jueves, 10 de marzo de 2022
Chorros del Manzanares y Charca Verde 9 de marzo 2022
lunes, 7 de marzo de 2022
ALAMEDA DEL VALLE - MAJADA DEL COJO 02-03-2022
ALAMEDA DEL VALLE A REFUGIO MAJADA DEL COJO (CIRCULAR) 02-03-2022
En esta ocasión la marcha seleccionada ha estado localizada en el Valle del Lozoya, en el pueblo de Alameda del Valle, para caminar hasta el Refugio del Cojo. Nuestro punto de encuentro fue en el parking de parque Alameda. Participamos siete marchosos, Juan Ángel, Miguel Ángel Lázaro, Wolfgang, Jerónimo, Miguel Ángel, Paco y José Manuel. Comenzamos puntualmente, poco antes de las 11:00. Era un día soleado, con algo de viento y nubes al fondo, en Peñalara y la sierra de Guadarrama.
Pasamos el puente sobre el rio Lozoya y atravesamos la pradera para ascender
lentamente hacía el Refugio.
Es una ruta que discurre por el PR-M12, un camino transitable (para uso ganadero), muy aérea y con grandes vistas del Valle del Lozoya, sus pueblos y montañas.
El roble y los pastizales están presente a lo largo de toda la ruta. Al fondo, Peñalara, cubierto por una nevada reciente. El viento (sin ser molesto) y el sol nos acompañan durante la subida. Estamos a principios de marzo y la primavera se siente ya, ha sido un invierno muy cálido y poco lluvioso. El grupo, aunque se va estirando, permanece bastante compacto, permitiendo agruparse periódicamente. El perfil de la ruta con subida lenta y constante permite que todos disfrutemos los 500 metros de desnivel. Las conversaciones sobre viajes, actualidad, discurren plácidamente.
Después de 5 Km, a las 12,25 hicimos una parada para reponer fuerzas y
degustamos y compartimos algún tentempié y de la bota (esta vez Paco la había
surtido con vino joven de Cariñena). Las vistas del valle y de Peñalara eran
asombrosas.
El robledal, a medida que ascendemos, en el último tramo ha dado paso al pinar.
Sobre las 14,00 horas llegamos al Refugio Majada del Cojo (1.623m), que estaba cerrado y perfectamente conservado. Nos hacemos las fotos de testimonio, disfrutamos de las grandiosas vistas del valle y el Peñalara y nos disponemos para bajar por el camino que va hacía la ermita.
Ya, en la bajada, nos encontramos una primera fuente, recién reformada, para uso ganadero, estaba llena y el agua fluía.
Cerca de la Ermita de Santa Ana, nos encontramos otra fuente, también en perfecto estado y con el agua fluyendo. Aprovechamos para agruparnos, beber y reponer las cantimploras antes de comer.
A las 14,30 alcanzamos la Ermita (siglo XVIII) y aprovechamos para comer, en las mesas dispuestas en la pradera o a resguardo, en la ermita. Las vistas eran amplias y espectaculares. El cielo se había cubierto de nubes y continuaba el viento. Hubo que abrigarse. Disfrutamos y compartimos las viandas acompañadas con el porrón de vino. A los postres, después del café, té, chocolates y licores, M.A. Lázaro nos obsequió con unas deliciosas rosquillas. Hacía fresco y reanudamos la marcha.
La Ermita de Santa Ana está construida en mampostería sin enfoscar y bien conservada.
Al reemprender la marcha nos encontramos con una manada de caballos sueltos,
pastando en las praderas.
Durante toda la marcha no nos hemos cruzado ni encontrado con ningún grupo o persona. De esta ruta, se comenta echar en falta algún tramo que discurriese por senderos.
Dos kilómetros y medio después atravesamos el puente sobre el rio Lozoya y alcanzamos el parking donde nos esperan los vehículos y la ropa de recambio. Wolfang ha cumplido años y nos propone ir un bar en Alameda donde poder tomar algo y celebrarlo. En Alameda del Valle está todo cerrado y vamos hacía Lozoya a Casa Fernando, donde brindamos con cafés, cervezas y vinos a la salud de Wolfang.
domingo, 27 de febrero de 2022
PEÑA de la CABRA y PEÑA del AGUILA 23-02-2022
Excursión a
Peña de la Cabra y Peña del Águila
23/02/2022
Al proponer esta salida, no caí en la cuenta de que estaba a 100 km de mi domicilio y los últimos 20 por carretera un poco estrecha; así que tardé casi dos horas, con los tres atascos que pillé, hasta llegar al puerto de La Puebla, donde ya me esperaban todos mis compañeros, menos W. Nos hemos juntado seis marchosos, José Luis, Miguel Ángel, Jero, Juan Ángel, Wolfgang y yo, Paco, el de la bota de vino y el que suscribe. Desde aquí, las vistas son ya espectaculares, una vertiente da a la sierra de Guadarrama y la otra hacia el valle de Puebla de la Sierra.
Iniciamos la marchita bajando por donde hemos subido con los coches y en seguida nos aparece a la izquierda un camino (el camino de Lonchares) que recorre toda la ladera oeste de la Sierra del Rincón; a casi dos km de seguir esta pista forestal, la abandonamos y tomamos el desvío de la derecha ascendiendo hasta llegar a La Tiesa donde nos solazamos con las vistas que nos ofrece.
Desde aquí nos dirigimos al alto de Las Rozas. Unos llegan hasta arriba, otros nos quedamos al pie del mismo y allí hacemos un alto para tomar los “panchitos” y arrearnos unos latigazos de vino con la bota que hoy la he llenado de Somontano.
A nuestra espalda, aparece Peñalacabra, que es el siguiente objetivo y pensamos que es mejor llegar a ella por la cuerda que divisamos a su izquierda en lugar de bajar hasta el valle (bajada muy empinada y dura, sin camino, así, a zurrumbullón) para luego subir con una pendiente muy fuerte hasta la base de la cima.
Pues no sé cómo nos apañamos, pero casi sin darnos cuenta, nos encontramos bajando hacia una pista (que se divisaba en el fondo del valle) por torrenteras, piedras deslizantes, desniveles salvados arrastrando el culo por las rocas, ramas de arbustos que te impiden el paso y un largo etcétera. Al final, arribamos todos a la pista forestal y la seguimos durante un largo trecho, hasta que, al divisar la loma de la cuerda nos salimos de la pista y subimos por un senderito hasta ella. Yo, como siempre, iba el último, pues me estoy dando cuenta últimamente que este tipo de esfuerzos no le sienta muy bien a mi cuerpo. Menos mal que me acompañaba a poca distancia W y que en el desvío hacia la loma, saliendo de la pista, nos esperaba Miguel Ángel.
Bueno, pues desde aquí ya sólo resta seguir las ondulaciones de la cuerda (un sube y baja un poco rompe piernas) hasta la base de Peñalacabra y atacarla dando un rodeo por detrás.
Cuando llegamos a la base, José Luis y yo decidimos quedarnos allí a descansar y esperar a los demás para luego almorzar. El paisaje es espectacular, sobre todo las afloraciones rocosas que emergen de la tierra como manojos de lanzas inclinadas, me dan la impresión de que son rocas bellamente agresivas. No entiendo de piedras, y no sé si son gneis, granito, pizarra o qué sé yo, pero las contemplo con un disfrute especial. Me acomodo y me acoplo como puedo entre ellas para descansar hasta que vuelvan los cuatro héroes que se han ido a conquistar Peñalacabra.
Al juntarnos todos, almorzamos como de costumbre en el mejor restaurante, que es la sierra con su aire, su sol, sus vistas y nuestro condumio. Comentamos la actualidad un poco pues en Ucrania parece que se va a liar gorda, por un lado Rusia con su nuevo zar, Putin, y por otro la OTAN con sus historias. Otra noticia es la descomposición del PP, la lucha a muerte entre Casado y Ayuso y el ascenso de Feijoo.
Juan Ángel se va antes porque tiene que ir a ver una obra de teatro con sus dos hijas y nos sugiere que volvamos por unos cerros donde se divisan antenas o algo así. Le hacemos caso por no volver por el mismo camino y así, de postre, nos metimos dos subidas y bajadas que ya no se nos hicieron tan duras, llegando a los coches y despidiéndonos hasta el miércoles próximo. Es una delicia salir al campo entre semana.
Paco.