jueves, 13 de junio de 2013

Pto. Morcuera-Asómate de Hoyos-Hoyo Cerrado-Hoya de San Blas-Miraflores

 Fecha: 12/06/2013
           Asistentes: Chicho, JP, Miguel  y yo

         Hoy, como la mayoría de los quejicas por la dureza de las marchas y/o los que siempre están apurados de tiempo por sus múltiples compromisos no venian, cuatro valientes aprovechamos la oportunidad  para hacer una marcha diferente y algo dura: subir desde el puerto de la Morcuera por el PR-11 hasta Asómate de Hoyos para allá tomar el PR-2 que baja a la Pedriza pasando por las Torres, abandonándolo para bajar al Hoyo Cerrado, continuar bajando hasta la Hoya de San Blas, llegando a un camino forestal que nos lleva a la Fuente del Cura en Miraflores.

         Para hacer el recorrido, quedamos a las 10:30 en el aparcamiento de la Fuente del Cura, donde dejamos un coche y en el otro subimos los cuatro al puerto de la Morcuera. Una vez cambiado los zapatos y perfectamente equipados, partimos para nuestra aventura a las 11:15. Por el camino adelantamos  a una pareja de marchosos mayores que nosotros (uno tenía 80 años) y nos cruzamos con una chica que bajaba de la Najarra con dos perros (como no estaba Paco, JP se enrolló con ella). Antes de llegar a Bailanderos nos tomamos los panchitos con una vista maravillosa sobre lo que íbamos a pisar mas tarde, la parte posterior de la Pedriza y la Hoya de San Blas.
         Continuamos por la cuerda y al llegar a la vaguada anterior a Asómate de Hoyos nos dividimos: Chicho y Miguel continuaron haciendo el camino previsto y JP y yo intentamos atajar, cruzando un nevero, pues aun quedan bastante. Viendo que íbamos a perder la comunicación, subí para alcanzar el PR-2 y encontrarme con Chicho y Miguel, cosa que no fue fácil. Una vez reunidos, seguimos aproximadamente el camino previsto, que estaba muy mal señalizado, abandonándolo para bajar directamente a Hoyo Cerrado, donde nos esperaba JP que ya había comido , dejando el queso para tomarlo con el vino, pues aunque echamos de menos a Paco, no al vino. Cuando llegamos Chicho, que resbaló en una piedra y se dio un pequeño corte en la frente, Miguel y yo ya pasada de las 3 y media, nos refrescamos en el arroyo del Mediano, descansamos, comimos con permiso de las mosca, pues había muchas, discutimos el camino a seguir pues teníamos dos opciones. Tomamos la que parecía mejor marcada, pasando por un pinar cuya senda hacia zigzag hasta encontrar el forestal que nos conducirá a Miraflores, en donde el arroyo del Mediano cruza el forestal y donde hay un depósito de agua con una fuente: nos refrescamos y bebimos.
         El forestal iba bajando entre pinos y conforme perdíamos altura nos íbamos metiendo en un robledal precioso, todo verde. Finalmente el foresta subía un poco para bajar a la Fuente del Cura, pasadas las ocho de la tarde, donde volvimos a beber y a descansar un poco. Nos montamos en el coche, subimos al puerto de la Morcuera, dejamos allá a JP y Miguel  y allí termino nuestra aventura.
         Casi todo el tiempo estuvo despejado, con calor y al llegar a la Fuente del Cura nos cayó tres, literalmente, tres gotas.

Jerónimo  Limón





Camino previsto (sin bajar a Hoyo Cerrado)


Camino realizado (bajando a Hoyo Cerrado)


Perfil


jueves, 6 de junio de 2013

Ruta 262 Pinar de la Acebeda

Nos reunimos en el punto de partida de esta excursión, es decir, en el aparcamiento que queda junto a la cola del embalse de Puente Alta (otro que une al nombre el adjetivo en femenino como la Puente Mocha) al final de la carreterilla que menciona Campos. Antes de llegar encontramos algunos coches aparcados de pescadores de caña.
 

Jero, JG, JL, MA, Fernando, Juan Ángel, Pablo y el que suscribe, jefe de turno, ayudado con eficacia por MA, que llevaba la ruta estudiada y grabada en su GPS, hacia las 11.15, con tiempo primaveral, comenzamos a caminar tomando el sendero que queda a la izquierda de donde dejamos los coches. Continuamos por ese sendero entre pinos, robles y zarzas con el río Frío a nuestra derecha hasta alcanzar y rebasar la toma de agua del acueducto de Segovia.

Una hora después paramos a echar un trago de Rioja y reponer fuerzas. Y desde ahí tomamos la pista asfaltada, dejando el río a nuestra derecha hasta que se acabó el asfalto y cruzamos por un vado el citado río. En ese punto iniciamos una suave subida, siempre con el río a nuestra derecha y por su margen izquierda, hasta abandonar el camino y entrar en una zona llana y verde donde encontramos un buen lugar para comer, junto a una encina y con vistas de Segovia.

La nube negra que nos perseguía comenzó a dejar caer agua y granizo, pero afortunadamente fue solo un aviso de lo que vendría después. Comimos sin lluvia pero con un vintecillo fresco; después no hicimos tertulia por la amenaza de tormenta y porque Fernando quiso sacarnos ventaja y marcharse solo. Pronto recogimos y le seguimos hacia el Pinar de la Acebeda, sin conseguir ver los acebos ya que la tormenta se acercaba con truenos y relámpagos. Cruzamos una valla de piedra y caminamos huyendo del agua y los rayos que nos seguían los pasos. Menos mal que hice caso a Jero y me llevé el anorak porque algunos que no lo hicieron se pusieron de agua hasta los huesos.

Llegamos pronto a los coches y los norteños se marcharon a casa, los del sur paramos al final de la carreterilla de entrada al embalse en un hostal a tomar café. El dueño nos dio un folleto con los precios de las habitaciones con baño, bastante asequibles para pasar una noche o un fin de semana o, incluso, para dormir una siesta hasta las nueve. Sospechoso. El restaurante disponía de horno, lo cual parecía indicar que pueden asar cordero y cochinillo. Desde allí, regresamos a Madrid.

martes, 4 de junio de 2013

“El capitalismo es tóxico”

JOHN LANCHESTER | ESCRITOR
Su última novela, ‘Capital’, capta la esencia de la época de los brókers en la City londinense

Hay novelas que captan la esencia de una época. La de los brókers, la del ganar dinero como sea, como “objetivo elevado y noble”; la de la burbuja inmobiliaria en la que comprar una casa y quedarse cruzado de brazos dentro de ella “era como estar en un casino con la garantía de ganar” podría ser perfectamente Capital (Anagrama), la última novela del inglés John Lanchester (Hamburgo, 1962)
 Dice Lanchester que en  otra novela de los años 80 los yuppies estaban obsesionados por las marcas y  “aún hoy así es en la gente de la City londinense” y en esta dice que lo único que ha hecho es “describir lo que ve por la ventana” de su casa en Londres. “Por las mañanas, mis vecinos van a la City a trabajar, la calle se queda desierta y entonces empiezan a llegar sin parar camiones con comida y con objetos para las tiendas”.
Parece un particular friso de la Londres multirracial y opulenta de finales del XX y principios del XXI, un collage que podría cumplimentar los que colegas como Martin Amis o Zadie Smith han hecho también de esa metrópolis. “Curiosamente, los dos se han ido a Nueva York”, ironiza Lanchester. “No, no son arquetipos, espero que el libro, con los años, dé una lectura histórica de un momento de ruptura brutal, de un cambio de mentalidad desde 2008 como nunca antes”. ¿Cuál? “Que no se puede vivir de manera tan inconsciente y que por vez primera no se va prosperar indefinidamente”. El aprendizaje se traducirá, cree, en “una clase alta cada vez más intocable y rica y una clase media que va a quedar muy diezmada; pobres habrá siempre y algunos más”.
De alguna manera, Lanchester, que ha invertido cinco años, desde 2006 a 2011, en la elaboración de la obra, se ha estado preparando para esta ambiciosa novela, con obras suyas anteriores. En Capital no queda claro si lo que ocurre lo genera el propio sistema, como si de un ser vivo se tratara, o en el fondo están los males eternos del ser humano: avaricia, egocentrismo, pulsión sexual… “Es una combinación de ambas cosas pero es evidente que el sistema capitalista hace aflorar determinados sentimientos. Hay una toxicidad del sistema capitalista, es tóxico. La City no era así hace 25 años, basada ahora en esa absurda creencia teológica de un mercado sin regla alguna y que lo que estropee ya lo arreglará él mismo, lo cual es absolutamente falso”.
Tras sus gafas ovaladas y cara y voz bonachonas, Lanchester, hijo de banquero y criado en Calcuta, Rangún, Brunéi y Hong Kong, es duro con la situación que arrancó con Margaret Thatcher y Ronald Reagan —“si se hubiera controlado más al sector financiero el impacto de la crisis habría sido mucho menor”— y cree que “los bancos son zombies: piensan que están vivos igual que antes y siguen ofreciendo créditos y jugando con el sistema. Japón nos demuestra que poner y poner dinero tampoco es la solución”. La estrategia de llevarlo todo hoy al low cost way of live no le parece, piensa, la mejor manera de competir con países como Japón mismo o India.
Capital es un edificio tan rico que deja pinceladas sociológicas de gran interés, como los cambios experimentados en la personalidad inglesa. “La vulgaridad era tabú y los sentimientos tendían a interiorizarse; todo esto el hipercapitalismo lo ha borrado de la gente en apenas 30 años”.
También asoma la aluminosis del racismo: “Londres es distinto del resto del país; es cierto que se ven muchos matrimonios mixtos, pero dependen de quién eres tú y de dónde estás en el escalafón social: cuanto más abajo, más se acusa hoy el racismo en Inglaterra”. Una obsesión personal la refleja el nieto artista amante de las performances. “El arte contemporáneo es, en buena parte, una especie de gran comedia que se toma tan en serio que es un muy lucrativo negocio; el Este de Londres está lleno de artistas y gente del mundo de la publicidad y esas ramas; no puedo evitar hablar de ellos porque me atrae su comicidad”.
Lanchester, hábil narrador, retratista de personajes cuyos pensamientos pueden casi tocarse, ha visto vinculada esta novela a nombres como los de Charles Dickens y Anthony Trollope. “Para Capital pensaba en la novela del XIX porque me parecían que sus técnicas eran muy buenas para poder explicar los cambios en una sociedad; aquella fue una época de cambios mentales más rápidos incluso que los de hoy”, apunta el autor.
Cree que ha usado “el maletín de herramientas” del XIX para “arreglar la realidad” del XXI. “He cogido unas lentes y he ido enfocando los cambios, pero siempre desde el mismo marco. La linealidad narrativa de la historia del XIX la rompo con ese intercalado constante de capítulos de cada personaje”, dice.
Por un lado, defiende que la narrativa del XIX es más libre que la actual. “Hoy hay más trabas al escritor que entonces; después de Henry James, hay más restricciones sobre lo que el narrador puede o no decir, qué puede saber o no de un personaje”; pero también elogia, y mucho, la narrativa televisiva actual: “Ha sabido casar formas narrativas tradicionales del XIX con técnicas modernas para enganchar al espectador. The wire, por ejemplo, es un caso explícito de eso, con absorción de técnicas literarias del XIX y grandes recursos actuales. Es un desafío muy interesante”.

Con un porcentaje calculado de ambas, Lanchester ha escrito Capital, libro peligroso en su calle. “No hay problema, los de la City no leen”.

CARLES GELI  EL PAÍS DOMINGO 2 DE JUNIO 2013
Subido por JP

jueves, 30 de mayo de 2013

El Alcornocal de la Dehesa Vieja 29 mayo 2013


Esta vez la votación de la excursión fue casi unánime : La 138 de AC-El Alcornocal de la Dehesa Vieja.

Nos reunimos en el Berrueco a las 11h Manolo, Juan Angel, Pablo , JP , José Luís y el que escribe. No éramos muchos, y esta vez incluso faltaba la perra Neska , que en el 2008, cuando hicimos por primera vez la excursión, no se dejó convencer por un perro local de que la vida podía ser mucho más agradable si atendía a sus ansias amatorias ( el perro desdeñado se ve en la fotografía del 2008 caminando con JGC por el canal). Pero bueno, aquel 13 de marzo del 2008, ya tan lejano, también había tenido sus sorpresas para Manolo y Chicho, que con la noche ya encima( el sol se ponía a las 19.17 h) aún no conseguían encontrar el camino de vuelta en el GPS que llevaban. Así que con esos recuerdos y con el deseo de volver a realizar el camino de vuelta, pero esta vez sin sobresaltos, nos pusimos en marcha.



Lo primero que llama la atención es lo escarpado y difícil que resulta la excursión si no se encuentra el Canal del Villar, por el que discurre el camino de ida hacia la Atalaya. Tomamos los panchitos en el mismo lugar que en el 2008, en la almenara de Matamulos, y desde allí se puede ver que el arroyo San Vicente discurre unos 40 metros más abajo, y que en el 2008,  JS, Fernando y JP que lo seguían, tuvieron que llegar a la almenara salvando ese fuerte desnivel.


Cinco años, en caminos poco frecuentados y con las frecuentes lluvias de este año, permiten que la vegetación se adueñe de la zona y cambie por completo el aspecto del recorrido. Era una delicia ir caminando por encima del canal y descubrir que todo estaba exuberante : retamas, multitud de flores, jarales, … La excursión estaba resultando muy agradable. Al pasar la almenara de la Dehesa Vieja ya enfilamos hacia el alcornocal que se encuentra cercano y que observamos sin dejar de caminar por el canal. No parecía que tuvieran mucha salud, los ejemplares estaban un poco alicaídos, sus amigas las encinas tenían mejor color y no digamos los robles que presumían con sus llamativas, pero aún jóvenes, hojas verde claro.


Al alejarnos del alcornocal , decidimos no ir a la Atalaya y en su lugar nos descolgamos por un sendero, bien definido en los Topográficos que llevábamos en los GPSs , hacia el arroyo de San Vicente (ver mapa). Al llegar a él, nos detuvimos a comer en una pradera desde la que se podía disfrutar de las vistas de Las Cuchilleras y el cerro Mahillo que dejan pasar a sus pies al arroyo y que son tan espectaculares.



Después de descansar un rato, nos pusimos de nuevo en marcha y esta vez, gracias a los GPSs, y teniendo que caminar por terreno con mucha jara, llegamos a donde en el 2008 (ver mapa, “Paso valla”) Manolo y Chicho quisieron encontrar otro camino de vuelta, que resultó no demasiado fácil para ellos, al no dar con lo que en el mapa se denomina “Camino Drcha” ( apenas a unos 300 m!) y tener que volver al camino de ida, ya cerca de la almenara de los panchitos a la 19.20h cuando se había ocultado el sol, pero ya en  camino conocido(ver recorrido en rojo). Nosotros, esta vez, no tuvimos dificultad para encontrar el punto “Camino Drcha” ( recorrido violeta, y que en 2008 JP y JS encontraron sin GPS) y volver al Berrueco sin problemas, a donde llegamos después de 6.30 h de camino y casi 16 km.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Majada de la Quila. La Pedriza



Ya había propuesto varias veces esta excursión, más que nada por lo exótico del nombre, pero hasta ahora no había conseguido que fuese aceptada.

La Pedriza es un lugar mágico lleno de rocas y riscos y ocultos rincones llenos de belleza y en esta época llena de agua y verdor, pero es también lugar de sendas estrechas y empinadas que hacen que a veces sus caminatas sean duras.

Nos juntamos siete montañeros dispuestos a hacer el recorrido ( Chicho, Juan Angel, Manolo, Miguel, Miguel Angel, Pablo  y Jesus) en Canto Cochino. Llegamos en tres coches, casi simultáneamente. Esta vez no vino Neska, debido a problemas en su pata izquierda.
El parking estaba lleno de autobuses llenos de niños, pero en cuando nos alejamos un poco descubrimos la paz y la tranquilidad de la Pedriza...

Nos calzamos las botas y empezamos a caminar a las 11:15 por la vía principal que sigue el curso del Arroyo de la Dehesilla. Al llegar a su confluencia con el arroyo de La Ventana seguimos el camino que iba primero por la su orilla derecha, luego por la izquierda y finalmente por la derecha. Pasamos por el cruce llamado Cuatro Caminos y enfilamos por la senda Icona que a media ladera va hacia el Collado Cabrón. Tomamos una pequeña desviación y a unos 200 m. apareció la Majada de la Quila. Es una covacha, no demasiado grande que debe su fama a haber sido usada como refugio de unos montañeros de principio del siglo XX. Allí se montaron unos aditamentos de madera que han sido eliminados en pro de un entorno más agreste. La siguiente parada, que en principio no estaba incluida en el itinerario fue El Puente de los Poyos. En realidad no es ningún puente, en el sentido de que no pasa ningún rio por debajo. Es un enorme arco de granito. Cruzar ese arco es subir una una empinada superficie de roca que solo dos (Miguel y Miguel Angel) se animaron a hacerlo. Allí comimos lo que traíamos y descansamos un rato.


El resto del camino fue seguir la Senda Icona hasta El Collado Cabrón y allí bajar por una buena pista hasta el Parking.


Una marcha de unos 14 Km. con 550 m. de desnivel, en un entorno muy bonito y con un día agradable. Yo eché en falta la compañía de mi compañera habitual de estas excursiones, mi perrita Neska, que cuando llegué a casa me estaba esperando en la puerta.
 

Recorrido

Perfil










 



 


Cronista Jesús Garcïa Carcedo

viernes, 10 de mayo de 2013

SENDA REAL DE MANZANARES 08-05-2013

                          SENDA REAL DE MANZANARES -PICO DE ILLESCAS
                                                 08-05-2013
                                         

Quiero decir antes de nada, que es motivo de orgullo y satisfacción que el grupo haya coronado el pico de Illescas por primera vez, no siendo fácil su acceso y disfrutar de una perspectiva de Manzanares y Pedriza que solamente puede tenerse desde allí.

A las 11 de la mañana ya estábamos en el aparcamiento del puente del Batán: Jero,  J.L, J.P, Chicho, Miguel, Manolo, Paco y M.A. Al rato recibimos una llamada de Fernando , que andaba perdido por Villalba y cómo iba a tardar bastante en llegar quedamos en comenzar la marcha y cuando el llegara tomaría el mismo camino por si a la vuelta nos veíamos.

Comenzamos la marcha a buen ritmo, ascendiendo poco a poco por la Senda Real, que es una ancha pista, también usada cómo Camino de Santiago. El tiempo que nos acompañó todo el día fue bastante aceptable, algo de calor , pero soportable. El campo estaba en su mejor momento, las dehesas , típicas de la presierra en todo su verdor y las praderas pletóricas de flores y arbustos en todo su esplendor, margaritas blancas , cantuesos morados , jara blanca, retama amarilla y otras especies con toda la gama de colores.  Renoir se hubiera sentido inspirado para pintar un cuadro.

Al cabo de una hora dejamos la Senda Real y tomamos el camino de la “Suerte del Enebrillo” , llamado así por la cantidad de enebros que lo jalonan. Al cabo de casi un Km, el camino desaparece momentáneamente y arranca otro en un giro a la derecha de casi 180ª. En este punto J.P se despidió del resto y buscó la continuación del camino desaparecido, que lo llevó otra vez a la senda Real. Quedamos para comer en el puente que cruza el embalse.
 Seguimos por el nuevo camino que va paralelo al arroyo “Valdeurraca”, que atraviesa una pradera idílica cómo puede verse en las fotos. Al poco comenzamos a buscar , ya subiendo, una granja abandonada, punto de referencia para comenzar la ascensión. Llegamos a la granja , pisando alfombras de margaritas,  cosa que a mí al menos me hizo mucha ilusión y me remontaba a escenas de la infancia. No quisimos tomar allí los frutos secos, por eso de que con la barriga llena se sube peor. Desde la granja subimos los 200 metros de desnivel, con una pendiente pronunciada , sin caminos, buscando unos hitos que aparecían de vez en cuando. Al final, con bastante esfuerzo, llegamos a la cumbre, cuyas vistas y el hecho de hacerlo por primera vez compensó de sobras la dura subida. Aparte de las cumbres y sierras, Cuerda Larga, La Najarra , la Maliciosa etc , teníamos enfrente, cómo en cuadro, el embalse, Manzanares y las 2 Pedrizas, presidido arriba  por el todo poderoso Yelmo y abajo por el castillo de Manzanares. Serían cumplidas la 13,30 y tomamos allí mismo los frutos secos y el vino de Cariñena que amablemente trajo Paco.
Después del aperitivo se planteó cual sería el camino para bajar. Los más sensatos optábamos por volver por el mismo sitio, ya que varias informaciones decían que bajar en dirección al embalse, no era posible por las fincas privadas y otros opinaban que ahorrar camino, bien valía el riesgo.
Al final se decidió por una decisión intermedia, bajar por el lado contrario al que subimos, dando la vuelta al cerro a media altura e intentar buscar la senda por la que se había ido J.P. Así lo hicimos, bajando con cierta dificultad y llegamos a un punto en el que un cabezo se nos  interponía. Algunos pensamos que era mejor rodearlo por la izquierda y buscar la senda del Enebrillo, pero al final la mayoría decidió bajar por la derecha , por un sitio que no conocíamos , adentrándonos en una finca privada, saltando una valla, con riego de ser acometidos por toros , perseguidos por perros , denunciados por el dueño ó en el mejor de los casos, ser amonestados por el dueño , que fue lo que pasó.

El hombre debió suponer que no éramos cazadores , ni ladrones, sino simples excursionistas; no se creyó , por supuesto , que nos hubiéramos confundido y al fin salimos por la puerta del “Chaparral” , que así se llamaba la finca, al camino que bordea el embalse.

A la izquierda , a pocos metros nos esperaba J.P a las sombra de unos árboles , sobre una mullida hierba , donde cominos unas merecidas viandas, sin que faltaran chocolates , cada vez más puros y los aguardientes.

Sobre las 16 comenzamos el regreso ,  dejando al poco  la pista ancha a la derecha , aunque al poco tiempo vuelve a unirse al camino a la altura del paraje conocido como Fuente de la Reina ( no vimos la fuente), y que también es el lugar por donde sale a la izquierda el camino del Enebrillo por donde J.P accedió a la Senda Real por la mañana. El único percance es que cayeron unas gotas , que nos obligaron a ponerlos los impermeables y sin más novedad a las 17,30 llegamos los primeros  al aparcamiento.
Después nos enteramos , que Fernando estuvó allí haciendo parte del camino , pero regresó un poco antes que nosotros y no pudimos vernos.

 
 
Enlace para las fotos :
https://plus.google.com/photos/107086082323572351540/albums/5876245556156337313?authkey=COeHuN3m-ZroCQ
M.A



viernes, 26 de abril de 2013

La Cascada de Aljibe. 24-4-2013


A pesar de que para algunos de los marchosos, la excursión elegida estaba lejos y por eso había sido desestimada muchas veces, por fin hemos conseguido realizarla. A las 11,45 h. poco más, poco menos, estábamos Jero, Chicho, JG, Paco, Manolo, Miguel y yo mismo en el punto de encuentro, el pueblo de Espinar, que es barrio de Campillo de las Ranas, muestra singular de los famosos Pueblos Negros de Guadalajara.

Iniciamos nuestra marcha por el camino que sale del pueblo dirección sur, y fuimos tomando suavemente altura hasta llegar a los 1.130m. de altura aprox. y siempre por la senda en dirección al Jarama dejando a nuestra derecha la Sierra de Ayllon con sus cumbres todavía nevadas y detrás de nosotros el famoso Ocejon.

Entre jaras y robles milenarios, tomando siempre todas las desviaciones que salen a la derecha del camino inicial, llegamos al punto mas alto de nuestro camino a unos 3 km. de donde dejamos los coches. Allí nos encontramos con una bajada casi en vertical, en 50m. bajamos casi 200m., y por fin nos encontramos con el Arroyo del Soto que a pocos metros aguas abajo forma las famosas Cascadas del Algibe antes de desembocar en el Jarama.


Ha merecido la pena el desplazamiento ya que las dos cascadas que forma el arroyo, con abundante caudal que según los lugareños no siempre es posible contemplar nos obliga a hacer allí nuestra parada de toma de frutos secos y estruje de bota.

Una vez repuestas nuestras fuerzas y satisfecho nuestro espíritu, iniciamos la marcha atravesando el Arroyo del Soto cada uno según sus aptitudes y preferencias.

Lógicamente siempre que se baja hay que subir para alcanzar el nivel inicial, así que iniciamos el ascenso mas suave que la bajada que hemos dejado atrás, una subida de 200m. pero esta vez en 3km. y en el intermedio nos encontramos con el puente de Matallana sobre el rio Jarama recientemente reconstruido ya que su antecesor se encontraba en lamentables condiciones de conservación según se puede observar todavía.

Al fin llegamos al pueblo de Roblelacasa, también barrio de Castillejo como Espinar, y allí tomamos nuestro almuerzo o comida según queramos denominarlo. Después de darle unos cuanto latigazos a la bota, Miguel, que como bebe en vaso, descubre que el vino con que nos ha deleitado hoy nuestro sumiller tiene algunos componentes no declarados de aspecto negro y alargados, recordáis los hilillos del Prestige, pues igual pero de menor tamaño. Hay algunos que no le hacen ningún asco y siguen manoseando la bota, pero nuestro sumiller investiga sobre la marcha y nos explica que son pelos del cuero rebozados en pez. Problema identificado y solucionado, mas nutrientes.

Desde allí y bajando otra vez al Arroyo del Soto y atravesándolo por un puente de madera de reciente construcción y así evitando el rodeo por la carretera y con el Jaralon a la derecha y el Ocejon al frente nos plantamos en Espinar a 2 kilómetros en línea recta.

La temperatura de la excursión ha sido muy agradable, gracias al vientecillo que de vez en cuando nos aliviaba del calor suministrado por el astro rey que como decían los pronósticos hoy habrá llegado a 18 o 20 grados.

Pablo











lunes, 22 de abril de 2013

Excursión por tierras de Zarzalejo. 17.4.2013


POR TIERRAS DE ZARZALEJO

Fecha: 17 de Abril de 2013
Participantes: Paco, Manolo, JP, Jerónimo, Chicho, Miguel, Juan A., Fernando.
Esta excursión se llevó la mayoría de los votos emitidos. Zarzalejo, como sabéis, es un pueblo poco conocido de Madrid; rodeado por el norte y el oeste por un ramal de la Sierra de Guadarrama, que se desplaza de su cuerpo principal, de norte a sureste. Pero su interés no está solo en sí mismo; en efecto, cuando aún no existía El Escorial, tal como lo conocemos, de este pueblo salieron las piedras y las personas que construyeron la Monasterio de El Escorial, para Felipe II. Aunque esta zona nuestro grupo la ha pisado parcialmente en alguna otra ocasión; una buena parte de la misma era casi desconocido por la mayoría de los que en ella participamos. A grandes trazos veamos como transcurrió nuestra andadura.
Nos habíamos citado a la entrada del antiguo pueblo de Zarzalejo, a las 11 de la mañana. Tras acondicionarnos para la marcha, la iniciamos y tomamos enseguida una calle lateral derecha de la carretera; enseguida descubrimos que la calle se llamaba La Fuente del Rey, que es precisamente el nombre de la fuente en la que se encuentra un grupo de viejos castaños que deseábamos conocer. En 15 o 20 minutos llegamos a la zona de la falda de la Machota Alta, donde se encuentran dichos castaños. El mayor de los 8 o 10 castaños que allí han crecido, es una mole cuyo tronco tiene al menos 2 metros de diámetro, encajonado entre grandes piedras, que ya no le dejan ensanchar más. Además, de los castaños y de la fuente, llama la atención una bañera blanca, como las de nuestras casas, donde un chorro de agua continuo la mantiene permanentemente llena, invitándonos a un placentero baño pero, lástima, nos faltaban las odaliscas, que nos frotaran nuestras carnes.
Continuamos nuestra ruta hacia el noreste, para alcanzar el Collado de las Machotas. La Machota Baja queda a nuestra derecha (en referencia a la ruta que llevábamos) y la Machota Alta se perfila a nuestra izquierda (el noreste, según el plano). Allí encontramos a otros grupos de personas, caminantes de montaña, como nosotros. Es el momento oportuno para el descanso de media mañana, y tomar los panchitos, la fruta y el buen vino que lleva Paco.
Tras el descanso, de 10 o 15 minutos, cruzamos dos pórticos de hiero de las mallas que comunican las distintas parcelas y continuamos nuestra ascensión, camino de de cumbre de la Machota Alta. Es una pendiente de unos 45 grados y un desnivel de unos 200 metros. A nuestra izquierda, a lo largo de esta zona del camino, hay una magnífica valla de piedra, que se encuentra aún en muy buen estado, seguramente utilizado como frente estable de esa zona de El Guadarrama durante la guerra civil.   Hay que subir despacio. Al poco de llegar a la cumbre, percibimos a la distancia, a poco menos de un Km: el llamado Risco del Fraile, una mole de piedra cuadrangular, junto con otras piedras menores,  sobre el horizonte de la cumbre de la Machota, pero con otra peña encima con la forma de los capirotes que llevan (o llevaban) los frailes en la procesiones. Al llegar a su pie, vimos que, además, contenía un buzón de montaña para dejar mensajes a otros montañeros.
Tras franquear casi toda la loma de La Machota, iniciamos la bajada durante un pequeño trecho, pero enseguida nos paramos en un espacio acogedor para disponer la comida, a la hora y lugar adecuados para hacerlo tranquilamente y con el mejor de los compañerismos. Desde donde nos encontrábamos, pudimos ver cuál podría ser el camino óptimo para la bajada y el acercamiento más adecuado en dirección a Zarzalejo. Cerca de donde estábamos se percibía una estrecha trocha que bajaba por una línea de poca pendiente, que podía ser camino de montañeros o una vía natural de las vacas que pacían por las cercanías. Tras la comida, decidimos encaminarnos por ella. Tuvimos suerte, pues no encontramos ninguna mala dificultad y, además, era la vía factible más corta. Cuando ya estábamos cerca del nivel de Zarzalejo, encontramos la magnífica mole de madera del castaño que se dice que es el más viejo de la región.
Poco más tarde, ya cerca de Zarzalejo, nos topamos con la carretera M533, que pasando por el pueblo, va hasta el puerto de La Cruz Verde; la seguimos y al poco llegamos a las primeras casas del pueblo. Nos paramos a beber de una vieja fuente pública con siglos de historia, cuyas aguas proceden de las entrañas de la sierra y que está las 24 horas del día manando por su caño. ¡Estaba deliciosa!
Al llegar a la plaza del Ayuntamiento nos sentamos en la terraza del bar que allí hay, que creo que es el más antiguo del pueblo. Después de la marcha, la cerveza, y otros refrescos, invitación de Paco y Jero por sus cumpleaños, nos supieron a gloria. Ya, hacia las 5 y pico de la tarde, nos encaminamos hasta donde habíamos dejado por la mañana nuestros coches.
Y esta bonita experiencia aquí se acabó, pero su imagen permanecerá indefinidamente en nuestra memoria.

martes, 16 de abril de 2013

BENEFICIOS DEL EJERCICIO AERÓBICO


Desde este Blog animamos a practicar ejercicio físico desde la marcha, correr, cicloturismo. Si se hace en grupo es mucho mejor.
A cierta edad el ejercicio físico nos ayuda a mantenernos en forma.

El andar, correr y la bici de forma aeróbica y anaeróbica son beneficiosos para prevenir enfermedades crónicas, hipertensión, diabetes, osteoporosis, mejorar la musculatura y evitar lumbalgias, etc.

Pero para mejorar la forma fisica hay que subir las pulsaciones por encima del umbral anaeróbico.
Esto no se consigue andando, hay que correr o ir en bici a mas de 20 Km/h

Mas informacion en:
http://boticario-boticario.blogspot.com.es/2013/04/activate-con-dieta-sana-y-ejercicio.html

Veamos algunos ejemplos:

Andando por el monte del Pardo

 Recorrido 5 Km. Con velocidad media de 5 Km./h
Pulsaciones media 90 ppm, la máx. de 110 ppm.


 

En actívate MTB  Boadilla en bici MTB en grupo ACTIVATE

 Recorrido 12 Km. Con velocidad media de 11 Km./h
Pulsaciones media 125 ppm, la máx. de 160 ppm.



Paseo por la casa de Campo en bici MTB en solitario

Recorrido 32 Km. Con velocidad media de 20 Km./h
Pulsaciones media 127 ppm, la máx. de 166 ppm.








 

En bici carretera  Soto a Tres Cantos solitario

Recorrido 22 Km. Con velocidad media de 32 Km./h
Pulsaciones media 125 ppm, la máx. de 160 ppm.


Esta forma de ejercicio en bici o corriendo, puede pasar fácilmente el umbral anaeróbico, que yo lo tengo en 140 ppm (corresponde a un nivel de lactato en sangre de 4 mmol/dl). Andando es muy dificil pasarlo aunque sea cuesta arriba.
Por ello corriendo o en bici es la solucion para mejorar la potencia aeróbica, la resistencia y el umbral ventilatorio.
Saludos JL

sábado, 13 de abril de 2013

Cerro Perdiguera R-004. 10 de Abril de 2013



En este invernal día de primavera nos habíamos reunido todos los senderistas (hasta doce, pues solo faltaba JS que los es solo a tiempo parcial) en activo. Y es de destacar esto porque es algo inusual dado que siempre alguna incidencia de cualquier tipo pero sobre todo de salud deja a alguien en casa. Había  incorporaciones de dos malitos (Pablo y JP) que llevaban faltando algunas semanas, dado que habían tenido que pasar por el quirófano para recuperar funciones algo deterioradas. 
El objetivo era alcanzar el Cerro Perdiguera que  alza sus 1.866 metros a medio camino entre los puertos de Canencia y de la Morcuera, situado en una serrezuela que hay entre Miraflores y el puerto de La Morcuera ramal de la Cuerda Larga. Se sale del puerto de  Canencia por el GR que a los dos kilómetros pasa junto a la casa del Hornillo; rebasada ésta, un desvío a la izquierda y nueva pista que asciende trazando una gran zeta por el hermoso bosque de pino silvestre, hasta alcanzar un collado y una gran pradera llamada Prado Toril.
En este punto nos separamos en dos grupos puesto que aparte de los dos marchosos en recuperación, los hay con algún deterioro (léase rodillas, ciáticas,…). Así pues cuatro marchosos se fueron a recorrer la hermosa explanada para llegar hasta una especie de tentadero de piedra que hay al final de esta pradera entre los arroyos de Toril (que a partir de Mojanavalle se llama Sestil de Maillo y que recogerá más abajo al otro) y  de las Chorreras.  El grupo que subía a Perdiguera abandonó la pista y, atravesando una portilla, continuó hacia  la cresta por el cortafuegos hacia las cumbres de esa serrezuela. Un vértice geodésico, una antena y un generador eólico coronan esta cumbre, pero parece que el día invernal con la niebla que nos estuvo acompañando todo el día no permitió disfrutar de la excelente vista que hay desde ese punto.

El grupo pequeño esperó en el punto de encuentro para la comida dando paseos por el pinar la llegada del otro que bajaba por un cortafuegos cubierto todavía por la nieve.  Como hacía algo de viento de norte nos dispusimos apoyados en la pared curva de la cerca de piedra mirando al sur. Eso hizo que la comida fuera algo inhabitual y las charletas estaban algo limitadas. También acortó bastante el rato de tertulia porque no invitaba ese ambiente frío y ventoso a ello, Así que en un plazo corto nos levantamos para proseguir la marcha. Habíamos previsto bajar por el arroyo que naciendo prácticamente de estas praderas arranca para con bravura pasear por esa zona y llegar a las chorrera de Mojanavlle en apenas 100 ms de desnivel entre pinos, algunos abedules y mucho matorral de enebro. Pegaditos y siguiendo su hermosa estela empezamos todos pero algunos al ver un camino forestal próximo se decidieron a tomarlo. Se perdieron los lugares más hermoso de la zona, y los sonidos del agua que bajaba con fuerza.
Una vez llegamos al GR a la altura de la chorrera de Mojanavalle nos paramos a contemplar el hermoso paisaje que se abre de parte de valle de Lozoya y la caída del agua de 40 ms . Desde allí y a solo media hora se llegaba al puerto de Canencia donde teníamos los coches. Nos desquitamos haciendo la tertulia que no habíamos podido hacer en el monte, tomando el segundo café en Miraflores.