jueves, 24 de marzo de 2011

T 151 La puente Mocha 23 de Marzo del 2011

Esta ha sido una excursión pasada por agua.


 
Seis valientes marchosos que no temen a las inclemencias, quedamos en el camping de Valdemaqueda para iniciar la excursión hasta la puente Mocha, sobre el caudaloso (al menos en estos días húmedos) río Cofio.
El primer incidente le ocurrió a los del Norte que pretendían aparcar en el camping y el guarda (mas papista que el papa) nos dijo que era un camping privado y no podíamos ocupar sitios que estaban reservados a los clientes (por cierto no había ninguno), así que JL preguntó que había que hacer para poder ser cliente. El señor dijo que estar en el camping o pagar la tarifa. JL le pregunto por la tarifa y el guarda dijo vagamente 5 o 6 EUR. JL le dijo que verificaríamos en el Ayuntamiento lo de la tarifa. El guardia de mal humor esta vez le dijo que el camping era privado y no del Ayuntamiento. En esto los del Norte seguían sin dar señales de vida, a si que como no había cobertura para conversar les envié un mensaje (que no les llegó hasta mas tarde) y ellos nos enviaron tres llamadas perdidas desde el coche que estaba aparcado a 50m de nosotros, fuera del parking. JG que veía que entre JL y el guarda había un dialogo de besugos, y antes de que las cosas se pusieran feas, se fue con Neska a ver si veía a los del Sur. Los encontró y aparcamos nuestro coche junto al de ellos, con lo que el guarda se quedó tranquilo.
El camino de ida bordeando Valdemaqueda por la izquierda y pudimos apreciar que estaban construyendo un campo de paneles solares. Como me dijo un amigo los paneles serian rentables para los usuarios particulares que pagan 1 EUR por MKW de electricidad, pero no son rentables para las eléctricas que tiene que producirlo a 0,1 EUR
Íbamos caminando por un paisaje de bellos pinos piñoneros y verdes colinas que rodean al cerro San Pedro por la derecha y al poco de caminar Neska que era la encargada de vigilar, se dio cuenta de una amenaza y se puso en guardia; pero en vez de atacar de frente a la cosa como hubiese hecho Don Quijote, se protegió detrás de JG y no se tranquilizó hasta que éste se acercó y toco al tronco de árbol ennegrecido que nos amenazaba.
 Rápidamente llegamos al puente y nos tomamos los cacahuetes, avellanas, almendras, etc. regados con vino de la bota de Paco (al que Dios guarde muchos años). Escribo así porque falta un mes para el día de Cervantes, no porque me esté volviendo “gagá”
Como era pronto para comer. Dimos tiempo libre hasta las dos y un grupo despues de buscar inutilmente un geocache en la zona recreativa de la bella puente Mocha, seguimos el cauce del río a lo largo de la finca bien vallada de los marqueses de Medina Sidonia. Paco hizo bellas fotos del puente y del río.
A las 14h como no paraba de llover, nos pusimos a comer como Carpanta, debajo del puente, por lo que JP y Jero de vuelta de su mini-escapada no nos encontraban. Nos tomamos los bocatas y la Ensalada de categoría, acompañado de buenos achuchones a la bota y además para finalizar degustamos los chocolates y dulces. Faltó el café y el aguardiente de Miguel Ángel y Fernando. JP nos leyó unas cuantas ocurrencias graciosas para la sobremesa.
A las tres y media como el viento arreciaba empezamos el camino de vuelta acompañando un poco al Cofio y nos despedimos de él subiendo por bellos parajes, desde donde se divisaban los meandros del Cofio que remoloneaba antes de decirnos hasta pronto. Al llegar al Camping, por casualidad estaba el bar abierto y el dueño que era de Huelva y se hizo amigo de Jero. El dueño resultó ser mucho mas agradable que el guardián.
Volvimos a casa con Neska tumbada en una mantita en el coche, para que se secara mejor. Total 11 K. Y 180 m de desnivel.

Firmado: JL
Album de fotos:  https://picasaweb.google.com/111905847117955681788/20110323LaPuenteMocha?authkey=Gv1sRgCNj42_qNton9Zw#

miércoles, 23 de marzo de 2011

EXCURSIÓN A “LA ALMENARA” (Ruta 182)

Son las 11 de la mañana, miércoles, 16 de Marzo del año en curso, 2011 (por cierto).Entre las cuatro rutas propuestas a realizar en este día, salió elegida esta: “La cumbre de La Almenara”. Esta se encuentra al sur (aproximadamente) de Robledo de Chavela. Nuestro objetivo es alcanzar su vértice de 1259 m. de altura. Realmente, La Almenara da nombre, también, a toda la cadena montañosa, que se desplaza hacia el sur de Robledo de Chavela, siendo su vértice más importante el pico de “La Almenara”, que es el último vértice de esa cadena. Lo más importante de este monte es que es el picacho más importante de la zona, en muchas leguas a la redonda (que diría aquel); desde el cual se percibe una gran extensión en todas las direcciones.
El grupo que vamos a realizar esta excursión lo formamos los siguientes compañeros: Jerónimo, Jesús Porro, Miguel Ángel, Pablo, Paco y el menda, Fernando. El Camino que hemos de seguir desde Robledo de Chavela, saliendo por la calle de “Ermita de Navahonda”, hacia el sur del pueblo, es un GR-10, que pasando por El Escorial, nos va a llevar hasta, poco más o menos 3 Km. del pico de “La Almenara”, en donde nos encontramos con una alambrada que tiene un portillo giratorio por el que tenemos que pasar. (El GR-10 continúa hacia el Este por un collado de la sierra, y los textos afirman que tras pasar por la citada ermita,  llega, nada menos, que hasta Valencia). Pero, realmente, sabemos que es un GR-10, porque lo dice Andrés Campos en su crónica, y así aparece en los planos del lugar; pero, en todo el trayecto realizado, yo, al menos, no vi ninguna de las marcas que denota a un GR-10. Realmente, lo que creo es que, lo que  en un principio, era un típico camino de montaña, con el tiempo, por necesidades de las fincas ganaderas que por allí se encuentran, el GR-10 se ha convertido en un amplio camino por el que circulan muy diversos vehículos, además de motos y bicicletas.
Tras dejar el GR-10, camino de la ermita de “Navahonda”, entramos por el portillo, como nos propone A. Campos, y vamos siguiendo una nueva ruta, por la trocha que allí aparece, hacia nuestro destino, dejando la alambrada a nuestra izquierda. En poco espacio, remontamos una altitud de unos 150 m., dejando atrás el camino fácil y aburrido anterior. Ahora hay que darle bien al músculo para continuar ascendiendo. Ya vemos el pico de  “La Almenara” frente a nosotros, irguiéndose, casi bruscamente, como si fuera un puntiagudo cono que hubiera crecido un disparate. Parece que nos desafía a que intentemos hollarlo… Eso no es tarea fácil, pues en muy poco espacio, se eleva ante nosotros unos 200 metros de nuestro nivel. Y según nos acercamos, lo que antes parecían líneas geométricas, ahora se percibe perfectamente los grandes pedruscos pétreos, amontonados arbitrariamente, y por su tamaño, no parecen fáciles de remontar. Y, si no, que se lo digan a Paco, que le resultaba casi imposible remontar sus últimos metros.
Ah, se me olvidaba: como si yo fuera el novato del grupo, muy amablemente, me dice uno (que no quiero nombrar): ¡Oye, Fernando: Tu quédate aquí cuidando de los macutos!… ¿Quieres…? Y nada más: achantado allí me quedo con la supuesta novatada.
Así, abrigado entre unas piedras, veo como se van alejando hacia la próxima cumbre. A veces desaparecen tras las piedras. En algún momento se ve a alguno, más allá… Al fin, a uno vi encaramado en la cúspide, junto al monolito del “Vértice Geodésico”. En fin: todos se divirtieron menos yo, que arropado por las frías  piedras, me estaba muriendo de frio, allí quietecito.
Bueno. Al poco ya veo que algunos van bajando. Pero…, a lo lejos, me da la sensación de que Pablo no baja bien, y necesita ayuda. En efecto, veo que se tiene que sentar de vez en cuando y, cada vez, parece que tarda más en recuperarse, a pesar de las ayudas del resto del grupo. Al llagar donde me encuentro con los macutos, tras un breve descanso, nos ponemos en camino de vuelta. Ya en el GR-10, como Pablo no está aún recuperado, yo me adelanto a fin de recoger mi coche para que Pablo haga el resto del camino en él. Remontando en mi coche, por el GR-10, enseguida veo llegar al grupo con Pablo ya casi recuperado. El y yo volvemos en el coche a Robledo de Chavela y, en un bar apropiado, esperamos al grupo que llega enseguida.
En fin, todo llega a su fin satisfactoriamente. ¡Y la vida sigue y esta experiencia pasa a  formar parte de nuestra historia, personal y del grupo de locos excursionistas!

Fernando                     

martes, 22 de marzo de 2011

Debate sobre comportamiento (entretenimiento)

LOS 7 PECADOS CAPITALES

  Las habilidades sociales son fundamentales para la felicidad y se trata de saber cuales son las actitudes que se deben evitar para poder alcanzarlo.
  Para tener éxito, en el mundo heleno se consideraba que  había que dominar el arte de la oratoria  y su mayor enemigo era la inconsistencia a la hora de argumentar. En el siglo XVII se dedicaban a escribir sobre la importancia de saber besar la mano para tener éxito. Pero en el XXI las habilidades sociales son quizá lo más importante, pues la aceptación depende de la forma de venderse.
  Se ha escrito mucho últimamente sobre la llamada inteligencia emocional y después sobre la social. Parece que ayudaría a que nos podamos comprender y prever. Esto evitaría lo que se considera son los vicios de las relaciones que  dificultan entender al otro y  anticipar sus emociones.
  De las consecuencias de esas carencias se han elegido siete perfiles que ayudan a saber lo que no debemos hacer para tener éxito social:

-         No provocar aburrimiento
Evitar aburrir a las ovejas. Caso curioso los que consideran que lo evidente es  mentira, que siempre hay una capa que oculta la realidad.

-         No ser dogmático
     Cada vez el mundo es más impredecible y la incapacidad para adaptarse a los cambios, hace que se piense que las cosas deberían ser como a uno le gustaría.

-         No ser negativo
      No ser agorero y no estar siempre en eso de que la corrupción y la pérdida de valores está empeorándolo todo. Y que solo se salvarán los que piensan como él.

-         No practicar la invasión
            Se practica en ciertos ambientes científico-técnicos, poblados según se dice de egocéntricos, tendentes a hablar de lo suyo y donde no abundan los que escuchan. Un amigo es alguien que al oír la pregunta “qué tal?” se queda y te escucha.

-         No practicar el maltrato
   Aquellos que sobresalen hundiendo a los demás. En ciertos ambientes coacción física. La base biológica de la empatía nos permite hacer propios los sentimientos de los demás. Es un mecanismo evolutivo que cohesiona socialmente y protege a la especie.

-         No ser pasivo
Se habla de tres tipos de identidad no resuelta: la prematuramente fijada aceptando la que le impusieron, la difusa que no llega nunca a establecerse y la negativa que nunca construyen. Y también están los que no saben correr riesgos porque son infinitamente cautelosos.

-        No ser inoportuno
      Conducta de los que tienen el defecto de la inadecuación. La construye la impulsividad que lleva a la inadecuación social. Siempre se están arrepintiendo. No saben o no conocen la imagen que dan o proyectan en los demás. No saben utilizar la mentira o disimular cuando las circunstancias lo aconsejan. A veces mentir es una prueba de empatía .

 Aquí un test divertido:


jueves, 10 de marzo de 2011

Excursión del día 9 de Marzo de 2011

LA CALZADA DE LAS MACHOTAS

       Esta excursión se había propuesto la semana anterior pero por falta
de quórum y con la  mala climatología se dejó para otro día. Esta vez nos  dispusimos cuatro valientes a atacar las famosas Machotas, que son dos moles graníticas alrededor del Escorial mirando hacia el Sur y de unos 1460ms de altitud. En realidad la excursión pasaba por entre ellas como si fuera el canalillo y después había que bajar al sur hasta alcanzar los restos de la calzada romana que unía Titulcia con Segovia y de la que ya conocemos los tramos de la Fuenfría.
Aparcamos en la Silla de Felipe II y empezamos a andar sobre las 11,20 hs. para subir los 250ms de desnivel que había hasta el Collado  de Entrecabezas. Camino agradable cubierto de matorral y de robles deshojados, sobre todo. Al cabo de una 45 minutos estábamos en el collado, donde poniéndonos al abrigo de los vientos dimos buena cuenta de los panchitos y  los primeros achuchones a la bota de Paco, que hoy nos sorprendía con  vino de Rioja reserva, ¡tela! Decidimos en este punto dividir el grupo para que el que quisiera subiera a la Machota Chica o también llamada Los Tres Ermitaños y vernos a la hora de comer en la Calzada.
  Así lo hicimos, de forma que Paco y JP, “dos machotes”, se fueron a atacar la mole granítica a siniestra. Pillaron una buena senda y a través de matorral y pedruscos se abrieron paso para alcanzar la cima de 1450ms de altitud, pisando algunas veces los restos de la nieve caída días antes. Desde ella se divisaba un panorama extraordinario de 360º. Al norte la Sierra de Guadarrrama con la Cuerda Larga y La Maliciosa delante adornados con manto blanco. Al oeste  la otra Machota y el monte Abantos salpicados de blanco glasé. Al sur nuestra amiga la sierra de Almenara y al este Valmayor y la urbe madrileña. Nos hicimos las fotos de rigor, pero una circunstancia casual que contaremos después limitó nuestras memorias fotográficas marchosas.
   Después de disfrutar del panorama nos dispusimos a bajar en dirección SE para encontrarnos a la hora de comer con el resto del grupo. La bajada fue divertida pero algo dificultosa porque los senderos estaban invadidos por arbustos duros y zarzas copiosas. Contactamos telefónicamente con el resto del grupo y nos orientamos bien para el encuentro, que tuvo lugar sobre las 14,30hs.
   Una vez dimos buena cuenta de todos los recursos alimenticios y  otros buenos achuchones a la bota nos contó Paco la “machotada” que había hecho el sábado anterior. Resulta que después de algunas esforzadas gestiones había conseguido reunir a algunos  profesores y alumnos compañeros de su etapa del Bachiller en un colegio privado, entiéndase de la época franquista, es decir socialmente de tipo modesto, pero mixto (¿???). El evento se trataba de una comida-celebración y se le ocurrió realizarla  en una especie de local gastronómico tipo vasco para entendernos, que le habían dejado. Después buscó gente que la cocinara y se curró todo el necesario  proceso previo y posterior a la comida, por lo tanto quedó algo machacado pero muy satisfecho. Resulta que muchos de los asistentes antiguos compañeros eran “gente importante” dentro del mundo de la política y demás. Un ejemplo de modelo educativo que a los que fuimos a los colegios de curas se nos impidió disfrutar quedándonos en simples titulados, vamos de los que no llegan a mucho.
  También charlamos sobre la definición de felicidad y llegamos a la conclusión de que se parecía algo a lo que Paco había vivido el sábado anterior. Es decir que solo existe en momentos bien preparados pero siempre conjugados en el presente.
  Después de hacernos fotos sobre la calzada, reanudamos la marcha y la hicimos por donde la traza la excursión. El sendero era bonito pues iba entre prados llenos de fresnedas y robledales sin hojas claro, aunque muchas zonas encharcadas nos recordaban las últimas nevadas. Llegado un punto determinado abandonamos el GR para girar a la izquierda al divisar el depósito cercano a la Silla de F.II pero eso hizo que nos metiéramos en fincas particulares hasta que un propietario nos echó amablemente. Después de transitar por fincas poco cuidadas llenas de vallas y matorrales llegamos al camino que nos lleva a la Silla que alcanzamos sobre la 17,40hs.
  El suceso al que hice referencia anteriormente se trataba de que JP se dio cuenta en ese momento de haber perdido el registrador de fotos marchosas, por lo que entendió que era la cuota por haber pasado un día excelente de entorno y climatología y que lo único que falto fue un montón de marchosos que no pudrieron venir por diversas circunstancias.

Firmado : JP

lunes, 7 de marzo de 2011

Desequilibrios económicos en la U.E


                   Artículo de Andreu Missé en Negocios (El País del  6.3.2011)

Los desequilibrios que padecen las economías periféricas, especialmente las burbujas inmobiliarias de España e Irlanda, se explican en buena medida por el gran flujo de capitales que recibieron de Alemania en busca de una mayor rentabilidad. Es otra manera de ver los desequilibrios que padece la UE. Entre 2002 y 2009, las familias, empresas y el Gobierno alemán lograron ahorrar más de 1,6 billones de euros. Sin embargo, de esta cantidad disponible para invertir en edificios, bienes de equipo e infraestructuras públicas sólo un tercio (562.000 millones) se quedó en Alemania, mientras que los dos tercios restantes (1,05 billones) se exportaron a otros países, según el estudio de European Economic Advisory Group y CESifo, sobre la economía europea en 2011. Una parte importante de ese dinero se canalizó especialmente hacia a Grecia, España, Portugal e Irlanda, generando un desequilibrio por cuenta corriente de hasta 200.000 millones anuales.
La creación de un mercado de capitales único permitió a países como España obtener, por primera vez, créditos a tipo fijo con 20 años de amortización. Estos flujos dinero favorecieron un fuerte crecimiento económico de hasta el 105% en Irlanda; 55,6% en Grecia, 50,2% en España y 29,5% en Portugal, entre 1995 y 2009. En el mismo periodo el crecimiento alemán fue del 16,2% [ver gráficos en página 6].

Una de las consecuencias más dañinas de esos flujos fue el repunte de los precios en general, los inmobiliarios en particular y, como consecuencia, los salariales. Así durante el mismo periodo los precios crecieron un 67% en Grecia; un 57% en España y un 48% en Portugal mientras que en Alemania lo hicieron solo un 12%. En relación con los países periféricos, los precios alemanes se depreciaron un 28%. Esto explica también el potencial exportador alemán.

El director del informe, Hans Werner Sinn, sugiere que los desequilibrios generados por estos flujos han "supuesto una mala localización de recursos" en todas partes. Alemania no invirtió lo necesario para mantener el crecimiento adecuado mientras que los países periféricos vivieron por encima de sus posibilidades y ahora se encuentran en serias dificultades para devolver lo que les prestaron a manos llenas en plena euforia. Las causas de los desequilibrios en Europa tienen al menos dos caras.

El resultado ha sido una caída del crecimiento del conjunto de la UE y un fuerte giro hacia la derecha. Vítor Constancio, vicepresidente del BCE, cita un trabajo de M. Bruckner y H. P. Gruner, que sostienen que "una caída del crecimiento en un punto porcentual implica el aumento también de un punto de los votos hacia la extrema derecha". Quizá, por eso, los socialistas europeos, como la izquierda, en general, principales víctimas políticas de la crisis económica, han puesto el acento en reforzar el crecimiento y el empleo. Proponen una estrategia para crear 8,5 millones de empleos en la UE hasta 2015. Y advierten que si se piensa "solo en la austeridad" aún se perderán 600.000 empleos más en los próximos cuatro años.

 Cortesía o no del marchoso  JP

jueves, 24 de febrero de 2011

Camino de los cipreses. Excursión nº 300.

Camino de los cipreses (Ruta de A. Campos nº 300)
23 de febrero de 2011

Marchosos que hemos efectuado esta excursión: Fernando, JG, JL, JP, MA, Manolo, Paco.

Día soleado con temperatura de unos 15 o 16 grados centígrados.
Pistas forestales y sendas húmedas sin barro, excepto en algunos determinados puntos.


Primer ciprés (Foto Paco)
  La distancia recorrida (según GPS de JG) ha sido de 16,3 km, que incluye los 1,5 km que hizo el subgrupo de exploradores pero no la adicional recorrida por Paco para llegar al primer ciprés y regresar al “comedor”. 

Se adjuntan mapas de recorrido y desnivel, suministrados por JG.

Esta marcha la habíamos hecho antes, el 12 de diciembre de 2007, según consta en nuestros archivos, pero en esa ocasión no se pudieron encontrar los cipreses.

Alpedrete de la Sierra es un pueblo pequeño de la provincia de Guadalajara, pedanía de Valdepeñas de la Sierra, de unos 30 habitantes, a 80 km de Madrid, situado a los pies de los montes del Atazar y de la cuerda del pico Centenera. Se accede a él desde Madrid por la A1, desviándose en el Km 50 hacia Torrelaguna y Patones de Abajo. Pasado Patones se toma una carretera a la derecha hacia Vadepeñas de la Sierra, donde conviene preguntar la dirección correcta hacia Alpedrete de la Sierra, pues la señalización es inexistente. 

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Iniciamos el recorrido a eso de las once y media. De acuerdo con la descripción de A. Campos, tomamos la pista de tierra que deja a la derecha el cementerio, en cuyas inmediaciones aparcamos los tres coches.

Luego de fotografiar el ciprés la mar de galano, enclavado en el cementerio, comenzamos a descender en suave pendiente, rodeados de campos de olivos y almendros en flor, a nuestra izquierda, y fincas valladas con alambre de espinos (botes y jirones de tela, se supone que para espantar a las aves, prendidos del vallado), y somieres viejos a modo de puertas; cruzamos el arroyo de Reduvia y a la altura de una casa en ruinas iniciamos una ligera ascensión hasta llegar al collado de la Venta. Continuamos hasta una encrucijada donde, antes de tomar otra pista a la izquierda, decidimos descansar y reponer fuerzas con los frutos secos y el vino de la bota; hablamos de aspiradoras, clases de inglés, y otros temas de actualidad. La parada duró aproximadamente un cuarto de hora.

Continuamos por la pista de la izquierda, que conduce al Lozoya por el barranco del Robledillo, lugar rodeado de quejigos, pinos, jaras pringosas… En un determinado momento, JP dejó el grupo para bajar hasta el arroyo del Robledillo y seguir por su cuenta y riesgo. Los demás continuamos por la pista hasta llegar a un puentecillo de piedra, que dejamos a la derecha, para subir por una zigzagueante senda que nos condujo a un cortafuegos de brusca pendiente desde el que se divisaba, a la derecha, la presa de la Parra sobre el Lozoya, el cual tomaba cerca de aquí las aguas del arroyo mencionado y, a la izquierda, los meandros del río. Al acabar el ascenso no vimos el ciprés que descuella en la linde del pinar, sino un grupo de cinco o seis vacas que nos miraban con esos ojos tristes con que miran las vacas, como preguntándose que hacían unos extraños humanos por aquellos parajes solitarios. Quizás si las hubiéramos interrogado…

El caso es que, precedidos por JL y su primo MA, sudando, descansando de vez en cuando para tomar resuello, ascendimos por una pista que según el GPS de JL conducía hasta los famosos cipreses que dan nombre a esta marcha.

Llegamos finalmente a nuestro objetivo, los últimos cipreses de la fila, que avistamos a unos 20 metros del camino, y paramos allí para almorzar, cuando eran las tres de la tarde. JP llamó en ese mismo momento para indicarnos dónde estaba y saber de nosotros. Decidió que comería solo y nos veríamos en los coches.

La comida, con el habitual intercambio de alimentos, resultó provechosa. Luego tomamos café, que trajo Fernando, bombones Ferrero Roché de JL y MA y un chupito del conocido brebaje rumano que trae MA, mientras charlábamos de las ventajas e inconvenientes de los coches eléctricos e híbridos, del hombre culto... Después se formaron dos subgrupos, a saber: Paco, MA y JG que tomaron el camino de los cipreses al revés para localizar el ciprés que descuella en la linde del pinar y JL, Fernando y Manolo que se quedaron en el “comedor” a descansar. El subgrupo de exploradores disponía de media hora para lograr su objetivo; MA y JG volvieron sin lograrlo para reunirse con  el otro subgrupo a la hora convenida; Paco sí lo hizo: llegó hasta el ciprés que descuella en la linde del pinar que, según contó, estaba cerca de donde encontramos las vacas de mirada triste, pero eso lo contará él aportando la documentación gráfica necesaria.

Desde el “comedor” de los últimos cipreses, cuando llegó Paco, retomamos el camino de vuelta y tardamos algo más de una hora en llegar a los coches. JP se reunió con el resto del grupo unas centésimas de segundo después, alrededor de las cinco y media de la tarde.

Manolo
24.2.2011


domingo, 20 de febrero de 2011

Debate marchoso

C U L T U R A

(Extracto realizado por JP de un artículo de Babelia escrito por J.Gomá)

   Suele decirse que la curiosidad es el origen del conocimiento; puede que lo sea del científico, pero en el origen de la cultura se halla este efecto de estupefacción ante lo natural.  A los ojos del hombre sin cultura -sea o no hombre de vastas lecturas- cuanto le rodea disfruta de la seguridad, evidencia, sencillez y neutralidad de los hechos de la naturaleza. De igual manera que los planetas avanzan por sus órbitas, el mundo es para él un conjunto de actos regulares y previsibles, intemporales en su incuestionada validez.
   Lo que hace de él un yo, el entorno en que vive, las ideas que se le transmiten, el conjunto de creencias latentes en las que flota, las pulsiones, afectos y deseos que alberga, las fuentes de su placer y su dicha, las costumbres que le sostienen, las instituciones que rigen su ciudadanía, el régimen político que le gobierna, los ideales que movilizan sus emociones: todo ello es, para el hombre sin cultura -tenga o no título universitario- un mero datum, algo que está ahí, siempre lo ha estado y siempre lo estará.
  Cuando empezamos a comprender que la imagen del mundo dominante en una cultura, que se nos presenta con la estabilidad, regularidad y fijeza de un hecho de la naturaleza, dotado de una objetividad autónoma y trascendente al hombre, es en realidad una criatura, un "constructo" contingente de ese mismo hombre. Ese hallazgo le produce un estremecimiento no inferior al que sacudió a Jim Carrey cuando, en El show de Truman, vislumbró, por una pluralidad de indicios, la artificialidad del universo que habitaba, convertido en estudio de televisión. El axioma cultural por antonomasia rezaría como una perífrasis de la famosa sentencia de Ortega: la cultura no tiene naturaleza sino historia.
   En cuanto entidades simbólicas, no somos hijos biológicos de la madre naturaleza sino padres adoptivos de la cultura que producimos y cuando descubrimos esta paternidad imprevista, sentimos una extrañeza pareja a la que a veces nos suscita nuestro propio cuerpo.
   Y así como la paternidad biológica puede ser deseada o no mientras que la adoptiva lo es siempre, así también nosotros, tras superar la perplejidad inicial, podemos elegir gozosamente la cultura de nuestro tiempo como resultado de una decisión meditada, y no por forzada necesidad. Caigo en la cuenta de que todo lo que soy, pienso y siento, y todo cuanto existe en la realidad, está históricamente mediado.
   Tener cultura no es saber mucha historia sino un algo más sutil: tener conciencia histórica, lo que es una forma de autoconocimiento. No es lo mismo almacenar datos del pasado que ser consciente de la historicidad de lo humano, aunque a veces lo primero lleva a lo segundo.
   Una conciencia histórica de estas características presenta tres ventajas:
La primera permite asombrarse por los increíbles logros conseguidos por la humanidad haciéndose cargo de los sufrimientos y el esfuerzo colectivo que han requerido. Así podemos, por ejemplo, admirarnos de que sólo en tiempo reciente el hombre haya consentido en renunciar mayoritariamente a la venganza. Igualmente  respecto a la consideración de la dignidad del hombre, el reconocimiento de la libertad individual, la protección del Estado social o la alternancia democrática. El inculto -sea o no intelectual reconocido y creador de opinión pública- descuenta estas conquistas, como un niño mal criado, y quizá hasta las desdeña, aburrido.  El que comprende que las sociedades antiguas, por estar privadas de ellas, fueron moralmente peores en este aspecto a las modernas llega a comprender que es un prodigio civilizatorio que la comunidad actual haya logrado ponerse colectivamente de acuerdo en principios o costumbres como los mencionados.
En segundo lugar, ese hombre puede temerse que, si no se cuidan estos grandes avances morales de la civilización, quizá se malogren en el futuro, arruinando los sacrificios que costaron. Por tanto, el hombre cultivado estará inclinado a mantenerse siempre alerta en una especie de estado de ánimo escatológico previendo los peligros que acechan, pues la suya es una mirada de madurez que anticipa el carácter precario, vulnerable y reversible de todo lo humano, y al ser sensible a la fragilidad del progreso moral, se dejará más fácilmente involucrar en su activa defensa.
Y, por último, si la cultura descansa sobre fundamentos contingentes, sus contenidos son por eso mismo susceptibles de discusión y, cuando procede, de refutación, revisión y abandono. La conciencia histórica, por consiguiente, conduce por fuerza a una conciencia crítica, autónoma y razonadora, que discrimina, en lo presente, aquello que merece conservarse de aquello que debe reformarse.

¿Qué es, pues, ser un hombre culto?  Sólo una cuestión de detalles: sorprender la artificialidad del mundo, cultivar la conciencia histórica y crítica, y comprometerse en la continuidad de lo humano.

sábado, 19 de febrero de 2011

Excursión por defecto: Paseo por la Pedriza

MARCHA DEL  16-02-2011

            Participantes: JP, Jero, Manolo, Miguel Angel y Paco

            Debido al mal tiempo cambiamos sobre el camino, y nunca mejor dicho, pues ya estábamos los del Norte en la A-1 cuando  recibimos una llamada del Sur para proponernos cambiar la ruta, dado el mal tiempo que hacía al salir de Madrid (viento y lluvia).  Decidimos dirigirnos a la Pedriza  por S.Agustin cambiando la R-300 por un paseo mañanero y después comer en un restaurante de Manzanares el Real.
 En el Centro de Interpretación dejamos los coches, nos cambiamos y comenzamos la marcha con una agua-nieve que al subir se convirtió en nieve. La trayectoria que seguimos fue subir por la pista del Sur  que ladea el Collado de Quebrantaherraduras  llegando hasta donde arranca el camino  de la senda que lleva a la sierra de  Los Porrones.
  Subiendo por esa pista ibamos contemplando  los cambios atmosféricos y los visuales que se nos presentaban. Niebla cerrada  con nieve suave o de repente visibilidad plena con nieve cayendo fuerte. Según ganábamos altitud la nieve que pisábamos era mayor, llegando  a ser de varios cms en la altura de 1300ms, que fue la altitud  máxima a la que llegamos. Pero lo que lo hacía más duro era el ritmo fuerte al que subíamos, hasta que Paco se plantó y comentó que se paraba exhausto por el esfuerzo, pero era justo el punto de llegada: la senda que baja al Collado de Quebrantaherraduras. Habíamos subido 300ms y 6 kms en 70 minutos. 
 Agradecimos llegar al punto de inflexión pues estábamos cansados y  tomamos allí  los cacahuetes con el sabroso vino de la Mancha que nuestro sommelier nos proporciona. Regamos de vino los gaznates y parte de la sierra, porque algo  más se derramó al achuchar a la bota más de lo debido.
 Todo el camino había sido de nieve virgen, pues solo había pasado por allá un hombre y un perro, con el que nos cruzamos cuando bajaban. Por cierto que estuvimos en algún momento pensando si las huellas que veíamos, al principio solo las del perro, podían ser de algún animal peligroso. Jeje           
  Después bajamos por dentro de bosque por la senda hasta Quebrantaherraduras y desde allí por el camino, hasta el Centro de Interpretación, donde nos volvimos a cambiar y partir en coche hasta el restaurante de Carmen, donde dimos cuenta de unas sabrosa comida donde la reina fue la cabeza de cordero, que degustamos todos excepto Manolo, más tradicional se decidió con el pollo.

Jero

Fotos:https://picasaweb.google.com/marchosos2010/Pedriza?authkey=Gv1sRgCMnTrIje29zZYQ

https://picasaweb.google.com/lh/sredir?uname=109911402673959993926&target=ALBUM&id=5574346584918864209&authkey=Gv1sRgCP-rkcWturf9Ig&feat=email

miércoles, 9 de febrero de 2011

Collado de Gibraltar 09 Febrero 2011

La excursión fue elegida con 5 votos de la terna habitual por ser inédita en nuestros recorridos, cosa que cada vez es más difícil. Participaron en ella: Fernando, Jerónimo, JesúsG JesúsP José Luis, Miguel Ángel, Paco, Pablo y Neska como representante canina.
La marcha empezaba en El Puerto del León y recorriendo la cuerda hacia el norte había que llegar al Collado de Gibraltar. Allí se bajaba hacia el sur en busca de una pista para hacer la vuelta.
El día frío pero soleado. El firme con nieve y hielo al principio y limpio después.
El recorrido no era demasiado largo (13 Km.) para nosotros. La principal dificultad que encontramos fue la montaña rusa de la cuerda con sus subidas y bajadas y el hielo del suelo que había que mirar con cuidado para no caerse.
Tras pasar 4 collados (Collado de la Sevillana, Collado del Arcipreste de Hita, Collado de Matalafuente, Collado del Mostajo)  llegamos por fin al objetivo (Collado de Gibraltar).
Claro que entre los collados estaban los correspondientes cerros: Cerro Sevillana (1556), Peña del Arcipreste de Hita (1511), Cerro Matalafuente (1673), Peña del Cuervo (1647) y el Cerro del Mostajo (1717)
Toda una montaña rusa
En este momento se produjo un cierto caos por que no había sendero y la bajada era campo a través por un supuesto cortafuego que había sido invadido por matojos y zarzas, muy tupido y difícil de caminar. Pero a pesar de todo nos pudimos juntar para comer juntos y relajarnos.
La vuelta se planteaba fácil. La pista PR30 era de tierra y no había barro. Había un objetivo intermedio: El monumento al Arcipreste de Hita. Parte del grupo no lo vimos, otros si (era una peña con una placa) y ¿Paco?. ¿Encontró Paco el monumento? Seguramente si, pero en el momento actual no me costa. Llegamos al parking de Casa Hilario donde estaban nuestros coches y nos fuimos cada mochuelo a su olivo.
Una excursión mas para nuestra ya larga colección.
JesusG



PD. 11 febrero 2011
Posterioremente al escrito se ha confirmado fehacientemente que Paco llegó y triunfó en su obejtivo monumental y para qye conste se incluye la prueba grafica del hecho.
Webs de fotos:


JesusG

domingo, 6 de febrero de 2011

02/02/11 Ermita de la piedad

 
 

Esta vez sólo nos hemos juntado cinco para hacer la excursión: MAN, PAB, PAC, JL y MA. El día es espléndido y apetece internarse en el campo. Intentamos salir de Torrelaguna por el arroyo Matachivos pero resulta que está canalizado, no lleva agua, y  no sabemos cuál es la margen derecha ni la izquierda y, además, no hay pasadera de cemento ni pista de tierra que vaya a la loma inmediata, como dice AC. En su lugar hay una urbanización que cubre toda la loma y las inmediatas, así que empezamos a ascender por una calle que se llama "Las Lomillas", pero Pablo nos hace ver una pista paralela a la calle fuera de la urbanización que es la que debíamos haber seguido pero no lo hicimos así. Desde arriba de la loma divisamos el pueblo y su iglesia y comenzamos a ver detrás la sierra de la Cabrera y, más atrás, otras sierras nevadas.
      Bueno, las botas se nos van llenando de barro y cogemos rumbo sureste hacia otras lomas que se divisan a lo lejos. Cuando llevamos una media hora andando, descubrimos un edificio a la izquierda en lontananza, que creíamos sería la ermita. Nos calamos los prismáticos y dice el "listo" de Paco que si aquello es ermita que venga el ermitaño y lo vea pues no tiene ni cruz ni campanario y Pablo, que es más listo apunta que es una casa abandonada pues no tiene paredes en la parte de arriba, que está como hueca: ya veremos.
      Continuamos hacia el sureste entre barro, charcas , barbechos y sembrados hasta llegar a un olivar encima de una loma; lo bordeamos tirando a la derecha y luego a la izquierda, metiéndonos en los dominios de una casa de campo particular con piscina y todo. Detrás de esta casa y vallada con una malla metálica que impide el acceso, se encuentra la famosa ermita de La Piedad. Creo que se impide el paso por peligro de derrumbe. Hay dos letreros, uno de propiedad privada y otro con el nombre de la ermita.
      Parada, cacahuetes, fotos, charleta en la que estuvimos arreglando el mundo, lo de Túnez y Egipto ya lo tenemos solucionado. Después de arrearnos unos buenos latigazos de la bota de Paco, nos ponemos en camino otra vez cogiendo a la izquierda un camino que va por detrás de la ermita y donde aparecen las ruinas de una pontezuela del canal de Cabarrús. Alcanzamos la casa de Jovellanos (está grabado en el dintel de piedra) y, al acercarse Miguel Ángel y Paco, una liebre salió corriendo hacia la loma cercana perdiéndose entre los matorrales. Llegamos a la Casa de Oficios, que tiene prohibido el paso pero nos animamos y empezamos a entrar. Sólo andar unos 100 metros y un perraco como un oso apareció ladrando en medio de la calzada que conducía a la entrada del edificio; queríamos llegar por lo menos hasta unas tinajas que bordeaban el camino, pero lo dejamos para otro día; así es que nos volvimos despacito, sin correr, no vaya a ser que este perraco se nos eche encima.
       Ahora vemos ya muy cerca la casa que Pablo decía abandonada, pero de eso nada. Al acercarnos había un individuo joven, con barba, con un parapente rojo. Se tiró, el tío, no se elevó mucho, casi nos da con los pies en la cabeza y aterrizó unos 50 metros más abajo. La casa estaba habitada pero parecía como un centro de alguna asociación, pues había banderitas para indicar el sentido del viento.
      Rebasamos la casa y nos subimos a una lomilla donde hicimos parada y fonda, sobre un montoncillo de piedras y una pequeña praderita. La vista, sensacional, 360 grados de paisaje con un fondo de montañas, algunas de ellas con nieve. Después de comer se levantó un viento desagradable y frío que nos obligó a interrumpir la tertulia que teníamos acerca de la corrupción, los nietos, etc. Regresamos por una senda que nos llevó en un pispás a Torrelaguna donde hicimos nuestra entrada triunfal por la ermita de La Soledad, a escasos 100 metros de los coches. Nos hemos ahorrado por lo menos tres kilómetros, como así lo confirma el GPS de JL que marca 12 km y pico.