domingo, 4 de noviembre de 2018

Torrelodones a la Presa del Gasco. 31 de octubre de 2018


     Como se anunciaban fuertes bajadas de las temperaturas y copiosas lluvias (aunque no se cumplió ninguno de los dos anuncios), elegimos los marchosos una marcha por Torrelodones que pasó sin mayor  pena ni gloria, si no fuese por tres asuntos que la hicieron interesante: la Torre de Torrelodones, la Presa del Gasco y el propio paisaje.

 La Torre.

    Esta antigua atalaya defensiva de origen árabe es sin lugar a dudas el símbolo del municipio de Torrelodones. Aunque muy modificada en la actualidad, data de los siglos IX a XI (periodo omeya de Al-Ándalus), y forma parte de una antigua línea de torres de vigilancia, que mediante columnas de humo (humadas), avisaban a las poblaciones andalusíes de los ataques e incursiones de los cristianos.  
   Existen dos teorías para explicar su nombre. 
 Según cuentan algunos proviene de uno de los nombres vulgares de un árbol (el lodón), también conocido como almez, lodoño, lodonero o latonero, y que según cuentan, crecería en las inmediaciones de la atalaya en cuestión, aunque hoy en día no queda en sus alrededores ninguno de estos ejemplares.
   Según otros, se atribuye el nombre a una leyenda:
“Comenzaba el año 1086. Reinaba en castilla Alfonso VI, cuando un caballero de limpio linaje llamado Don Tirso de Lodón, buscando consuelo a su viudez, vino a refugiarse en un castillo de su propiedad situado a la izquierda del río Guadarrama.   Este castillo dominaba un pequeño caserío que con el tiempo llegó a convertirse en la villa de Torrelodones.
Don Tirso tenía dos hijos, jóvenes, apuestos y audaces. El padre había intentado, por cuantos medios le sugiriera su amante solicitud, corregir la índole aviesa de los mancebos, e inculcarles los nobles y rectos principios del honor, la virtud y el santo temor de Dios, que constituían el más preclaro blasón de su raza. Todo inútil. El espíritu del mal de que estaban poseídos les impelía de continuo a cometer los mayores desafueros y crueldades. No había para ellos honra ni hacienda seguras, y el desgraciado que se atrevía a resistirles, era brutalmente apaleado cuando no cosido a puñaladas y arrojado a un barranco para servir de pasto a feroces alimañas.
   El nombre de los Lodones llegó a pronunciarse con terror, y a ser invocado como conjuro para atemorizar a y acallar a los niños; las viejas al oírlo se santiguaban, y los hombres instintivamente echaban mano al cinto.
   Llegó el día de los Difuntos, y los Lodones, con la sacrílega idea de burlarse de las ánimas, prepararon una bacanal para aquella noche. Mediada ésta, los habitantes del caserío oyeron entre los gemidos del viento, gritos extraños, lamentos que erizaban los cabellos, que helaban la sangre en las venas… A la mañana siguiente aparecieron ahorcados los dos hermanos en una de las torres del castillo.
    Decían unos que los temidos Lodones, dominados por enorme borrachera, decidieron dar su alma al diablo suicidándose; los más sensatos aseguraban que en aquella noche de orgía, unidos los padres y los hermanos de las víctimas de la crueldad y del desenfreno de los Lodones, ejecutaron en éstos la vengadora y terrible justicia.
    La Torre, que aún está en pie, la denominaron los del país Torre de los Lodones, y de ahí y por contracción, viene el nombre de Torrelodones que lleva esta villa”.

La Presa del Gasco.


   La Presa de El Gasco es uno de los proyectos de ingeniería civil más importantes de la España del siglo XVIII.
   Las obras de esta gran infraestructura hidráulica comenzaron en 1787, durante el reinado de Carlos III.   El ingeniero francés Carlos Lemaur (1720?-1785) concibió la idea de hacer la presa del Gasco y el canal de Guadarrama, con el objetivo de retener el caudal del rio Guadarrama y conectar Madrid con Sevilla a través de un canal navegable. El proyecto fue redactado en 1785, momento en el que el ingeniero francés fallece repentinamente, encargándose a partir de ahora de su ejecución sus dos hijos, D. Carlos y D. Manuel. El Rey autoriza el proyecto en 1787 y se financia por el Banco Nacional de San Carlos.

   La Presa del Gasco se diseñó para ser la presa más alta del mundo, con 93 metros, lo que la convertía en un proyecto singular e inigualable en la España y Europa de su tiempo. El fin de esta  obra era acumular agua y, mediante un canal artificial, comunicado con el canal de Manzanares en un primer término, conducirla por Madrid, Aranjuez, Puerto de Despeñaperros y, desde allí, paralelo al Guadalquivir, llegar a Sevilla. Un total de 771 km recorridos y un desnivel de 800 metros. De esta forma la capital de España habría quedado comunicada fluvialmente con el Océano Atlántico, ya que desde Sevilla el río Guadalquivir es navegable hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda. 
   Las obras empezaron en marzo de 1787 con solo 100 obreros, cifra que se fue aumentando hasta alcanzar, en ciertos momentos, los 5.000 trabajadores. Se desarrollaron con muchas dificultades e incidencias, entre ellas problemas de financiación por parte del Banco de San Carlos, de ahí que se empezase utilizando como mano de obra soldados, que posteriormente, fueron reemplazados por prisioneros condenados a trabajos forzosos.
   Finalmente, no se llevó a cabo más que las obras de construcción de la presa y de algunos de los tramos del canal del Guadarrama. Tras de doce años de trabajos, el 14 de mayo de 1799, una fuerte tormenta provocó que se derrumbara parte del muro, cuando se llevaban levantados 53 metros de altura. En el informe que tres días después enviaron los hermanos Lemaur, se estimaba que habían caído 13.800 varas cúbicas de obra y que la reparación costaría 266.000 reales. En este momento el Banco ordena la paralización del proyecto y, poco tiempo después se decide suspenderlo definitivamente.
   A pesar del estado de ruina, la presa y el canal constituyen un recurso de gran valor, además de por su impresionante paisaje, por el hecho de transmitir el desarrollo de las ideas de la ciencia, la ingeniería, y la actividad económica de la España de la época ilustrada.


La marcha.

   Comenzamos la marcha siete marchosos: Jero, Chicho, JP, JL, MA, JA y Miguel. Tras un conato de despiste, porque unos fuimos por un sitio y otros por otro, nos reunimos enseguida y anduvimos por un paisaje de pinos y encinas rodeados de urbanizaciones la mayoría de alto “standing”.


   A lo lejos divisábamos el Palacio del Canto del Pico, que es  un edificio de estilo ecléctico del siglo XX. Fue construido en 1920 como casa-museo, para albergar la colección de arte de José María del Palacio y Abárzuza (1866-1940), tercer conde de Las Almenas  y primer marqués del Llano de San Javier,   su promotor, autor del proyecto y propietario inicial.
   Durante la guerra civil española, el Palacio del Canto del Pico fue sede temporal (desde el 6 hasta el 25 de julio de 1937) del Mando Militar Republicano. Era una atalaya desde la que ver con antelación los movimientos de tropas y, por ello, sirvió de cuartel general a Indalecio Prieto (1883-1962) y al general Miaja (1878-1958), quienes dirigieron desde allí la ofensiva militar para aliviar a Madrid de la presión de las tropas sublevadas y que desembocó finalmente en la batalla de Brunete.
   El conde de las Almenas perdió a su único hijo durante la guerra. Se llamaba Ignacio del Palacio y Maroto. ​ Su muerte le ocasionó una fuerte depresión. Dejó en 1947 la finca y el palacio escriturados a nombre de Francisco Franco Bahamonde como herencia.
En 1955, el Tribunal Supremo concedió a la finca y a la casa la exención de la contribución territorial urbana, «por ser de hecho un museo del Estado».
Tras la muerte de Franco, la propiedad pasó a sus herederos. Su nieta, María del Mar Martínez-Bordiú, Merry, y el periodista Jimmy Giménez-Arnau fijaron allí su residencia a finales de los años 1970, después de contraer matrimonio.​
En las décadas de los 1980 y 1990, el palacio fue abandonado paulatinamente por la familia Franco.

Tras los preceptivos “panchitos”, regados con buen vino, y sin  hechos importantes que destacar, llegamos a la Presa del Gasco de la que ya hemos hablado.


La vuelta por un camino bastante embarrado fue rápida, ya que teníamos reserva para comer y llegábamos tarde.
Una vez en los coches, llegamos rápidamente al restaurante El Paso, situado entre los términos de Torrelodones y Las Matas, donde, en animada charla como siempre, dimos cuenta de una estupenda comida.

Nos despedimos, y cada uno a su casa, hasta la próxima
Miguel

jueves, 25 de octubre de 2018

Marcha al Pico de la golondrina en Navacerrada 24 de Octubre del 2018


Dado que J.L.  tenia congreso de Nutrición por la tarde , se propuso inicialmente una gastronómica. Como parece ser que la mayoría prefería una marcha de bocadillo (o bien no podía venir) se aceptó la propuesta de Chicho de ir al Pico de la golondrina y comer de bocadillo.

Este día Ángel tuvo que sufrir un gran atasco así que llego tarde y nos alcanzó a 2 Km. del comienzo de la marcha (como tiene una media superior a la mayoría lo consiguió sin esfuerzo).

La gran sorpresa fue que Paco llegó el primero en su coche con un amigo Juan Manuel que nos acompañó en la marcha.

Empezamos a subir por el robledal hacia la ermita con una temperatura agradable y un sol espléndido. Como Paco trajo su Lumix empezó a hacer fotos a placer (luces y contraluces).






Seguimos subiendo y al fondo se divisaba la Maliciosa y la Bola mundi. Los robles con todas sus hojas y bellotas por el suelo. Llegamos a la fuente del Pasas y allí nos alcanzó M.A.

El cólchico otoñal aparecía por el sendero que elegimos para subir al Golondrina. 


Ya se veía abajo Cercedilla y Chicho empezó a hacer sus fotos, pero fue superado por Jero.

Rápidamente alcanzamos el pico de la Golondrina, donde nos tomamos las nueces, almendras, avellanas y cacahuetes. Y le dimos un buen tiento a la bota de Paco. 
Como venía llena de vino, el Rioja que trajo J.L: quedo guardado para la próxima.





Empezamos a caminar para subir al cerro Pico del Peña del Sol desde donde se ve la cuerda que viene del Alto del León con La Peñota enfrente y la sucesión de pueblos y urbanizaciones que casi no dejan campo entre ellas, de Guadarrama,



Subimos la escalera de piedra y vimos Cercedilla en todo su esplendor y Los Molinos.



A lo lejos se veía el embalse de Navalmedio y la cruz del Valle de los caídos.

A la vuelta Paco y M.A. empezaron la búsqueda de setas y poco encontraron.


Regresamos atrochando un poco campo a través por un robledal con hojas a la fuente de Los Cabreros que tiene tres pilones seguidos para agua para el ganado. 

Allí comimos y bebimos vino mientras que una vaca bebía agua.

Paco pidió ayuda para migrar el WhatsApp a un antiguo móvil. J.L. en un par de toques lo consiguió ganándose abrazos y besos de agradecimiento. Mi buena obra del dia.

Después de chocolate y el aguardiente nos dirigimos a los coches y a las 15:30 según lo programado estábamos en Madrid.

Saludos J.L:


jueves, 18 de octubre de 2018

PINARES LLANOS 17-10-2018

MARCHA CIRCULAR POR PINARES LLANOS
17-10-2018

Esta vez fuimos solamente cuatro marchosos los que hicimos esta ruta. Vinimos todos en el coche de Jero desde casa de José Luis: Chicho, Jero, Juan Ángel y Miguel Ángel que es  quien escribe la crónica.
Esta marcha tenía un especial interés para mi,  pues fue la primera que hice con el grupo, justo hace 8 años en Octubre de 2010.
Por circunstancias diversas, a pesar de ser votada, nunca se pudo llevar a cabo después.
Por fin la hicimos con alguna variante como se describirá.
Fuimos en coche, por Robledondo y Peguerinos,  para evitar los baches que hay tanto viniendo por el puerto del León cómo por el puerto de Malagón . Al conductor  le pareció muy larga la travesía y la vuelta se hizo, a pesar de la falta de asfalto en la parte de Madrid, por la carretera que va al Puerto del León. Ahorramos 25 Km, pero no sé si al coche le gustó tanto bache y tanta tierra.
Albergue La casa de la Cueva


Desde el albergue de La casa de la Cueva, emprendimos la marcha, pero sin ir por la carretera, fuimos por una especie de senda que se perdía a veces, entre la carretera y las rocas, pero muy agradable, hasta dar con la senda que sube al refugio de La Naranjera.
En el trayecto vimos a algún setero pero con muy poco éxito en la recolección, por lo visto este año todavía no han salido los níscalos y demás especies. Solamente vimos alguna amanita que son las primeras en salir.
Peñas blancas , camino a Naranjera

El tiempo estuvo fenomenal, con buena visibilidad, buena temperatura, y alguna nube que tapaba el sol de vez en cuando.
Ya en el refugio de la Naranjera, paramos un momento a mirar por el mirador, pero esta vez no nos acercamos  a ver desde arriba la basílica del Valle de los Caídos.
Refugio de la Naranjera


Mirador de la Naranjera
Continuamos hacia el puerto de San Juan con Cuelga Muros a nuestra izquierda, en este tramo es donde se encuentra las pendientes más duras de la subida.
Legamos al portillo del Pozo de la Nieve, esta vez no fuimos  a ver el Pozo, y tomamos allí los panchitos, regados con un vino recio de  Cariñena que traje, cumpliendo la norma no escrita que el que propone trae el vino.
Aunque la marcha original de Andrés Campos continua subiendo desde allí a Abantos, hicimos cómo en 2010 y seguimos por el camino que sale a la derecha paralelo prácticamente al límite entre Madrid y Castilla León.
Al llegar a la carretera teníamos que haber seguido por ella a la izquierda hasta el puerto de Malagón, para desde allí ir a la presa del Tobar y subir por un camino hacia La Aceña. A alguno le pareció que se daba una vuelta muy  grande y además en parte por carretera, así es que propusieron saltar el muro que teníamos enfrente y andar campo a través para encontrarnos en la cota más alta posible con la senda que venía del Tobar.

Corrales de San Juan

 Así lo hicimos, sin track y sin caminos conocidos, por un terreno irregular llamado Corrales de San Juan, lleno de matojos, piornos y arbustos sin más señales que algún rastro de vacas que a veces debían pasar por allí.
Al final dimos con la senda, que subiendo del Tobar baja a la Aceña, casi en su punto más alto. Efectivamente, ahorramos 2 kilómetros.
 Desde allí hay una magnífica vista del embalse y de Peguerinos.
Peguerinos al fondo

Presa de la Aceña

Descendimos por ella y al igual que en 2010, evitamos las enormes curvas que hay para llegar a la pista que bordea el embalse y atajamos monte a través por un pinar, sin demasiados arbustos que impidieran la bajada, pero llegamos a la pista ya pasado el embalse. Continuamos andando un poco buscando un sitio para comer y encontramos un buen sitio en  unas piedras un poco apartadas del camino, donde comimos al sol tranquilamente. Solamente faltó el café que suele traer Miguel, pero que tomaríamos después
Quedaban 2,5 Km para la casa de la Cueva que hicimos cuesta arriba, pero de forma suave.
Como a la vuelta el conductor no quiso pasar por Peguerinos, tomamos un café en el Puerto del León al que nos invitó Juan Ángel por su cumple. Le deseamos que cumpla muchos más y que siga en la magnífica forma que está, llegando el primero a todos los sitios.
Misión cumplida.

M.A

Recorrido
Perfil




miércoles, 17 de octubre de 2018

Miraflores-Pico la Pala-Perdiguera-P.Canencia con Ana 12 octubre 2018



Hacía una mañana soleada y con una temperatura muy agradable, salimos de casa mi hija Ana y yo con la idea de subir hasta el Pico la Pala y hacer un poco de ejercicio. En Miraflores no tenía más que unas viejas botas, pero ni mochila ni bastones. Mi hija sí llevaba una mochila con frutos secos, chocolate y un poco de agua. No importaba mucho, sólo íbamos a dar un paseo. 

Hay un camino muy bien marcado que sube desde la carretera de Bustarviejo siguiendo el límite de este municipio con el de Miraflores( 1091 m). La pendiente es un poco fuerte, y con bastante piedras, por lo que iba pensando que sin bastones, no deberíamos bajar por el mismo sendero. Pasamos por el Pico de la Pala(1542 m) y veíamos el Pico Perdiguera(1866 m) lejos, pero tentador. Así que seguimos subiendo hacía él. 

En el 2013 llegué a la Perdiguera desde el P. de Canencia (Ver 2013-desde P.Canencia) y en el 2015 desde el P. de la Morcuera (Ver 2015-desde P. de Morcuera), en ambas ocasiones con el grupo de montaña los Marchosos. En el 2007 con mi hijo Miguel había subido desde Miraflores , por el mismo camino de hoy hasta el Pico de la Pala, en aquella ocasión jugando a encontrar geocachs, pero no había seguido subiendo hacia la Perdiguera.


Las vistas son extraordinarias, pero en esta ocasión la niebla aparecía de vez en cuando y limitaba el espectáculo.

Llegamos a la Perdiguera





y un poco más tarde apareció un montañero al que pregunté si venía de Morcuera, me dijo que había dejado el coche en el P de Canencia. Nos invitó amablemente a bajar hasta allí y luego nos dejaría en Miraflores. Aceptamos y tuvimos una charla muy interesante durante el tiempo que estuvimos con él. Al final fueron 10.6 km  y hay días en que uno tiene mucha suerte.

Chicho



lunes, 15 de octubre de 2018

Los Baños de Venus 10 octubre 2018



Asistentes: Chicho, JL, Juan Angel, MA, Paco y yo

Quedamos a las 11:00 en el parking de las Ranas. La marcha elegida, los Baños de Venus, es circular, pero debido al mal tiempo, el informe meteorológico daba 100% de lluvia en toda la comunidad de Madrid, decidimos hacerla de ida y vuelta por las Zetas de La Pedriza ya que la ida estaba marcada por una senda (¿?) que va por rocas graníticas mojadas.

Paco también se apuntó y vendría acompañado de un amigo. Ambos se volverían cuando les parecieran bien. A las 11 horas nos puso un mensaje que estaban en un atasco y que comenzáramos la marcha. Le, comunicamos el cambio acordado y comenzamos la marcha. A Paco y a su amigo, no les vimos en todo el día.

Comenzamos la marcha por las Zetas de La Pedriza, que alarga el camino, Afortunadamente no llovía, pero nos introducíamos en nubes bajas conforme subíamos.Había operarios y maquinarias arreglando la pista. No nos cruzamos con ningún montañero.


Hacia los Baños
Mirador




Al llegar a unos 1500 m. aproximadamente de los Baños de Venus , dejamos la pista y comenzamos una senda muy empinada que se perdía entre las piedras y la poca vegetación existente,. JL no subió, se quedó esperándonos para la comida. El resto seguimos subiendo y por el camino encontramos un pluviómetro antiguo (manual) que dudo que suban a medir la cantidad de agua y a vaciarlo.

Seguimos subiendo siguiendo el track, y comenzamos a bajar buscando los Baños, empezó a llover ligeramente  y encontramos una hermosa cascada sobre una gran roca. 





















Cascada que sale de los Baños de Venus

Decidimos volver, pues los Baños de Venus tenían que estar mas arriba; así lo hicimos y por fin los vimos.

Los Baños de Venus

Bajamos por el mismo camino hasta donde nos esperaba JL. Comimos allí, tomamos diferentes tipos de chocolate y algo de “petrolato”. Reposamos un poco, recogimos todo y comenzamos la vuelta, acortando por algunas trochas para evitar tantas vueltas.

Zona de la Charca Verde

Después del puente del Francés sobre el río Manzanares, tomamos una senda que va pegada al río y pasa por la Charca Verde que yo conocía, evitando las revueltas finales de la pista y además siendo mucho más bonita.

Jerónimo Limón








domingo, 7 de octubre de 2018

CARRO DEL DIABLO Y PUENTE DE LOS POYOS 3/10/2018



Esta vez, aparte de tener que proponer las marchas, me toco decidir entre dos que habían quedado empatadas : Collado de la Ventana –Collado de la Dehesilla y Carro del Diablo-Puente de los Poyos. Me decidí por esta ultima ya que Jero, con razón, me comentó que había propuesto algunas de las que el pensaba proponer en su turno.
El Carro del Diablo era la primera vez que los Marchosos lo acometían, después de tantos años de andar por la Pedriza, lo que quiere decir que este conglomerado granítico tiene muchísimas marchas y recovecos que lleva tiempo y buenos esfuerzo en recorrerlos.
A las once estábamos ya dispuestos para salir de Cantocochino : Chicho, Miguel, Jose Luis , Miguel Angel y yo. Esperábamos la llegada de Paco que había anunciado que venia. Como no hay cobertura no nos enteramos que había mandado un whasap anunciándonos su retraso. Esperamos a las once y cuarto ,y cuando nos disponíamos a partir , llegó y a las once y veinte ya empezamos nuestra excursión.
Comenzamos siguiendo el track de los GMSMA que esta bastante bien descrito y suele ser fiable. Para subir al Collado Cabron lo hicimos por el antiguo PR-1 , con una variante ( campo a través ) que no deberíamos haber cogido, por seguir el track.


Esta subida tampoco la habíamos hecho nunca .Pasa por debajo del Caliz donde estaban unos jóvenes escalando.. A las doce y media paramos en el collado a tomar los panchitos regados con el vino de la bota de Paco, que decidió , dada su buena forma , acompañarnos un trecho mas .Después continuamos por el PR-1, que a partir de aquí esta muy bien señalado y es el que lleva hacia las Torres por la cuerda de las Milaneras.

Las subidas por la Pedriza son , casi siempre, duras e incomodas, aunque los desniveles no sean exagerados, ya que las piedras que jalonan los caminos exigen hacer trepadas, forzar las rodillas e ir muy atentos a donde se pisa .


Cerca de media hora después de ir subiendo llegamos a la entrada del canal del Pajaro .En este punto se despidió Paco y nosotros comenzamos la subida entre grandes rocas y cornisas ,la mayor de las veces trepando. Pasado el canal se continua , con otra fuerte subida y , de nuevo, trepando por las rocas, hasta llegar a una pradera a cuya derecha una imponente masa granítica que es el Carro del Diablo. Continuamos por el PR-1 y pasado el collado de la Romera se abandona el PR en un punto indicado por el track y unos hitos que desaparecen poco después, teniendo que seguir por pequeñas y difuminadas sendas que nos obligaban a ir muy pendientes de los GPS . Después de otra dura subida casi nos encontramos de sopetón en el siempre espectacular Puente de los Poyos ,pero por su cara Norte.

 Bajamos con cuidado y culeando por la gran losa de granito hasta su base. Desde este punto el camino era bien conocido por los marchosos y continuamos un trecho mas para dar con la senda que va a los Cuatro Caminos. Eran mas de las tres y decidimos parar a comer. Habíamos tardado 4h en recorrer 6 km. Bollos del pueblo de Jose Luis traídos por Miguel Angel, café de Miguel, chocolates varios y aguardiente , sirvieron para reponer fuerzas y ya sin parar seguir hacia los Cuatro Caminos, arroyo de la Ventana, y autopista a Cantocochino donde llegamos pasadas las cinco de la tarde.

Todos coincidimos en que la marcha fue muy espectacular y adecuada a nuestras posibilidades de montañeros marchosos y jubilados. Nos despedimos hasta el próximo miércoles. Miguel y yo nos fuimos a tomar algo a un nuevo bar, pasado el control de vehículos a la Pedriza, y cerca de un centro de equitación. Cual no seria nuestra sorpresa cuando vimos llegar a un numerosos grupo de montañeros ( también todos ellos jubilados y no alpinistas) y algunas montañeras con camisetas del GMSMA. Estuvimos un rato charlando con ellos que venían de hacerse El Laberinto, y con el fin de no alargar la crónica ya os contaremos el próximo día nuestra conversación con ellos .Os envió las dos marchas que han realizado por el Laberinto :
    Ir a :      El Laberinto de la Pedriza
    Ir a :      Los baños de Venus

Juan Angel

Violeta-Carro del Diablo(2018) Azul -Las Torres (2017)

Perfil-Carro del Diablo









jueves, 4 de octubre de 2018

La Dickinsonia, una visita a nuestros orígenes


Uno de los ejemplares de 'Dickinsonia' hallados en el Mar Blanco (Rusia)

Esta entidad biológica vivió y murió hace 560 millones de años. 

Hace 4.500 millones de años, cuando se formaron el sistema solar y la Tierra, será nuestro año cero.

Las primeras evidencias incontestables de vida provienen del año 900 millones, y hay candidatos del año 600 millones. Todo aquello eran bacterias y se pasaron la mitad de la historia del planeta adaptándose a las condiciones geológicas, y diversificándose hasta conquistar el último rincón del último ecosistema de la Tierra. También produjeron el oxígeno que respiramos. Pero su cuerpo –su organización en un ser multicelular, su dominio de las leyes de la simetría— nunca llegó a superar la complejidad de un microbio, un ser unicelular sin más aspiraciones que sobrevivir en un mundo difícil. Inteligencia bioquímica, pero pocas aspiraciones geométricas.

Para eso hubo que esperar hasta el año 2.500 millones, según las mejores estimaciones actuales. Solo entonces, tal vez por un incremento agudo del nivel de oxígeno (pero esto es una cuestión polémica), la evolución inventó la célula moderna, o célula eucariota, en la jerga, que se originó por una fusión de bacterias y arqueas en un solo autómata de propiedades prodigiosas.

Cada una de nuestras neuronas es una célula eucariota, como cada uno de nuestros hepatocitos (células del hígado) y nuestros linfocitos (defensas del cuerpo contra la infección y el cáncer). Sin esa invención del año 2.500 millones, no existiría ningún animal, ni por lo tanto nosotros, que somos los más animales de todos. Y, pese a todo esto, todavía hubo que esperar 1.500 millones de años (hasta el año 4.000 millones, en nuestro calendario o sea hace 500) para que aparecieran los primeros animales. Nuestros ancestros se hicieron esperar, verdaderamente. Tal vez su disparador fue otro incremento agudo del nivel de oxígeno (pero esto vuelve a ser una cuestión polémica).

La frase con que Darwin cerró El origen de las especies ha sido una inspiración para generaciones de evolucionistas, nos hace mirar la cuestión desde una perspectiva interesante y abarcadora. Siempre estuvo preocupado por la explosión cámbrica, que generó todas geometrías animales actuales en un pestañeo geológico de creatividad. Le habría fascinado también la fauna anterior de Ediacara, que parece proponer soluciones al problema esencial de la organización multicelular, y que seguramente no logró sobrevivir como estructura.

A aquella fauna pertenece nuestra nueva prima Dickinsonia, esa especie de rodaballo imposible, sin boca ni ano ni tubo digestivo. Algunos expertos creen que eran líquenes —simbiosis entre un hongo y un alga—, otros que se trataba de seres unicelulares gigantes, y otros animales marinos de aguas cálidas y poco profundas. Hasta ahora no se ha podido descartar ninguna de estas hipótesis basándose solo en la observación de la morfología de estos fósiles, que datan de hace entre 571 y 541 millones de años, lo que les ha convertido en uno de los mayores enigmas de la paleontología.

Los animales comparten las mismas características fundamentales: pueden moverse, se alimentan de otros organismos, son multicelulares, tienen tejidos especializados, sistema digestivo y sistema nervioso. Hay evidencias de que Dickinsonia podía moverse, pero el resto de características no están probadas. Por ejemplo no tenían ni boca ni ano, con lo que se ha especulado que se alimentaban a través de la piel, lo que reforzaría que fuesen seres unicelulares que llegaron a alcanzar dimensiones gigantescas en ausencia de depredadores.
En los animales, el colesterol forma parte de la membrana que recubre cada una de las células del cuerpo dándoles forma y controlando qué compuestos entran y cuáles quedan fuera. Casi con seguridad el colesterol tenía la misma función en Dickinsonia, que resalta que la presencia de esta molécula confirma que este “es el animal más antiguo que se conoce en el registro geológico”.

Hace 541 millones de años sucedió la explosión del Cámbrico, un estallido de nuevas formas de vida en el que aparecieron la mayoría de los grupos animales. Según el estudio, la fauna de Ediacara fue el “preludio” de esa explosión de vida.

Vídeo:https://youtu.be/7vSEizfL8IU?list=PLeEzCJHXClX1xoJcxjEeFJypqTNfxJT2r

JP