viernes, 11 de mayo de 2012

Los Hoyos de Pinilla. Ruta 079

Según cuenta Andrés Campos en su página web, los hoyos de Pinilla “son tres lagunillas glaciares como tres lágrimas de primavera” que se encuentran situadas al pie del pico del Nevero (2.209 metros). Allí nos dirigimos once esforzados marchosos más Neska desde el área recreativa de Las Lagunillas (a unos trescientos metros del puerto de Navafría).
Pasadas las once y media comenzamos a caminar hacia el oeste por un sendero casi llano hasta que después de unos quince minutos nos desviamos a la derecha para ascender por una senda, entre pinos silvestres, piornos y demás hierbas, que nos condujo en aproximadamente una hora hasta la peña del Cuervo, lugar en el que repusimos fuerzas y contemplamos, desde un fabuloso mirador protegido por barandillas metálicas, Peñalara, La Cuerda Larga, y el valle del Lozoya. Detrás de nosotros estaba el pico del Nevero con abundate nieve. En la subida al pico del Cuervo el grupo se escindió en dos: JG y Neska esperaron a Fernando que se había quedado rezagado y los tres llegaron a reunirse con los demás poco después. Desde aquí nos quedaba la ascensión hasta los hoyos de Pinilla (2.100 metros) a la que renunciaron JG, Fernando y Neska que volvieron por el mismo camino para comer en Las Lagunillas.
El resto del grupo llegamos al pie del Nevero a eso de las dos de la tarde, cansados pero contentos porque el esfuerzo se vio recompensado por las excepcionales vistas que ofrece este circo glaciar, y el sonido de los arroyos que vierten sus aguas al Lozoya. Algunos todavía exploraron la zona antes de la hora de comer que se había establecido a las dos y media.
Luego de la habitual charla de sobremesa, bajamos hasta llegar de nuevo a la peña del Cuervo que dejamos a nuestra derecha para seguir en suave descenso por una senda hasta el aparcamiento donde nos esperaban JG, Fernando y Neska.
Algunos marchosos coincidieron en afirmar que esta es una de las más bonitas marchas que habíamos hecho en mucho tiempo.

Manolo.





jueves, 10 de mayo de 2012

El Rancho de Santillana


Marcha: El Rancho de Santillana
Fecha: 25/04/2012
         Asistentes: Chicho, JL, JP, Manolo, Miguel, Pablo, Paco, Sanguino y yo


Después de esperar en el cementerio de Valsain mas de tres cuartos de hora al coche de la zona sur, nos pusimos en marcha hacia el rancho de Santillana subiendo por la carretera hasta un puerto conocido por  la Cruz de la Gallega, desde donde se puede ver Segovia. Tomando una pista que baja hacia dicho rancho y que coincide con la cañada Real Segoviana y con el camino de Santiago en este trama de Valsain a Segovia. El rancho de Santillana, donde tomamos los cacahuetes y saboreamos el vino que siempre nos aporta Paco es un esquiladero del siglo XVII, con sus diferentes compartimentos, patios para las ovejas, sudadero donde pasaban las ovejas antes de pasar al esquiladero para facilitar el esquilado, lavaderos de lana, viviendas para los dueños, capataces y obreros…
            Después de reponer las fuerzas continuamos el camino subiendo una loma para bajar al rio Frio, pero antes, en un pinar con muérdago en muchos de ellos, paramos a comer nuestras ensaladas y bocadillos. Después de un lave descanso, el grupo se dividió en tres: uno que bajamos directamente al rio buscando el azud de donde toma el agua el viaducto de Segovia, otro que lo buscó mas adelante sin bajar tanto y un tercero que fue directamente al punto de partida.
            Una vez llegado al rio, seguimos rio arriba, cruzamos el arroyo de Vadeconejos y continuamos rio arriba hasta llegar al azud. Toro este recorrido fue precioso tanto por la vegetación como por el rio con su música que nos adormecía. La vuelta hasta la Cruz de la Gallega fue mas dura y monótona, parte de ella por pista asfaltada.
            Desde la Cruz de la Gallega bajamos a los coches por el mismo camino que usamos al subir.

            Jerónimo  Limón


jueves, 19 de abril de 2012

La dehesa de Brea de Tajo. Ruta 019

El miércoles 18 de abril de 2012,  hemos hecho una marcha-paseo propuesta por JS para celebrar su 80 aniversario, acaecido días antes. El sitio propuesto, la dehesa de Brea de Tajo, despertó buenas expectativas por tratarse de una zona prácticamente inédita en nuestras marchas, el sureste madrileño; y por figurar esta dehesa en el catálogo madrileño de espacios naturales de interés.
            Desde el comienzo del  camino ya nos resultó ameno el paisaje: terreno con suaves ondulaciones, campos cultivados de olivos y viñas, almendros, tomillo salsero y en las partes altas de las lomas, carrascas y monte bajo.  Muy parecido a La Alcarria, cosa natural ya que nos encontrábamos al límite mismo de Guadalajara. A Paco le llamaron mucho la atención unos arbustos abundantes en los límites de fincas y caminos, con unas curiosas floraciones en forma de racimos oscuros. Como aún no tenía hojas, no supieron unos y otros qué clase de planta era. JS ha mirado en Internet y sugiere la posibilidad de que se trate de la cornicabra, esa que hemos visto en otros lugares con hojas compuestas y que el otoño tiñe de rojo intenso.
            El camino primeramente recorrido lo dejamos para tomar la Cañada Real Soriana Oriental por la que tantos y tantos  rebaños de la mesta la habrán recorrido desde Andalucía y el Valle de Alcudia de Ciudad Real hasta la zona de Yanguas en Soria.  Nada más dejar a la izquierda un refugio merinero, llegamos al pozo de la Yusera, con su brocal de piedra y una vieja bañera adosada, a modo de abrevadero. Allí, tras desviarnos de nuevo, empezamos a ver los mejores ejemplares arbóreos de la dehesa. Espléndidas encinas, robles, aún sin hojas, y formidables quejigos con hojas y gametos recién brotados. Ya casi al final algo nos sorprendió e inquietó. Una extraña construcción sin ventanas,  techo plano, con un gran prado, todo el recinto con valla electrificada y entrada vigilada con cámaras.
            Luego para redondear la jornada nos trasladamos a Villarejo de Salvanés,  donde JS nos invitó a comer, disfrutando de una buena cocina con elementos locales, excelentes, tales como el vino, el aceite de oliva, los huevos de corral  Fue un estupendo final.

JS



Fotos: https://picasaweb.google.com/107086082323572351540/DehesaDeBreaDeTajo19DeAbrilDe2012#

En la entrada siguiente Brea de Tajo podéis encontrar información sobre qué es el zumaque. Además de rutas y fotos de esta bonita villa madrileña.
Manolo.

martes, 17 de abril de 2012

Reformas del PP

El Gobierno cuida de sus votantes más fieles

Cuando el PP ganó con holgura las elecciones municipales en mayo de 2011, en medio de la contestación callejera del 15-M, casi todos los analistas dedujeron que la gran masa de votantes que nunca se manifiesta, más conocida por clase media, había optado en las urnas por un mensaje de calma y estabilidad frente al folclore de la protesta. Y cuando en noviembre, el partido de Mariano Rajoy volvió a arrasar en los comicios generales recurriendo al clásico axioma liberal “a menos impuestos, más riqueza”, adornado con los lazos democristianos de mantener los derechos sociales (el “no abarataremos el despido” repetido hasta la saciedad en la campaña de los populares), se confirmó el respaldo de esa inmensa capa media de la sociedad que, al margen de su ideología cambiante, mantiene la economía con el consumo y sus tributos.

Lo que nadie podía prever, y menos aún esos presumibles votantes del PP, es que las primeras reformas del Ejecutivo no solo no irían dirigidas a apuntalar su calidad de vida, sino que pondrían en peligro todo su esquema vital y salarial. Y es que la reforma fiscal y laboral de Rajoy ataca frontalmente a la clase media acomodada. Puede que no sea el objetivo, pero la consecuencia de ambas reformas es debilitar el privilegiado estatus de los asalariados de ingresos medios-altos, con antigüedad consolidada en la empresa. ¿Pero realmente las reformas del PP al actuar contra esa clase media acomodada no están atacando a una parte importante de sus votantes?
Aparentemente, eso podía parecer, sobre todo si se tiene en cuenta el llamamiento al sacrificio que ha hecho el Gobierno a la sociedad española. De esa expiación colectiva se han librado dos colectivos a los que otras reformas del PP benefician notablemente: los autónomos y los pensionistas. Los primeros van a recibir un balón de oxígeno en mayo tras aprobar el Consejo de Ministros la liberación de un préstamo sindicado para Ayuntamientos y comunidades autónomas de 35.000 millones de euros para comenzar a pagar las deudas que tienen con sus proveedores. Y a los jubilados se les ha revalorizado la pensión el 1% en 2012, en un contexto de recortes salariales generalizado. La pensión media, de 810,85 euros, se incrementa este año en 8,11 euros al mes, una mejora anual de 113,52 euros.
El hecho de que las primeras reformas del PP penalicen a una clase media acomodada de asalariados y premien a autónomos y jubilados puede no ser tan inocente. Porque estos últimos son precisamente el primer y más sólido bastión electoral del PP. Las reformas laboral y fiscal pasan factura, como parecen apuntar las recientes elecciones andaluzas, con una caída para el PP de 420.000 votos y cinco puntos respecto a las generales del 20 de noviembre.
A simple vista, podría parecer que el PP se ha hecho un haraquiri castigando a parte de su electorado natural. Pero si se profundiza en los datos, la conclusión no es tan simple. El barómetro de voto del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de enero —el último que segmenta la intención de voto por estratos socioeconómicos— pone de manifiesto que los empleados cualificados y profesionales por cuenta ajena que se han visto castigados por las reformas no son el electorado más fiel al PP. Aunque el partido de Rajoy barrió en todos los segmentos, empresarios, autónomos, comerciantes y jubilados son los que con más fervor auparon en las urnas a los populares.
Empresarios, autónomos y agricultores (lo que el CIS engloba en la categoría de “viejas clases medias”) son los que más soporte dieron al PP frente a los socialistas: el 51,8% votó al PP frente al 21,3% al PSOE.
·         Por el contrario, donde menos diferencias se observan es en el segmento de los obreros cualificados (32,4% al PP por 31% al PSOE).
·         El apoyo al PP es masivo entre empresarios con asalariados y altos ejecutivos (41% por el PP frente al 21% del PSOE)
·         y masiva entre comerciantes y pequeños empresarios (58,3% PP y 13,9% PSOE),
·         agricultores (56,3 / 12,5%)
·         y jubilados (43,1% / 26%).
No es de extrañar que Lorenzo Amor, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), hable maravillas de las reformas del PP. “Van encaminadas en la buena dirección. Valoramos especialmente el plan de pago para Ayuntamientos y comunidades porque va a significar aire fresco para 1,4 millones de autónomos afectados por la morosidad. También nos gusta la reforma laboral, que no es como dicen la del despido, y va a permitir crear empleos. O el contrato para emprendedores, sobre el que se ha hecho mucha demagogia por lo del año de prueba, pero que va a propiciar que los jóvenes encuentren su primer empleo”, señala Amor.
Donde las diferencias entre ambos grandes partidos son menores es precisamente en las clases más perjudicadas por la reforma:
·         personal administrativo y de servicios (34% PP frente a 18,1% PSOE),
·         obreros cualificados (35,8% / 26,8%)
·         y obreros no cualificados (36,4% / 24,7%).
 Resumiendo, el PP apuesta justamente por su lectorado más fiel —tenderos y jubilados— y sacrifica al más voluble, los asalariados.
 Desde luego que afecta a las clases medias, pero es que, en caso contrario, el efecto recaudatorio sería pequeño:
·         Aproximadamente, el 50% de la recaudación por IRPF se obtiene entre las bases imponibles que van desde los 20.000 a los 72.000 euros.
·         El 30% se obtiene de las bases superiores a 72.000 euros
·         y el 10% de las que están por debajo de 20.000 euros”,
con los últimos datos de recaudación de la Agencia Tributaria.
El Gobierno adujo para ese aumento de la progresividad que debían ser solidarios los que más ganaban y tenían su trabajo más seguro. Pero apenas mes y medio después, la reforma laboral ha quebrado ese argumento, porque está diseñada justo para reducir drásticamente el coste del despido de esos trabajadores solidarios.
Aunque los casos son infinitos, grosso modo se puede deducir que la regla es que el coste del despido se ha reducido a un tercio del que había antes de la reforma. Es decir, que si un empleado con una antigüedad de 15 años debía recibir unos 74.000 euros por despido improcedente, ahora solo le corresponderán 32.900 euros por despido procedente.
 Y es que, salvo excepciones, y al contrario de lo que sucede ahora, que el 90% de los despidos son improcedentes o pactados, al ampliar la reforma las causas económicas (basta una caída de ventas continuada o perspectiva de pérdidas), y con una economía en recesión, casi todos los despidos pueden ser procedentes (20 días con un máximo de 12 mensualidades).
Pero la reforma fiscal y, sobre todo, la laboral puede provocar daños colaterales y acabar golpeando también al electorado más devoto del PP. Al tensar tanto la cuerda sobre el segmento de la población que mantiene el consumo, se corre el riesgo de provocar una voladura de la economía, ya de por sí maltrecha y en recesión. Y si cae aún más el consumo, los que más lo van a notar son los comerciantes y los pequeños negocios. A esa ecuación obvia se une una preocupante e insólita solidaridad intergeneracional por culpa de la crisis: las familias se ven obligadas cada vez más a recurrir a la ayuda de sus mayores.
Los efectos de la reforma laboral también pueden recaer al final sobre los que han concluido su vida laboral. La nueva legislación puede provocar el temido efecto sustitución, es decir, que las empresas la utilicen para deshacerse de sus trabajadores más caros y los reemplacen por jóvenes u otros con salarios mucho más bajos y nuevos contratos.
No sería de extrañar. De hecho, la equiparación a la baja de las nóminas de temporales y fijos ya se está produciendo. Los trabajadores con un contrato temporal tienen un sueldo medio anual (16.700 euros) un 30,4% inferior a la de los empleados con contrato indefinido (23.979 euros), según la última Encuesta de Estructura Salarial (2009).
Hoy, hacen falta 2,44 trabajadores para pagar la pensión de un jubilado, según un estudio de la aseguradora Allianz. Así, con 2,44 sueldos de 1.500 euros se paga una pensión de 700 euros. Si los empresarios reducen los salarios unilateralmente, como les permite la reforma, o si sustituyen plantillas caras por otras con sueldos más bajos, habrá que adecuar la ecuación. Es decir, que el Gobierno no tendría más remedio que reducir las pensiones.

EL PAIS   RAMÓN MUÑOZ 27 MAR 2012 


miércoles, 11 de abril de 2012

Tejos milenarios 11 abril 2012

Esta vez la votación fue unánime para la primera opción: La ruta de los tejos milenarios del Barondillo. Los participantes en esta singular búsqueda de los seres vivos más antiguos de la Comunidad de Madrid fueron (por riguroso orden alfabético): Chicho, Fernando, Jerónimo, JG (cronista), JP, JuanAngel, Manolo, Paco, Pablo y Neska (que se apunta siempre que puede).
En el punto de partida, aparcamiento de la Isla, el panorama se presentaba, sombrío, hasta el punto que algunos (pusilánimes) sugerían hacer una "gastronómica". Caía una fina llovizna y las nubes cubrían casi todo el cielo.
Pero todo estaba previsto y estas anomalías climatológicas solo eran para poner a prueba el espíritu del grupo.
En cuando empezamos a andar la lluvia cesó. El camino discurría hacia arriba por la margen izquierda del rio Angostura (después Lozoya).Llegamos al puente de Angostura. Allí cruzamos el rio e hicimos el alto de la bota y frutos secos.  Descubrí el primer geocache del día (al que luego siguieron otros 4 más). Seguimos la ascensión por una amplia pista forestal con suave pendiente. La pista se acabó y tomamos una estrecha senda y tras pasar el arroyo (Barondillo) por un rustico paso de troncos y piedras apareció un impresionante tejo. Pero ese no era nuestro objetivo. El grande de 1800 años estaba un poco más abajo, rodeado de una valla protectora para conservar su existencia lo más apacible posible y controlar las numerosas visitas que recibe. El tejo o mejor dicho la teja era espectacular y estaba rodeado por otros tejos y tejas que hacían el lugar especialmente singular.
Allí comimos, pero como el frio arreciaba prescindimos de la habitual siesta e iniciamos el regreso. Nos dividimos en dos grupos con dos rutas diferentes pero sorprendentemente  nos encontramos y completamos el final juntos, esta vez por la orilla derecha.
La vuelta en coche fue sin problemas y al llegar a casa descubrí la causa de un indefinido olor que había notado en el trayecto. No eran ni Jeronimo ni Chicho, sino Neska que había descubierto en la excursión un delicioso aroma (para ella) y lo había utilizado para perfumarse. Como ni Maruja ni yo estábamos de acuerdo tuvo que aceptar la eliminación del olor, aunque lamentablemente no hemos conseguido que sea completa.

El cronista Jesus Garcia Carcedo





Fotos:

jueves, 29 de marzo de 2012

El Pozo de Nieve

Pozo de nieve de Cuelgamuros

Esta excursión no la teníamos programada, pues  el día estaba reservado  para la comida-cumpleaños de JS y que hubo que suspender al estar afectado por  una enfermedad grave de un amigo suyo. Para sustituirla se propusieron el mismo lunes opciones entre las que resultó elegida esta del Pozo de Cuelgamuros, que consiste en acceder a esta edificación centenaria situada en las faldas del monte Abantos, en una de las laderas que dan al Valle de los Caídos.
Alcanzamos con los coches el puerto de Malagón que era el punto de salida,  subiendo por la carretera que  desde San Lorenzo  va a Peguerinos y cuyo estado era deplorable, posiblemente no hayamos visto nada igual en ningún lado. Resultó que en el puerto hacia un viento fresco desagradable,  lo que hizo apresurarnos a salir de allí lo antes posible. Y lo hicimos caminando por el asfalto en suave ascenso, para a los 500 metros tomar a la derecha una pista forestal metida dentro del bosque y que nos permitió quitarnos el frío y viento. En una media hora llegamos al mirador de Rubens, una cornisa de piedra con una blanca cruz de hierro y con vistas sobre la monumental parrilla del monasterio, las fresnedas y el  embalse de Valmayor. Desde allí y tras girar casi 180 grados a la izquierda, nos metimos en un sendero por el bosque por el que alcanzamos  en algo más de media hora la más alta cruz del Abantos (1.753 metros), punto más alto de esos montes. Allí tomamos los panchitos y le dimos los achuchones previstos a la bota, nos regodeamos en las vistas y todo ello al abrigo del viento que soplaba fuerte allí.
A pocos metros a espaldas de la cruz, corre el muro que delimita el Valle de los Caídos; muro que seguimos y bajamos  siguiendo un sendero que gira a la izquierda desde la cumbre, hasta que en 30 minutos topamos con una portilla verde que da acceso a esa finca del Patrimonio Nacional dónde están ubicados los pozos de nieve. Tuvimos que saltar el muro porque la puerta estaba cerrada, cogimos la senda que lleva en poco tiempo y  plácida bajada hasta el pozo de Cuelgamuros. El pinar allí era muy hermoso y agradable porque estaba al abrigo de vientos y bien soleado.
Es un pozo de nieve, dónde se guardaban grandes cantidades de este elemento caídas durante el invierno y poder utilizarlas como hielo durante todo el año sobre todo en verano. El hielo se obtenía casi exclusivamente apisonando nieve en el monte, donde se preservaba dentro de profundos pozos de piedra hasta el verano. Sólo el monasterio de San Lorenzo de El Escorial llegó a tener ocho depósitos. Es probable que tanto hielo  debía de constituir una buena fuente de ingresos para la corona, la cual arrendaría a particulares la explotación de los pozos. Dos de ellos se conservan en perfecto estado que son los que vamos a visitar.
Según las crónicas, el pozo de Cuelgamuros fue construido en 1609 para sustituir a otros dos que había en la zona desde tiempos de Felipe II. Tiene 14,21 metros y 8,35 de diámetro, y cabían en él 20.000 arrobas (230 toneladas) de nieve bien apisonada. El pozo propiamente dicho se encuentra en el interior de una nave de mampostería tosca de gneis, con bóveda de cañón y, para protegerlo más si cabe de la lluvia, con cubierta a dos aguas de teja árabe, y está situado en un paraje de égloga, a 1.650 metros de altura, muy cerca de la cima del Abantos, rodeado de pinares y lontananzas nevadas que hacen feliz al espectador.

Dimos media hora libre para patear y algunos llegamos hasta el otro pozo de nieve, pero ya más sencillo y rudimentario que el que nos había motivado llegar allí. Estuvimos casi hora y media disfrutando de todas las viandas que conllevan nuestros refrigerios y de la charleta que se monta en la que arreglamos bastantes cosas, aunque algunos muy listos prefieren una siestecilla.

La vuelta la hicimos por el camino forestal  que lleva directamente a la carretera y que sigue el arroyo aunque este nos deja luego para seguir por el bosque. El narrador  siguió el arroyo y disfrutó un montón caminando por dentro del bosque acompañandolo, aunque llegó un momento en que se separaron puesto que aquel viraba a la derecha y se separaba de la zona de los coches. Aún así y aunque llegó a la carretera pudo seguir por senderos por dentro evitando el asfalto.
Solo quedaba pues para terminar la jornada hacer la vuelta a casa. A propuesta de J.Angel y para evitar bajar a El Escorial por la nefasta carretera, cogimos un camino forestal en buen estado para llegar hasta Robledondo y allí  coger la carretera que va al puerto de la Cruz Verde, dónde como otras veces nos tomamos nuestros refrigerios post marcha. Sin más nos fuimos a casita oyendo en la Ser un debate sobre la huelga de hoy que resultó muy divertido.


JP


Perfil y recorrido:







viernes, 23 de marzo de 2012

Ascensión frustrada al Yelmo de La Pedriza (21/03/2012)




ASCENSIÓN FRUSTRADA AL YELMO
(21-03-2012)

Esta semana le tocaba al Paco hacer la propuesta de excursión y le salió muy variada tanto en el fondo como en la forma. En primer lugar, puso la ascensión al Yelmo de La Pedriza por la senda Maeso; en segundo lugar, puso la ascensión al Yelmo por el collado de la Dehesilla y en tercer lugar, puso la ascensión al Yelmo pasando por la Lagunilla. Como se puede apreciar, no existe ningún tipo de fijación en la mente de este individuo.
Cuando ya la gente se iba decantando por la Lagunilla, miramos la predicción meteorológica y comprobamos que iba a llover o nevar por la zona elegida. Así es que el Paco propuso la desembocadura del Manzanares o los puentes medievales del Manzanares. Entonces JP lanzó la idea, con buen criterio, de quedar mejor en el CI de La Pedriza y allí decidir qué hacer. A una gran mayoría le pareció bien y así quedamos. Hoy se nos han rajado, con diferentes excusas, Jero, JL, Fernando, JA y Pablo. Así pues, nos hemos visto las caras el susodicho Paco, Manolo, JP, Miguel, JG, Chicho, M. Ángel y una gorda que se llama Neska.



Para bajar, cogimos una senda que se dirigía hacia los Picos de la Higuera, donde han puesto unas mesas de piedra para los domingueros, y al Collado de Quebrantaherraduras; desde allí seguimos la senda que va al CI, hasta los coches. JG, Chicho y M. Ángel emprendieron el regreso a su casa, mientras que los otros cuatro se quedaron a comer en Manzanares, en un restaurante donde nos atendió una rumanita rubita de ojos azules, pero que no sabe descorchar una botella de vino (Muga, Rioja, crianza 2005). Allí dimos buena cuenta de unas lentejas, una ensalada feta, unos codillos y un filete.
A continuación, un buen paseo cerca del castillo de Manzanares el Real y vuelta a casa. No ha estado nada mal.


El Paco.


Fotos:







jueves, 15 de marzo de 2012

Ruta de las carcavas 14-03-2012

Eran las 10h. de la mañana, como cualquier miércoles de periodo lectivo. Pintaba un día bueno y un poquito pasado de temperatura para la fecha en que nos encontramos. Un coche plateado me recoge y junto con otros tres aguerridos marchosos nos dirigimos a la M-30 para posteriormente enlazar con la carretera de Burgos y alcanzar nuestro primer objetivo que no es ni más ni menos que la Presa del Pontón de la Oliva.


Allí a las 11,15h, como si todos nos hubiéramos educado en un English College, nos reunimos con el resto de los marchosos convocados. Hoy solo somos siete, JP, JA, Paco, Jero, Chicho y yo mismo que me llamo Pablo como mi padre. Ha habido varias bajas ¿miedo, bajas justificadas?.

Después de cambiar unas palabras con un aguerrido escalador- supongo- de los muchos que siempre encontramos por estos lares y, aunque ahora más, por eso que denominan crisis y a falta de tener donde ganarse las habichuelas deciden ir a ver si se rompen la crisma subiendo por las rocas que a lo mejor es menor riesgo que aguantar la presión estructural que nos agobia y hasta nos hace, mejor dicho, las hace abortar.

Iniciamos los siete, en amor y compañía, la subida por el por la pista asfaltada de servicio al CYII y después al alcanzar la primera curva tal y como dice el manual, nos metemos por un camino que resulta ser, quien lo diría, un GR. Andamos unos metros por ese camino cuando divisamos en el cerro inmediato a nuestra derecha, bueno según se mire, un camino de máxima pendiente por donde deberíamos haber subido para alcanzar lo antes posible la visión de las cárcavas. Seguimos unos metros más y el líder carismático, con otros tres marchosos, se dejan caer a su derecha según van para luego ascender por el cerro inmediato y alcanzar las cárcavas, Tres “marchoflautas” decidimos hacer la ascensión por una zona de menos desnivel y seguimos por el cauce del arroyo, debe ser por eso de que está seco. Divisamos a un grupo de gamos que salen de entre las trochas, lo único agradable de esta escapada, y cuando ya nos convencemos de que por allí al único sitio que podemos llegar es a Alpedrete y pedir que ahí nos recojan a la vuelta, hacemos una machada y nos subimos por una trocha a la derecha, en cuya ascensión nos acordamos de nuestro espíritu de aventura y alguno hasta farda de que como tiene el carnet de la Federación puede llamar al helicóptero si las cosas se ponen feas. Mas.

Al fin los marchoflautas después de mucho esfuerzo y sufrimiento conectan con el resto del grupo y todos tan felices. Nos comemos los frutos secos y le damos los primeros tientos a la bota, eso sí, mirando a las cárcavas.



Después de este breve descanso para algunos seguimos por el camino, dejando las cárcavas a la derecha y nos adentramos entre jaras y algún que otro almendro en flor hasta alcanzar la pista asfaltada del CYII. Descendemos por dicha pista que en general no le gusta a nadie y protestando del calor, el polvo, y de quien habrá elegido a excursión. Algunos para hacer más ameno el camino se pasan por encima de las conducciones del agua que van quedando a derecha e izquierda, entre curva y curva del camino. Por fin alcanzamos una caseta de control de canalización que da una sombra y un fresquito que se agradece en un día como este y cerca de las tres de la tarde. Comemos y comentamos, como todos los miércoles sobre lo divino y humano y además arreglamos un poco el país, que falta le hace, y seguimos, ya que hay algún marchoso que tiene que ir al
médico, que cosa más rara a nuestra edad aunque yo creo que ha quedado con alguien.

Según bajamos y, para completar la jornada, nos acercamos a la cumbre de la hoz que encajona al rio Lozoya hasta su llegada a la presa del Pontón de la Oliva. Admiramos el paisaje que se divisa desde esa altura y descendemos a su lecho. Como ya he comentado anteriomente, se encuentra abarrotado de numerosos jóvenes realizando escalada. Paco como de costumbre, comparte sus experiencias con alguno de ellos y con algunas de sus chicas Por fin alcanzamos la presa y la atravesamos por un aliviadero que actualmente está seco y llegamos a los coches donde nos despedimos de los marchosos norteños pues tienen mucha prisa por eso de la cita.

El resto acabamos el día alrededor de cañas, cafés, acuarius y copa de Castellana con hielo, en el único bar que encontramos abierto en Patones.

Pablo




jueves, 8 de marzo de 2012

253- ARROYO DE MINGUETE- 7 de Marzo de 2012

Características:

14 Km
450 metros de desnivel
Zona Segovia
Horas efectivas de marcha 4,50

Descripción 
Como habíamos acordado, 10 marchosos nos dimos cita en el puente de la Cantina a las 11.30 para acometer la ruta elegida, en este caso la más difícil de las propuestas, con 450 metros de desnivel , lo cual da idea de la altísima moral deportiva y autoestima del grupo.
Los 10 marchosos éramos JP, J.L, Pablo, Jero, Miguel Sanguino, Juan Angel , Chicho, Fernando, Paco y M.A (jefe por un día).

La marcha transcurrió prácticamente según las directrices de la hoja de Andrés Campos y era fácil seguirla, aunque nunca están de más la experiencia y los GPS. Es una ruta bastante uniforme en cuanto a vegetación, pero por eso no menos atractiva, entre esbeltos pinos de Valsain  totalmente rectos y como queriendo despuntar uno sobre los demás. Como comentaba Miguel Sanguino, mirando la ladera de enfrente, se podían ver los troncos de los pinos  a pesar de lo espeso del bosque. Diremos que en este caso el bosque deja ver a los árboles.
A diferencia de lo que comentabais de la  marcha anterior, aquí no vimos animal alguno, salvo algunos de nuestra especie que comían en el puerto de la Fuenfría y algún ciclista que ante la dificultad del terreno llevaba a su bici del ramo. En el tramo de la carretera que fui con Fernando, comentamos que se podía sentir el silencio, no se oían pájaros, ni siquiera el ruido del viento. De todas formas, si el viento sopla fuerte o hay tormenta, el estar en la soledad de estos pinares tiene que ser estremecedor.

Comenzamos el camino desde el mismo puente por una trocha que en pocos minutos nos llevó a la pista asfaltada del GR-10-1. Suponemos que asfaltaron la pista para la recogida de troncos, pues vimos grandes cantidades de ellos apilados por el camino. Un poco más adelante cruzamos el arroyo del Telégrafo, que según dijo alguien debe su nombre a nacer cerca de la pista de esquí del mismo nombre, que desemboca en el arroyo Minguete unos metros más adelante.
El Minguete queda a nuestra derecha, seguimos avanzando por la pista asfaltada y pisamos las primeras nieves.
Pasamos el arroyo Minguete poco antes de abandonar a nuestra izquierda el GR10-1 que continúa por un camino que sube al puerto de la Fuenfría y por donde bajaríamos después. Continuando la pista asfaltada, el arroyo queda ahora a nuestra izquierda y llegamos a la Fuente de la Reina sobre las 12.45  donde observamos que falta Jesús Porro, aunque suponemos que andará buscado caminos inéditos, le llamamos y se presenta rápidamente y sin más dilación  comenzamos a dar cuenta de los frutos secos. Esta vez Paco ha traído en la bota un Rioja de Reserva excelente en atención al jefe de día.
En este punto acaba la pista asfaltada y se accede a la carretera de la República, a la derecha continúa a Segovia y a la izquierda al puerto de la Fuenfría. Cinco marchosos tomamos la carretera y otros cinco van un poco más arriba por la Calzada Romana que discurre paralela.
Nos juntamos en el pabellón de Casarás donde admiramos esta construcción semiderruida, lugar de descanso de Felipe II en su viaje al Palacio que tenía en Valsain. Después de la correspondiente sesión de fotos Fernando y M.A optan por seguir por la carretera de la República y los demás por la Calzada hasta que nos juntamos cerca del puerto de la Fuenfría junto a un cartel explicativo sobre las 2,15.

Jesús Porro nos buscó un buen sitio para comer donde hicimos los honores a la ensalada, el vino de Rioja, sin faltar el café de Fernando, el aguardiente de M.A y variados dulces que trajeron otros, incluso turrón. Como M.A era el jefe de día trajo unos “ferrreros” para que le perdonaran sus pocas dotes de mando. No hubo lugar a la tertulia pues empezó a hacer frío y decidimos bajar enseguida. No se habló de política, sino de algunos temas relacionados con mujeres en los que normalmente estamos todos de acuerdo. Para bajar seguimos el GR-10-1 . La primera parte, casi hasta donde se cruza con el arroyo Minguete era muy empinada y bloques de nieve helada dificultaban la bajada. Después, el camino es una pista de tierra sin dificultad hasta encontrar la pista asfaltada. Sin más novedad llegamos los primeros al puente de la cantina sobre las 5,30 de la tarde.

M.A.

                                                    Trazado

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lunes, 5 de marzo de 2012

EXCURSIÓN A LA “DEHESA DE NAVALQUEJIGO”. Ruta 407

CARACTERÍSTICAS.
            Zona, M-3, Fresnedillas de la Oliva
            Distancia recorrida: 10’5 Km.
            Desnivel: 100m.
            Tiempo de recorrido: 3 h.
            Fecha de realización: 29 de febrero de 2012
Participantes: Pablo, Paco, J.G, Manolo, Chicho, J.P., J.L., J.A., Miguel y Fernando.

Desarrollo de la jornada.
Acordamos encontrarnos, como punto de encuentro, donde finaliza la villa de Fresnedillas, a las 11’15, en la carretera que va hacia Colmenar del Arroyo. Allí nos preparamos adecuadamente para iniciar el recorrido. Hace sol y la temperatura es muy grata para andar. Tras, escasamente, medio Km de andadura, dejamos la carretera a nuestra izquierda, tomando una pista forestal que nos dirige hacia el SO. A los pocos minutos vemos que se acerca un coche de forestales, que al llegar a nuestra altura, el coche se detiene. Nos preguntan hacia dónde vamos, al no darles una respuesta concreta, nos indican que más adelante hay zonas de reproducción de animales muy sensibles a la presencia humana y podemos dañarles, aun sin querer; por ello nos sugieren otras zonas por las que podemos ir sin problemas. Menos mal que allí se nos juntó JP con el plano de la sierra, que tiene marcado el itinerario del camino que íbamos a recorrer. Al verlo, los guardias nos dejaron la vía libre, ya que nuestra ruta no afectaba a los posibles nidos. Sin más, seguimos nuestro itinerario.
Nos vamos internando en la “Dehesa de Navalquejigo". Todo el entorno que nos rodea es extraordinario. Hay fincas ganaderas y un paisaje de magníficas encinas: grandes (centenarias), medianas y pequeñas. Tambien podemos ver otras especies arbóreas, en particular, de pinos. Más allá, en nuestro horizonte, hacia el oeste, se divisa la silueta cercana de nuestra amiga de andaduras, la “Sierra de la Almenara”, con su vértice más característico, el pico Almenara (bien conocido por el grupo).
Aproximadamente, pasados dos km del inicio, el camino se bifurca: tomamos la ruta de la izquierda, que se dirige hacia el sur, para reorientarse, después, hacia el Oeste. Paramos en un promontorio, con buenas vistas, para el bien ganado descanso con panchitos diversos, almendras, higos, etc., y el buen vino que nos surte Paco, y todo ello con la vista a la próxima “Sierra de la Almenara”. Por cierto: el “Pico de la Almenara”, ¿está a nuestra izquierda o, más bien, enfrente?... Este fue el origen de una larga polémica  entre Chicho y JP, con la participación de algunos otros. ¡Tan caliente fue la discusión!, que parece que se debió de iniciar en la marcha que hicimos el año pasado a “La Almenara”.
Tras el descanso, siguiendo hacia el Oeste, sobrepasamos el límite que separa los términos de los municipios de Fresnedillas y de Robledo de Chavela, y habíamos superado y alejado del itinerario que JP tenia marcado en su mapa. Por ello, como era hora de comer, los más hambrientos  dimos marcha atrás buscando un espacio agradable y recogido para la buena manduca, complementada con ensalada, café, etc.
Tras la comida, iniciamos el retorno por el norte de la ruta que vamos siguiendo.
Al igual que por la mañana, la ruta es cómoda, muy agradable y bella, y la temperatura muy confortable. A nuestra izquierda seguimos viendo la sierra de “La Almenara”, y  a la derecha, muy próximo, tenemos el “Alto del Pinar”. Y más al norte, ya se divisan “Las Machotas” de Zarzalejo y los montes próximos de “El Escorial”.
Alcanzamos el “rabo de la pera” (el primer tramo del camino realizado por la mañana). En este tramo final, observamos que hay diversas fincas de ganado caballar. Por cierto, por el interior, junto al pórtico de una de estas fincas, había un par de buenos jumentos: uno hembra y otro macho. ¡Misterio¡ ¿Qué habría pasado entre ellos, momentos antes, para que el macho apareciera (desvergonzadamente) con un tremendo falo, de casi medio metro, colgándole entre las patas? Que cada cual medite sobre ello.
En fin, el recorrido toca a su fin. Son las cinco y pico y retornamos a los coches.
Penúltima parada en Colmenar del Arroyo para tomar el cafelito (…y lo que se tercie). ¡Hasta la próxima¡