jueves, 13 de diciembre de 2018

Marcha gastronómica de Navidad a las Clavijas 12.12.2018


Ya estamos en esas fechas en que seguimos las tradiciones para vernos con una comida de Navidad, y precedida de una "ligera" marcha. Esta vez Juan Angel y Miguel Angel habían propuesto restaurantes y recorridos. Supongo que por curiosidad con el nombre elegimos Las Clavijas de la Pedriza, ya que ninguno conocíamos la Senda de las Cabras que conduce a ellas. Saldríamos de la ermita de San Isidro del Boalo y comeríamos  después en Cerceda, en el MIckey Monkey. 

A las 11h acudimos a la cita : JuanMa, Paco, JGC; Jero, JA, Miguel, Miguel Angel, JL y el que escribe. Todo el mundo estaba contento en esa clara y soleada mañana. La ermita es una preciosidad, está muy cuidada y se puede visitar, ya que no había candado en la verja de entrada. La zona, con bancos y mesas de granito, permitía adivinar los festejos que se hacen cuando llega la fiesta de San Isidro.


En las laderas que suben a Las Clavijas, un pastor rodeado de vacas, lanzaba gritos desgarradores, posiblemente hablándole en su idioma a algunas vacas para que acudieran a la pitanza que les llevaba.

La subida, por la Senda de las Cabras, muy pisada por animales y madrileños, está muy marcada, aunque muchas veces, en algunos puntos, hay más de una elección. En el grupo hay varios GPSs, alguno lleva un móvil con Oruxmaps, pero el resto llevábamos Garmin. El track lo habíamos cogido de esa magnífica web, Wikiloc, que es cómo el "Diario Oficial" para los funcionarios, y que permite escoger y luego seguir recorridos de montaña, sin tener que adivinar en donde se encuentra "ese árbol en el que torcer a la izquierda para llegar a la cancela que....". Eran otros tiempos, muchos seguíamos las amenas descripciones de Andrés Campos, pero no dudamos en pasarnos al track en el GPS para transitar por las montañas. 

La subida, de un poco más de 1 Km es exigente, 400 m, así que íbamos lentos y como casi siempre, en un par de grupos. Andar por la Pedriza, no es sencillo, si no se lleva un track, resulta difícil y es fácil perderse, por eso hay que ir siempre mirando el GPS para ve si uno aún sigue en el track. Los que íbamos delante encontramos Las Clavijas al torcer a nuestra izquierda en la base de la Torreta de los Porrones,


pero hay que decir que están muy camufladas en las rocas. Allí estaban  "las humildes ferratas madrileñas".




Aunque senderistas de muchos años y ya mayorcitos, nos tomamos con mucho cuidado ese pequeño paso. Ya sé que no hay que decir eso, pero uno, el que escribe,  nunca, ha sido un gran montañero, solo disfruta de la montaña. Subimos por ellas sin mayor problema. En la parte alta estuvimos esperando al grupo que venía detrás, traían GPS con el track, así que no nos imaginábamos que no encontrarían el paso por la zona. Es verdad, que deberíamos haber esperado antes de subir por Las Clavijas, ya que una vez arriba resulta muy peligroso  bajar para localizar a los que venían detrás, ademas, la visibilidad en la zona resulta imposible por que la tapa la mole de granito de la Torreta. Bueno, esperamos un poco más tomando arriba los "panchitos" de costumbre y nunca nos imaginamos que no las localizarían. 

El sendero, duro, pero muy gratificante por las vistas y el descubrimiento de los habitantes habituales de la zona , cabras y buitres leonados, pronto termina, y ya el descenso hacia las Zetas de la Pedriza resulta muy sencillo. 





Cuando llegamos a los coches, no había rastro del otro grupo, estuvimos esperando un buen rato y finalmente, nos dejaron a Jero y a mi, para que los recibiéramos y pacientemente ( aunque tenían razón), escucháramos sus quejas. Conseguimos divisar a un jersey rojo en la lejanía, bajando por donde habíamos subido, y supusimos que eran ellos. Al llegar, después de media hora,  nos contaron su historia y nos dirigimos hacía el restaurante, en donde  ya estaba el grupo y Manolo, que había acudido allí directamente.

Pablo, JS y JP, por distintas razones no pudieron asistir.

La comida muy agradable.


Al final, nos despedimos hasta el 2019 , aunque es posible que el próximo miércoles Miguel S. haga una propuesta para que se animen los que quieran.

Felices Fiestas!

Chicho 










miércoles, 5 de diciembre de 2018

El Canal de El Mesto 05 Diciembre del 2018



Nos reunimos en el parking del cementerio de  El Molar alrededor de las 11 hs; cuatro marchosos del Norte (M.Angel, Jero, Chicho y JL el que les narra esta crónica); los marchosos del Sur tenían mejores cosas para disfrutar en este largo puente de la Constitución que cumple 40 años.

Esta excursión ya la hemos hecho ocho veces, incluida la presente, por el grupo de los marchosos, algunos de sus miembros ya no están activos y solamente nos acompañan en las gastronómicas, la próxima será el día 12 Dic.


Como se relataba en la marcha de 2012 https://marchosos2010.blogspot.com/search?q=molar
“Bajamos desde el cementerio hasta el rio Guadalix y alcanzamos la famosa azud, pequeña presa de sillería que suministra el agua del río Guadalix a la canalización del Canal de Isabel II. Esta pequeña presa, reliquia de la arquitectura hidráulica, está labrada en sillares de piedra del terreno cuyo muro de 23 metros de longitud y 4,20 de alto se apoya sobre una gran roca levantada en medio del cauce del río. Tiene una capacidad de embalse de 2.655 metros cúbicos y 120 metros de cola. Una vez concluida la obra, en 1906, abasteció de agua a Madrid durante 156 días a lo largo del dicho año.”

Al llegar abajo para intentar cruzar el rio Guadalix y subir por la otra orilla según marca el track vimos que la excesiva cantidad de agua nos lo impedía, sobre la marcha decidimos continuar por el canal rio abajo, pues ya estamos acostumbrados a cambiar sobre la marcha.






El paseo fue agradable y nos encontramos varias veces con una pareja, la mujer experta en geocaches de Orense por mas señas estaba metida en el túnel para encontrar infructuosamente u geocache que JG habría encontrado sin dificultad.





La otra persona era una mujer con un galgo que nos seguía los pasos y que olisqueaba las mochilas sabiendo que allí dentro había algo de comer.
La vistas del otro lado eran estupendas y Chicho logro ver una pareja de ciervos corriendo


Tomamos los cacahuetes en una almenara con bellas vistas.

 Después de los frutos secos regados con el buen vino que J.L. trajo, no echamos de menos a Paco por estos motivos ya que ha sido superado con creces en cuanto a la calidad del vino.

Como teníamos tiempo decidimos ver las cascadas en un paisaje de arboles de rivera con las estelas de los aviones y un buitre surcando los cielos en este dia esplendido.













Decidimos subir hasta la atalaya para comer.


Después de los chocolates y del orujo de M.A nos dirigimos a los coches

Objetivo cumplido, unos 14 Km. y 300 m. de desnivel

Saludos J.L.




sábado, 1 de diciembre de 2018

De Valdemanco al Mondalindo 28 Noviembre 2018



                Hoy nos hemos juntado casi todos los elementos del grupo: Chicho, Jero, Jesús P., José Luis, Juan Ángel, Miguel Ángel, Miguel y Paco (el que suscribe). El día es excelente. La ruta que vamos a hacer es desde Valdemanco, llegar al puerto del Medio Celemín, torcer allí a la izquierda y encaminarnos hacia Peña Negra (1.832 m) y después al Mondalindo (1.831 m).

                  Antes de llegar al depósito del agua, donde hemos quedado en aparcar, algunos senderistas preguntan en un bar  si conocen la ruta que vamos a hacer y les comentan que sí, que se llama la “ruta del banco” porque en Peña Negra hay un banco de piedra con respaldo donde está grabado “Valdemanco”.

                Iniciamos nuestro ascenso y en seguida llegamos al puerto del Medio Celemín siguiendo la cañada Real Segoviana. Torcemos a la izquierda y seguimos subiendo lentamente hasta que al cabo de una hora se llega a una fuente con mampostería de rocas donde algún que otro echa un trago bastante fresquito. Un poco después se nos presenta una subida bastante fuerte que nos va a conducir a Peña Negra, pero antes de llegar allí hacemos un receso para tomar un piscolabis al que llamamos “el cacahuete” y nos echamos un trago del vino de la bota de Paco. Ya repuestos un poco, tenemos fuerzas para llegar hasta las antenas de Peña Negra, donde nos hacemos unas fotos y contemplamos el fabuloso paisaje con nieve en la Bola y en la Cuerda Larga y unas vistas excepcionales de la sierra de La Cabrera. Bajamos un poco y luego hemos tenido que volver a subir hasta el Mondalindo (o Cabeza del Cervunal), cuya subida es más suave que la anterior y más llevadera.

                Arribamos al Cancho del Mondalindo y aquí se quedan 3 compañeros a tomar el almuerzo. Los otros cinco siguen bajando hasta la fuente  llamada del “Agua Fría”. Se trata de un caño de plástico largo y de unos 15 cm de diámetro escondido entre matorrales. Este sitio es peor para almorzar que el elegido por los otros tres, pero ¡qué le vamos a hacer! Las vistas siguen siendo sobrecogedoras.

                Llegamos a los coches y al salir del lugar donde Jero tiene aparcado el suyo, se le mete una rueda en una zanja y no podía salir de allí. Tuvimos que poner piedras en la rueda y empujar unos pocos hasta que salió de la zanja.

                Una marchita durita pero compensa por su vistas. Ahí van unas pocas fotos.
Paco, 30 de noviembre de 2018.










jueves, 22 de noviembre de 2018

El Valle de la Angostura 21/11/2018







         Asistentes: Chicho, JL, Juan Angel, Juanma, Miguel, MA, Paco y yo

Quedamos a las 11:00 en el parking de la Isla, en la carretera de Rasca fría al Puerto de Cotos. Esta vez no hubo despiste. El tiempo era frío y se esperaba lluvia, pero cuando empezamos a andar el cielo estaba bastante claro.

Empezamos a subir por la orilla izquierda del ya denominado río Lozoya. Al poco tiempo echamos de menos a Chicho y a Miguel, y pensamos que vendrían más despacio.  Pasamos por el embalse de la presa de Pradillo,


cruzamos un pequeño puente sobre el arroyo de Peñalara, donde se une al río.

Al llegar al puente de Los Hoyones (12:30), nos paramos a tomar los “panchitos” acompañados del buen vino que nuestro sumiller  nos trajo (Paco) y a esperar a nuestros compañeros que no llegaban. Cuando ya casi habíamos terminado, aparecieron por la orilla derecha del ahora denominado arroyo de  la Angostura por el puente; en cierto punto decidieron tomar un camino alternativo, cruzaron el arroyo por el puente de la Angostura siguiendo al track bajado de wikiloc, y siguieron por el camino de la orilla derecha del arroyo.




Una vez todos juntos y reconfortados con el buen vino, continuamos el camino por la misma orilla izquierda  del arroyo, siguiendo el track. En un punto había que cruzar el arroyo para subir por la orilla derecha has llega al punto en el que se le une el arroyo Guarramilla, donde volveríamos a cruzar el arroyo para volver por la orilla derecha.  Antes la imposibilidad de cruzar el arroyo por lo crecido que iba, decidimos volver y llegar a la unión del Guarramilla al Angostura., por la orilla derecha y volver.



Al poco rato comenzó a llover y JL y JA se dieron la vuelta y resto continuamos; como seguía lloviendo y el resto de la marcha era llegar al punto donde el Guarramilla se une al Angostura y volver por el mismo camino, decidimos volver. Alcanzamos a JL y a JA, cruzamos el arroyo por el puente de los Hoyones y seguimos hasta el puente de la Angostura, done asentamos nuestras reales posaderas para comer los bocatas acompañado del buen vino y, sobre todo, las diferentes variedades de chocolates.

El campo estaba precioso, con el contraste del color verde de los pinos y los abetos y el amarillo y marrón de los robles y otras especias. Todos los arroyos que cruzamos y que desembocaban en la Angostura iban cargadísimos de agua, pero  gracias a los puentes de madera lo pudimos cruzar sin ninguna dificultad.



Una vez repuesta las fuerzas emprendimos el camino hacia la Isla; la temperatura había bajado bastante y se notaba el frío. Una vez en la isla, cruzamos el río y llegamos al parking, donde nos cambiamos y nos despedimos hasta el próximo miércoles.

Jerónimo  Limón








           

viernes, 16 de noviembre de 2018

Subida al cerro Perdiguera desde el Pto de Morcuera 14.11.2018



   El grupo está en esa fase en que si alguien que no viene regularmente, decide venir , se le da todo tipo de facilidades. Nos gusta volver a verlos. Eso volvió a suceder con Paco. Además traía la bota, así que una vez "inclinada"  la excursión, nos dirigimos los del "norte"(JL, Jero y el que escribe) en mi coche  y los del "sur"(JA, Miguel) en otro, al Puerto de la Morcuera. para esperar a Paco y a Juanma que venían en el de Paco. Esperamos, esperamos...al final una llamada de Paco nos informó que ellos estaban en el Puerto de Canencia. Qué bien! . En estas edades de pocas anécdotas uno ya podía meter otra en el coco. Y ahora qué hacíamos?.  Les dijimos que nos veríamos para comer en la Perdiguera. 

  Empezamos la excursión bajando desde la fuente de Cossio, en donde dejamos los coches, a coger por el GR10.1 la entrada a la dehesa que se divisa a la derecha de la M-611, en lo que se denomina Raso de los Toros. Muy buen nombre, ya que por allí se puede ver pastando a animales negros que nuestro miedo siempre nos hace nombrarlos como toros.

  Esta excursión, muy bien descrita por JP ( Excursión de mayo 2015 ) ya la habíamos hecho en el 2015, pero esta vez decidimos dejar un poco más lejos el GR10.1, en el punto al que llega el Arroyo de Hoyuelas y seguir con él por su margen izquierda, bordeando el pinar en el que de cuando en cuando se nos metía JA ( ah, los genes!) para buscar esas setillas que no querían aparecer. El arroyo bajaba abundante, había bastante humedad y sol, donde coño estaban las setas?. Nos paramos a tomar los panchitos en ese pinar y allí descubrimos un "boletus pinícola" que hubiera estado apetecible la semana pasada, pero que esta vez, a pesar de su aspecto, estaba "fofo". Qué pena!


  El arroyo y su entorno es muy agradable,


y cuando llegamos a Los Marraces y torcimos 90º a nuestra derecha para coger el cortafuegos que sube por los Altos de la Morcuera, nos encontramos con una sorpresa : bastantes puestos de cazador de aves migratorias. A algunos los había derribado el viento, pero los que quedaban en pie, permitían adivinar cómo se debían ocultar esos pacientes cazadores. No se aburren? Habrá bocata, vino, charla etc., supongo.



  Por fin llegamos a la Perdiguera. El día, con mucha niebla, no permitía disfrutar de las hermosas vistas que desde allí se pueden ver : el embalse de Miraflores, los robledales que lo rodean, la Najarra... Nos hicimos la foto de rigor en el geodésico, dejando que se viera la pintada asesina "Cables de acero para degollar moteros".  Un poco fuerte, no!. No sé si está regulado el uso de las motos en la montaña, pero no resultan agradables de ver cuando anda uno haciendo senderísmo, además sus ruedas atacan fuertemente al terreno. Pero la inscripción me parece una burrada.


  En el 2015 anduve buscando un geocach que encontré y que hoy mi vanidad me hace mostrar ( qué día mas claro!. Mayo)



  Nos fuimos de la Perdiguera y alguno llamó "Paco, Paco!!", pero nadie contestó. Los móviles no ayudan, o tú no tienes cobertura o es al que llamas que no la tiene. Nos volvimos a acordar de su bota.


  La niebla jugaba a aparecer y desaparecer, dejándonos ver el sol por un momento, pero no nos engañaba, estaba allí para acompañarnos toda la excursión. En le camino de vuelta descubrimos unas rocas que en forma de "raja" nos permitieron cobijarnos para comer.


Enfrente de nosotros se divisaba una laguna, en que alguno incluso vio pájaros blancos. No hay que reírse, porque la edad y la niebla producen estos efectos ópticos. "Que sí, que los ví..." seguía diciendo. La laguna es una sorpresa más de esta excursión.



   El camino de vuelta hacia los coches coincidió parcialmente con la del 2015 y resulta muy fácil y si no hubiera habido niebla mucho más agradable.



  La próxima excursión la propone Jero y esta vez con vino, aunque venga Paco!

Chicho




domingo, 11 de noviembre de 2018

Ruta del Bandolero 7 Noviembre 2018


Entre las dos propuestas que habían sido elegidas con igual cantidad de votos: Miraflores-Perdiguera y La Ruta del Bandolero en Hoyo de Pinares, me decidí por esta última , ya que Paco había comentado que tal vez podría realizarla completa pues no la veía muy complicada ( 12Km y unos 400m de desnivel).
Por distintos motivos Chicho, Jero y Jose Luis no pudieron venir ,  de forma que a las once menos cuarto quedamos en Valdemaqueda , Miguel Angel, Miguel, Paco, Juanma (amigo de Paco) y yo para dirigirnos al comienzo del track.
La ruta es una que tiene señalizada el Ayuntamiento de Hoyo de Pinares con postes con una franja azul. Nosotros seguimos el track de wikiloc que no coincide completamente  con el señalizado. La marcha transcurre por pista, caminos, veredas y campo a través, entre pinares , de pino piñonero principalmente, sabinas, retamas y verdes prados entre bloques graníticos alguno de los cuales se han aprovechado para la cantería.

A las doce y media paramos a tomar los panchitos y el vino de la bota de Paco. Despues de este pequeño descanso Paco y Juanma decidieron continuar la marcha , pues ya quedaba poco para culminar la subida al cerro de Cabeza Mesada ( 1232m) y la pendiente era discreta.
8

Desde donde  estábamos podíamos subido hasta el pico del Bandolero y luego desde allí seguir a Cabeza Mesada, pero esto suponía alargar un poco la marcha. A medida que nos internábamos por estos parajes, vimos como muchos pinos eran utilizados para obtener resina.
Aproximadamente , media hora después llegamos al cerro donde se encuentra una torreta forestal y una pequeña cantera. Habia allí unas docenas de bidones que supusimos que eran para almacenar la resina. Continuamos la marcha entre canchales de granito con diferentes formas y en una de ellas, que nos parecio muy curiosa, nos hicimos la foto de rigor. A las dos paramos a comer . Vino, chocolates varios y los Ferrero y aguardiente de Miguel Angel completaron nuestro refrigerio.
Ya todo era descenso y a las tres y media llegábamos a los coches. Paco había completado la marcha sin grandes dificultades y esperamos que esto le anime para que se pueda incorporar al grupo plenamente. Paco y Juanma salieron hacia Getafe  mientras Miguel, Miguel Angel y yo paramos en Valdemaqueda a tomar algo y después nos despedimos hasta el próximo miércoles.

Juan Angel