Hicimos la ruta sólo tres marchosos; Jero, MA y Miguel. El día estuvo muy invernal, con algo de niebla y sin parar de caer una lluvia fina que se convirtió en lluvia de verdad a partir de la 1. Aun así cumplimos la ruta. El camino es típico de la zona, muy rocoso y con bosque de enebros y jara.
De la actividad de los carboneros no queda ni rastro ni de la Cruz del Pan, y tampoco de los exteriores de cine: un cartel informa de que allí se construyeron pueblos del oeste y una calle completa ambientada en Chicago años 20, pero tampoco queda nada de eso.
Es curioso, que según la Wikipedia: " en sus orígenes se conocía el municipio como El Oyo de Manzanares. Pasado los años, alrededor del 1787 la localidad aparecía con el nombre de El Hoyo de Manzanares, incorporando ya la “h”, en estos momentos ya tenía la categoría de villa. El origen de este topónimo, como el de otros “hoyos” u “ojos” puede estar relacionado con el término árabe ‘’aaiun’’ (عيون, plural de عين, ‘’ayn’’) que significa “ojos” y, de modo simbólico, fuentes o manantiales, que tan abundantes son en el término municipal.
Es decir, que de "hoyo" como todos creemos nada, más bien "ojo".
Después fuimos a comer al restaurante Cerrillo del Hoyo, que resultó estar bastante bien, si no fuera porque un numeroso grupo de comensales no paró de dar grandes voces.
Miguel