viernes, 6 de abril de 2018

GASTRONOMICA PICO DE LA GOLONDRINA 4-4-2018

BREVE DESCRIPCION GASTRONOMICA 4-ABRIL 2016

Las propuestas de Juan Ángel para este miércoles 4 de Abril eran a 90 Km de distancia y con dificultad considerable. Esto y que amenazara lluvia hizo que nos decidiéramos por hacer una marcha corta y comer en restaurante.
Elegimos, cómo en Junio del año pasado, ir al Pico de la golondrina desde Navacerrada e intentar comer después en el jardín de Felipe.
Fuimos 4 marchosos: José Luis, Juan Ángel, Chicho y el que escribe la crónica Miguel Ángel.
Al comenzar a andar vimos a un señor que estaba llamando a voces a su perro cazador, que se había ido por su cuenta tras algún rastro. El perro no aparecía. Comenzamos a subir en dirección a la ermita y al poco vimos que bajaba el perro con las orejas gachas, cómo esperando una posible regañina. Cerca de la ermita vimos lo que parecía una cabeza de caballo de feria.
Caballito


Robledal sin hojas
 

 
Después de la ermita nos dirigimos primero al Pico del Peña del Sol desde donde se ve la cuerda que viene del Alto del León con La Peñota enfrente y la sucesión de pueblos y urbanizaciones que casi no dejan campo entre ellas, de Guadarrama, Los Molinos y Cercedilla. A lo lejos se veía el embalse de Navalmedio.
 
 Regresamos hasta una abrevadero de donde sale la senda hacia el Pico de la Golondrina. Desde allí se veía bastante nevado Cuerda Larga y la Maliciosa. El embalse de Navacerrada se veía con bastante agua (la situación de los embalses de Madrid está cambiando por días). Regresamos atrochando un poco campo a través por un robledal todavía sin hoja,s con lo que la excursión se acortó a poco más de 6 Kilómetros.



 
Ya de vuelta cerca de los coches nos paramos un momento en la fuente de Los Cabreros que tiene tres pilones seguidos para agua para el ganado.
Fuente de los Cabreros
 
Ya llegando a los coches comenzó a llover y esa lluvia se incrementó y ya no paró hasta el regreso a Madrid, con lo cual fue un acierto haber elegido esta opción de marcha.
Cómo anécdota, yo me encontré unas gafas nuevas de vista cansada y José Luis perdió un guante.
Ya en el pueblo y siendo poco más de las 13,30 el Jardín de Felipe estaba cerrado aún, con lo que fuimos a La Almadraba donde comimos bien y abundante con café incluido por el mismo precio que en el otro. Y sin más novedad regresamos bastante temprano a Madrid.
M.A Lázaro

 
 
 


jueves, 22 de marzo de 2018

Senda de Valdenoches 21 marzo 2018


Un día perfecto para el senderismo. Sol, poco frío y ni rastro de nubes amenazadoras que nos sugirieran de nuevo una gastronómica  como la de la semana pasada en Moralzarzal. Empezamos a caminar a las 11 h JA, JL, Miguel Angel , Jero y yo. Miguel, que en un principio iba a venir, nos aviso al final que no podía estar con nosotros.

  Habíamos dejado los coches en la zona de la depuradora de Picadas, y nos llamó la atención la cantidad de gente que ya había llegado  para practicar piragüismo y bicicleta de montaña. Desde allí comenzamos a andar para repetir la marcha que ya habíamos hecho en el 2017. Es una marcha un poco larga (+15 km) y con un importante desnivel acumulado(+700 m) si se quiere subir al cerro de Altolamira (1038 m)


y luego al cerro de Valdenoches (905 m).


Las vistas son muy amplias desde cualquiera de ellos : San Martín de Valdeiglesias, pantano de San Juan y a lo lejos muchas cumbres nevadas, tanto  en la vertiente de Avila y como en la de Madrid.


En el cerro de Altolamira saludamos a los forestales ( 2 coches) que estaban ya comiendo, cuando nos íbamos hacia Valdenoches para reunirnos con Miguel y JL Al llegar allí, comimos apoyados a la pared que rodeaba a las instalaciones de las antenas que hay en el cerro y que nos protegía del fuerte viento que había por esas alturas.


Durante la marcha, vimos pasar varios corzos, que alegran un poco el bosque de pinos y encinas, y que al no haber setas, entretienen un poco al paseante y le permiten ponerlo en la crónica.

Esta foto


es para que aparezca Jero y está tomada en la orilla de la pequeña laguna que da lugar al arroyo de Las Labores y que recoge el agua (muy abundante en la excursión) de los cerros de Valdenoches y de las Mucas.

  Lo más agradable de la excursión  se encuentra cuando  al bajar del cerro de Valdenoches, al terminar de comer, no se sube al cerro de Las Mucas y en su lugar se coge un precioso  sendero muy bien marcado que hay a la derecha y que llega hasta el arroyo de Las Labores, en donde ya hay que dejar el bucolismo y empezar a subir, con fuerte pendiente,  por el último cortafuegos que visitábamos. Un poco antes habíamos visto a la máquina que ayuda al mantenimiento de cortafuegos y que reposaba para la foto.


Nos paramos a tomar un café antes de marcharnos para Madrid, y esta vez invitados por JL y por mí (otro José). Finalmente nos deseamos unas felices vacaciones de Semana Santa y partimos hacia la capital.

Chicho


En violeta la subida al cerro Altolamira





viernes, 16 de marzo de 2018

Cabeza Mediana 14 marzo 2018




Asistentes: Chicho, JL, Juan Angel, Miguel, MA y yo

Debido al mal tiempo, el informe meteorológico daba 100% de lluvia en toda la comunidad de Madrid, y la dureza de las marchas  propuestas, Chicho propuso Cabeza Mediana, mucho mas suave y más corta (11,7 Km.), y comer en el restaurante Casa Mariano en Moralzarzal, como hicimos en 2015. Al pasar por el pueblo reservamos para seis comensales.



Quedamos a las 11:00 en la urbanización El Retamar, en las afueras de Moralzarzal, a la que llegamos gracias al GPS, pues había calles cortadas y nos desviaron por otras calles. Salimos a las 11,15 por el camino forestal que parte de dicha urbanización a pesar de la lluvia que caía (JL se quedó en el coche).


Por el camino adelantamos un grupo de jóvenes como nosotros que también se arriesgaron a empaparse (según JL, que habló con ellos, eran conducido por el mismo guía que hace tres años nos encontramos en la misma marcha). Hicimos el camino de un tirón, sin pararnos a tomar los “panchitos” ni el vino que no llevábamos, ya que ante la pertinaz lluvia los habíamos dejado en los coches (solo levábamos el paraguas). Nos marcamos un tiempo para volver,  ya una espesa niebla o nubes baja nos impedía ver algo; nos quedamos a unos 600 metros de la cima de Cabeza Mediana, no pudiendo  contemplar la vista impresionante ni la torre que pudimos admirar en 2015.

La bajada fue bastante más rápida.  En los coches nos reunimos con JL que había hecho una marchita cuando la lluvia era más tenue.

A las dos estábamos en Casa Mariano en Moralzarzal donde la mayoría nos metimos entre pecho y espalda un cocido completo mientras fuera continuaba lloviendo.  

Después de una breve charla nos encaminamos a hacia Madrid bajo la continua lluvia.

Jerónimo  Limón





viernes, 9 de marzo de 2018

PATONES-BRAÑA GRANDE- CABEZA CERUGEA

Circular  Patones de Arriba- Braña Grande- Cerugea
7 de Marzo de 2017
 
Los sucesivos frentes de borrascas descansaron este miércoles y permitieron hacer una marcha con buena visibilidad , buena temperatura y sin lluvia.
Cinco fuimos los marchosos que nos juntamos en el aparcamiento antes de llegar a Patones de Arriba:  Jero, Chicho , Juan Ángel, Jesús García y Miguel Ángel que escribe esta crónica. 
Esta marcha se hizo en Febrero de 2014 en sentido contrario al de ayer y además volviendo por el arroyo Patones. Decidimos no subir o bajar por el arroyo ante la posibilidad de que con tanta lluvia estuviera impracticable. Un suceso que se relatará más adelante nos dio la razón.
Sobre el pueblo de Patones ya se habló en la crónica del 19-2-2014 y no vamos a ahonda en ello. Se ha convertido en una atracción turística con restaurantes, hoteles y totalmente masificado en fines de semana.
Comenzamos a andar en sentido norte siguiendo una track confeccionada manualmente y al poco vimos que la track coincidía con el tramo  de la senda Genaro que sale de Patones dejando el arroyo a la izquierda. A los 2 Km hubo que dejar a Genaro y tomamos una pista más ancha que salía a la izquierda. Seguíamos subiendo y al poco para evitar hacer los 3 lados de un rectángulo Juan Ángel y Jero cogieron un atajo. Jero quedó detrás y cogió un camino equivocado. Al juntarnos con Juan Ángel se le llamó por teléfono  y ya juntos decidimos tomar los panchitos cuando aún faltaban 2 Km para Braña Grande.
la hora de los panchitos


Subida entre jara
Quiero decir que en estas marchas es muy gratificante la vista del paisaje, pues al ser matorral y monte bajo la vegetación y los cerros bastante redondos, los horizontes son amplios y se ve bastante paisaje a la redonda. Sobre todo había jara sin flor aún , pero el romero estaba ya en flor, aparte de tomillo, cantueso, aliagas etc. A la vuelta también vimos bosquecillos de enebros además de jara. 
Al final después de 5,5 Km llegamos a culminar Braña Grande, desde donde se ven vistas del embalse del Atazar y de una gran parte de la sierra. Allí nos encontramos con otra tropa de jubilados y al jefe de la manada que arengaba a los que venían rezagados con gritos cómo : "Más deprisa", "No os paréis a mirar" . Estos venían renegando del camino que habían tenido al subir que no era otro que el arroyo Patones. ¡ Hicimos bien en no bajar por allí!
Desde Braña Grande
 Bajamos desde Braña Grande por un largo y ancho cortafuegos, abajo unos fuimos por un sendero que cruza el arroyo hasta el punto donde cominos en 2014. allí se quedó Jesús a esperarnos y de allí fuimos a la carretera . Otros siguieron el cortafuegos hasta la carretera. La subida al Cerugea es por un ancho y empinado cortafuegos, subiendo unos 130 metros de desnivel en 1 Km. Las vistas son parecidas a las de Braña Grande pero más amplis, pudiéndo verse toda la sierra, Berzosa de Lozoya, el Atazar, el pueblo del Atazar, la Presa  del Villar etc. La atmósfera estaba limpia y todo se veía nítido.


Desde Cabeza Cerugea
Punto geodésico Cerugea
 
Bajamos de Cerugea y comimos en el mismo aprisco que en 2015, eché en falta unas colmenas que creo que estaban en aquella fecha.
 
Cómo habíamos subida tanto, pensábamos que la vuelta era todo bajada, pero no es así, hay una subida suave de 1,5 Km y luego es todo bajada. Un poco antes de la bajada la pista por la que subíamos se cruza con el otro brazo del Genaro que baja a Patones por el arroyo. A la vuelta, además de la jara, vimos también bastantes enebros y un sistema curioso de bebedero para aves. No sé si alguien lo puede explicar. Creo que debe haber una válvula para que no se salga el agua del recipiente pequeño.
 
Curios sistema de bebedero.
Vimos también un curioso chozo de pastor:
 
La bajada al pueblo se hizo por el mismo camino que subimos en 2014, pasando por el cementerio y acabando donde la cascada, el lavadero y el puente que se cruza para coger una senda al lado del arroyo que nos llevó a los coches .


Lavadero
 
  En resumen, un buen día con 14,8 Km y 700 de desnivel





M.A Lázaro


 
 
 
 



miércoles, 28 de febrero de 2018

La Dehesa de Moncalvillo 28 de Febrero 2018





Después de dos votaciones para elegir una marcha apropiada a las condiciones meteorológicas, decidimos ir a la socorrida Dehesa de Moncalvillo los incondicionales:  Chicho, Jero, M.A y un servidor JL.
Las predicciones meteorológicas para este miércoles eran desalentadoras, predecían lluvia, nieve y viento; igualito que el año pasado...
Paco,  por diversas razones no podía hacer la marcha. JG. Le tocaba descansar.  JA andaba refriado por los excesos de la marcha anterior al Tirobarra con la nieve, JP y Miguel andaban de excursión turística y de los demás nada se sabe.
Decidimos que mientras lloviera no era cuestión de ir hacia la ermita y fuimos a los largo de la carretera del Canal de Ysabel II.
Dos empleados del Canal nos dieron los buenos días y se desplegaron a realizar sus labores de mantenimiento, mientras pensaban que los jubilados podían haber elegido mejor día para andar por el monte. Pero en honor a la verdad el monte y la dehesa estaban preciosos en este día de lluvia.


 Como señala A. Campos en su crónica de esta marcha “En 1459, los señores de Mendoza, que lo eran de Pedrezuela y San Agustín del Guadalix, cedieron la dehesa a ambos pueblos contra un censo anual, con la condición expresa de que no fuera vendida ni dividida. En 1591, empero, Pedrezuela hizo de su parte tantas otras como vecinos eran. “Repartióse la mar e fíçose sal”, que diría el marqués de Santillana. San Agustín, en cambio, mantuvo su palabra, y así es cómo ha llegado hasta nuestros días este monte comunal de 1.350 hectáreas que cubre con prieto manto de encinas y enebros la solana del cerro de San Pedro, derramándose desde los 1.027 metros de la Camorcha hasta los 700 del río Guadalix. Unas 800 cabezas de vacuno y ciento de caballar, pertenecientes a 30 vecinos, pacen en los claros –que no son muchos– del bosque, manteniendo viva la tradición de una cabaña famosa en tiempos por sus toros bravos –alguno queda–, sus caballos de excelente nervio y sus cerdos, los mejores que hubo reinando don Felipe II. Y también se cazan conejos y perdices cuando es tiempo de ello.”
 A la mitad del recorrido de ida hay una bifurcación; el canal alto que posiblemente viene del Molar se une al canal bajo. Seguimos a la izquierda por el canal alto.
 Legados a la Casilla de la Retuerta nos tomamos los panchitos y nueces con vino en botella de ciclista.






Ya teníamos reservada la comida en el Olantzeiro de San Agustín, así que había que seguir  por la carretera lo más lejos posible  para tener tiempo de llegar al restaurante de San Agustín a la hora reservada. Los panchitos nueves y el vino lo tomaríamos justo antes de dar la vuelta en la Retuerta.
Cumplido el objetivo de los 9 Km de marcha nos tomamos el menú del dia y M.A. nos invitó a los cafés pues pronto cumplirá años
Saludos JL:


Como comento Chicho en esta excursión hemos pasado cerca de la que hicimos al cerro del Olivar. 
Dice Chicho que la excursión del Cerro del Olivar es bonita, y su descripción se encuentra en ACChicho 
Adjunto la imagen para que se aprecie mejor.


jueves, 22 de febrero de 2018

SUBIDA (FRUSTRADA) AL MONTÓN DE TRIGO 21-2-2018



Después de varias propuestas que no habían prosperado, por fin, el miércoles 21 decidimos  intentar subir al Montón de Trigo, siempre con la idea de, en vista de la cantidad de nieve  y el frío, ver cómo estaba la cosa y decidir sobre la marcha.
Nos reunimos en el aparcamiento de las dehesas cinco marchosos: Jero, Chicho, JL, JA y Miguel, e iniciamos la subida hacia el collado de Marichiva sin problemas; había poca nieve y hacía menos frío del previsto. Incluso nos cruzamos con el corredor de turno que sube a la montaña haciendo footing como si nada y con otro montañero que bajaba en vaqueros y con  las manos en los bolsillos.


Llegamos a Marichiva, hicimos unas fotos, disfrutamos del paisaje y cruzamos la puerta de hierro y entonces es cuando comenzaron los problemas. Cada vez había más nieve y avanzar se hacía más pesado.  Seguimos la huellas que habían dejado otros aguerridos montañeros como nosotros, pero aun así nos hundíamos a veces hasta la rodilla y otras veces más todavía.
A ratos perdíamos la ruta que recuperábamos enseguida gracias  al GPS de Chicho que nos devolvía al buen camino.


El pinar estaba impresionante todo cubierto de nieve y con las agujas de los pinos blancas por el hielo. Afortunadamente el frío no aumentó mucho y, a ratos, salía el sol.




Caminando despacio llegamos a los Ojos del río Moros, donde paramos a tomar los panchitos. Entonces nos dimos cuenta de que eran las dos de la tarde y de que habíamos avanzado muy despacio.
Después de considerar la situación, decidimos que, dadas las circunstancias,  ni debíamos subir a Tirobarra, ni mucho menos al Montón de Trigo. Acordamos  que la mejor opción era volver por el mismo camino por el que habíamos subido siguiendo nuestras propias huellas y así lo hicimos. La vuelta fue mucho más llevadera que la ida y nos dio tiempo a volver a disfrutar  del paisaje nevado y de las vistas.



Llegamos al aparcamiento a las cuatro, cansados pero satisfechos de la marcha y nos sentamos en una de las mesas de piedra a comer, que ya era hora. Abrimos la botella de vino, de la que dimos buena cuenta, comimos cada uno lo suyo y de postre nos inflamos a chocolate como siempre.
Nos sorprendió, la cantidad de pájaros (grandes y muy coloridos), que se acercaban sin asustarse casi hasta la mesa a recoger el pan que les echábamos.
Los del norte se fueron al norte y JA y yo nos fuimos a tomar un cafetito a la estación de Cercedilla y luego a casa.
Hasta la próxima.

Miguel

Añado recorrido. Saludos JL.