viernes, 19 de diciembre de 2014

COMIDA DE NAVIDAD EN EL EMBALSE SAN JUAN




EN LA FESTIVIDAD DE NAVIDAD

Pues la estrella
es ya llegada,
vaya con los Reyes
la mi marchosa manada.

Vamos todos juntos
a ver el Mesías,
pues vemos cumplidas
ya las profecías.

Pues en nuestros días,
es ya llegada,
vaya con los Reyes
la mi marchosa manada.

Llevémosle dones
de grande valor,
pues vienen los Reyes,
con tan gran fervor.

Alégrese hoy
nuestra querida Zagala,
vaya con los Reyes
la mi marchosa manada.

No dudes, marchoso,
de buscar razón,
para ver que es JP
aqueste garzón.

Dale el corazón,
y yo esté empeñada:
vaya con los Reyes
la mi marchosa manada.







jueves, 11 de diciembre de 2014

El Cáliz y El Hueso. La Pedriza 10-12-2014


Después del fracaso del 17 de septiembre en que propuse esta misma marcha y que por lesionarme al principio tuve que renunciar a ella, la volví a proponer. No tuvo demasiado éxito la convocatoria ya que solo nos apuntamos cuatro: Fernando, Jerónimo, Chicho y yo.
Quedamos a las 11 en el aparcamiento de Cantocochino y allí decidimos hacer la marcha en orden inversa a la vez anterior. Es decir ir primero al Cáliz (o la Copa como otros la llaman) y luego al Hueso (o Peña el Arco).
El día se presento espléndido, frío pero soleado y sin rastro de hielo. Seguimos el camino hacia el Collado Cabrón hasta el punto en que había que desviarse por una antigua senda hacia el Cáliz. Siguiendo hitos de piedras llegamos al Cáliz y después al Cancho de los Muertos y al Collado Cabrón.
Siguiendo la senda, ya con señalización moderna bajamos a la Autopista y cruzando el río a la altura del Refugio Giner y llegamos al Tolmo.
Desde el Tolmo pudimos ver a lo lejos y para mi gusto a demasiada altura el Hueso, Era impresionante su figura que parecía pegada a la pared. Fernando sabiamente decidió que estaba demasiado alto y nos propuso que nos esperaría allí para comer.
Después de seguir el camino hacia el Puerto de la Dehesilla un rato, lo abandonamos y cruzamos el arrollo hacia el Hueso. Primero había camino. Luego algunos hitos de piedras y finalmente rocas y más rocas que escalar. Aquello parecía una escalera interminable y con unos escalones imposibles.
Me faltaba aire, reduje la marcha y poco a poco apareció el final. Había un desnivel de 200 m. en unos 500 m. horizontales.

El Hueso empezaba separado unos pocos centímetros de la pared maestra, unos 20 m de ancho y subía hacia el cielo, separándose cada vez formando un arco.
Subimos Chicho y yo por el lateral derecho del Hueso, unos metros más arriba, pero aquello era terreno para escaldares arriesgados y no para modestos senderistas.

La bajada era difícil, pero al menos no te quitaba el aliento. Cuando llegamos al Tolmo, bastante más tarde de lo previsto, Fernando ya se había ido. Comimos e iniciamos el retorno a Cantocochino por la Autopista de la Pedriza. Cuando llegamos a los coches encontramos a Fernando a punto de irse
Volvimos a Madrid sin más problemas.

Una excursión muy interesante, no demasiado larga, pero muy dura en el final como se puede apreciar en el perfil del recorrido.
Recorrido
Perfil

viernes, 5 de diciembre de 2014

RT341-El arroyo de los Robles 3 diciembre 2014


Asistentes: Chicho, Fernando, Juan, Miguel, MA, Paco y yo

Quedamos en el pueblo de Villavieja de Lozoya, en la plaza del ayuntamiento, a las 11:15. Una vez llegados todos nos fuimos en coche hasta el punto de partida de la marcha, cerca de las vías del tren.



Empezamos a andar a las 11:30 por una pista paralela al arroyo de los Robles que atraviesa un robledal. El camino va subiendo continuamente y cada vez más empinado; no adelantó un coche de los guardias forestales que luego lo encontramos aparcado y los aguarais poniéndose el traje de faena, pues estaban marcando los robles que van a ser talados o los que van a ser salvados, no nos quedó muy claro.


 
Seguimos subiendo y pasamos del robledal al un pinar de pinos muy rectos, altos y sanos, donde los seteros empezaron su rastreo en busca de níscalos, pero el día no les acompañó ya que el lugar estaba muy trillado y con el frio ya no rebrotan.

Pasadas las 13:30 hicimos el descanso de los “panchitos” acompañados del buen vino que nuestro excelente somellier. Una vez repuesta las fuerzas seguimos subiendo hasta un punto donde Chicho y MA cogieron un camino para ver si encontraban una ruta de vuelta mientras que el resto del grupo seguimos por la pista para encontrarnos más arriba. De los cinco restantes solo Juan, Miguel y yo llegamos al puerto de la Linera que estaba precioso con todos los arboles con la nieve-escarcha debido a la humedad condensada y al viento.


Cuando empezábamos el descenso, en el mismo puerto, apareció Chicho; Miguel lo acompañó mientras que Juan y yo lo esperábamos muerto de frio, pues todo el puerto estaba cubierto de niebla y soplaba el viento. Una vez juntos los cuatro, comenzamos el descenso hasta que encontramos al resto del grupo que ya habían terminado de comer; cominos y todos reagrupados, excepto Paco que comenzó otra vez con los níscalos, comenzamos la bajada todos ateridos de frio por llevar la ropa húmeda del sudor, el efecto de la digestión y la baja temperatura que hacía.

Tomamos un camino diferente de bajada, con menor pendiente y bastante revueltas por el pinar hasta llegar a la pista que tomamos en la subida; atravesamos el robledal y los agentes forestales ya no estaban (no trabajan mucho, pues aun había faena por a hacer) y llegamos a los coches donde nos esperaba Paco que no se había enterado del desvío que habíamos tomado.









viernes, 28 de noviembre de 2014

EL ESPALDAR DE LA CABRERA (26/11/14)


Nos hemos juntado para hacer este recorrido diez “aguerridos” montañeros: Jero, José Luis, Miguel Ángel, Fernando, Chicho, Miguel, JP, Juan Ángel y el que suscribe, Paco (el de la bota). Hoy nos acompaña JP pues es el último miércoles de mes y por eso viene (está haciendo un curso de Historia del Arte). Según nos aproximamos por la autovía A-1, vemos que la sierra de La Cabrera está envuelta en una niebla densa mientras que el resto de la sierra visible aparece clara, aunque el día está nublado. Pensamos en cambiar de excursión si fuese necesario pero no hubo lugar.
Nada más iniciar la caminata por una pista forestal vimos bajar a dos individuos cargados con sendas cestas de níscalos. Las llevaban hasta arriba con colmo y todo.
En el aparcamiento nos han caído unas gotas de agua y nos mosqueamos porque a lo mejor se ponía a llover aunque el servicio meteorológico contratado por Paco para hoy  no daba lluvia a lo largo del día (como el tema de los sobornos sabemos que es muy eficaz en España, ya Paco se ha encargado de darle un jamón a los del Servicio Meteorológico para que tengamos un buen día, dentro de lo que cabe).


Llegamos a una barrera que impide el paso de coches y allí mismo había dos vehículos parados que sospechamos que eran de la gente que va a por setas (¡y creíamos que estábamos solos en el espaldar!). Continuamos en ligero ascenso nuestra caminata por un extenso pinar y ya empezamos a ver níscalos. Yo no voy a coger hoy ninguno, al menos este es mi propósito, a pesar de que están a simple vista y es una tentación muy grande no cortar algunos ejemplares vistosos. Atravesamos varias bajadas de agua que van todas al arroyo Jóbalo o al Lozoya directamente. Las formaciones rocosas son impresionantes y además van formando figuras curiosas (sombreros, ventanas, mesas). Otras rocas son pedruscos de varios cientos de toneladas que parecen sustentarse en muy poca base: dan ganas de empujarlas un poquito para que se caigan. Al cabo de una hora hemos llegado a la gran curva a la izquierda que debemos tomar para iniciar ya un ascenso más fuerte hacia la cuerda de la sierra, donde detrás de ella, nos espera impaciente el pico de La  Miel, al que, según parece, sólo voy a subir yo, el que suscribe, el Paco. Un poquito más arriba de la curva nos tomamos “el panchito” (por llamar de alguna manera al aperitivo), que regamos con un vino de Rioja crianza del 2011. Desde aquí divisamos el Mondalindo (tapado por las nubes), el talud y la vía férrea de un tren que creo va hacia Ávila, y varios pueblos y sierras colindantes, amén de la autovía. Da gusto tener esta vista respirando aire puro (bueno, casi) y los colores del otoño.


En lo más alto del camino, lo abandonamos y cogemos otro que va hacia la derecha para llegar a cruzar con otro que lo seguimos a nuestra izquierda. Este ya nos lleva a un colladito desde donde podemos ver el pico deseado de La Miel. Nos dirigimos hacia él por un senderito marcado con pintura amarilla y blanca y después de pasar por varias formaciones rocosas a cual más pintoresca, arribamos a la base del pico. Para mi sorpresa, Jero ya está en todo lo alto, es decir, en el hito geodésico y nos animamos a subir cinco más: JP, Miguel Ángel(que se quejaba que estaba flojo), Juan Ángel, Miguel y yo. Se nota que estos seis son los “aguerridos” montañeros. Los otros cuatro son unos “cagados” que se han quedado en la base.
Bajamos los seis y nos ponemos a comer. Al finalizar, empezó a soplar un viento frío que nos hizo recoger rápidamente y ponernos en marcha para iniciar el regreso. Buscamos las máquinas achicharradas que describe AC y ya no están,

Las máquinas achicharadas en el 2011


así es que nos fiamos de la intuición del líder del día, Paco (y de los GPSs, claro, je,je) y damos con el camino de vuelta, aunque no pasamos por el depósito del agua de Cabeza Mala como indica la excursión.


Aquí ya empieza la dispersión, por un lado, JP se lo monta a su manera y no lo vemos hasta la llegada a los coches; por otro, Jero y Miguel toman otro camino que al final los lleva a una gasolinera de la autovía, teniendo que regresar, dando una vuelta, hasta donde los esperamos en los coches.
Yo, al final, he cogido níscalos, no he podido resistir la tentación. Perdonad mi poca coherencia, pero uno se va haciendo mayor.
Nos paramos todos en La Cabrera para tomar algo invitados por Miguel Ángel que ha resultado ser abuelo por segunda vez, de una niña: Delia, se llama. JP aprovechó la oportunidad para explicarnos cómo hace los níscalos con patatas y ante la expectación suscitada ha quedado en mandárnosla por e-mail a todos. Esperamos que cumpla su palabra. Y así terminó esta espléndida jornada. ¡Hasta la próxima!





martes, 25 de noviembre de 2014

RUTA 016(AC): DEHESA DE LA CEPEDA 19 Nov 2014



Fecha de realización: Miércoles, 19 de Noviembre 2014
Punto de encuentro: Junto a la Entrada de Camping de Peguerinos (Cerca del pueblo de Peguerinos).

Participantes : M. Angel;Jerónimo; Paco; Chicho; Juan Angel;José Luis; Miguel y Fernando.

Tras las votaciones habidas entre las tres Rutas propuestas, resultó elegida la correspondiente a la Ruta 016: “La Dehesa de Cepeda”, en Peguerinos; al NE de Madrid, ya próxima a la provincia de Ávila.
Hacia las 11’30 de la mañana, ya nos encontrábamos todo el grupo en el punto de encuentro, en disposición de iniciar el recorrido (parcialmente de acuerdo con las indicaciones de Andrés Campos)
Las Dehesas de Cepeda están constituidas por extensas planicies, más o menos onduladas y con una ligera pendiente hacia arriba, en su primera parte en dirección Este; totalmente verdes, por la hierba que la cubre en todas las direcciones, así como con algunas pistas de andadura que la cruzan , los arroyos alimentados con limpias aguas de las lluvias recientes; también, con alguna pista forestal y cañadas que facilitan los desplazamientos.
Tras media hora andando en dirección NE (ver planos adjuntos),  tomamos una bifurcación a la izquierda, dirección Este. Cruzamos en dos ocasiones algún arrollo, por los que fluían aguas cristalinas, (que daban ganas de agacharse y beber de ella unos buenos tragos).
El entorno que nos rodeaba, a todo lo largo de la excursión, era, sencillamente maravilloso, que llenaba nuestros espíritus de magnífica paz. Cubierto de verde hierva y todo el entorno con magníficos pinos silvestres de ancho tronco y amplísima y redonda copa, con grandes y gruesa ramas, formando una bella cúpula vegetal, que sustentaba y abrigaba la diversa fauna de pájaros, grandes y pequeños y, posiblemente, otros pequeños mamíferos y roedores, que en ellas moraban; y como los árboles no constituían núcleos cerrado, y estaban separados por 10 o más metros, unos de otros, sus corolas eran tremendamente amplias y llenas de vida.
Así, caminando, nos dábamos cuenta de que la niebla va aumentando y nos va, paulatinamente, cubriendo todo el entorno. Parece prudente, aminorar el recorrido, pues puede ser peligroso, que la niebla nos ciegue el camino. Por ello, decidimos, de común acuerdo, acortar el recorrido e, intentar, si la niebla no se disipa, llegar hasta Peguerinos y comer allí, para, a continuación volvernos a por los coches, que quedaron a menos de 4 kilómetros del pueblo.
Pero ello no fue necesario, pues, ya camino de retorno a Peguerinos, según pasaba el tiempo, la niebla se fue abriendo, poco a poco. Así, a poca distancia de donde habíamos aparcado nuestros coches, encontramos un espacio amplio, que disponía de varias mesas, con sus respectivos asientos, todo ello de granito. Así que, como ya se había disipado la niebla, decidimos quedarnos allí, para alimentar nuestros pobrecitos cuerpos, que ya estaban pidiendo el sustento del medio día y el debido descanso.
El sol ya nos aportaba sus cálidos rayos. Elegimos y nos acoplamos, un poco estrechos, en una mesa y, sacando nuestros avituallamientos , incluido el buen vino, en esta ocasión, un Reserva Catalán, que Don Paco nos había buscado. Así, todo lo cual nos permitió una grata y amena comida.
Allí, surgió un tema ya manido: la historia televisiva de “ISABEL”. Muy popular entre los televidentes (aunque yo no he visto ni uno solo de los capítulos), y que, al parecer, está muy bien desarrollado, haciéndolo muy sugestivo. 
Esto dio pie a que nuestro amigo y compañero, Gerónimo, nos diera una larga disertación, con múltiples detalles históricos de los diversos personajes  de aquellos  tiempos (Gero nos ha descubierto que es un hombre enciclopédico de la historia, y no sólo de España).¡Qué envidia me da!. Yo que olvido casi todo en pocos minutos.
Bien, tras la comida y la charla amistosa y “enciclopédica”, continuamos el resto de nuestro itinerario, con muy buenos recuerdos de la grata y saludable convivencia de nuestro grupo de marchosos.

Fernando.        




     


viernes, 14 de noviembre de 2014

RUTA 108- PINAR DE CASASOLA 12-11-2014



PINAR DE CASASOLA 12-11-2014

 Por 4 votos contra 3 ganó la opción de “Pinar de Casasola”  marcha 108 de Andrés Campos. A las 11 ya estábamos los 9 que íbamos a hacer la marcha en el aparcamiento del embalse del Villar. Éramos Jero, Chicho, J.L , J.G, Paco, Pablo, Miguel Sanguino, Juan Ángel y Miguel Ángel que es el que hace la crónica.
Erigida en 1879, esta presa es la más antigua de las que aún están en servicio en Madrid, tiene 22,4 hectómetros cúbicos de capacidad, y un salto de 50 metros de altura.

De la misma pared de la presa sale el camino que remontando una pequeña elevación con vistas a la caída de la presa y bajando después, nos lleva  hasta un área recreativa al borde de la carretera donde realmente comienza la marcha y desde donde me dicen se salió en 2009.


Cruzando la carretera ya seguimos un camino por el pinar que nos lleva hasta el albergue o refugio de Casasola, hasta ahí esta parte es común con la vuelta. Allí por indicación de Juna Ángel optamos por tomar el camino de la derecha que es menos arbolado que por el que volveremos. Hacemos pues la marcha circular en sentido levógiro. Al poco tiempo salimos del pinar y marchamos por la zona de los Hoyuelos, calificada por Andrés Campos cómo vasto y reseco jaral, aunque en esta época con la lluvia no lo parece, predomina el color verde en el páramo y es muy agradable el olor de la jara , el tomillo y el romero. El camino va subiendo y bajando y cómo había amenaza de lluvia decidimos hacer el descanso en el mismo pueblo de Berzosa de Lozoya donde había una especie de porche para refugiarse, aunque no hizo falta y tomamos los panchitos sentados cómo señores en unos bancos.

 Estábamos en la zona nueva del pueblo con varias edificaciones públicas, alguna sin acabar, muestra de la alegría con que se gastaba el dinero público hace algunos años. El pueblo está situado en la falda de Peña la Cabra, cuenta con 234 habitantes y su vegetación arbórea son pinos de repoblación , rebollos (creo que es aquel árbol que no era ni roble ni encina), robles y encinas.

Salimos del pueblo, después de haber repuesto fuerzas sobre todo con el vino de Ribera del Duero que trajo Paco y tomamos un camino por un páramo con bastante barro. Lo peor es que comenzó a llover y no paró hasta que nos adentramos otra vez en el pinar. En este trayecto vimos un caballito bastante desnutrido. Para volver al camino del Pinar cruzamos el arroyo de Enmedio y tomamos la pista que nos llevaría al albergue de Casasola. En este trayecto nos entretuvimos bastante debido a la abundancia de níscalos que algunos recogimos (tenía que haber muchos pues hasta yo los veía).  Así pues , se nos hizo algo tarde para comer pero a las 3,15 estábamos sentados en dos bancos que hacían una mesa corrida al lado del albergue. Cómo empezaron a caer unas gotas algunos prefirieron meterse en el salón del albergue donde también había mesa y sillas , pero cierto olor a cerrado y ceniza sin recoger hicieron que algunos acabáramos  de comer al aire libre. No faltaron ensaladas, dulces , chocolate y aguardientes ni la tortilla con que nos obsequia J.G.
Por cierto, éste se fue antes que los demás a buscar un geocache a orillas del embalse, el resto a las 4,15 comenzamos a andar los más de 2 Km que quedaban hasta los coches, volviendo esta vez desde la zona recreativa por carretera y sin más percance que el chorreo que una caminante le dio a Paco por llevar los níscalos en una bolsa cerrada. Anduvimos algo más de 15 Km y con un desnivel de unos 180 metros.



M.A

Fotos + Video:

miércoles, 5 de noviembre de 2014

RUTA 313 CERRO VENTOSO, EL 05 NOV 2014

Tal como habíamos quedado a las 11:15h salimos del aparcamiento de Majavilán, los 7 magníficos marchosos (Pablo, Juan , M.A., Chicho , Paco, Jero y JL) dispuestos a comernos el cerro ventoso en solitario. 





Para nuestra sorpresa vimos que había un montón de coches y autobuses con montañeros jóvenes y no tan jóvenes que se disponían a hacer lo mismo que nosotros. 

Decidimos empezar la marcha por el viejo camino de Segovia y senda de los infantes para evitar la chusma de gente que subía por la calzada romana. 





La primera sorpresa fue la nieve que había en el camino que nos obligaba a ir con cuidado para mantener el equilibrio y no resbalarnos, especialmente en la Calzada Romana con las piedras.

Según subíamos la nieve iba ganando en espesor y los riachuelos con los puentes deban muestras de ello.
Los helechos se habían secado todos , pero el paisaje era bonito. Hasta los acebos estaban con su manto de nieve.

 En la carretera de la Republica había mas gente que en la Gran Via



Hicimos fotos a placer mientras pensábamos en los ausentes Neska, JG. etc. 

 Poco a poco subimos al puerto de la Fuenfria. Y para resguardarnos del viento fuimos hasta el mirador de la Calva.

Cuando nos aprestábamos a subir a cerro ventoso oímos el sonido de un Dron que nos llamo la atención. Llevaba cámaras de fotos y estaban filmando la serie para A3 Los Forestales del Valle. 




Nos pidieron que esperáramos mientras acababan de filmar y allí aprovechamos para comernos los panchitos y dar el latigazo a al bota con vino de Toro.  

Confraternamos con los del rodaje y decidimos olvidarnos el cerro Ventosos y empezar  la bajada por el camino Smid para comer al lado de casa Cirilo. 







Las vistas aumentaban en belleza según bajábamos y en un banco al lado de casa Cirilo comimos a gusto con un poco de fresco.

Después nos fuimos a Çercedilla a tomarnos los cafés a los que Paco nos convidó. El coche de Jero perdió un tornillo pero se remedió arrancando la pieza que le sobraba al coche.

Objetivo casi cumplido volvimos a casa sanos y salvos.

Asi fue y asi lo he contado JL