viernes, 25 de septiembre de 2020

23102020 SALIDA A LA DEHESA DE MONCALVILLO Y CERRO DE LA PEDREZUELA

            Hoy es el primer día del otoño y esperamos pasarlo bien aunque hay anuncio de lluvia. Nos hemos juntado cuatro montañeros de los nueve que estamos en activo. Chicho, que es el que ha propuesto la excursión, nos ha escrito un guasap diciendo que no puede venir porque ha visto estornudar a su gata dos veces y cree que él ya tiene una gripe de mucho cuidado o incluso el coronavirus. En definitiva es un poco “cagao” para esto de las enfermedades.

            Hemos quedado en el km 5,7 de la carretera M-104 que va de S. Agustín de Guadalix a Colmenar Viejo. Iniciamos los cuatro, que somos Juan Ángel, Wolfgang, Miguel Ángel y Paco (el que escribe esta crónica), esta salida otoñal. Paco ya ha aprendido a descargarse los tracks y se siente más seguro en caso de separación del resto del grupo. La verdad es que va más lento que los demás y siempre llega a los puntos de encuentro el último. Con lo cual el recorrido lo suele hacer bastante solitario y, por ende, un poco aburrido. A unos dos km de iniciar saltamos una valla de piedras para entrar en la dehesa. Seguimos el track sin sendero, por mitad del campo. El paisaje es impresionante pues nos encontramos entre encinas y enebros con surgimientos rocosos y aunque el camino es llano, no deja de subir y bajar poco pero constante. Al fin, llegamos a la ermita de Navalazarza y aquí cambiamos el track y ponemos en nuestros móviles o GPS uno bajado de wikiloc que nos va a llevar hasta el cerro de La Pedrezuela. Cuando vamos a empezar la subida fuerte, nos paramos debajo de unas encinas y nos tomamos “los panchitos” regados con el vino de la bota, esta vez el llamado Armonioso de la Tierra Alta de Cataluña. Por cierto, Miguel Ángel trajo unas pocas uvas moscatel de la parra de su casa, que estaban excelentes.

            Es una subida sensacional por entre rocas, arena y vegetación baja y torrenteras que, aunque supone un esfuerzo, no deja de tener su encanto para nosotros pues la recompensa es la vista espectacular que nos ofrece la cumbre: se ve todo Madrid, la extensión de la dehesa, el cerro de S. Vicente (que le tengo ganas) y algunos embalses. Nos hacemos algunas fotos y comenzamos la bajada. Aquí alargamos los palos y confiamos en nuestros amortiguadores (rodillas) para no caer resbalando en algún roquedal con arenisca. Una vez que hubimos bajado al nivel de la dehesa, andamos un trecho sin camino y después volvimos a cambiar el track, el que nos había enviado Chicho. Las vistas son ahora panorámicas. Yo creo que ninguna foto puede reflejar la maravilla de esta inmensidad llena de árboles, pastos, vegetación no muy alta y un cielo azul claro con unas bellas formaciones nubosas. Pasamos cerca de una gran concentración de ganado vacuno y una vez rebasada, buscamos un sitio idóneo para llenar el coleto y descansar un poco. Encontramos un pequeño roquedal entre sol y sombra y empiezan a verse nubes un poquito negras que creemos que traen algo de lluvia. Esto hace que comamos un poco rápido no vaya a ser que nos pille la lluvia. Como el camino es bastante llano, la velocidad de la marcha se hace mayor y el Paco ya va atrasándose porque no aguanta esa velocidad, pero los otros tres le esperan y se inicia el camino de regreso a los coches. En vanguardia van  Juan Ángel y Miguel Ángel y en retaguardia Wolfgang y Paco. Empieza a llover, primero lentamente y luego un poco más fuerte. Poca cosa para nuestros paraguas y cubremochilas. Son unos dos km y medio (media hora, más o menos). Llegamos a los coches y dos nos fuimos a S. Agustín a tomar una tónica y los otros dos se fueron por Colmenar.

            Bonita jornada.

            Hasta pronto, amigos.

 

Paco.  





        

jueves, 17 de septiembre de 2020

EXCURSIONCITA PONTÓN DE LA OLIVA- PRESA DE LA PARRA (16/09/2020)



Mucho calor. Bueno, estamos en verano todavía. Tendríamos que haber venido en invierno.Muy llano, pero muy monótono, tanto el paisaje como el propio camino.

Hemos quedado en el aparcamiento de arriba del Pontón de la Oliva, más amplio y más accesible que el de abajo. Yo, de todas maneras, como no recordaba, me fui al de abajo. Esta vez nos hemos juntado cinco esforzados y entusiastas caminantes, Miguel ángel, José Luis, Juan Ángel, Wolfgang y yo, Paco, que soy el que lleva el vino, esta vez de Tielmes; tiene un poco de roble y lo he metido en bota, claro.

Empezamos la marchita viendo a varios escaladores en los farallones de enfrente. Es una vista espectacular, pues son paredes verticales con diferentes colores, alineadas unas a continuación de otras formando una cortina muy extensa que corre a lo largo del curso del Lozoya. Después de pasar una serie de argollas ancladas a las rocas laterales de la presa, que servían para que los trabajadores de la presa del siglo XIX se sujetaran para no caerse, entramos en un camino estrecho de tierra que avanza a media altura a lo largo del río. La vegetación es baja y no muy abundante, por eso nos va dando el sol en muchos trechos del camino. Comenzamos a sudar aunque no existe un desnivel pronunciado, caminando entre piedras y arena. El Lozoya corre formando pequeñas islitas hacia la presa, sirviendo a algunos patos como piscina para su navegación.

Después de una hora, vemos un grupo grande de vacas, se nos acaba el caminito de tierra y empezamos una pista forestal de grava y asfalto con muchos baches y piedras sueltas. Encontramos varias cuevas que eran minas de ataque que servían de acceso para el transporte de materiales y de entrada a los trabajadores.

A continuación encontramos una cascadita que alimenta al Lozoya donde podemos remojarnos un poco, ya que el sudor continúa. Nos tomamos el cacahuete a la sombra de unos fresnos y abedules en una pequeña explanadita. Probamos el vino y nos pareció bueno. Al continuar, pronto íbamos a entrar en una herradura y nos desviamos a la izquierda cogiendo un camino que ascendía a pleno sol: es un atajo, para evitar la herradura, pero no hay atajo sin trabajo. El ascenso, bien, pero caluroso. El descenso, en picado, y reteniendo el cuerpo con riesgo de caída. No me gustó nada,ni a Wolgang que venía conmigo. Cuando nos juntamos con M.Á. y J.L., tampoco quedaron muy satisfechos de este atajo, manifestando que la vuelta la harían por la herradura. Atravesamos una casa en ruinas, que es donde yo me eché una siesta en otra excursión hace ya muchos años. Hay una foto en el blog, donde aparezco.

Enseguida llegamos a la presa de la Parra, que es la que hay después de El Atazar (siguiendo el curso del río, claro). Fin de la excursión, 8 km.

Iniciamos la vuelta y pasamos por la herradura, donde hay una almenara de sedimentación de la presa de la Parra y a continuación otra pequeña presilla, que se llama de Navarejos. Después nos encontramos con muchas colmenas y varios avisos de que pasemos con precaución pues como se enfaden las abejas, son capaces de atacarnos sin contemplaciones.

Almorzamos en la conexión entre el camino de tierra y la pista forestal de grava y asfalto, nos zampamos nuestros bocatas regados con el vino de la bota (a excepción de Juan Ángel, que no gusta el vino), nuestros postres, y el que quiso se metió entre pecho y espalda un traguejo de “petrolato” aportado por M.Á. para iniciar el último tramo de la excursioncita. Yo estaba ya cansado, cosa que no me ocurrió en las anteriores veces que vine. Tal vez sea por el calor.

Después de una hora, avistamos las cárcavas y los farallones dándonos cuenta de que el final estaba cerca.

Los dos primos se largaron en sus coches y Wolgang, J.Á. y yo nos paramos en Patones a tomarnos un “tomo” (cada uno lo que quiso), donde nos encontramos con Fernando de Acrola y charlamos un ratito (con máscaras, por supuesto). Ellos habían ido a Cabeza Antón, en el Atazar y nos dijeron que también deberían haber subido en invierno, pues el calor les había resultado un hándicap algo durillo.

Y de aquí, cada cual a su casa. ¡Hasta pronto!


Paco





sábado, 12 de septiembre de 2020

ALREDEDORES DE CAMORRITOS 9-9-2020

Como bien apuntó Jesús , la primera marcha de la temporada no fue : ni larga ni corta, ni dura ni blanda, ni fresca ni calurosa, pero variada y bajo bosques preciosos.

Como siempre, a las once nos juntamos todos los marchosos, menos Jero que anda por su caribe particular y Chicho que se levantó un poco modorro y nos comunicó que no venía .



La marcha iba a transcurrir por algunos caminos que no habíamos pisado y por otros ya conocidos. El primer y sencillo tramo fue acercarnos hasta el apeadero de Siete Picos, ya en desuso desde hace bastante tiempo.



Desde aquí comenzaba una corta pero empinada ascensión hasta enlazar con la senda Herreros a la altura de la fuente de los Acebos. Allí paramos a tomar los panchitos. Miguel Angel y yo fuimos a ver si encontrábamos dicha fuente pero solo vimos un rotulo indicativo de ella.

Continuamos por  la senda Herreros, llamada en este tramo senda de la Pata la Cabra, hasta las piedras de Lain y el petroglifo del Dragon, que no es tal, si no un dibujo hecho por algún montañero ocioso .



Al poco, y después de dejar a nuestra derecha la senda de los Alevines que sube hasta el pico Majalasna, llegamos al banco Herreros para después cruzar la pradera de Navarrulaque hasta llegar al refugio de Urrulaque y la fuente de Diaz Duque, que estaba sin gota de agua. Continuamos por un caminito poco transitado que pasaba por las fuentes del Pocito y del Miradero, ambas con agua, y decidimos comer al lado de esta ultima. Paco había llevado un crianza Puerta de Alcala y el festin terminó como siempre, con el café, aguardiente y chocolates varios. En algo más de media hora alcanzamos los coches dejados en el apeadero de Camorritos.  Después Paco ,Jesus, Miguel y Wolfgang pararon en Cercedilla a tomar unas cañas y vuelta  para casa hasta el próximo miércoles.

Juan Angel





lunes, 31 de agosto de 2020

EL MISTERIO DEL ORIGEN DE LOS OCÉANOS TERRESTRES

El análisis de trece rocas llegadas del espacio apunta a que el agua de la Tierra tiene su origen en un tipo de asteroides que hasta ahora se creían secos

Las rocas del disco que se formó alrededor del Sol primitivo contenían los elementos que permitieron la existencia del agua en la Tierra.

Un suceso afortunado es el que cubrió de océanos la Tierra y la hizo fértil para la vida. Los modelos de formación del Sistema Solar estiman que el agua debería ser escasa en los planetas más cercanos a la estrella, pero es obvio que, al menos en el nuestro, no es así.

En los intentos para explicar esta feliz anomalía, el estudio científico sugiere que hace 3.900 millones de años, la Tierra sufrió un intenso bombardeo de asteroides y cometas que trajeron con ellos agua y elementos orgánicos que, solo 400 millones de años más tarde, permitieron que apareciese la vida.

Para acomodarse a las teorías de formación de nuestro sistema planetario, se planteaba que los meteoritos, conocidos como condritas carbonáceas, llegaban de las fronteras externas del sistema solar, donde el calor de la estrella no habría volatilizado el agua como en las regiones interiores. Ahora, un trabajo publicado en la revista Science, señala a otro tipo de asteroide como fuente del compuesto líquido esencial para la vida que conocemos.

La hipótesis de que fueron meteoritos y cometas lejanos los que llenaron de agua la Tierra requiere un complejo proceso de influencias gravitatorias entre los planetas gigantes y esos cuerpos celestes para traerlos aquí desde sus lejanas órbitas. Laurette Piani y un equipo de Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, de sus siglas en francés) y la Universidad de Lorena (Francia), han tratado de justificar otra de las posibilidades que se habían propuesto para explicar que este sea el planeta azul.

La Tierra se formó a partir de la amalgama de materiales que se encontraban en la nebulosa que dio origen al sistema solar. “Hoy sabemos que los planetas terrestres, entre ellos la Tierra, no se forman súbitamente, sino con la agregación de cientos de cuerpos”, explica Josep Maria Trigo, investigador principal del grupo de cuerpos menores y meteoritos del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC), en Barcelona. “Los cuerpos que formaron la Tierra se formarían a una distancia menor del sol y en un 80 o 90% se trataría de condritas de enstatita [el mineral más abundante en ellos] u ordinarias”, añade.

En principio, por su formación cercana al Sol, se pensaba que en esos ladrillos fundamentales con los que se construyó la Tierra no habría agua suficiente para explicar su abundancia en nuestro planeta. Sin embargo, el análisis de Piani y sus colegas sugiere que en estas rocas primigenias había hidrógeno suficiente para traer a la Tierra hasta tres veces la masa de agua que hoy contienen los océanos. Para realizar esta afirmación con solidez, los investigadores midieron con precisión las concentraciones y los ratios de hidrógeno y deuterio (una versión del hidrógeno con un neutrón acompañando al protón) en trece meteoritos provenientes de asteroides de enstatita. Además de comprobar que tenían cantidades suficientes de hidrógeno, observaron que las cantidades de isótopos de hidrógeno y nitrógeno coinciden con las del manto terrestre.

Los autores reconocen que no pueden calcular cuándo se produjo la llegada de estos asteroides portadores de los elementos necesarios para la aparición del agua terrestre, pero estiman que se produjo en un periodo suficientemente tardío de la formación de la Tierra.

Jesús Martínez Frías, investigador del CSIC y director de la Red Española de Planetología y Astrobiologia, coincide en que si el bombardeo se hubiese producido demasiado pronto, antes de hace 3.800 millones de años, el agua se habría evaporado.

“El bombardeo posterior a la acumulación de los primeros planetesimales habría destruido la corteza primitiva y el vapor de agua y otros gases escaparon y se quedaron formando la atmósfera y el agua de la Tierra”, señala. “Esto además, se mezcló con otros fluidos procedentes del subsuelo a través del vulcanismo y todas esas emisiones volátiles enriquecieron esa atmósfera primitiva”, añade.

El hecho de que la mayor parte del agua terrestre proceda de estas condritas de la región del Sistema Solar cercano a la Tierra no descarta la función que pudieron cumplir las que llegaron de las zonas más frías y lejanas. “Las enstatíticas fueron importantes para crear unas condiciones de habitabilidad trayendo el agua, pero las carbonáceas, que tienen aminoácidos, ureas, purinas, son más importantes para hacer posible el origen de la vida”, explica. Trigo, que considera muy relevante el trabajo que hoy publica Science, señala que esto puede significar que “las condritas carbonáceas habrían aportado una cantidad menor pero significativa, de alrededor de un 5 a 10%, de esa agua y nitrógeno [de la Tierra], aunque lo podrían haber hecho más tarde, fruto de las continuas colisiones con otros objetos a lo largo de la historia de la Tierra”.

Para conocer mejor esta etapa crítica de la historia del planeta, será necesario viajar a asteroides donde tomar muestras con las que poder realizar mediciones aún más precisas que la del equipo de Piani. Como explica Frías, cuando sea posible visitar asteroides con cierta regularidad, cada tipo tendrá su interés: “Los asteroides metálicos son más interesantes para buscar recursos minerales como las tierras raras, los que dan origen a las condritas carbonáceas interesan desde el punto de vista del origen de la vida y los enstatíticos(2) para explicarnos cómo empezó la Tierra a ser habitable”.

1-Las condritas son meteoritos no metálicos (rocosos) que no han sufrido procesos de fusión o de diferenciación en los asteroides de los que proceden. Representan el 85,7 % de los meteoritos que caen a la Tierra. Las condritas carbonáceas también son conocidas como condritas C, y representan el 5 % de las condritas caídas. Se caracterizan por la presencia de compuestos de carbono.

2-Enstatita. Es un silicato de magnesio, MgSiO, con el magnesio parcialmente remplazado por pequeñas cantidades de Fe². 

viernes, 3 de julio de 2020

Fuente del Cura-Camino de Mostejo 1.7.2020

  

Hay senderos que uno recuerda con cierta nostalgia y que embellece a medida que se aleja de ellos en el tiempo. Este que hicimos el pasado miércoles ,  Miguel Angel, Jesús P. , Juan Angel y yo, lo había hecho con mi hija Ana en julio del 2019.y había quedado encantado (http://marchosos2010.blogspot.com/2019/07/dos-marchas-en-el-entorno-de-miraflores.html ). 



  Desde la Fuente del Cura se anda unos tres kilómetros por la carretera que deja a la derecha las mesas de piedra y que al volver utilizaríamos para tomar los bocatas que llevábamos, hasta encontrar a la derecha una verja de hierro que protege lo que debió ser en su día una casa forestal.


En su parte de atrás comienza este hermoso sendero que en continua y zigzagueante subida atraviesa los arroyos de San Blás y de los Eriales , y que curiosamente va por encima del túnel ferroviario que hicieron para que atravesaran la Sierra los trenes que van a Galicia.

  Unos 300 m después de cruzar los Eriales, se llega al comienzo del Camino de Mostejo,


y al poco, ya se descubre la enorme pradera en la que las pacíficas y amodorradas vacas nos dejan ver en lo alto la Najarra.


Aún quedan unos 2.5 km hasta que se llega a la Fuente de la Parada del Rey , que ese día traía muchísima agua, y que está ligeramente fuera y a la derecha del camino No hay que perderla. Un poco más allá, se atraviesa la valla que  en suave descenso y pasando por un robledal,


casi siempre en sombra, nos lleva al aparcamiento en donde dejamos por la mañana los coches.


  El día no fue muy caluroso y aún los helechos no daban señales de agostamiento,, con lo que el paseo resultó muy agradable. No quiero dejar de mencionar al corona virus-19, que nos impidió salir  con la  frecuencia acostumbrada al monte este año y que en esta ocasión fue el culpable de que no nos acompañara la bota. Pero ya volverán en septiembre los días de bota.  

Buen verano. 

Chicho



jueves, 25 de junio de 2020

COTOS - PINGARRON- CAMINO RV9

Circular Cotos- Pingarron -Arroyo Guarramillas- RV9 - Cotos
                                  24-06-2020

Acebos y helechos en la senda delas Vueltas

Era la segunda marcha que se hacía después del confinamiento y la primera a la que yo iba .
Habíamos quedado en el aparcamiento del Puerto de Cotos a las 10,30. Llegamos puntuales Juan Ángel, Jesús Porro, Wolfgang y yo. Hubo que esperar a Chicho un tiempo porque estuvo buscando un jersey. ¿Jerseys en verano?. Será cosa del confinamiento.
Tanto en el aparcamiento de Navacerrada cómo en Cotos había una gran muchedumbre y no todos jubilados, con perros, con niños, estudiantes, jóvenes, de mediana edad etc.
Será que la nueva normalidad consiste en ir al campo, ir con la bici y correr en vez de trabajar.
Afortunadamente durante el camino apenas nos cruzamos con alguna pareja.
El tiempo estuvo mejor de lo que esperábamos, ya en la carretera con los coches tuvimos lluvia y en el camino, aparte de alguna ligera llovizna que no molestó, tuvimos nubes y una temperatura agradabilísima.
Una marcha parecida la hicimos hace un año, pero en vez de volver por la vueltas (RV9), volvimos subiendo el curso del arroyo de la Laguna y después tomamos el camino del Palero.
Bajando al Pingarrón

Comenzamos la marcha por una senda paralela a la carretera que va a Valdesquí  y no tardamos en legar al refugio del Pingarrón.

Refugio PIngarrón


De allí parten o continúan los caminos RV1 que va a Rascafría y RV9 que da la vuelta un poco antes de llegar a la desembocadura del Toríl  y que es por donde regresamos. Nosotros los seguimos todo el tiempo.
Seguimos bajando hacia el puente que cruza el arroyo de las Guarramillas.

Arroyo de las Guarramillas


 Allí Juan Ángel y yo descendimos al arroyo un poco más adelante para ver la poza Sócrates. Es confortante ver la cantidad de agua que tienen los arroyos todavía y el verde de los helechos.
La primavera ha debido ser buena en lluvias porque encontramos algunas setas e incluso Juan Ángel encontró dos boletos.

Poza Sócrates

Pasado el arroyo,  la track que llevábamos, nos dirigía arroyo abajo atajando 1,50 Km, pero decidimos seguir por el camino oficial de las rutas RV1 y RV9
Tuvimos una pequeña subida y después ya se baja con bastante pendiente hasta cruzar el arroyo de Cerradillas, que más adelante desemboca en las Guarramillas.

Arroyo Las Cerradillas

Seguimos bajando por una senda  bastante pendiente y muy empedrada hasta que esta senda acaba en una pista más ancha.
Tomamos los panchitos un poco antes de cruzar el Toril.
En un punto de esta pista después de cruzar el arroyo del Toril (que también desemboca en el Guarramillas) abandonamos la RV1 y seguimos por la RV9.
Comienzo de la preciosa senda de las vueltas

Esta preciosa senda zigzaguea hasta cruzar la carretera. Es subida, pero llevadera y muy agradable por el verdor de la vegetación.
Senda de  las Vueltas (tramo de la RV9)

Después de cruzar la carretera seguimos subiendo hasta juntarnos con el camino del Palero.
Al poco cuando se acaba la subida está la zona llamada La Pradera con muy buenas vistas y allí comimos
La Pradera


Después de comer tuvimos una pequeña charla de temas varios  sin entrar en temas políticos y enseguida llegamos a los coches.
Deseamos que a Wolfgang le vaya muy bien en su reconocimiento.
Como datos de la marcha: 9, 3 Km de recorrido , 390 metros de desnivel acumulado,
El índice IBP no vale la pena en este caso.



Hasta la próxima


M.A Lázaro

jueves, 18 de junio de 2020

CERRO DE LA CAMORZA- 17/06/2020




  Como bien dice Chicho ( Archivero Mayor de los Marchosos) mi incorporación al grupo, en Septiembre del 2011 , coincidió con la subida a la Camorza, y también como apunta Jero, los jefes de la expedición nos metieron en un buen berenjenal ( campo a través ) para subir al cerro , aunque tuvo al final la recompensa de una agradable comida en un chiringuito al lado del rio.
  Esta vez , después del encierro prolongado debido a la pandemia, nos reunimos en la entrada de la Pedriza : Jero, Miguel, Jose Luis, Wolfgang, Chicho y yo. En este caso la subida la hicimos por el cerro del Perro que tiene ,desde su altura, unas bonitas vistas de Manzanares y el pantano de Santillana , continuando después hacia el collado de la Camorza donde paramos a tomar los panchitos.

  Reanudamos nuestro ascenso hasta la caseta forestal que esta en lo alto del cerro y donde se encontraba el guarda forestal que vigila los incendios. La vista desde este punto es circular y nos permite una vista extraordinaria de la Pedriza. Continuamos, ya de bajada, hacia el collado de Quebrantaherraduras , donde tomaos el PR 16 para al poco tiempo enlazar con la pista que nos llevaría a la carretera de Cantocochino. Desde allí, en poco mas de veinte minutos, nos pusimos en la entrada de donde habíamos partido.
  Eran las dos de la tarde y Jero y Chicho decidieron irse a casa a comer, mientras los demás comimos agradablemente en el interior de las instalaciones del centro de Educacion Ambiental. Jero y Jose Luis se despidieron hasta Septiembre y los demás quedamos ,en principio, en vernos el próximo miércoles.
Juan Angel



miércoles, 8 de abril de 2020

M A R T E


Es el último de los planetas interiores rocosos, mas allá se encuentran el cinturón de asteroides y el planeta que marcó la formación del Sistema Solar (S.S); después están el resto de los planetas gaseosos. En el imaginario colectivo Marte se asocia con la vida extraterrestre por las similitudes con nuestro planeta, de hecho es el planeta destino de nuestras investigaciones actuales. Además se sabe que Marte albergó agua líquida en el pasado y por tanto la vida debió de tener allí su oportunidad.

Con poco más de la mitad del radio de la Tierra (6.762kms.), una superficie equivalente a la de la parte seca de L.T y una estructura interna parecida. Es el llamado planeta rojo por la predominancia de ese color debido al óxido de hierro de su superficie. Tiene una atmosfera delgada de dióxido de carbono que solo da una presión mil veces menor que la terrestre.  Además no tiene un campo magnético global que le procuraría un escudo contra las radiaciones y el viento solar.

Los datos más importantes son:
Diámetro del ecuador                    6.762 kms.
Distancia media al Sol                  228 Mill.kms.
Temperatura media                        -63ºC
Inclinación del eje de giro             25º
Periodo de rotación                        24,6 hs.
Periodo orbital                                687 días terrestres

Lunas                                      Fobos, de radio medio de 11kms, siempre presenta la misma cara a Marte, debido al anclaje por marea ejercido por el planeta. Orbita a unos 6.000 kms de la superficie marciana, lo que le convierte en el satélite más próximo a su planeta del sistema solar.
                                                               
Deimos,  de radio medio de 6,2 km, En rotación síncrona con el planeta, recorre una órbita casi circular, muy próxima al plano ecuatorial marciano, en 30,3 horas: un periodo ligeramente superior a la rotación del planeta rojo. Se cree que los dos satélites fueron capturados del cercano cinturón de asteroides 

Atmosfera                                95,3% CO2; 2,3% N; 1,6% Ar; otros gases 0,4%
Excentricidad                           0,093
Gravedad en superficie            3,7 m/s2

Se formó hace 4.500 Mills. de años y tenía las mismas condiciones que L.T para evolucionar de manera muy distinta a como lo hizo, pero perdió su motor geológico y la mayor parte de su atmósfera y del agua que almacenaba.

A lo largo del tiempo su evolución ha sido muy distinta a la de la Tierra:

4.500  Mlls de años        Formación de la corteza, presencia de agua líquida, atmósfera densa
3.600 Mlls de años         Formación de arcillas, abundancia de agua, atmósfera empieza a desaparecer
2.800 Mlls de años         Volcanes con emisión de sulfúricos, sulfatos, acidificación y pérdida de agua en la superficie. Pérdida de la atmósfera
Posteriores años      Ambiente seco y frío, poca presión atmosférica. Solo agua congelada. Predominio de óxido de hierro en la superficie, de ahí su color característico
2.000 Mills de años          Se apaga el planeta
1.700 Mills de años          El planeta se cubre de depósitos de polvo rojo

La órbita de Marte alrededor del Sol tiene el segundo mayor grado de excentricidad, con un perihelio de 1,38 UA y un afelio de 1,66 UA. La Tierra y Marte en sus órbitas avanzan a velocidades distintas puesto que cumpliendo Kepler la de este último tarda en recorrerla 687 días casi dos años terrestres. Visto desde L.T esta distinta velocidad hace que parezca que Marte se mueve hacia el Este durante 73 días. La inclinación del plano orbital respecto al de L.T es de 1,85º.

Las posiciones óptimas para la observación desde L.T de Marte se dan en las llamadas “oposiciones”, es decir cuando se alinea con el Sol y por tanto L.T en medio lo ve iluminado y en distancias de las más cercanas en sus órbitas. Se dan cada 780 días (2,14 años) y cuando Marte está en su perihelio y la distancia es de 59 Mlls de kms. Es en estas ocasiones cuando se aprovecha para hacer las investigaciones sobre ese planeta.

Algunas estaciones astronómicas son más largas que otras dado que su órbita es más elíptica que la terrestre. El hemisferio Norte tiene primaveras y veranos más largos que el del sur que son los otoños e inviernos los que duran más.

Actualmente su atmósfera es una muy delgada capa de gases, sobre todo de CO2, con muy baja presión atmosférica,  sufre temperaturas extremas y gran radiación solar. La masa atmosférica es 200 veces menor que la de la Tierra, perdida por la acción de viento solar que en L.T es desviado por la acción del campo magnético. La presión atmosférica es de 0,006 atmósferas, 170 veces menor que la de L.T. Esto hace que el agua líquida en superficie sea inestable, se sublima a vapor de agua directamente desde hielo. Los vientos con ráfagas de 100 km/h generan tormentas de polvo. Es pues un lugar inhabitable por la temperatura, la baja presión y la radiación solar. La radiación ionizante llega a su superficie y es 2,5 veces la que le llega a la Estación Espacial que está a 600 kms de altura.
La puesta de Sol es azulada a diferencia de la de L.T que es anaranjada. Pero en general su cielo es de color amarillo-marrón debido al polvo en suspensión con partículas de hasta 1,5 micras que provoca la dispersión de la luz solar. Existe gas metano que no se sabe de dónde procede dado que en L.T es generado por los seres vivos.

Debido a su tamaño su núcleo se enfrió más rápido que el de L.T, ahora solo le queda una magnetosfera residual que no es capaz de provocar tectónica de placas. Al no haber subducción de placas en la corteza, esto ha permitido que el CO2 haya permanecido en la atmósfera y no como en L.T en la que su disminución permitió el clima favorable para la vida, dado que las dorsales oceánicas arrastran los carbonatos que regeneran la corteza terrestre.

Los ciclos geológicos equilibran el nivel de CO2 en la atmósfera de L.T lo que mantiene los hasta 400 ppm a los que ha llegado por la contaminación y que permite el control de la temperatura del planeta.  En Marte no sucede nada de esto lo que no ha permitido el control del nivel de CO2 y por lo tanto la vida no ha sido apta. Actualmente tiene una atmósfera con un 95% de CO2, además la función fundamental que hace el ciclo en la vida terrestre con la fotosíntesis a través de las plantas y respiración animal. El CO2 también existe en forma líquida o sólida, está a temperaturas menores de 78º disuelto en agua a presión determinada porque si no escapa dejando burbujas de aire en el agua.


Los niveles de CO2 a lo largo de la historia de la Tierra  han pasado por:

 - desde 6.000 ppm (0.6%) hace 550 Mlls de años en el Cámbrico, (ppm= partes por millón)
 - 3.000 en el Silúrico (con 15% de O2),
 - 400 en el Carbonífero (con 30% de O2) hace 300 Mlls de años,
 - pasando de nuevo a los 3.500 ppm en el Pérmico con 12% de O2,
 - 2.000 en el Jurásico y 18% de O2, hace 180 Mlls de años
 - 1.000 en el Cretácico con 22% de O2 hace 65 Mlls de años,
 -  500 en el Terciario hace 25 Mlls de años
 -  finalmente 385 ppm en el Cuaternario con 20% de O2

El nivel de CO2 es básico para mantener la temperatura ambiental y por tanto la vida en L.T. La situación actual de 400 ppm que ha provocado la contaminación ambiental conlleva una posible elevación de la temperatura de entre 1,5 y 3 ºC. Esto modificará los niveles de hielo en los polos con lo que alterará el equilibrio ambiental y geológico.

Al perder Marte el campo magnético quedó expuesta al viento solar y fue debilitando su atmósfera. Hace 4.000 Mlls de años empezó a desaparecer y hoy día es 6 milésimas de la de L.T


Fue perdiendo el agua a la vez que la atmósfera que la protegía del viento y radiación solar, hasta el punto de que el agua residual está helada en sus polos y si acaso subterránea. Los casquetes polares tienen precipitaciones de nieve de CO2. En verano este regresa a la atmósfera y sube en alguna medida la presión atmosférica.

Sufrió pues un cambio brusco de situación que le ha llevado a la actual y aunque hoy día no tiene agua en superficie es posible que si la hubiera en el subsuelo y nubes de agua congelada en su atmósfera.