miércoles, 24 de febrero de 2021

MARCHA A LA CHORRERA DE SAN MAMES 24 FEBRERO 2021

Cascada de San Mamés marcha del miércoles 24 Febrero 2021 Esta fue la marcha elegida por la mayoría de los 8 marchosos que participamos hoy. Salimos a las 11h del parking de San Mames, M.A. , Miguel, J.P. , Jero, Wolfgang, J.Maria, J. Angel, Paco y el que escribe esta crónica J.L. Paco trajo su camioneta Toyot nueva, automatica económica y espaciosa
Salimos del Pueblo de San Mamés, pasando por Navarredonda a las Cascada de San Mamés por la Senda del Roble El pueblo de San Mamés está situado en las faldas de los Montes Carpetanos. Aqui fue coronada reina de castilla Juana la loca. Salimos por el arcén de la carretera M-634 en dirección Pinilla de Buitrago. Un panel informativo junto a la carretera nos indica a la derecha la Ruta del Robledal que nos va a llevar a Navarredonda. En las cotas bajas crecen los robles de hoja caduca, desnudos pero con brotes en esta época; que le dan nombre a esta ruta. Despues de subir 200 m desaparecen para dar paso a los pinos de reforestacion, que aparecen todos en formacion perfecta. Asi pues caminamos aproximadamente por el arcén de la M-634 , recién asfaltada, algo menos de 1 km, hasta llegar a enlazar con la Ruta del Robledal torciendo a nuestra derecha. Pasamos una portilla y nos sumergimos en este bosque de robles. La senda nos conduce a la carretera M-365, la cual cruzamos para continuar de frente nuestro camino. Pasamos una puerta y empezamos una pequeña subida. En medio de la subida tenemos un pequeño Mirador Natural “descubre la Sierra Norte" La ruta baja para encontrarse con el Arroyo de la Nava, el cual cruzaremos y entramos en el pueblo de Navarredonda donde vemos la Fuente Vieja y un Potro de Herrar. Salimos por la parte alta del pueblo por la calle Barrio. Alcanzamos unos depósitos de agua del canal de Ysabel II y nos metemos en la Dehesa de Matamolinos. Bajamos hacia el Arroyo del Chorro, justo a la entrada en el bosque de pinos. Aqui la vista es impresionante. En el dia de hoy esto es una romeria de gente que ha venido a ver las chorreras, jovenes, mayores y jubilados del IMSERSO que por centenares han huido hoy de Madrid y han venido a disfrutar del paisaje. A la vuelta nos acercaremos a la Quesería para comprobar que han comprado todos los quesos disponibles y nos han dejado sin nada. Ahora seguimos una pequeña senda junto al arroyo del chorro, hasta llegar a un pequeño puente que nos servirá para pasar a la otra orilla. A partir de aquí una pequeña subida entre un hermoso pinar cuyos especimenes se levantan derechos queriendo tocar las nubes. Las nubes y el viento que nos acompaña durante toda la marcha nos han proporcionado un dia frio. Esta senda que traemos desde Navarredonda se une con la pista principal que viene desde San Mamés, por la que regresaremos y que nos conducira al refugio donde pensamos comer para resguardarnos del frio La pista termina en una pequeña senda que nos para cruzar cruzar otro pequeño puente de madera para salvar un pequeño arroyo de los moros, justo antes de llegar a la Cascada de San Mamés. Aqui la cascada se ve impresionante por la buena cantidad de aqua que lleva despues de deshielo reciente. Es el momento de hacer fotos y tomar un repiro para subir el último tramos que es muy empinado. Todo esta bien arreglado con abundante señalizacion y sujeccion de los escalones con barras de hierro. Decidimos bajar pues el frio y los nubarrones no nos isnpiran confianza para comer junto a la chorrera. En la bajada nos encontramos con una fuente con agua no tratada de la sierra que Juan Angel y Wolfgan dicen que está deliciosa. Seguimos hasta enlazar con la ruta a Las Tejoneras. El refugio al final del pinar es el lugar indicado para comer, regado que el ribera de Duero que nos ha traido la bota de Paco. No faltan los chocolates, el cafe de Miguel, el aguardiente de M.Angel, el whisky de Wolfgang. A las 15h reanudamos la marcha hacia la Queseria vaciada de género por los 3000 visitantes del dia de san Valentin y del 23F de infasta memoria. A lo lejos puede verse Cerro Mocho, La Sierra de la Cabrera y El Mondalindo. Seguimos campo abierto hasta llegar a San Mamés pasando junto a la Iglesia de San Roque a las 16h. Objetivo cumplido volvemos a Madrid a donde llegamos a las 17h.

viernes, 19 de febrero de 2021

Subida al Tejo Milenario desde La Isla, 17 de febrero de 2021

 

    Iniciamos la ruta al Tejo Milenario el miércoles 17 a las 11 de la mañana casi todos los marchosos en activo menos tres de ello que por diversas razones no pudieron asistir.

    Comenzamos la marcha al revés, como viene siendo bastante habitual últimamente, dejando el río o arroyo de la Angostura a nuestra izquierda.

 



    El arroyo de la Angostura es un torrente de agua que se alimenta de otros arroyos del valle del Lozoya como el de los Monchos, Valhondillo, los Zorros y el más pequeño pero no por ello menos caudaloso arroyo Pingonillos, sus aguas se juntan para formar el arroyo de la Angostura antes de recibir las aguas del Aguilón y verterlas en el río Lozoya.

    Paramos en la pequeña presa, que se desbordaba en una impresionante cascada, para hacer las fotos de rigor, y continuamos subiendo por una senda muy agradable,  acompañados por el  rumor del agua.






    Más adelante, en una de las frecuentes paradas para disfrutar del entorno y seguir con las fotos, el recién incorporado José María, tuvo que volverse a buscar el móvil que había perdido.

    Continuamos hasta una revuelta del camino, donde paramos a tomar los frutos secos y a esperar al susodicho.

    Al cabo de un rato, JM llegó con el móvil que felizmente había encontrado.

    Seguimos la marcha y sin incidentes reseñables, llegamos al punto más alto de la ruta, lugar en el que es necesario cruzar el arroyo para visitar el Tejo Milenario. Como el arroyo venía cargadísimo de agua, tuvimos que jugarnos el tipo pasando medio colgados de un tronco que estaba caído (y, qué peligro, medio podrido) sobre el cauce.

    La vista del Tejo Milenario, que estaba igual que hace cuatro años cuando lo visitamos por última vez, mereció el riesgo corrido.


    Mientras nos fotografiábamos bajo el árbol, algún marchoso comentó, como quien no quiere la cosa, que el tejo,  árbol inmortal y ponzoñoso, temido y venerado, ha ocupado desde edades remotas un lugar preeminente en el bosque de los mitos. Los griegos, que juzgaban este árbol procedente de las regiones infernales, lo consagraron a la diosa Hécate, señora del tártaro, sin perjuicio de consagrarles también a sus enemigos unas cuantas saetas impregnadas con su veneno. Teofastro, Dioscórides, Plinio y otros sabios de la antigüedad ratificarían luego en sus escritos lo que aquellos sagitarios habían demostrado ya por la vía de los hechos en el campo de batalla: que el tejo mata.

    Contestando estas sabias palabras, otro marchoso comentó también, que: fuera ya del paraíso de los mitos y de los símbolos, los farmacéuticos han confirmado que el Taxus baccata contiene en casi todos sus órganos un alcaloide, la taxina, que es un veneno del sistema nervioso y del corazón, que acaba paralizándolo. Y en cuanto a su larga vida, se citan ejemplares que han sobrepasado los dos mil años. Mejor combinación que ésta (toxicidad + longevidad) no se puede pedir para garantizar la supervivencia de una especie, y en buena lógica nuestros montes deberían estar pletóricos de tejos, pero no es así, y la culpa de que no sea así no la tienen ellos, que están eternamente en su sitio sin meterse con nadie, sino los de siempre: nosotros, los hombres.

    Reflexionando sobre estas sabias palabras, volvimos a cruzar el río, menos JA y MA, que siguieron por la margen derecha, e iniciamos la vuelta para encontrarnos en el Puente de la Angostura, donde comimos. Por cierto, el vino de Toro que trajo Paco el guardián y propietario de la bota fue muy celebrado por todos.

    Durante los comida, aprovechamos para recordar que, como ya todos sabíamos,  el Puente de la Angostura, aparte de un punto   imprescindible en  la visita, parece haberse quedado anclado en el tiempo, por su perfecta conexión con el entorno y que, además, se trata de una majestuosa construcción en mampostería fabricada por orden de Felipe II para poder circular en carruaje desde su palacio en la Granja de San Ildefonso hasta el monasterio del Paular.




    Sin más incidentes, cruzando numerosos puentes de madera y disfrutando del paisaje y un tiempo magnífico, volvimos a los coches, unos se fueron rápidamente y  otros disfrutamos durante un buen rato de café, cerveza y charla. Nos despedimos y hasta la próxima.

Miguel