sábado, 2 de marzo de 2013

Dehesa de Moncalvillo

Marcha: La Dehesa de Moncalvillo
Fecha: 27/02/2013
         Asistentes: Chicho, JP, JGC, Manolo, Miguel, Paco,  Juan Angel,  Miguel Angel y yo

Hoy, después de desestimar las marchas de la propuesta oficial debido al mal tiempo (frio y nieve), nos decidimos por una facilita, con poco desnivel y en una zona con menos nieve: La dehesa de Moncalvillo, perteneciente a San Agustín de Guadalix. Formó parte de la dehesa que los señores de Mendoza donaron a los pueblos de Pedrezuela y San Agustín de Guadix en 1459 con la condición de que no se vendiera ni se dividiera, pero solo San Agustín de Guadalix cumplió esta condición y hoy día conserva un monte comunal de 1.350 Ha lleno de encinas y enebros.

Después de esperar un poco a M. Angel partimos por la pista de servicio del Canal Y-II, que dejamos pronto para tomar otra pista a la derecha que va paralela a una tapia de piedra que después de un buen tramo atravesamos pata dirigirnos a la ermita de Navalazarza, que estaba cerrada. Junto a ella nos paramos a descansar un poco, tomar los “panchitos” y darle un tiento a la bota del buen vino que Paco, como casi siempre, nos ha proporcionado.

 Después continuamos nuestro camino hacia el cerro de la Navilla, a donde subimos, solo JP, Paco, Miguel y yo, los mismos que subimos al Yelmo, desde donde se descubría la gran amplitud de la dehesa. El resto de los compañeros continuaron hacia una vaguada, cerca de un arroyo, donde nos esperaban para comer juntos. El caso fue Paco, Miguel y yo nos despistamos y no dábamos en el lugar de reencuentro. Gracias a los teléfonos y la nueva tecnología de wasap-gps dimos con ellos después de dar unas cuantas vueltas. Cuando llegamos ya habían terminado de comer, pero compartimos el café, el chocolate y el orujo, que mas conocido como “petróleo”.

 Después volvimos todos juntos hacia los coches.
 Casi todo el tiempo, salvo a la hora de la comida, estuvo nevando suavemente.

Jerónimo  Limón



jueves, 21 de febrero de 2013

La puente Mocha, 20.2.2013. Ruta 151 (A. Campos)


Antes de comenzar a escribir esta crónica, consulto el DRA para confirmar que puente es una palabra del género masculino, pero aclara el diccionario que también era usada como femenino, cosa que ya nos había adelantado JS en un email y cuando nos acompañó la primera vez que hicimos esta marcha. De ahí el nombre en femenino.
El puente se encuentra situado a unos cuatro kilómetros de Valdemaqueda. Se le llama también de los Cinco Ojos, aunque solo tiene cuatro bóvedas de medio punto y dos aliviaderos rectangulares. Está construido en piedra de granito y tiene una longitud de unos cuarenta metros. Cruza el río Cofio, afluente del Alberche.
La ruta 151 elegida para esta semana es circular, comienza y acaba en el camping, a un kilómetro de Valdemaqueda. En total son ocho Kilómetros y un desnivel de unos ciento cincuenta metros. Vemos, sin embargo, en las gráficas que se adjuntan que el recorrido fue mayor y explico el  porqué.   
Como la marcha ya la habíamos realizado por lo menos dos veces con anterioridad es bien conocida para la mayoría de nosotros y no tiene pérdida. Esta vez, a propuesta de JP, decidimos comenzarla por la izquierda del camping, no como describe la excursión de Campos. De esta manera hacemos la parte de mayor desnivel al principio, bajando, para que después de la comida la subida sea más asequible.
Somos en esta ocasión nueve marchosos: Chicho, Jero, MA, Fernando, Miguel, Paco, Juan Ángel, JP y el que escribe. Dejamos los coches aparcados junto al camping, nos calzamos adecuadamente y con las mochilas a la espalda comenzamos a caminar cuando serían algo más de las once y cuarto. Luego de una suave subida nos encontramos con un ancho cortafuegos que desciende, rodeado de grandes ejemplares de pinos y algunas encinas, y nos lleva en poco más de media hora a un sendero que transcurre paralelo a la margen derecha del río Cofio. A eso de las doce decidimos parar a echar unos tragos de vino y, entre chistes que hablan de ejecutivos que buscan secretaria bilingüe, o dos chicas que van a una manifestación con bates y condones, y otras gracias del personal, una parte del grupo, digamos el equipo A, decidió bajar directamente hasta el río por una abrupta rampa para alargar la marcha alejándose del puente; la otra parte, el equipo B, hacer el recorrido por la senda en suave descenso hasta alcanzar la puente Mocha, lugar en el que nos citamos a las dos para comer.
El equipo B, en el que me incluyo, llegó al puente a eso de la una. Lo primero que encontramos fue a unos obreros que con sierras eléctricas y martillos producían un molesto ruido que presagiaba lo peor. Estaban construyendo un camino de madera con traviesas de ferrocarril que olían a alquitrán, lo que me retrotrajo a la infancia por unos instantes. Recordé cuando, de pequeño, acudía con mis amigos a las vías del ferrocarril y colocábamos monedas para que el tren las convirtiera en chapas, o cuando en la época de Navidad recogíamos carbonilla para construir la montaña y la cueva del famoso pesebre. Descansamos cinco minutos, cruzamos el puente, restaurado en 2011, y nos encontramos con la valla metálica de separación de una finca; torcimos a la derecha y caminamos por un sendero paralelo a la margen izquierda del río, siguiendo la valla hasta que a la media hora volvimos para llegar a las dos. Nos sentamos a esperar en uno de los bancos del área recreativa, bien cuidada, que rodea el puente, la llegada del grupo A. Los obreros habían desaparecido y el lugar estaba en silencio. Solo podía escucharse el rumor del agua del Cofio, que bajaba turbia con buen caudal. A la hora convenida nos reunimos los dos grupos para comer.
La vuelta la iniciamos a eso de las cuatro menos cuarto y en unos tres cuartos de hora, tras recorrer el camino de vuelta subiendo en suave pendiente y rodeados de pinos piñoneros, nos encontramos con los coches. Tomamos café en Robledo de Chavela y volvimos escuchando el debate del estado de la Nación.
Disfruté mucho de esta marcha, que no exige un gran esfuerzo, por el hermoso entorno y por el buen tiempo, casi primaveral, que hizo.

Manolo
Madrid, 21 de  febrero de 2013

Equipo A

martes, 19 de febrero de 2013

Ruta 032. Puentes del Manzanares 13.2.2013

Excursioncita con muy poco desnivel, apto para lisiados, pero que no se incorporaron a la misma. Sabíamos que Fernando no venía pues nos había escrito un e-mail en ese sentido, pero al llegar al punto de encuentro, el puente de El Grajal, Miguel nos informa que el día anterior le había llamado por teléfono para decirle que sí venía. Pues bien, nos decidimos a esperarle, pero en esto que JG nos dice que le ha llamado esta mañana para anunciar que no venía. Bueno, pues en lugar de diez, somos nueve: JP, JG, Manolo, Paco (el que suscribe), Jero, JL, Miguel, Chicho y Miguel Ángel.
  El primer problema es dónde aparcar, pues el puente está en una curva de la carretera y no hay espacio, pero sale un camino de tierra en muy mal estado, estrecho, con baches profundos, que se encamina hacia la presa del Grajal. Nos metemos por ahí, y resulta que a los 50 metros vemos un buen aparcamiento donde ya hay un coche, más madrugador que nosotros. Dejamos los nuestros y nos ponemos las botas (de una forma física, real). Iniciamos la marchita y nada más dejar la presa atrás, nos encontramos con un paso muy estrecho donde hay una cuerda atada a las rocas para podernos agarrar y no caernos al vacío. Una vez pasado este pequeño incidente, nos encontramos de frente con una panda de jubilatas que dicen que vienen ya desde el otro puente, el del Batán y resulta que ¡hay mujeres también! Estos se lo tienen mejor montado que nosotros. Nos comentan que van a volver al puente de donde vienen y luego se van a Tres Cantos a comer.
 Arribamos a una central eléctrica en funcionamiento desde 1900, que tenía un ruido espantoso y continuamos subiendo y bajando en plan rompepiernas, contemplando el extraordinario paisaje que nos ofrece el Manzanares con sus pequeñas cascadas y sus hoces. Avistamos una playita de arena a donde nos llevó una senda descendente y donde el río se remansaba para poder darnos un baño, pero resulta que estamos en invierno y, aunque hace un día caluroso y espléndido, no somos jabatos de meternos en el agua. La perrita Neska ya se ha metido dos veces y parece que le gusta.
 Llegamos a las ruinas de un molino y nos solazamos con la contemplación del paisaje. Algunos incluso hacemos fotos. Bordeamos unos farallones alejándonos del cauce del río, para volver otra vez a andar casi por su borde. De esta manera encontramos una pradera no muy grande donde podernos atizar unos lingotazos de la bota que hoy, excepcionalmente, ha traído JP en lugar del que la trae siempre. Efectivamente, el vino está muy bueno y el descanso lo agradecemos.
 Sin más incidentes, divisamos una pequeña falla en la orilla derecha del río que la llaman del Vado de la Tabla y es una profunda depresión que cruza el Manzanares. Es una pena que no se pueda ver más de cerca pues está dentro de una finca privada.
  Después de contemplar y fotografiar el puente del Batán, emprendemos el regreso al  punto de partida y buscamos un lugar resguardado del poco viento que hay, donde poder yantar y dedicarnos al “comercio” y al “bebercio”, encontrándolo en una antigua explotación de granito situada cerca de la senda y de la gravera por donde caía el material extraído. Las vistas son paradisíacas, pues divisamos la Cuerda larga con su manto de nieve, el Yelmo, buena parte de La Pedriza y el curso profundo del río que se pierde  entre farallones y precipicios casi inaccesibles.
            Algunos de nosotros tienen prisa por regresar y empiezan a sacar ventaja a los más rezagados que se entretienen en solazarse un poco más del paisaje. Cuando los últimos divisan la presa de El Grajal, los primeros ya se han esfumado.
            Y así termina esta historia para otra historia empezar (el miércoles que viene, claro).

         Paco.

domingo, 10 de febrero de 2013

Ruta 139. Garganta Camorza 6.2.2013



Por mayoría se eligió entre nuestro grupo de marchosos la Ruta nº 139, Zona 6: GARGANTA CAMORZA. 1. Participantes.  MA, Pablo, Jerónimo, Manolo, Chicho, JP, JL, Miguel y Fernando.
                                                   
2. Punto de encuentro: Nuestro Punto de encuentro, preparación e inicio de la marcha, fue al final de la carretera de El Tranco (junto al río Manzanares) a las 11 de la mañana.

3. Desarrollo de la excursión. Nuestra marcha ha de bordear los llamados Cerros de la Camorza (el Mayor y el Menor, así como el Cerro del Perro). El tiempo era frío, aunque no parecía que fuera a llover o nevar, en cualquier caso, cada uno, se preparó adecuadamente para lo que pudiera suceder.

 A las 11.15 iniciamos la andadura. Vamos siguiendo las marcas del camino: "Blanco-Rojo-Amarillo". El primer tramo, muy conocido por casi todos los montañeros que vamos a La Pedriza, muy bello y escabroso, con el Manzanares a nuestra izquierda, es lo que, propiamente, se llama la Garganta Camorza. Por ella se ha de ir con cuidado para no dar un resbalón y caer al Manzanares. Este tramo, siempre en dirección oeste, tiene aproximadamente un Km. de longitud.

 Al final de este recorrido el camino se va haciendo menos abrupto. Entonces, como de la nada, aparece un chiringuito donde, en tiempo más adecuado puedes pedir un bocata o tomarte un café... Poco más allá, hay un paso que permite cruzar el río. Enseguida nos encontramos con un camino que, al norte, lleva a Canto Cochino. Nosotros seguiremos el camino hacia el sur, siguiendo las marcas de la ruta. Enseguida vemos la carretera que enlaza con la que va a Manzanares El Real. Siguiendo la trocha, nos cruzaremos la carretera cuatro veces hasta llegar al Collado de Quebranta Herraduras. A nuestra izquierda tenemos "La Camorza Mayor". Seguimos nuestra ruta hasta encontrar un desvío a la derecha, cerrado por una barrera que conduce a lo alto del Manzanares, pero que tras muchas revueltas va a terminar en "Canto Cochinos". Seguimos nuestra ruta hacia el Sur, acompañados por las marcas de la ruta, y cruzándonos otras 5 veces con la misma carretera. Antes de llegar al portón de control del parque, paramos para tomar nuestro descanso de las 12 y media (aproximadamente): Fortalecidos por los panchitos, las almendras y avellanas, sin olvidar los higos de Pablo y el buen vino de la bota.

Continuamos nuestro camino. Cruzamos el Portón de Control del parque y, poco después, El Centro de Educación Ambiental. Unos 100 metros más abajo ya se encuentran los primeros chalets (que ya no terminarán hasta Manzanares el Real). Tomamos una calle que sale perpendicularmente a nuestro itinerario anterior. Las marcas del camino nos van conduciendo. Entre calles y chalets, siempre vamos hacia el norte para pasar por delante de la Ermita de Peña Sacra, que estaba cerrada, pero totalmente rodeada de chalets. Recuerdo cuando no hace mucho, la ermita estaba totalmente aislada en la parte alta del montículo.
 Tras pasar la ermita, siguiendo las marcas de la ruta, vamos descendiendo hacia el Manzanares, que cruzamos por un puente. Ya, a menos de un Km., tenemos los coches en el que iremos a Manzanares El Real, a comer en el restaurante en el que hemos estado otras veces. ¡Que nos aproveche!                           


Fernando



jueves, 31 de enero de 2013

Senda de los Alevines. Cercedilla


La excursión elegida  esta semana fue la 343 de la lista de excursiones propuestas en la página de Andrés Campos. Los días anteriores había nevado y llovido por la sierra y nuestro objetivo estaba cerca de los 2000 m. por lo que no sabíamos cuanta nieve encontraríamos.
No encontramos a las 11:15 en el parking de Casa Cirilo en las Dehesas de Cercedilla siete marchosos (Chicho, Jero, JG, JL,JP, Miguel y Miguel Angel) y nuestra mascota habitual Neska.
La marcha tenía muchas opciones y lo único que estaba claro era llegar a la Senda de los Alevines porque al estar incluida en el nombre parecía obligatorio. La principal incógnita era la nieve que encontraríamos.


Salimos del Parking hacia el Puente de los Descalzos, allí tiramos por la senda Agroman, luego seguimos una senda que subía señalada con puntos naranjas y llegamos al GR10 y los miradores (Rosales y Aleixandre). Hasta aquí la nieve aunque era abundante no constituyó problema. 

La idea era seguir a partir de aquí la mencionada senda de los Alevines pero aparentemente solo existe en los mapas. La que sí existe es la PR_7 señalada con puntos amarillos y que subía hacia la llanura de Majalasna. Aquí la nieve era abundante y blanda con lo que la subida se hacía penosa.

Antes de llegar a la Pradera de Majalasna encontramos unas rocas donde se procedió a la evaluación de la situación:

Estábamos a 1.860 m. prácticamente en el punto más alto de nuestro recorrido y se planteaban dos alternativas: Seguir hacia Collado Ventoso o comer y volver. Optamos por comer allí todos juntos y luego 3 (Jero, JP y Miguel) fueron al collado y cuatro (Chicho, JG, JL y Miguel Angel) volvimos por donde habíamos subido.

 Al llegar a la pradera de Navarrulaque se produjo una segunda escisión: Chicho y JL se quedaron buscando un Geocache y JL y Miguel Angel siguieron camino. Al final todos llegamos a los coches  pero por tres caminos diferentes: Primeros el grupo JL y Miguel Angel, segundos Jero, JP y Miguel y terceros Chicho, JG y Neska.

Solo hay constancia documental de dos de los tres recorridos que se exponen a continuación.




Perfil Ruta 1


Perfil Ruta 2


Ruta 1

Ruta 2

                                                                             Ruta  3




miércoles, 30 de enero de 2013

El día que acabó la crisis

Cuando termine la recesión habremos perdido 30 años en derechos y salarios
Concha Caballero

Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.
Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.
Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.
Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.
Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.
Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.
Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.
De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

Concha Caballero: Actualmente es profesora de Lengua y Literatura en el IES Rodrigo Caro de Coria del Río. Colabora en diferentes medios de comunicación. En El País publica una columna semanal. Participa en el abierto del programa Hoy por Hoy de la SER así como en el programa de actualidad de Canal Sur Televisión La Tertulia de Buenos días, Andalucía

Pablo

jueves, 17 de enero de 2013

Zarzalejo- Valdemorillo 16-01-2013

Esta ha sido una semana agitada. La cosa parecía fácil al principio, pues era cuestión, cómo todas las semanas, de proponer tres alternativas de marcha y esperar a que eligiera la mayoría la que más gustaba y que se auto propusieran los conductores  y el resto tan contentos y a chupar rueda.

Pero no,  a las pocas horas de lanzar la propuesta recibo una petición razonada de JP en la que propone que se cambien las opciones por otras más suaves en las que puedan participar los artríticos y que permitan terminar en un lugar donde comamos bajo techo- es decir en una tasca- ya que las predicciones meteorológicas amenazan lluvia, pero que no se tome por  otra gastronómica.

Yo me dije, “Pablo mal empezamos” , pero como uno es un chico bien mandado, lanzo  inmediatamente otra propuesta en la cual se contemplaba hacer una marcha suave y comer en Zarzalejo (con logística móvil ), o en Valdemaqueda, o en S. L. del Escorial sin necesidades logísticas. Bueno como somos muy espabilados elegimos la que implicaba logística móvil. Coches en un punto con transbordo de personal y traslado al punto de inicio,  posterior reposición de conductores al final de la jornada vamos una chorrada para nuestras facultades.

 “Pablo esto se va complicando”.

Inmediatamente empecé a recibir sugerencias de lo que se debía hacer, quien debería llevar el coche y a donde si comíamos aquí y o allá  etc… bueno treinta y tantos e-mails en total. Hice oídos sordos u ojos ciegos  y espere hasta el último momento para dar las instrucciones de logística.

“Pablo como salga algo mal te van a pitar los oidos durante dias"

Al final llega el día de nuestra marcha y después de todo este epistolario y antes de salir para la marcha abro el PC y me encuentro todavía con tres e-mails nuevos con dudas sobre donde es el punto de encuentro, donde se come, a qué hora quedamos………, sin comentarios, hay que tener en cuenta que aunque no babeamos, tenemos ya una edad que puede ser que nos patinen las neuronas.

Salimos de la estación de Zarzalejo pertrechados para la lluvia y algunos sin comida, y bajo un calabobos gallego  tomamos la carretera M-533 que cruza la vía del tren y justo al otro lado nos adentramos por la vía pecuaria que sale a la derecha -la colada del Camino de La Crucijada- que así se llama.

Nada más empezar dejamos a mano izquierda la laguna de Castrejón, y entre cotos de caza y dehesas con ganado, repletos de encinas y zarzas, llegamos- sin perdida posible porque no te puedes escapar a no ser que tengas la llave de alguna finca- a la Cañada Real Leonesa donde, bajo una encina, hacemos nuestra parada para la toma de cacahuetes y sobeteo a la bota de Paco.

Después del pequeño descanso seguimos por la cañada real dirección Navalagamella hasta tomar la segunda bifurcación a mano izquierda que también es Cañada Real. Allí nos damos cuenta que nos falta JP, pero como ya nos tiene acostumbrados a sus escapadas y adelantamientos aventureros no le damos mayor importancia.

A la media hora de habernos adentrado por el camino y dejando cada vez más  atrás la Machota Baja recibimos una llamada de JP preguntándonos por nuestra situación. Chicho le indica donde estamos y el camino que tiene que tomar para reunirse con el grupo. Esta llamada nos hace sospechar que nuestro líder carismático, nuestra lucecita del Pardo, nuestro ayatola se ha perdido.

Seguimos adelante por el camino sin desviarnos ni a izquierda ni a derecha y a eso de las dos y cuarto alcanzamos Valdemorillo, un poco mojados pero contentos de haber conseguido la meta que nos habíamos marcado.
Elegimos para comer el Mesón de Asturcon ya que el día no está para comer al aire libre, tal y como habíamos previsto.

Durante la comida, muy bien atendidos por dos amables señoritas, entre cocidos, pistos,  espaguetis, calamares, regado todo con un rioja joven y Casera a petición de Paco y algún que otro comentario friki sobre la esbeltez de nuestras  camareras confirmamos que JP hoy se ha desorientado  y llegara una hora tarde a comer, ¿otra consecuencia de la edad o de la situación global de los mercados?

Este retraso sirve para que algunos marchosos se echen una cabezada hasta que nuestro compañero recién llegado  termine su comida.

Mientras esperamos que nos recojan nuestros conductores, el mas veterano de los marchosos nos invita a unos chupitos que después del tripeo nos viene estupendamente.

Bueno a las 17h. más o menos se acaba nuestra aventura sin más incidencias que un par de mochilas que casi se van, con eso de la logística móvil, en otros coches que no le corresponden y algún bastón olvidado.

Cuando yo voy a montarme en el coche de Manolo para volver a Madrid,  llega Sor Maria y me despierta de mi cotidiana siesta en el salón de TV de la residencia para informarme que van a servir la merienda.

Pablo





 

jueves, 10 de enero de 2013

ALTO DE LA PARADA 9-1-2013


Ruta 026 ALTO DE LA PARADA 09-01-2013


Nada menos que 19,3 Km hicimos la primera jornada del año. Toda una hazaña teniendo en cuenta que veníamos de una época vacacional de ocio y exceso de comida.
Solamente seis marchosos nos reunimos en el Mesón del Puerto a la hora fijada para dar comienzo la marcha: J.L, Jerónimo, Miguel, Paco J.P y M.A que era al que le tocaba se jefe nominal de día.
A las 11,20 comenzamos la marcha, con algo de frío pero no mucho y el cielo con nubes bajas, por una senda paralela a la carretera hasta que alcanzamos el Gr-10. Fuimos ascendiendo continuamente hasta llegar a una pista asfaltada. Los montes circundantes estaban llenos de pinos piñoneros , que es lo que caracteriza a la zona. Al poco desaparece el asfalto y observamos además de los pinos, romero , jara pringosa y jara no pringosa. Después de una curva un Gr-10 sigue a la izquierda pero nosotros seguimos por rl Gr-10 de la derecha en busca del Alto de la Parada. A medida que subimos van apareciendo encinas en el paisaje. Vimos por el camino , por indicación de Miguel,  bastantes pinos secos o con partes secas, que achacamos a algún hongo parásito. También vimos cartuchos disparados, que Paco intentó aprovechar para proteger la punta de los bastones. A la altura de un cortafuegos que salía a la izquierda, decidimos ir por él hasta el Alto de  la Parada en vez de seguir la ruta oficial que lo bordeaba. Tuvimos que hacer un sobreesfuerzo, pero valió la pena. Tomamos los frutos secos en el vértice geodésico sobre las 13 h. Las vista eran espectaculares , aunque la neblina no permitía contemplar en paisaje en toda su belleza. Una vez repuestas las fuerza bajamos por el cortafuegos hasta encontrarnos otra vez con el camino. En cierto punto del camino teníamos que torcer 90 grados a la izquierda y bajar por una senda de cabras para encontrarnos con otro Gr-10. ¿Cuántos Gr-10 hay?

Debimos de pasarnos del punto de giro, el caso es que subimos con mucha dificultada a un montezuelo y luego hicimos una trabajosísima bajada, con arbustos que nos impedían el paso, sin sendas señalizadas, salvo rastros de rumiantes, ramas bajas que nos hacían tropezar y otras ramas que nos daban en la cara y se enganchaban a la ropa.  Al final llegamos a una zona  de pinos , ya más despejada y al poco alcanzamos el Gr-10 que tomamos a la izquierda. Solamente J.P , que demostró ser más sagaz que los demás, avanzó algo más por una vaguada y salió al camino algo más lejos pero sin dificultades.

Ya era algo tarde y decidimos comer en una antigua casa de forestales, pero la cantidad de excrementos de vaca recientes nos hizo  desistir de la idea. Al final, comimos en unas rocas un poco más adelante, donde el estiércol no era tan reciente.

Estábamos ya con los postres cuando una inoportuna lluvia nos hizo refugiarnos debajo de un pino, donde tomamos el café y el aguardiente. Sobre las 3,30 reanudamos la marcha sin tiempo para tertulias , porque además el frío comenzó a arreciar. Después de poco más de un kilómetro giramos  a la derecha para tomar la “Senda del Oso”  y a la altura de la senda del Mirador nos desviamos para admirar la desembocadura del río Cofio sobre el embalse, que estaba un poco bajo. Es un lugar idóneo para admirar el embalse y sus alrededores. Jero, J.L y M.A tenían  prisa y regresaron a la senda donde se podía seguir admirando el embalse y hay unas buenas vistas de la presa. La última parte resulto un poco cansada, debido a la longitud del trayecto, pero en conjunto es una bonita marcha que vale la pena hacerla.    



M.A

Enlace para ver las fotos:


Trayecto

Perfil

jueves, 20 de diciembre de 2012

BREVE CRÓNICA DE LA RUTA “CAMINO DE LOS CIPRESES” O “ LA SENDA DE LOS INMORTALES” 19-12-2012



En un día triste y gris, nos fuimos reuniendo  los Marchosos en torno al cementerio de Alpedrete de la Sierra. Algunos llegamos a la hora pactada y otros  con cierto retraso que intentaron justificar con vagas excusas. Completado el grupo: JL, JP, J, P, Ch, MA, P, y M,  tomamos una pista de tierra por la que caminamos en agradable charla. Más adelante, el camino comienza a ascender suavemente hasta llegar a una casa bastante grande y en ruinas que fue casa de los guardeses. Nos llamó especialmente  la atención el silencio, quizá acentuado por la soledad del paisaje y lo brumoso del día.
A un lado del camino, entre pinos, nos detuvimos a tomar los panchitos y pudimos disfrutar de un riquísimo vino (Protos) que Paco, estirándose por fin un poco, había traído en su bota nueva.
Después, ascendimos por un empinado cortafuegos, y aquí, ya no sé si antes o después o cuándo, porque debo confesar que no me acuerdo, el caso es que algunos marchosos rebeldes, entre los que estaban, por cierto, los del retraso, se separaron del grupo, parece ser, que en busca de níscalos y causaron gran preocupación  en el resto de los Marchosos.  
Afortunadamente pudimos establecer contacto telefónico y quedamos en continuar la marcha y esperar más adelante en el lugar de la comida.
Seguimos por una senda en la que todavía se podían ver restos del otoño, y pronto llegamos al lugar en el que se alza  la hilera de cipreses, que en realidad son unos pocos y no es para tanto.

 Más adelante, en un pinar,  esperamos a los rezagados que no tardaron en llegar (con el vino, porque Paco era de los rebeldes) y comimos nuestros bocadillos, ensalada, chocolate en grandes cantidades y café. El suceso más destacable es que encontramos allí mismo un (1) níscalo bastante grande.

Bajamos tranquilamente a Alpedrete, nos despedimos, nos deseamos feliz Navidad y feliz Solsticio y nos fuimos, algunos a tomar café, y otros, como no tenían gasolina, por un camino de cabras que un lugareño les dijo que era más corto. ¡Qué habrá sido de ellos!

Miguel



P.D. Los pérfiles los mandó MA por el correo. No sé ponerlos aquí Pongo los de JL



Addendum al relato (con el permiso del autor)  para completar el de la excursión con el comentario de  Chicho en su correo relativo al recorrido que hicieron unos incontrolados:



Este es el camino que algunos "incontrolados" siguieron durante la excursión de ayer. Paco y yo vimos a un hombre de rojo, que luego resultó JP, que acababa de pasar uno de los puentes que salvan el arroyo de Robledillo, el camino hacía allí resultaba tentador, ya que aparecía construido con bordillos de pizarra y un poco comido por las jaras, así que le chillamos a JP y le dijimos que bajábamos a "salvarlo". Y bajamos, y resultó que él ya se había escapado por allí en una de las excursiones anteriores. Resulta altamente recomendable esta variante, ya que además de lo hermoso del recorrido, descubrimos una zona de niscalos que aparecieron por sorpresa (ver mapa-"niscalos") y que pusieron muy contento a Paco. Cogimos a continuación el forestal para ir hacia el GR-88 (ver mapa) y descolgarnos hacia el puente que permite la subida hacia el Camino de lo Cipreses (ver mapa). La bajada es una delicia, no sólo se ve las cumbres a cuyo pie construyeron la presa de la Parra, sino que se ve el camino que en otra ocasión hicimos para volver a la presa del Pontón de la Oliva. El Camino de los Cipreses sorprende, ya que a uno de sus lados, se plantaron cipreses hace mucho tiempo y lo hicieron en la zona que en el mapa se denomina Las Granjas. Todos nos preguntamos la razón de su existencia.