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domingo, 6 de febrero de 2011

02/02/11 Ermita de la piedad

 
 

Esta vez sólo nos hemos juntado cinco para hacer la excursión: MAN, PAB, PAC, JL y MA. El día es espléndido y apetece internarse en el campo. Intentamos salir de Torrelaguna por el arroyo Matachivos pero resulta que está canalizado, no lleva agua, y  no sabemos cuál es la margen derecha ni la izquierda y, además, no hay pasadera de cemento ni pista de tierra que vaya a la loma inmediata, como dice AC. En su lugar hay una urbanización que cubre toda la loma y las inmediatas, así que empezamos a ascender por una calle que se llama "Las Lomillas", pero Pablo nos hace ver una pista paralela a la calle fuera de la urbanización que es la que debíamos haber seguido pero no lo hicimos así. Desde arriba de la loma divisamos el pueblo y su iglesia y comenzamos a ver detrás la sierra de la Cabrera y, más atrás, otras sierras nevadas.
      Bueno, las botas se nos van llenando de barro y cogemos rumbo sureste hacia otras lomas que se divisan a lo lejos. Cuando llevamos una media hora andando, descubrimos un edificio a la izquierda en lontananza, que creíamos sería la ermita. Nos calamos los prismáticos y dice el "listo" de Paco que si aquello es ermita que venga el ermitaño y lo vea pues no tiene ni cruz ni campanario y Pablo, que es más listo apunta que es una casa abandonada pues no tiene paredes en la parte de arriba, que está como hueca: ya veremos.
      Continuamos hacia el sureste entre barro, charcas , barbechos y sembrados hasta llegar a un olivar encima de una loma; lo bordeamos tirando a la derecha y luego a la izquierda, metiéndonos en los dominios de una casa de campo particular con piscina y todo. Detrás de esta casa y vallada con una malla metálica que impide el acceso, se encuentra la famosa ermita de La Piedad. Creo que se impide el paso por peligro de derrumbe. Hay dos letreros, uno de propiedad privada y otro con el nombre de la ermita.
      Parada, cacahuetes, fotos, charleta en la que estuvimos arreglando el mundo, lo de Túnez y Egipto ya lo tenemos solucionado. Después de arrearnos unos buenos latigazos de la bota de Paco, nos ponemos en camino otra vez cogiendo a la izquierda un camino que va por detrás de la ermita y donde aparecen las ruinas de una pontezuela del canal de Cabarrús. Alcanzamos la casa de Jovellanos (está grabado en el dintel de piedra) y, al acercarse Miguel Ángel y Paco, una liebre salió corriendo hacia la loma cercana perdiéndose entre los matorrales. Llegamos a la Casa de Oficios, que tiene prohibido el paso pero nos animamos y empezamos a entrar. Sólo andar unos 100 metros y un perraco como un oso apareció ladrando en medio de la calzada que conducía a la entrada del edificio; queríamos llegar por lo menos hasta unas tinajas que bordeaban el camino, pero lo dejamos para otro día; así es que nos volvimos despacito, sin correr, no vaya a ser que este perraco se nos eche encima.
       Ahora vemos ya muy cerca la casa que Pablo decía abandonada, pero de eso nada. Al acercarnos había un individuo joven, con barba, con un parapente rojo. Se tiró, el tío, no se elevó mucho, casi nos da con los pies en la cabeza y aterrizó unos 50 metros más abajo. La casa estaba habitada pero parecía como un centro de alguna asociación, pues había banderitas para indicar el sentido del viento.
      Rebasamos la casa y nos subimos a una lomilla donde hicimos parada y fonda, sobre un montoncillo de piedras y una pequeña praderita. La vista, sensacional, 360 grados de paisaje con un fondo de montañas, algunas de ellas con nieve. Después de comer se levantó un viento desagradable y frío que nos obligó a interrumpir la tertulia que teníamos acerca de la corrupción, los nietos, etc. Regresamos por una senda que nos llevó en un pispás a Torrelaguna donde hicimos nuestra entrada triunfal por la ermita de La Soledad, a escasos 100 metros de los coches. Nos hemos ahorrado por lo menos tres kilómetros, como así lo confirma el GPS de JL que marca 12 km y pico.

domingo, 4 de mayo de 2014

Ermita de La Piedad, ruta 129, 30 de abril del 2014


EXCURSIÓN, RUTA, 129, DESDE TORELAGUNA A LA “ERMITA DE LA PIEDAD”, TORREMOCHA DEL JARAMA Y TORRELAGUNA




ASISTENTES: (Por orden alfabético de apellidos) Pablo Corrales, Jesús García Carcedo, José Angel Pérez Villar, Juan Angel Romero, José Luis Sanchez Benito y por último , el que suscribe, Fernando Aguilar.
Hora y Punto de Encuentrto: 11 de la mañana Junto al camino del Arroyo de “Matachivos”, en Torrelaguna
 Hacia las 11´15 de la mañana iniciamos el recorrido. Este, en teoría es casi un triángulo equilátero; con dos vértices casi en el mismo paralelo y, el tercero hacia el sur. Cada lado del triángulo tiene una longitud aproximada de 5 Km. Digo casi, pues decidimos hacer el itinerario exclusivamente por caminos que no pisen las tierras roturadas o sembradas. Estas se dedican, casi en exclusiva, al trigo, a la cebada y algo de alfalfa. El itinerario no tiene problemas, ya que todos los sembrados están atravesados por muchas pistas de tierra que sirven de camino a las máquinas y a los campesinos que laboran y cuidan  las tierras, así como para la recogida y transporte de los productos de las siembras. Por otra parte, este  itinerario resulta más grato y cómodo que las monótonas carreteras. En conjunto, el itinerario de la excursión será de unos 16 Km.
El orden del itinerario a seguir es: Desde el punto de salida, en Torrelaguna, nos dirigimos hacia el segundo vértice del triángulo, hacia el sureste, donde se encuentra la Ermita de la Piedad. El día se presenta radiante de luz con un sol muy grato que no molesta.
Al tiempo que avanzamos en el recorrido, podemos observar, además de la propia vegetación, las pistas por las que caminamos, con el color de las tierras y del entorno. Al oeste, percibimos, en primer término el canal para aguas que mandó construir la reina  Isabel II, una gran obra de ingeniería y que todavía está en servicio (que bien conocemos), pues nos lo hemos encontrado y atravesado en diversas ocasiones, en otras excursiones. Más lejos, al oeste, se destacan las cumbres más elevadas de La Pedriza; más próximo, hacia el norte, los riscos de “La Cabrera”, y más al fondo hacia el oeste, las crestas más altas de Navacerrada y de La Cuerda Larga.
En poco tiempo, en una hora y media, desde la partida, con muchos giros a izquierda y a derecha, llegamos a la “Ermita de la Piedad”, muy bella construcción en piedra, bien conservada y de buen tamaño, posiblemente del siglo XVII. Lástima que estuviera rodeada de una alambrada, así, solo era visible por fuera.
En este bello entorno paramos para degustar nuestros panchitos y comer nuestros buenos bocatas con vino tinto.
Entre bocado y bocado nuestra vista se perdía por el norte y noroeste próximos. Hacia allá, se divisaba a unos 10 o 15 Kilómetros las sierras de “La Cabra” y “El Porrejón”, así como otros, también destacados, cuyos nombres no recuerdo.
Pero lo que más me ha satisfecho ha sido descubrir, tras las montañas anteriores, el “Pico de Ocejón”, que se vislumbraba hacia el NO, muy por detrás de las montañas anteriores, a no menos de 40 Km de donde nos encontrábamos. (Me permito remarcar las profundas sensaciones que percibí al descubrirlo, pues hace ya más de 40 años que lo subí por primera vez en solitario, tras acercarme al pueblo de Majalrayo; y que uno o dos años después lo volví a subir, ya acompañado por un estimado amigo. (Estas pequeñas aventuras, a mi edad, no puedo, sino, rememorarlas).
Tras estos ensueños, continuo narrando nuestra excursión, no sin antes remarcar el maravilloso tiempo que hemos tenido, sin fríos, lluvias o calor.
Ahora iniciamos la segunda etapa de nuestra excursión, orientándonos hacia el noreste (para recorrer el segundo lado del triángulo imaginario de nuestra ruta.
El entorno no varía, pero al poco de su inicio, nos topamos con una carretera y en ella una construcción de buen tamaño, con verjas de entrada. Se trata de la “Casa de los Oficios”, que se comunica por carretera con Torrelaguna, con Torremocha del Jarama, y con otras localidades del entorno. Se trata de una institución muy importante, ya que en sus instalaciones se han formado muchos jóvenes, de toda la comarca, durante generaciones.
Seguimos por los caminos, entre los sembrados hacia “Torremocha del Campo”, nuestra segunda etapa de la excursión. El entorno de sembrados y del horizonte no varía: subiendo y bajando, tramo a tramo, alcanzamos en poco más de una hora esta meta, que nos parece una agradable localidad, hacia las dos y pico de la tarde. Sin entrar en el pueblo, lo vamos bordeando por el sur, hasta encontrar una zona acondicionada para familias y niños, con mesas y asientos, y con muy distintos aparatos de gimnasia deportiva. Este pequeño y sombreado parque se encuentra junto al cementerio del pueblo. Pero no importa: está limpio y es grato, y con mesas. Y ya es hora de comer.
Tras el grato y nutritivo descanso, continuamos, poco más tarde, para cubrir el tercer lado de nuestra “marcha” triangular.
Por supuesto, seguimos nuestra ruta, no por la carretera, que nos llevaría directamente a Torrelaguna. Como somos consumados andarines, seguimos, como anteriormente, las vías comunales entre los sembrados, lo cual es mucho más divertido. ¡Para eso somos jóvenes!
Así, en poco más de una hora, llegamos a Torrelaguna, al lugar donde habíamos dejado los coches por la mañana.
Así, ¡Todos a casita!            


Fernando.