miércoles, 24 de febrero de 2016

Ojo del Fraile 24 Febrero 2016

Ojo del Fraile



Esta vez la propuesta de ir a conocer el Ojo del Fraile fue aceptada en la votación de elección de excursion
Asistimos siete: Chicho, Jose Luis, Paco, Juan Angel, Miguel Angel, Jero y Jesus García. Era un día gris de invierno pero no hacía demasiado. Iniciamos el recorrido en el Complejo de la Isla de Taray, en la actualidad dedicada a residencia de mayores. Seguimos el recorrido previsto por caminos de acceso de las fincas y plantaciones. La primera  que vimos era una plantación de ajos, bastante y grande y muy verde.  Recorrimos zonas de olivares de grandes troncos retorcidos, mucho llenos de aceitunas negras. Pasamos por  palomar abandonado, pero bien conservado (excepto que no tenia tejado) y con capacidad para centenares de palomas, pero vacío. 






El camino era una pista ancha, algunas veces transitada por tractores. 


Al cabo de unos 6 Km de recorrido llegamos a la zona del Ojo del Fraile, dominada por una roca vertical que debía de ser el Fraile. Nos dispersamos por la ladera de la montaña, bastante empinada y difícil de andar por ella. La búsqueda era complicada porque tampoco sabíamos exactamente lo que buscábamos y el terreno era muy abrupto. Iniciamos el regreso algo desilusionados cuando le vimos. Un agujero, redondo como un ojo, a media ladera en la cara norte con otro agujero en la cara oeste. Desde abajo no parecía que los agujeros tuviesen acceso fácil y nadie se animó a comprobarlo.



Plátano de la residencia de la Isla Toray


Camino de regreso paramos a comer en un olivar de centenarios olivos y con plantas de ajo naciendo silvestres. Las laderas del monte estaban llenas de espartales muy abundantes por la zona. El regreso fue por el mismo camino de la ida y al llegar a la Isla de Toray, Paco nos invitó para celebrar su "biabuelidad" en la cafetería de la residencia a cafés y copas. Vimos algo de este curioso lugar, que fue central eléctrica que daba luz a Morata, papelera y finalmente Residencia de Mayores. En el patio había un esplendido plátano de indias de más de 200 años y considerado como árbol singular. Alguien sugirió que podíamos reservar algunas plazas, pero la cosa no pasó de ahí.



Sin más regresamos a Madrid por el camino Perales y A3.
El cronista de turno

Jesús García
Recorrido
Perfil

jueves, 18 de febrero de 2016

GARGANTA DE LOS MONTES - PUERTO DEL MEDIO CELEMIN 17-02-2016




DE GARGANTA DE LOS MONTES A PUERTO DEL MEDIO CELEMÍN 17-02-2016
 

 


Al final solamente fuimos 5 los marchosos dispuestos a hacer la marcha elegida: Garganta de los Montes al Puerto del Medio Celemín.  Esta marcha tenía el aliciente de no haberse hecho nunca y podría servir de base para otras por la zona.

Juan Ángel acudió a casa de José Luis y en un solo coche, fuimos al pueblo de Garganta de los Montes. Íbamos sin saber que nos encontraríamos porque había nevado el día de antes y por la tarde se esperaban nevadas (de hecho vimos máquinas echando sal en La A-1).

Sin embargo en Garganta, a 1100 metros y 2 bajo cero, hacía sol, no hacía viento y comenzamos la marcha con muy buenos augurios que se cumplieron. La marcha comienza siguiendo la calle de las tres cruces en una empinada cuesta y sigue por un ancho camino bastante llano en su inicio llamado “Camino de la Mina”, que en esa parte llana también se llama “Camino del Valle del Lozoya”. Vimos un área recreativa y un helipuerto al comienzo. En una bifurcación (por donde se vuelve) hay que irse a la derecha siguiendo el “Camino de la Mina” en vez de seguir hacia El Cuadron. Este camino, hay que continuarlo según el track  en un punto en que se convierte en senda y pica bastante hacia arriba hasta que se une al PR48, (si se sigue por el camino ancho se da una vuelta muy grande para ir al mismo sitio). El Pr 48 se sigue un poco hasta que se alcanza una especie de collado llamado “Rasa de Matalapeña”. Allí dejamos el PR48 y por una senda de ganado que no está en el mapa, llena de barro, muy empinada pero afortunadamente con el barro helado, anduvimos hasta que la senda se abrió algo y se hizo menos pendiente y a  orillas de un abrevadero tomamos los panchitos. Por cierto, el desagüe del abrevadero estaba obstruido por las algas y lo desatascamos.
 Seguimos bajando hasta que nos encontramos varias vallas que nos separaban de la Cañada Real Segoviana y de unos empleados de una empresa concesionaria que se dedica a quemar restos de la poda. Siguiendo exactamente el track , desanudamos hasta 3 cuerdas que cerraban sendas puertas y pasando incluso por un pasillo para ganado accedimos al GR-10. Ya por la Cañada ascendimos hasta el viejo puerto del Medio Celemín, en el que como especie de peaje había que pagar medio celemín por cada fanega de cereal que se transportase, o lo que es lo mismo: en torno al cinco por ciento de la mercancía con la que se pretendía comerciar.  
Antigua Carcel
Esta Cañada Real Segoviana ó Gr-10 va del Cuadrón a Bustarviejo y debía ser una importante vía de comunicación.

Volvimos sobre nuestros pasos, bajando sin dejar la Cañada y en la parte más baja, cerca del túnel por donde sale el tren de Burgos (túnel que comienza en Garganta de los Montes) estaban las ruinas de una antigua cárcel donde los presos redimían penas con el trabajo de construir la vía del nuevo ferrocarril de Burgos.

José Luis estaba cansado y decidió comer allí, yo me quedé con él y los otros 3 marchosos siguieron adelante pues no querían subir después de comer. Efectivamente, desde el túnel hay una continua sucesión de subidas que parecen no terminar, hasta que se deja la Cañada para tomar a la izquierda el camino de Lozoyuela que nos lleva de vuelta a Garganta. Antes de comenzar estas subidas hubo que atravesar un rebaño de ovejas custodiado por feroces mastines que nos amenazaban con sus ladridos, aunque con gran temple y serenidad logramos pasar de largo. Ya en el camino de Lozoyuela, cerca de donde comienza la subida al Pico del Cuadron, vimos a los otros 3 marchosos que estaban terminando de comer, todavía pudimos compartir el aguardiente y chocolates. Simplemente quedaba dejarnos caer hasta los coches, pero antes de volver,  tomamos un café en el único bar que encontramos  abierto(parece una letra de Sabina).  Al final fueron 14,5 Km en una marcha asequible pero con mucho tobogán y se hizo a un ritmo normal sin excesivas paradas ni interrupciones.
No tenía pinta de cumplirse la amenaza de nevar por la tarde, pero en la sierra nunca se sabe.

M.A

 




jueves, 11 de febrero de 2016

LA JAROSA, 10 DE FEBRERO DE 2016

El día 10 de febrero nos reunimos en el embalse de la Jarosa MA, Paco, Jero, Chicho, JL, JS y Miguel. El día se presentaba bastante feo. El cielo, muy nublado, amenazaba lluvia y hacía mucho viento, pero como la temperatura era muy agradable y el grupo es muy marchoso, iniciamos la marcha por la carretera que bordea el embalse que en estas fechas estaba muy bajo.


Tras unos kilómetros  por el asfalto se inició una discusión sobre si la marcha del 2008 o la del 2013, si subíamos por un sendero o por el siguiente, que si el track o la track, etc. Como somos de consensos, en seguida llegamos a un pacto que a todos les pareció bien y tiramos por el segundo sendero a la derecha aunque luego más adelante giraba bruscamente a la izquierda.
Siempre amenazando lluvia y con viento fuerte,  caminamos entre pinos (nos llamó mucho la atención la cantidad de nidos de  procesionaria que tenían los árboles)  y llegados a un punto, algunos decidimos seguir por una senda bastante escarpada que corría paralela al arroyo y otros siguieron por el camino forestal que parecía más cómodo para la lumbalgia de JL.

 Nos encontramos más arriba y allí, en un recodo del camino, tomamos los panchitos y el vino de Paco que estaba muy bueno. Creo que en este momento comenzó a manifestarse  su obsesión  por fotografiar piedras (grandes)  que ya no le abandonó en toda la marcha y que  llegó a preocuparnos un poco.


Encontramos a un numeroso grupo de excursionistas, todos hombres menos ¡¡una mujer!! Y resultó que Paco conocía a uno de ellos y se entretuvieron hablando bastante rato.
Llegados al punto más alto, encontramos un sitio entre rocas muy apropiado para comer.  Nos cayeron algunas gotas, pero no llegó a llover y pudimos disfrutar de la comida y de  una vista muy bonita con el Yelmo a lo lejos.

Como nos quedábamos fríos no nos detuvimos mucho en la sobremesa y de nuevo al bajar, nos dividimos en dos; unos por la pista y otros por senderos.

En la bajada vimos bastantes hileras de procesionaria y también nos volvió a llamar la atención la gran cantidad de muérdago que tenían los pinos. Quizá por eso hay tantos árboles que se mueren.

Llegamos por fin al embalse donde había algunos pescadores y después a los coches donde los primeros que llegaron llevaban por lo menos media hora esperando. Unos se fueron a Madrid y dos nos fuimos a Guadarrama a tomar un café.
Y así hasta la próxima.







JL y Miguel Angel

JL y Miguel Angel





Miguel

miércoles, 3 de febrero de 2016

Puentes del Canencia al Lozoya MARCHA GASTRONOMICA 3 DE FEBRERO


Quedamos 8 marchosos para hacer una astronómica por los puentes del arroyo Canencia antes de juntarse al Lozoya y comer en un restaurante de la zona.A las 11:30h salimos de la plaza principal cerca de la Iglesia de Canencia



Acudieron a la cita Manolo, Pablo, Paco, Juan , Miguen Angel, Miguel, Jero y el cronista JL. Chicho se excuso con un flemón, Fernando fue con un amigo a un recorrido cultural JP no le tocaba, JC estaba descansando y JS no respondió a la llamada.

Salimos de Canencia después de constatar que el restaurante el Colorin solo abre los fines de semana, por lo que quedamos ir a comer al restaurante El Cruce que resulto ser muy bueno.

Enfilamos el Norte por el camino del Cementerio hasta el puente medieval Puente Canto restaurado y en perfecto estado. A la izquierda seguimos por el camino de Lozoya a Canencia.


Seguimos en camino entre muros que nos separaban de las parcelas de ganado vacuno, caballos y borricos. 




Nos tomamos las almendras, nueces, panchitos en area recreativa sentados en bancos de las mesas de madera. 



El dia era explendido y el sol lucia con ganas por lo que la ropa empezaba a estorbar. Dimos unos buenos tientos a la bota de Paco y giramos a la derecha para bajar al arroyo Canencia. Seguimos a la vereda del rio hasta llegar a la desembocadura del Canencia en el Lozoya. El puente Matafrailes.
Ascendimos de nuevo y dimos media vuelta para retornar ala camino de ida y volver al pueblo de Canencia.


 


Llegamos a las dos y en coche nos fuimos al Restaurante el Cruce donde nos esperaba Pablo.
Este itinerario coincide con un tramo de la Ruta de A. Campos 025.


Una comida agradable comentando la difícil tarea encomendada por el rey a Pedro Sánchez de cuadrar el circulo en un mes.




A las 16:30 con el objetivo cumplido nos despedimos hasta el próximo miércoles. Saludos JL:



jueves, 28 de enero de 2016

Senda de los Alevines

Sobre las 11 nos encontramos en el aparcamiento de Casa Cirilo los siete marchosos JG, Chicho, Jero, M.Angel, Miguel, Paco y JP, que éramos  los que finalmente nos decidimos a subir al Collado Ventoso por la Senda de los Alevines,
así llamada porque los que fundaron la conocida sociedad de montaña Peñalara y el refugio dedicaron a los jóvenes de ellos esa bella y difícil senda pero hermosa que corre desde la pradera de Majalasna a la del collado Ventoso por la escarpada ladera occidental del sexto de los Siete Picos, serpenteando entre viejos pinos y grandes bolos graníticos.
Nota del autor: como se ve me reafirmo en lo que dije de que el pico que dejamos a la izquierda en la pradera de Majalasna es el séptimo y el de la derecha el sexto.

El día había salido con mucha niebla y así lo vimos en el acercamiento a Cercedilla y en el propio valle de la Fuenfría, aunque no demasiado espesa o baja de forma que se veía perfectamente el entorno de nuestra andadura. En busca de la senda de los Alevines, nos echamos a andar por detrás de la barrera que corta el tráfico pero en vez de coger la calzada y el puente del Descalzo, ambos de origen romano aunque totalmente reconstruidos por Felipe V, cogimos la pista que ya empieza subir hacia la ladera norte en busca de un sendero que nos llevará a la carretera de la República  y en 20 minutos más  cerca ya de la curva de los miradores.

Allí tomamos  los panchitos y tuvimos una estupenda y soleada charla  pues la niebla había despejado pudimos disfrutar de vistas. Coincidimos en los miradores con un grupo de al menos 25 o 30 senderistas de aspecto jubilado con mujeres  con los que Chicho empezó una charla en la que trataba de justificar que nosotros no las tuviéramos, poniéndonos de “raritos. Este tema no creo que seamos capaces de resolverlo nunca.

Nos pusimos en marcha de nuevo avanzando hacia la pradera de Navarrulaque, aunque algunos se entretuvieron en el reloj  de sol de C.J. Cela. Desde esta luminosa pradera asciende, por lo más alto del monte, una senda marcada con trazos de pintura blanca y amarilla que nos va a pedir el primer gran esfuerzo pero que todos cumplimos y al cabo de 30 minutos llegamos a la pradera de Majalasna, que estaba hermosa como siempre aunque esta vez no tenía en sus alfombras ni una pizca de nieve, rodeada de pinos repeinados por el viento norte o sea doblados algunos en esa mil curvas que se ven obligados a hacer.
Dejando a la izquierda el mogote granítico de Majalasna, que es el último y más bajo (1.933 metros) de Siete Picos, cruzamos la pradera ya con una niebla que empezaba de nuevo a cubrirnos y sin perder de vista los círculos amarillos, bordearemos el segundo pico por la senda de los Alevines, tan sinuosa y difícil que obliga a esfuerzos ya al límite.

Así llegamos sobre las 14,30h a la fuente de los Alevines y, acto seguido, nos dispusimos a comer dentro de una espesa niebla que mojaba todo y que no permitía ver a más de 10ms. Hicimos de ese momento de la comida el mejor ambiente posible dado el  de charla, comida y bebida que estupendamente compartimos  el vino de Paco, de Miguel su café, de M.A sus pastas y aguardiente, de Jero su turrón, de JG su tortilla, de Chicho su lacón y yo les jaleaba. A las 15,30 empezamos a bajar por la senda del Cº. Schmit porque allí hacía frío, así que en poco tiempo llegamos a la Cª de la Republica y después de  algo más de media hora más llegamos a la calzada romana y al parking sobre la 17hs.


Algunos nos quedamos a tomar un café u otras cosas y charlar con la barman de Casa Cirilo (bueno Paco se enrolló). Después a casita y finalizar una jornada estupenda

JP




Fotos de 2013: