 m a la derecha en un saliente, se trata del Mirador de la Gallarza, construcción de una plataforma en saliente hacia el vacío sobre las mismas rocas en 1.952 en homenaje a un Capitán del ejército del aire, este mirador está hacia la vertiente Este del Valle del río Eresma, dejándonos disfrutar en abanico desde el Alto del Telégrafo, hasta el macizo de Peñalara, tapándonos la vista de Cuerda Larga, el cordal que más abarca la Loma del Noruego.
Volvemos a la senda de la Loma de los Cogorros, para entre pinares retorcidos por las ventiscas invernales llegar al extremo Norte de la loma el Mirador de Maravillas, fácil de identificar por que el sendero parte en dos las moles rocosas. Alarga la visión hasta llegar hasta la Granja de San Ildefonso, y el roquero izquierdo toda la vertiente Oeste de Valsaín, con Siete Picos Norte al completo, Monton de Trigo destacando y la mujer muerta a su derecha donde la Pinareja no permite ver el siguiente punto más alto del cordal Peña del Oso.
En este mirador comimos, con la ensalada común (inmensa), la bota y los bocatas y la charla pudimos recuperar las fuerzas.
Pues ya solo queda el descenso por la vertiente Oeste de la carretera de las siete revueltas, un sendero de frente marcado por mojones y con tendencia a izquierdas (Noroeste), nos bajará sin perdida alguna hasta la Pradera de la Machorra, donde en esta época el verde se cambia por el tostado, esperando nuevas lluvias para volver a coger su verdadero color, atravesamos la pradera y buscamos el sendero dirección Oeste que nos bajará hasta el Arroyo del Telégrafo.
Allí nos quedamos Paco y JP para disfrutar el sonido y el agua del arroyo charlando y retozando media hora, los demás se fueron. Retomamos el arroyo y que ya sin soltarlo a veces por sus orillas y otras algo más retirado, nos conducirá hasta el Puente del Telégrafo, punto donde se junta con el Arroyo Minguete, que dejará sus aguas en el río Eresma y dando por finalizada una ruta en la que  nosotros hemos empleado 5.


JP

Graficas




























miércoles, 14 de septiembre de 2016

Tacha otro día

Albert Rivera es el más perjudicado si al final nos dejamos llevar a otra repetición de elecciones

Si hoy es martes, los políticos españoles estarán tachando un día más en su calendario particular. Ya queda menos para la nada. La designación del ex-ministro Soria para el Banco Mundial y la posterior rectificación del Gobierno han acabado con la posibilidad de acuerdo. 

Un ministro que dejó el Gobierno en funciones por el insoportable hedor de sus mentiras es elegido para desempeñar un cargo relevante en una institución fundamental. Pero además es designado minutos después de que el partido en el Gobierno se comprometiera con su socio de investidura a un decálogo anticorrupción escrito con humo y eco. Y por si fuera poco, en los dos días siguientes, el propio Gobierno quema a sus pocos representantes con alguna credibilidad obligándolos a soltar una retahíla de mentiras que van desde afirmar que la elección no es política hasta que poco menos que el tal Soria pasó una oposición durísima para hacerse con el bien remunerado cargo.

El error, que tuvo la cualidad de ser inoportuno y grotesco, desmontaba el pacto de investidura y volvía todas las miradas sobre Albert Rivera. El joven líder hipernegociador, capaz de llegar a un acuerdo hasta con la máquina expendedora de tabaco del bar de abajo de casa, no se merecía este dislate propinado por Rajoy. Le ha obligado a rebajar su exigencia de compromisos a los socialistas y a soportar otra ronda negociadora cargada de vetos, tontuna y malas intenciones. Con lo bien que se vivía colocando a Pedro Sánchez como doctor No, único culpable de que España siga sin Gobierno.

El desprecio a los españoles, intrínseco al nombramiento de Soria, puede quedar impune si los populares ganan por mayoría absoluta en Galicia y se convierten en relevantes en la formación de Gobierno en Euskadi. Así que a estas alturas, en la política española solo queda ir tachando días. Mientras tanto, rellenamos un sudoku bobo en el que nos tienen enfangados desde diciembre por la sencilla razón de que ningún líder se siente con suficiente fuerza para proponer algo que se salga de lo obvio y considerarse capaz de exponerlo a sus votantes para convencerles de que es oportuno y razonable.

Pero es también Albert Rivera el más perjudicado si al final nos dejamos llevar a otra repetición de elecciones. Perdió un tercio de sus diputados en la segunda vuelta y podría perder otra buena parte de los que le quedan en la tercera, porque el voto útil es así de villano. Aún disfruta de un margen escueto para demostrar que es capaz de negociar hasta con Podemos o liderar el estímulo conservador para prescindir de Rajoy y la guardia fiel de la corrupción institucionalizada.

DAVID TRUEBA    EL PAIS   13 SEP 2016 


jp

Tener ‘clase’ en un mundo de apariencias

   
  La City sigue siendo uno de los estamentos más clasistas de Reino Unido

Hay un terrible aforismo que explica mejor que ningún otro lo que supone abrirse camino en un mundo extremadamente competitivo: “Nunca tendrás una segunda oportunidad… de dar una primera impresión favorable”.
 Mucha de la gente que busca trabajo ha sentido la angustia de sentir que se juega el empleo de su vida, la carrera, su futuro, en una entrevista de 10 minutos. En tiempos de crisis, hay muchos demandantes para pocos empleos. Eso significa que una vez superada la criba del currículo, quedan todavía muchos aspirantes idóneos para un solo puesto. Si la criba se hace en la City de Londres para trabajar en un banco de inversión, lo determinante más allá del currículo, lo que puede decantar la decisión son cuestiones que tienen que ver más con la clase que con la formación o la experiencia. Así lo ha comprobado la Comisión de Movilidad Social, dependiente del Gobierno británico, que ha dedicado su último informe a analizar el grado de diversidad social en el sector de la banca y el de las ciencias de la vida.

La investigación constata que la City sigue siendo uno de los estamentos más clasistas de Reino Unido. El informe explica que el 82% de los niños estudia en una escuela pública, el 11% en una escuela estatal selectiva y solo el 7% en un colegio de pago. Pues bien, entre los contratados en 2014 por la banca de inversión de Londres, el 34% procedían de escuelas de pago y el 14% de escuelas estatales selectivas. Pero lo que más ha escandalizado del informe son los criterios informales de selección, en los que cuenta no solo el traje que lleva el aspirante, o el color de sus zapatos, sino cuán cómodo se le ve llevando ese traje. La mayoría de quienes realizan la selección no necesitan un olfato especial para cazar impostores. Su extracción social les habilita para aplicar los criterios, pues suelen ser hijos de banqueros acostumbrados a mirar por encima del hombro.

La igualdad de oportunidades y la meritocracia son bellos principios generales, pero el éxito en el mundo de las transacciones financieras requiere de ciertas “virtudes”, ciertos factores no declarados que acaban siendo determinantes.

 Se entiende que para trabajar en la City hay que tener clase, en la doble acepción del término: en el estilo y la forma de moverse, pero también en el origen y la posición social, pues se entiende que ambas van juntas.

En un mundo en el que la apariencia es cada vez más importante, la forma es el mensaje. En este caso, el mensaje es: una élite que trabaja para las élites. Eso no quita para que puedan llegar a la cúspide algunos grandes impostores procedentes de las clases medias, como tampoco impide que algunos de los grandes estafadores hayan sido elegantes encantadores de serpientes, al estilo de Bernard Madoff. En su obra El método Grönholm, el dramaturgo Jordi Galcerán muestra lo despiadado que puede llegar a ser un procedimiento de selección de personal cuando se pone a los aspirantes a competir entre sí hasta hacerles sacar toda la mezquindad de que son capaces. El informe de la City daría para otra excelente obra de teatro

 MILAGROS PÉREZ OLIVA  EL PAIS 13.SET.2016
jp

viernes, 1 de julio de 2016

Las Dehesas-Tirobarra-Fuenfría-Las Dehesas 30.6.2016


Habíamos pensado hacer una última excursión el miércoles 29 de junio siguiendo algún track que seleccionaría Juan Angel. Escogió subir al collado de Tirobarra desde las Dehesas, y volver a la Fuenfría rodeando el cerro Minguete, para a continuación bajar por el Camino Viejo de Segovia.
Nos habíamos apuntado ya tres, Miguel, Juan Angel y yo. Pero Jero estaba aún en Los Angeles y volvía el martes por la noche, por lo que nos pidió moverla al jueves para tener un poco más de tiempo para "descomprimirse". Accedimos, pero al final se apuntó JL y Miguel no pudo venir por "causa justificada".

La marchita que había escogido "el especialista" JA, era de las que le gustan a él : largas y bien surtidas de subes y bajas. A las 11h comenzamos a andar JA, Jero, JL y yo hacia el collado de Marichiva, algunos veníamos con el ego un poco subido porque habíamos estado por Peña Cítores la semana pasada. Mal hecho, la subida al collado de Marichiva nos recordó a algunos lo duro que puede ser comenzar con una subida de 400 m en menos de 2 km. No nos detuvimos allí a coger aliento sino que nos fuimos a tomar los panchitos a los Ojos del río Moros. Ya habíamos estado allí en varias ocasiones, así que no nos fijamos demasiado en ellos, y sí en un joven que nos había pasado a buena velocidad y que, sin darse él cuenta, su facilidad para andar por el monte, nos enfrentó a pensamientos un tanto pesimistas. Puede parecer una tontería, pero más tarde, cuando nos dijo que había tenido que dar la vuelta porque el camino que había escogido era intransitable, nos subió un poquito el ánimo. Qué tontería, verdad?.

La subida al collado de Tirobarra (casi 2000 m)


nos permitió fijarnos en lo impresionante que resulta ver desde tan cerca la Peña del Oso: vaya mole. Resulta clásico el enumerar todo lo que uno ve alrededor cuando alcanza la cima de su excursión, yo por pereza os remito al mapa. Hacía calor, y uno pensaba que todo iba a ser muy fácil, empezando por la bajada a los Corrales de las Cabras, un lugar escondido y hermoso, al que llega desde la falda del Minguete el arroyo de la Cabras (emigraron).


Sólo vimos cerca un caballo y su potrillo, y poco después nos paramos a refrescarnos en un arroyo "intermitente" que llega por la derecha al arroyo del Regajo. Un poco más abajo, encontramos la choza que había puesto el Ministerio de Turismo para que los que pasaran por allí se hicieran una foto. En su proximidad se encuentran unas majadas, posiblemente para recoger a las cabras de la zona,  esas que en épocas pasadas anduvieron por allí


Ya pensábamos en la comida, y nos pareció que podíamos hacerla en la Fuente de la Reina.

Nos quedaba aún la subida a la Fuenfría . Allí me acordé de mi pueblo. Ver foto,


y ya sólo quedaba bajar silbando por el Camino Viejo de Segovia. Cuando estábamos en la fuente, muy cerca de donde teníamos aparcado el coche, volvió a vernos el joven de la mañana, nos preguntó si habíamos encontrado unas gafas de sol que había perdido. Esa es una ventaja de los "viejos", a nosotros se nos olvida traerlas al monte.

Felices vacaciones.

Chicho



sábado, 25 de junio de 2016

SUBIDA A PEÑA CÍTORES. 22 DE JUNIO DE 2016

El miércoles día 22 hizo un día perfecto; la atmósfera estaba nítida y la visibilidad muy buena, la retama en flor cubría las laderas y una agradable brisa mitigaba el calor sofocante que se había anunciado.
Cuatro marchosos: JP, Chicho, JA y Miguel, iniciamos la ascensión a Cotos desde el Puente de la Cantina. La marcha, entre los esbeltos pinos y por las laderas alfombradas de helechos  tiernos fue dura (muy dura), pero de los más agradable.


Algo que nos llamó la atención en esta subida y en el resto del día es que no nos cruzamos con nadie, salvo en Cotos, no había excursionistas; ¿habrán encontrado trabajo los jóvenes?, ¿se habrán reenganchado los jubilatas? ¿???
Llegamos a Cotos, y allí sentados junto a la fuente tomamos los panchitos, bebimos y repusimos fuerzas para iniciar el camino hacia la peña Cítores a lo largo de un camino  llamado Senda del Batallón Alpino. Transcribo aquí unos párrafos de Andrés Campos que me parecen interesantes.

Todos los jueves, en un café de la madrileña calle del Príncipe, diez hombres que rondan los 90 años de edad se reúnen para recordar los tres peores inviernos que nadie haya pasado jamás en la sierra de Guadarrama. Son quizá los últimos supervivientes de aquel Batallón Alpino que fue organizado en septiembre de 1936 por el Partido Comunista para mantener a raya desde las cimas más altas de Madrid a las fuerzas rebeldes acantonadas en La Granja (Segovia). Esto es lo que uno de esos viejos leales, don Miguel Oronoz, nos ha contado.
Formaban el batallón miembros de las sociedades Deportiva Excursionista y Peñalara, de extracción más humilde e ideario más puro y gineriano que el elitista Club Alpino Español: montañeros audaces como Teógenes Díaz o Ángel Tresaco, campeones de esquí como Luis Balaguer o Manolo Pina. A mediados del 37, al unírsele el Batallón Juventud –de filiación socialista–, llegaría a contar con un total de seis compañías y unos 600 hombres para cubrir un frente de 33 kilómetros, desde la peña del Cuervo, cerca del puerto de Guadarrama, hasta Peñalacabra, junto al de Navafría.
Ellos abrieron desde el puerto de Cotos (1.848 metros) la senda del Batallón Alpino para abastecer las posiciones de Peña Cítores (2.180), Dos Hermanas (2.285) y Peñalara (2.428), que eran con diferencia las más duras del frente. No es que hubiera mucha acción –en realidad, este sector se mantuvo inalterado durante toda la guerra–, pero nieve toda la del mundo, y así don Miguel tiembla aún al recordar aquel grueso chaquetón que la Pasionaria se trajo de Moscú para el que más lo necesitara en España, y cómo aquellos cientos de hombres, elegidos por sus sabañones, decidieron libremente que sirviera como puerta en uno de los míseros chozos donde pasaban las gélidas noches peñalaras. Ni que decir tiene que un regalo como ése, en otro ejército, hubiera seguido el conducto reglamentario hasta acabar en el guardarropa de un general.

Impresiona pensar que por este camino y en condiciones tan duras subieron los cañones a lomos de caballerías.

Recuerdos aparte, el camino fue precioso, plagado de retama en flor y con unas vistas hacia la Bola del Mundo y más allá espectaculares.


 El sol apretaba, pero como ya dije, una suave y agradable brisa nos hacía muy llevadera la caminata que ascendía sin grandes repechos por la ladera hacia la Peña Cítores que divisamos desde lejos y también un pequeño refugio hacia el que nos dirigimos. Pudimos ver, también las trincheras y repechos que los republicanos hicieron en estas alturas.

 Conseguida nuestra meta, contemplamos el impresionante panorama que se nos abría hacia la llanura segoviana. Podíamos ver como si fuese una maqueta a nuestros pies Segovia, La Granja, Valsaín…


Comimos  al abrigo del sol en el pequeño refugio cómodamente sentados en unos bancos que alguien ha instalado allí. Nos sorprendió lo limpio y arreglado que estaba todo, con estantería, cristales en la ventana, escoba, etc.
Repuestas las fuerzas y tras animada charla como siempre, iniciamos la bajada hacia los coches que se nos hizo un poco larga y cansada, pues ya llevábamos una buena caminata encima.
Chicho dice que según sus GPS, perfiles y esos rollos subimos 967 metros y bajamos 875 y que hicimos 13,7 Kms., pero yo no me lo creo y así a ojo (que es como mejor se calculan estas cosas) nosotros pensamos que menos de 1000 y pico no subimos y que por lo menos 15 o más Kms si anduvimos.
Llegamos a los coches, nos fuimos a Venta Arias y nos tomamos cañas, cafés y Aquarius comentando la excursión tan bonita que habíamos hecho.
Y así hasta la próxima.


Miguel

viernes, 17 de junio de 2016

Carril del Gallo, Bosque Valsaín, Fuente de la Fuenfría, senda Los Cospes, P.N. Guadarrama




Había propuesto JA una excursión apetitosa y algo exigente pero entre que se dio por finalizado el curso y algunos no se atrevieron pues solo estuvimos cuatro, exactamente el doble que la semana anterior, "it was a full".
La ruta comienza en la Pértiga del Ramal del Hoyuelo que se encuentra en la carretera CL-601 carretera que va desde el Puerto de Navacerrada a Segovia, en una de las curvas de las Siete Revueltas, donde dejamos el coche y solo caben dos. Cruzamos la puerta metálica y seguimos por la pista forestal hasta llegar a una senda que sale a nuestra derecha. Aquí comienza el Carril del Gallo, senda muy antigua que recibe su nombre por lo encajonado que va entre la vegetación y lo de Gallo proviene del topónimo celta Kaillu que significa piedra, castellanizada queda callo que después trasmutó en Gallo y que recuerda a las abundantes piedras que tiene el camino.
Tomamos esta senda  vadeando el arroyo del Telégrafo y continuando en suave ascenso hasta que llegamos a la pequeña y preciosa Pradera Navalazor, en la que giraremos a la izquierda, este tramo es común al Carril del Gallo y a la senda de los Lumbralejos.
Tranquila, relajante y preciosa ruta que discurre por los exuberantes bosques de Valsaín en la Umbría de Siete Picos, llegamos a la bonita fuente de Fuenfría por la famosa senda del Carril del Seguiremos esta senda hasta llegar a la fuente de la Fuenfría, el tramo es en ascenso progresivo muy cómodo, la senda es muy evidente y de una gran belleza, ya que estamos en pleno corazón del bosque de Valsaín, uno de los bosques mejor conservados de Guadarrama.
Una vez en la Fuente de La Fuenfría y después de tomarnos los panchitos y  de un respiro se puso a llover de nuevo fuerte y decidimos ir a comer al pueblo de Navacerrada. Pensando que en una hora y media estaríamos de nuevo en los coches.
Comenzamos la vuelta, volviendo unos metros por nuestros pasos para tomar el primer desvío a la derecha que indica senda Los Cospes, tomamos esta senda (una de las más bonitas del valle de la Umbría de Siete Picos) que seguimos hasta abandonarla en un desvío que tomamos a la izquierda y nos llevó en descenso hasta la preciosa Pradera de Navalviento. Que delicioso bosque que dusfrutamos on todos los colores posibles porque hizo sol, lluvia, viento, nubes de todo en ese recorrido.
 En la pradera tomamos otra senda a la derecha hasta llegar a un arroyo que no hay que vadear y tomamos la senda que sale a nuestra izquierda y así  en progresivo  y suave descenso nos llevó hasta la pista forestal del principio que tomamos a la izquierda y tras un breve paseo de otra media hora llegamos donde habíamos dejado el coche.

La comida en Navacerrada fue de campeonato que no voy a relatar porque sería pretencioso. Allí cayó de todo, lluvia torrencial y granizada. En fin un disfrute grande!

JP