Asistentes: JL, Miguel, Juan Angel y yo
Debido
al mal tiempo y la dureza de la propuesta, La casita de El Renegado fue elegida
por unanimidad por los cuatro participantes mas Chicho que finalmente se echó
atrás por temor a la nieve y al hielo que había en Guadarrama y Navacerrada,
según le informaron.
Quedamos
en San Lorenzo de Escorial, en el aparcamiento del Eurocentro, a las 11 horas.
Era un día soleado y frío. A esa hora estábamos
allí, y después de cambiarnos de botas y preparar el equipo echamos a
andar. Nos encontramos con una chica que nos mostró un atajo para alcanzar el
camino que conecta con el GR-10 sin pisar por el asfalto de la carretera.
Seguimos subiendo hasta cruzarnos con otra carretera, conocida como Segunda
Horizontal, donde nos encontramos con un grupo escolar que también subían al
Abantos, según nos dijeron. Iban equipados, la mayoría, con deportivas y pantalón
vaquero (una, con botas katiuskas). Les hicimos algunas fotos.
Continuamos
subiendo por el GR-10 hasta unas peñas anterior a la altiplanicie donde se
encuentra la fuente del Cervunal,
donde tomamos les “panchitos” con un rioja
reserva de 2011 (Puerta Vieja). Allá nos alcanzó el grupo escolar y le dejamos
mientras tomaban su bocata. Después del
ágape y descasar un poco seguimos subiendo y antes de llegar a fuente del
Cervunal nos cruzamos con unos que bajaban corriendo y otro que el lunes le
operaban de prótesis de cadera. Un vez pisar la cumbre Abantos (1.753 m.) y
hacernos las consabidas fotos,
buscamos la bajada hacia la Casita de El Renegado,
pero como el track que llevábamos no era
el “bueno” (era el que habíais hecho la ultima vez, en que os desviasteis del track
“bueno”, en vez de salir por la izquierda desde Abantos, salisteis por la
derecha y os enriscasteis un poco) y no había huella abierta (desde la nevada
nadie había descendido por ella), decidimos seguir el camino que va hacia el
refugio de la Salamanca y coger una pista que viene del puerto de Malagón y
tomar a la izquierda para alcanzar el GR-10 volver por el mismo camino por el
que subimos.
Paramos
en el mismo sitio donde tomamos los “panchito” para comer, con el buen vino y los
consabidos turrón y chocolates, echando de menos el “petrolato” de Miguel
Angel.
Una
vez terminadas las delicias, nos fuimos rápido, pues había unas nubes que
ocultaba el sol y el frio se acentuó. Continuamos
bajando por el GR-10 y llegamos a los coches sobre las cuatro de la tarde,
después de echar un maravilloso y soleado día,
Jerónimo Limón