domingo, 2 de enero de 2011

Relato de Navidad nº 10

LA SAN SIL


        Aquel año me tocó, no sé por qué circunstancias, llevar a mi padre, que tenía 72 años, a ver la carrera (la San Silvestre Vallecana) que se hace en Madrid el día 31 de diciembre y que va desde el estadio del Real Madrid al del Rayo Vallecano (unos 8 km que los prolongan hasta 10 dando vueltas por las calles); así es que nos subimos a las gradas del Rayo a esperar la llegada de los atletas.
        Había una pantalla gigante desde donde se veía a los corredores en plena actividad por las calles y plazas de Madrid. La verdad es que era bonito y emocionante ver cómo la máquina humana devoraba distancias, que nos parecen largas, en pocos segundos y cómo la potencia muscular es capaz de realizar semejante trabajo; pero observé con el rabillo del ojo que mi padre, que jamás había hecho ni seguido deporte alguno, se emocionaba cada vez más al ver entrar a los atletas por el fondo del estadio: gritaba, silbaba, hacía ruido, aplaudía,…
        Después de ver la entrega de premios y los fuegos artificiales que siguieron, salimos del campo y mi padre me dijo que se lo había pasado muy bien aquellas navidades, sobre todo por la carrera. Que le había gustado tanto, que tenía pensado entrenarse para asistir a la del año siguiente; además aquello le supondría un cambio en sus vida, en sus costumbres, en su alimentación, en fin, en su rutina de pre-anciano.
        Jamás corrió en ninguna carrera; eso sí, se entrenó bastante, dejó de atender a sus nietos (que hoy andan por ahí descarriados), los pocos amigos que le quedaban le abandonaron, y, lo que es peor, en uno de sus entrenamientos tuvo un accidente y quedó parapléjico.
        Resulta que hoy día, tengo que estar atendiéndole porque soy el único hijo que le queda, y maldigo aquellas navidades en que inconscientemente llevé a mi padre a ver la San Silvestre Vallecana.


Zascandil

6 comentarios:

manolo dijo...

Buen relato, Zascandil. Mira que quedar parapléjico. A veces el deporte es mejor verlo desde las gradas.
Saludos,

manolo dijo...

Vaya por Dios, esto es excepcional: la adicción tardía al deporte y la mala suerte, aparecen juntas en este agridulce relato; que he disfrutado mucho. Saludos JL

JP dijo...

O sea que el relato parece que nos dice que cuidado con los chocheos en los que uno se ve como rejuvenecido. Es una falsa realidad que puede traer consecuencias. Me recuerda la última peli de Woody Allen en la que ese rejuvenecimiento le lleva a creer que puede tener una nueva pareja y joven.

Supongo no va para las salidas senderistas.

JP

Anónimo dijo...

Es el que mas me ha gustado, facil de leer, realista y asumible por muchos. 10

Gladiator

Anónimo dijo...

Una historia narrada con una fluidez envidiable y muy creíble. Excepto por el final con paraplejia incluida que me parece exagerado. Y el que los nietos anden descarriados no le veo la relación.
Voto: 7
Los tres Magos.

Anónimo dijo...

mi puntauccion es 6
Dios