jueves, 21 de marzo de 2013

MARCHA A LA JAROSA RT149 EL 20 DE MARZO 2013


Le cambié la vez a JP dado que esta con el brazo en cabestrillo a la espera de que se le acabe de curar la luxación en el dedo causada por la caída en bici. Fernando me llamó diciendo que como no tenia Internet se disculpaba de no venir a esta marcha. JG tenia el día de descanso; Manolo no tenía ninguna excusa especial, pero tampoco quería venir. Juan dijo que esta vez él tampoco nos acompañaba. Pensé que si al menos venía el de la bota la marcha estaba salvada y así fue. Paco Miguel, MA, Chicho, Jero y  JL fuimos los seis que  nos juntamos al borde del embalse de la Jarosa para intentar hacer la RT 149 de A. Campos en el día siguiente a San José, un día soleado pero con viento frío propio de la estación. 
Con buen paso empezamos a caminar a las 11h hacia el área recreativa don de nos encontramos con algunos potenciales pescadores merodeando por el borde del embalse. Empezamos a subir por la pista asfaltada  rodeados de pinos laricios de porte robusto y buena madera.
Muchos pinos tenían muerdago lo que atrajo nuestra curiosidad. Se oía también el canto de algún pájaro pero desapareció según íbamos subiendo. 
Fotografiamos un burro espléndido, especie en extinción en España. Mas adelante vimos ciervos que corrían perseguidos por perros. 
Nos tomamos los panchitos a las 12:30h, nueces, almendras y demás frutos secos acompañados de un vino de crianza con que nos obsequió Paco; que venia maravillado de ver la Alambra y bailar tangos en Granada.
Como A. Campos decía que se podía ver la cruz de los caídos, dejamos el trazado de la ruta, cruzamos el muro del cercado del valle de los caídos y a poca distancia apareció la mole imponente de la cruz. 


Cual turistas tomamos fotos aunque la luz no favorecía la exposición. Jero nos contó que una vez hizo un recorrido por  las 14 ermitas que forman un Vía alrededor de la Cruz, y vimos el pico de la que se denomina en el mapa "ermita del Altar Mayor".


A propuesta de Chicho en vez de desandar el camino para volver a la ruta, nos fuimos monte a través por entre las bancadas de pinos que empezó a plantar Felipe II a encontrarnos con el trazado de A. Campos, lo cual nos llevo una hora entre maleza y neveros.
A las 14:30 encontramos unas piedras con una vista magnifica donde paramos a comer. Con la luz del sol los pinos toman un color verde, plateado  y dorado precioso.

Como de costumbre encontramos a los guardabosques haciendo limpieza con fuegos controlados.

Nos tomamos los bocatas, la ensalada en abundancia, vino de crianza, chocolates de todas marcas, aguardiente de MA, café de Miguel y una torta borracha de pasas que trajo Cicho y que estaba deliciosa.


Como la mitad del grupo estaba cansado de andar por asfalto nos dividimos en dos grupos, el grupo y MA y JL continuaron la ruta asfaltada y el grupo 2 con el resto acortaron, siguiendo el camino que hicimos la vez anterior cuando sufrimos la ventisca de nieve.
En el grupo 1 vimos mas ciervos y  los múltiples arroyos que bajan cantarines en primavera : Picazuelo, Matalachina, Álamos blancos y seguimos el arroyo de la Jarosa por la senda de las trincheras que nos llevo al coche. Nos hicimos fotos y esperamos a que llegara el grupo 2; el de los lentos que con menos recorrido tardaron mas tiempo.






Según Chicho “los del equipo B. Desde donde comimos bajamos por un camino fácil y directo a encontrarnos con el forestal por el que habíamos subido con nieve el año pasado en febrero; desde el punto de encuentro se ve que sale un trazado en rojo-fino que  sube hacia la izquierda, para después coger el cortafuegos por el que nos lanzamos el año pasado, y que esta vez no seguimos, prefiriendo bajar por forestal-tierra directo al pantano.  En la Jarosa hay que evitar el asfalto, la ruta que describe AC en RT149-La Jarosa, la circunvala totalmente por este tipo de forestal-asfaltado.”
En el pueblo de Guadarrama Chicho nos invitó por su onomástica, a unas cervecitas que supieron a gloria. La camarera al vernos con cara de cansados nos obsequió con todas las tapas que le habían sobrado.
Saludos JL




viernes, 15 de marzo de 2013

AMBITE-MONDÉJAR-AMBITE 13.3.2013


En primer lugar, desde estas páginas de los marchosos, desear la pronta recuperación de dos de los miembros que no pueden asistir por sendas operaciones, y a los que se les echa en falta. Fernando, con su característico humor negro, comentaba, cuando el aire, más bien vendaval, y la nieve caía sobre nuestras cabezas, lo oportuno que hubiera sido una disertación, en esos momentos, por parte de J.P  sobre el antropomorfismo de los esquimales.

Pasando a los prolegómenos de la excursión: en el sitio de reunión, para asombro nuestro, siguen manteniendo el nombre del dictador y sanguinario caudillo, algo que debería hacer aborrecer a cualquier persona decente de ese pueblo, y mientras esperábamos unos cuantos a los demás, se nos acercaron un grupo de muchachitas, estudiantes universitarias de comunicación audiovisual y tomando a Miguel Ángel por un autóctono de esas tierras le hicieron una entrevista grabada visualmente en la cual con un aplomo y desparpajo propio de un presentador de televisión, les relató la historia y milagros de ese pueblo: la encina milenaria, el palacio, la iglesia y el ferrocarril del Tajuña que unía Madrid con Alocen (en Guadalajara), y que fue, a la vez, un tren de mercancías y de viajeros, dejando de funcionar hacia 1953.

Siguiendo con nuestra espera decidimos tomarnos un café en el bar de la plaza. Posiblemente desde la época en que tomó dicho nombre, no habría pasado por allí un inspector de sanidad ya que los bollos que tenía en el mostrador, y que ingenuamente Miguel pretendía saciar su hambre con uno de ellos, estaban completamente mohosos  y fue de pura casualidad el que no los ingiriera. Otro hecho más vendría a confirmarnos lo anclado de este pueblo en la etapa del dictador: la ausencia del bodeguero (Paco) dejó, de nuevo, en manos de Miguel el aprovisionamiento de los caldos. En el supermercado del pueblo, tan cutre como el bar de la plaza, inocentemente pidió si tenían un vino de Rioja, dándole por única contestación que lo único que tenían era una botella oscura sin ningún tipo de identificación; rezando para que no estuviera también caducada y pagando por ella  un precio por el que Paco nos trae un crianza de Ribera del Duero, conseguimos avituallarnos  con un vino para la hora de comer.

Reunida la grey nos aprestamos, con los coches, hacia el inicio de nuestra excursión: la vía del ferrocarril que unía Ambite con Mondéjar.

La vía, durante un par de Km es un puro pedregal incómodo de andar y que suscitó algunas protestas, yo creo que más propias de la edad  que su dificultad, pues todos en nuestra juventud hemos trotado por pedreras y cánchales más arduas y fatigosas. La excursión transcurre principalmente por un sotobosque Mediterráneo jalonado de carrascas, encinas y quejigos, así como de plantas aromáticas como el tomillo, la mejorana y el romero (en flor) y de arbustos varios (aliaga, genista, retama...). Posteriormente y después de tomar los panchitos al resguardo de una trinchera del ferrocarril, el estado de la vía  se hace menos pedregosa y más fácil de andar.
En un momento determinado y dando vistas a Mondéjar abandonamos la vía  para  comenzar el regreso siguiendo el track original, no sin antes discutir ciertas variantes propuestas por algunos miembros. Pasamos por campos de labor, pastizales y un campo de almendros en flor, antes de elegir un sitio para comer. Arrecidos de frío y con un aire helado que dejaba las manos y rostro gélidos comimos nuestras viandas. No hubo tiempo para la siesta de Manolo ya que el frío y la nieve no la hacían recomendable. Así pues, al terminar de comer reemprendimos la marcha para en pocos minutos dar de nuevo con la vía que nos llevaría hacia los coches, donde José Luis nos invito en un bar adyacente por la cercanía de  su onomástica.
PD. Como apunta Chicho en un correo posterior a la excursión, la falta de referencias se debe a que la vuelta la tracé sobre el mapa siguiendo caminos y veredas tradicionales que se observan en los mapas y ortos del IGN. Creo que se puede hacer esto sin mucho conflicto. Es evidente que nos podemos encontrar con dificultades imprevistas (la mayor parte de las veces, vallas cinegéticas), pero también nos va a permitir abrir nuevas rutas senderistas por los alrededores de Madrid.

Juan Ángel






jueves, 7 de marzo de 2013

El Abedular de Canencia 6 de Marzo 2013






El invierno nos está haciendo cambiar los planes para escapar lo mejor posible de las inclemencias que se predicen para los miércoles. La semana pasada fueron las propuestas que nos proponían entre otras opciones, “resbalar” por las Guarramillas, pero fuimos más conservadores y nos acercamos en su lugar a la Dehesa de Moncalvillo. Este miércoles se pronosticaba : 90 % de posibilidad de lluvia. El leader semanal de la manada es gallego, y cómo “lluvia” le hace pensar en un comienzo sin final, les sugirió que podríamos hacer una “gastronómica”. Se ofrecía La Jarosa comida en Guadarrama, Pedriza comida en Manzares el Real y Puerto de Canencia con bajada a Miraflores. Está última fue la opción elegida, así que a las 11.15 h, Jero, JP, Miguel, Miguel Angel, José Luis, Manolo, Paco y el qué escribe, nos reunimos allí para volver a realizar la excursión 090-El Abedular de Canencia de AC, que ya habíamos hecho en octubre del 2009.

El puerto de Canencia nos sorprendió al llegar, ya que había hielo en el aparcamiento cercano a la Fuente de la Raja, así que no pudimos dejar los coches en el sitio habitual. El forestal que comienza allí, estaba completamente nevado y nos predecía una excursión preciosa, como así fue. Ver los pinares con nieve resulta muy reconfortante, caminar por ellos hasta llegar al Sestil del Maillo y desde allí girar y subir por su orilla derecha, viéndolo bajar con brío, hasta que alcanzamos la cascada de Mojonavalle, fue una delicia. No siempre se puede disfrutar de un espectáculo semejante.
 Tuvimos suerte, además no llovió. Se ve que “90 % de posibilidades de lluvia”, no cuenta toda la historia, en Castilla eso puede suponer que a lo “peor” puede llover un rato, que diferente de los recuerdos que el escribe tiene de lo que ocurre en su tierra.

La excursión, fue muy parecida a la que habíamos hecho ya en el 2009, sólo que esta vez al no estar los abedules con hoja, preferimos en vez de acompañar al río hasta el puente de la Pasada, caminando por el abedular, subir , cómo ya queda dicho, para disfrutar de los hielos de la cascada.


Al final nos tomamos los bocadillos en Miraflores bajo techado y disfrutamos además de la compañía de Fernando que se había acercado a comer con nosotros. Ya cuando nos ibamos apareció este regalo:




Chicho





sábado, 2 de marzo de 2013

Dehesa de Moncalvillo

Marcha: La Dehesa de Moncalvillo
Fecha: 27/02/2013
         Asistentes: Chicho, JP, JGC, Manolo, Miguel, Paco,  Juan Angel,  Miguel Angel y yo

Hoy, después de desestimar las marchas de la propuesta oficial debido al mal tiempo (frio y nieve), nos decidimos por una facilita, con poco desnivel y en una zona con menos nieve: La dehesa de Moncalvillo, perteneciente a San Agustín de Guadalix. Formó parte de la dehesa que los señores de Mendoza donaron a los pueblos de Pedrezuela y San Agustín de Guadix en 1459 con la condición de que no se vendiera ni se dividiera, pero solo San Agustín de Guadalix cumplió esta condición y hoy día conserva un monte comunal de 1.350 Ha lleno de encinas y enebros.

Después de esperar un poco a M. Angel partimos por la pista de servicio del Canal Y-II, que dejamos pronto para tomar otra pista a la derecha que va paralela a una tapia de piedra que después de un buen tramo atravesamos pata dirigirnos a la ermita de Navalazarza, que estaba cerrada. Junto a ella nos paramos a descansar un poco, tomar los “panchitos” y darle un tiento a la bota del buen vino que Paco, como casi siempre, nos ha proporcionado.

 Después continuamos nuestro camino hacia el cerro de la Navilla, a donde subimos, solo JP, Paco, Miguel y yo, los mismos que subimos al Yelmo, desde donde se descubría la gran amplitud de la dehesa. El resto de los compañeros continuaron hacia una vaguada, cerca de un arroyo, donde nos esperaban para comer juntos. El caso fue Paco, Miguel y yo nos despistamos y no dábamos en el lugar de reencuentro. Gracias a los teléfonos y la nueva tecnología de wasap-gps dimos con ellos después de dar unas cuantas vueltas. Cuando llegamos ya habían terminado de comer, pero compartimos el café, el chocolate y el orujo, que mas conocido como “petróleo”.

 Después volvimos todos juntos hacia los coches.
 Casi todo el tiempo, salvo a la hora de la comida, estuvo nevando suavemente.

Jerónimo  Limón



jueves, 21 de febrero de 2013

La puente Mocha, 20.2.2013. Ruta 151 (A. Campos)


Antes de comenzar a escribir esta crónica, consulto el DRA para confirmar que puente es una palabra del género masculino, pero aclara el diccionario que también era usada como femenino, cosa que ya nos había adelantado JS en un email y cuando nos acompañó la primera vez que hicimos esta marcha. De ahí el nombre en femenino.
El puente se encuentra situado a unos cuatro kilómetros de Valdemaqueda. Se le llama también de los Cinco Ojos, aunque solo tiene cuatro bóvedas de medio punto y dos aliviaderos rectangulares. Está construido en piedra de granito y tiene una longitud de unos cuarenta metros. Cruza el río Cofio, afluente del Alberche.
La ruta 151 elegida para esta semana es circular, comienza y acaba en el camping, a un kilómetro de Valdemaqueda. En total son ocho Kilómetros y un desnivel de unos ciento cincuenta metros. Vemos, sin embargo, en las gráficas que se adjuntan que el recorrido fue mayor y explico el  porqué.   
Como la marcha ya la habíamos realizado por lo menos dos veces con anterioridad es bien conocida para la mayoría de nosotros y no tiene pérdida. Esta vez, a propuesta de JP, decidimos comenzarla por la izquierda del camping, no como describe la excursión de Campos. De esta manera hacemos la parte de mayor desnivel al principio, bajando, para que después de la comida la subida sea más asequible.
Somos en esta ocasión nueve marchosos: Chicho, Jero, MA, Fernando, Miguel, Paco, Juan Ángel, JP y el que escribe. Dejamos los coches aparcados junto al camping, nos calzamos adecuadamente y con las mochilas a la espalda comenzamos a caminar cuando serían algo más de las once y cuarto. Luego de una suave subida nos encontramos con un ancho cortafuegos que desciende, rodeado de grandes ejemplares de pinos y algunas encinas, y nos lleva en poco más de media hora a un sendero que transcurre paralelo a la margen derecha del río Cofio. A eso de las doce decidimos parar a echar unos tragos de vino y, entre chistes que hablan de ejecutivos que buscan secretaria bilingüe, o dos chicas que van a una manifestación con bates y condones, y otras gracias del personal, una parte del grupo, digamos el equipo A, decidió bajar directamente hasta el río por una abrupta rampa para alargar la marcha alejándose del puente; la otra parte, el equipo B, hacer el recorrido por la senda en suave descenso hasta alcanzar la puente Mocha, lugar en el que nos citamos a las dos para comer.
El equipo B, en el que me incluyo, llegó al puente a eso de la una. Lo primero que encontramos fue a unos obreros que con sierras eléctricas y martillos producían un molesto ruido que presagiaba lo peor. Estaban construyendo un camino de madera con traviesas de ferrocarril que olían a alquitrán, lo que me retrotrajo a la infancia por unos instantes. Recordé cuando, de pequeño, acudía con mis amigos a las vías del ferrocarril y colocábamos monedas para que el tren las convirtiera en chapas, o cuando en la época de Navidad recogíamos carbonilla para construir la montaña y la cueva del famoso pesebre. Descansamos cinco minutos, cruzamos el puente, restaurado en 2011, y nos encontramos con la valla metálica de separación de una finca; torcimos a la derecha y caminamos por un sendero paralelo a la margen izquierda del río, siguiendo la valla hasta que a la media hora volvimos para llegar a las dos. Nos sentamos a esperar en uno de los bancos del área recreativa, bien cuidada, que rodea el puente, la llegada del grupo A. Los obreros habían desaparecido y el lugar estaba en silencio. Solo podía escucharse el rumor del agua del Cofio, que bajaba turbia con buen caudal. A la hora convenida nos reunimos los dos grupos para comer.
La vuelta la iniciamos a eso de las cuatro menos cuarto y en unos tres cuartos de hora, tras recorrer el camino de vuelta subiendo en suave pendiente y rodeados de pinos piñoneros, nos encontramos con los coches. Tomamos café en Robledo de Chavela y volvimos escuchando el debate del estado de la Nación.
Disfruté mucho de esta marcha, que no exige un gran esfuerzo, por el hermoso entorno y por el buen tiempo, casi primaveral, que hizo.

Manolo
Madrid, 21 de  febrero de 2013

Equipo A

martes, 19 de febrero de 2013

Ruta 032. Puentes del Manzanares 13.2.2013

Excursioncita con muy poco desnivel, apto para lisiados, pero que no se incorporaron a la misma. Sabíamos que Fernando no venía pues nos había escrito un e-mail en ese sentido, pero al llegar al punto de encuentro, el puente de El Grajal, Miguel nos informa que el día anterior le había llamado por teléfono para decirle que sí venía. Pues bien, nos decidimos a esperarle, pero en esto que JG nos dice que le ha llamado esta mañana para anunciar que no venía. Bueno, pues en lugar de diez, somos nueve: JP, JG, Manolo, Paco (el que suscribe), Jero, JL, Miguel, Chicho y Miguel Ángel.
  El primer problema es dónde aparcar, pues el puente está en una curva de la carretera y no hay espacio, pero sale un camino de tierra en muy mal estado, estrecho, con baches profundos, que se encamina hacia la presa del Grajal. Nos metemos por ahí, y resulta que a los 50 metros vemos un buen aparcamiento donde ya hay un coche, más madrugador que nosotros. Dejamos los nuestros y nos ponemos las botas (de una forma física, real). Iniciamos la marchita y nada más dejar la presa atrás, nos encontramos con un paso muy estrecho donde hay una cuerda atada a las rocas para podernos agarrar y no caernos al vacío. Una vez pasado este pequeño incidente, nos encontramos de frente con una panda de jubilatas que dicen que vienen ya desde el otro puente, el del Batán y resulta que ¡hay mujeres también! Estos se lo tienen mejor montado que nosotros. Nos comentan que van a volver al puente de donde vienen y luego se van a Tres Cantos a comer.
 Arribamos a una central eléctrica en funcionamiento desde 1900, que tenía un ruido espantoso y continuamos subiendo y bajando en plan rompepiernas, contemplando el extraordinario paisaje que nos ofrece el Manzanares con sus pequeñas cascadas y sus hoces. Avistamos una playita de arena a donde nos llevó una senda descendente y donde el río se remansaba para poder darnos un baño, pero resulta que estamos en invierno y, aunque hace un día caluroso y espléndido, no somos jabatos de meternos en el agua. La perrita Neska ya se ha metido dos veces y parece que le gusta.
 Llegamos a las ruinas de un molino y nos solazamos con la contemplación del paisaje. Algunos incluso hacemos fotos. Bordeamos unos farallones alejándonos del cauce del río, para volver otra vez a andar casi por su borde. De esta manera encontramos una pradera no muy grande donde podernos atizar unos lingotazos de la bota que hoy, excepcionalmente, ha traído JP en lugar del que la trae siempre. Efectivamente, el vino está muy bueno y el descanso lo agradecemos.
 Sin más incidentes, divisamos una pequeña falla en la orilla derecha del río que la llaman del Vado de la Tabla y es una profunda depresión que cruza el Manzanares. Es una pena que no se pueda ver más de cerca pues está dentro de una finca privada.
  Después de contemplar y fotografiar el puente del Batán, emprendemos el regreso al  punto de partida y buscamos un lugar resguardado del poco viento que hay, donde poder yantar y dedicarnos al “comercio” y al “bebercio”, encontrándolo en una antigua explotación de granito situada cerca de la senda y de la gravera por donde caía el material extraído. Las vistas son paradisíacas, pues divisamos la Cuerda larga con su manto de nieve, el Yelmo, buena parte de La Pedriza y el curso profundo del río que se pierde  entre farallones y precipicios casi inaccesibles.
            Algunos de nosotros tienen prisa por regresar y empiezan a sacar ventaja a los más rezagados que se entretienen en solazarse un poco más del paisaje. Cuando los últimos divisan la presa de El Grajal, los primeros ya se han esfumado.
            Y así termina esta historia para otra historia empezar (el miércoles que viene, claro).

         Paco.

domingo, 10 de febrero de 2013

Ruta 139. Garganta Camorza 6.2.2013



Por mayoría se eligió entre nuestro grupo de marchosos la Ruta nº 139, Zona 6: GARGANTA CAMORZA. 1. Participantes.  MA, Pablo, Jerónimo, Manolo, Chicho, JP, JL, Miguel y Fernando.
                                                   
2. Punto de encuentro: Nuestro Punto de encuentro, preparación e inicio de la marcha, fue al final de la carretera de El Tranco (junto al río Manzanares) a las 11 de la mañana.

3. Desarrollo de la excursión. Nuestra marcha ha de bordear los llamados Cerros de la Camorza (el Mayor y el Menor, así como el Cerro del Perro). El tiempo era frío, aunque no parecía que fuera a llover o nevar, en cualquier caso, cada uno, se preparó adecuadamente para lo que pudiera suceder.

 A las 11.15 iniciamos la andadura. Vamos siguiendo las marcas del camino: "Blanco-Rojo-Amarillo". El primer tramo, muy conocido por casi todos los montañeros que vamos a La Pedriza, muy bello y escabroso, con el Manzanares a nuestra izquierda, es lo que, propiamente, se llama la Garganta Camorza. Por ella se ha de ir con cuidado para no dar un resbalón y caer al Manzanares. Este tramo, siempre en dirección oeste, tiene aproximadamente un Km. de longitud.

 Al final de este recorrido el camino se va haciendo menos abrupto. Entonces, como de la nada, aparece un chiringuito donde, en tiempo más adecuado puedes pedir un bocata o tomarte un café... Poco más allá, hay un paso que permite cruzar el río. Enseguida nos encontramos con un camino que, al norte, lleva a Canto Cochino. Nosotros seguiremos el camino hacia el sur, siguiendo las marcas de la ruta. Enseguida vemos la carretera que enlaza con la que va a Manzanares El Real. Siguiendo la trocha, nos cruzaremos la carretera cuatro veces hasta llegar al Collado de Quebranta Herraduras. A nuestra izquierda tenemos "La Camorza Mayor". Seguimos nuestra ruta hasta encontrar un desvío a la derecha, cerrado por una barrera que conduce a lo alto del Manzanares, pero que tras muchas revueltas va a terminar en "Canto Cochinos". Seguimos nuestra ruta hacia el Sur, acompañados por las marcas de la ruta, y cruzándonos otras 5 veces con la misma carretera. Antes de llegar al portón de control del parque, paramos para tomar nuestro descanso de las 12 y media (aproximadamente): Fortalecidos por los panchitos, las almendras y avellanas, sin olvidar los higos de Pablo y el buen vino de la bota.

Continuamos nuestro camino. Cruzamos el Portón de Control del parque y, poco después, El Centro de Educación Ambiental. Unos 100 metros más abajo ya se encuentran los primeros chalets (que ya no terminarán hasta Manzanares el Real). Tomamos una calle que sale perpendicularmente a nuestro itinerario anterior. Las marcas del camino nos van conduciendo. Entre calles y chalets, siempre vamos hacia el norte para pasar por delante de la Ermita de Peña Sacra, que estaba cerrada, pero totalmente rodeada de chalets. Recuerdo cuando no hace mucho, la ermita estaba totalmente aislada en la parte alta del montículo.
 Tras pasar la ermita, siguiendo las marcas de la ruta, vamos descendiendo hacia el Manzanares, que cruzamos por un puente. Ya, a menos de un Km., tenemos los coches en el que iremos a Manzanares El Real, a comer en el restaurante en el que hemos estado otras veces. ¡Que nos aproveche!                           


Fernando



jueves, 31 de enero de 2013

Senda de los Alevines. Cercedilla


La excursión elegida  esta semana fue la 343 de la lista de excursiones propuestas en la página de Andrés Campos. Los días anteriores había nevado y llovido por la sierra y nuestro objetivo estaba cerca de los 2000 m. por lo que no sabíamos cuanta nieve encontraríamos.
No encontramos a las 11:15 en el parking de Casa Cirilo en las Dehesas de Cercedilla siete marchosos (Chicho, Jero, JG, JL,JP, Miguel y Miguel Angel) y nuestra mascota habitual Neska.
La marcha tenía muchas opciones y lo único que estaba claro era llegar a la Senda de los Alevines porque al estar incluida en el nombre parecía obligatorio. La principal incógnita era la nieve que encontraríamos.


Salimos del Parking hacia el Puente de los Descalzos, allí tiramos por la senda Agroman, luego seguimos una senda que subía señalada con puntos naranjas y llegamos al GR10 y los miradores (Rosales y Aleixandre). Hasta aquí la nieve aunque era abundante no constituyó problema. 

La idea era seguir a partir de aquí la mencionada senda de los Alevines pero aparentemente solo existe en los mapas. La que sí existe es la PR_7 señalada con puntos amarillos y que subía hacia la llanura de Majalasna. Aquí la nieve era abundante y blanda con lo que la subida se hacía penosa.

Antes de llegar a la Pradera de Majalasna encontramos unas rocas donde se procedió a la evaluación de la situación:

Estábamos a 1.860 m. prácticamente en el punto más alto de nuestro recorrido y se planteaban dos alternativas: Seguir hacia Collado Ventoso o comer y volver. Optamos por comer allí todos juntos y luego 3 (Jero, JP y Miguel) fueron al collado y cuatro (Chicho, JG, JL y Miguel Angel) volvimos por donde habíamos subido.

 Al llegar a la pradera de Navarrulaque se produjo una segunda escisión: Chicho y JL se quedaron buscando un Geocache y JL y Miguel Angel siguieron camino. Al final todos llegamos a los coches  pero por tres caminos diferentes: Primeros el grupo JL y Miguel Angel, segundos Jero, JP y Miguel y terceros Chicho, JG y Neska.

Solo hay constancia documental de dos de los tres recorridos que se exponen a continuación.




Perfil Ruta 1


Perfil Ruta 2


Ruta 1

Ruta 2

                                                                             Ruta  3




miércoles, 30 de enero de 2013

El día que acabó la crisis

Cuando termine la recesión habremos perdido 30 años en derechos y salarios
Concha Caballero

Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.
Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.
Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.
Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.
Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.
Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.
Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.
De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

Concha Caballero: Actualmente es profesora de Lengua y Literatura en el IES Rodrigo Caro de Coria del Río. Colabora en diferentes medios de comunicación. En El País publica una columna semanal. Participa en el abierto del programa Hoy por Hoy de la SER así como en el programa de actualidad de Canal Sur Televisión La Tertulia de Buenos días, Andalucía

Pablo

jueves, 17 de enero de 2013

Zarzalejo- Valdemorillo 16-01-2013

Esta ha sido una semana agitada. La cosa parecía fácil al principio, pues era cuestión, cómo todas las semanas, de proponer tres alternativas de marcha y esperar a que eligiera la mayoría la que más gustaba y que se auto propusieran los conductores  y el resto tan contentos y a chupar rueda.

Pero no,  a las pocas horas de lanzar la propuesta recibo una petición razonada de JP en la que propone que se cambien las opciones por otras más suaves en las que puedan participar los artríticos y que permitan terminar en un lugar donde comamos bajo techo- es decir en una tasca- ya que las predicciones meteorológicas amenazan lluvia, pero que no se tome por  otra gastronómica.

Yo me dije, “Pablo mal empezamos” , pero como uno es un chico bien mandado, lanzo  inmediatamente otra propuesta en la cual se contemplaba hacer una marcha suave y comer en Zarzalejo (con logística móvil ), o en Valdemaqueda, o en S. L. del Escorial sin necesidades logísticas. Bueno como somos muy espabilados elegimos la que implicaba logística móvil. Coches en un punto con transbordo de personal y traslado al punto de inicio,  posterior reposición de conductores al final de la jornada vamos una chorrada para nuestras facultades.

 “Pablo esto se va complicando”.

Inmediatamente empecé a recibir sugerencias de lo que se debía hacer, quien debería llevar el coche y a donde si comíamos aquí y o allá  etc… bueno treinta y tantos e-mails en total. Hice oídos sordos u ojos ciegos  y espere hasta el último momento para dar las instrucciones de logística.

“Pablo como salga algo mal te van a pitar los oidos durante dias"

Al final llega el día de nuestra marcha y después de todo este epistolario y antes de salir para la marcha abro el PC y me encuentro todavía con tres e-mails nuevos con dudas sobre donde es el punto de encuentro, donde se come, a qué hora quedamos………, sin comentarios, hay que tener en cuenta que aunque no babeamos, tenemos ya una edad que puede ser que nos patinen las neuronas.

Salimos de la estación de Zarzalejo pertrechados para la lluvia y algunos sin comida, y bajo un calabobos gallego  tomamos la carretera M-533 que cruza la vía del tren y justo al otro lado nos adentramos por la vía pecuaria que sale a la derecha -la colada del Camino de La Crucijada- que así se llama.

Nada más empezar dejamos a mano izquierda la laguna de Castrejón, y entre cotos de caza y dehesas con ganado, repletos de encinas y zarzas, llegamos- sin perdida posible porque no te puedes escapar a no ser que tengas la llave de alguna finca- a la Cañada Real Leonesa donde, bajo una encina, hacemos nuestra parada para la toma de cacahuetes y sobeteo a la bota de Paco.

Después del pequeño descanso seguimos por la cañada real dirección Navalagamella hasta tomar la segunda bifurcación a mano izquierda que también es Cañada Real. Allí nos damos cuenta que nos falta JP, pero como ya nos tiene acostumbrados a sus escapadas y adelantamientos aventureros no le damos mayor importancia.

A la media hora de habernos adentrado por el camino y dejando cada vez más  atrás la Machota Baja recibimos una llamada de JP preguntándonos por nuestra situación. Chicho le indica donde estamos y el camino que tiene que tomar para reunirse con el grupo. Esta llamada nos hace sospechar que nuestro líder carismático, nuestra lucecita del Pardo, nuestro ayatola se ha perdido.

Seguimos adelante por el camino sin desviarnos ni a izquierda ni a derecha y a eso de las dos y cuarto alcanzamos Valdemorillo, un poco mojados pero contentos de haber conseguido la meta que nos habíamos marcado.
Elegimos para comer el Mesón de Asturcon ya que el día no está para comer al aire libre, tal y como habíamos previsto.

Durante la comida, muy bien atendidos por dos amables señoritas, entre cocidos, pistos,  espaguetis, calamares, regado todo con un rioja joven y Casera a petición de Paco y algún que otro comentario friki sobre la esbeltez de nuestras  camareras confirmamos que JP hoy se ha desorientado  y llegara una hora tarde a comer, ¿otra consecuencia de la edad o de la situación global de los mercados?

Este retraso sirve para que algunos marchosos se echen una cabezada hasta que nuestro compañero recién llegado  termine su comida.

Mientras esperamos que nos recojan nuestros conductores, el mas veterano de los marchosos nos invita a unos chupitos que después del tripeo nos viene estupendamente.

Bueno a las 17h. más o menos se acaba nuestra aventura sin más incidencias que un par de mochilas que casi se van, con eso de la logística móvil, en otros coches que no le corresponden y algún bastón olvidado.

Cuando yo voy a montarme en el coche de Manolo para volver a Madrid,  llega Sor Maria y me despierta de mi cotidiana siesta en el salón de TV de la residencia para informarme que van a servir la merienda.

Pablo