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lunes, 5 de marzo de 2012

EXCURSIÓN A LA “DEHESA DE NAVALQUEJIGO”. Ruta 407

CARACTERÍSTICAS.
            Zona, M-3, Fresnedillas de la Oliva
            Distancia recorrida: 10’5 Km.
            Desnivel: 100m.
            Tiempo de recorrido: 3 h.
            Fecha de realización: 29 de febrero de 2012
Participantes: Pablo, Paco, J.G, Manolo, Chicho, J.P., J.L., J.A., Miguel y Fernando.

Desarrollo de la jornada.
Acordamos encontrarnos, como punto de encuentro, donde finaliza la villa de Fresnedillas, a las 11’15, en la carretera que va hacia Colmenar del Arroyo. Allí nos preparamos adecuadamente para iniciar el recorrido. Hace sol y la temperatura es muy grata para andar. Tras, escasamente, medio Km de andadura, dejamos la carretera a nuestra izquierda, tomando una pista forestal que nos dirige hacia el SO. A los pocos minutos vemos que se acerca un coche de forestales, que al llegar a nuestra altura, el coche se detiene. Nos preguntan hacia dónde vamos, al no darles una respuesta concreta, nos indican que más adelante hay zonas de reproducción de animales muy sensibles a la presencia humana y podemos dañarles, aun sin querer; por ello nos sugieren otras zonas por las que podemos ir sin problemas. Menos mal que allí se nos juntó JP con el plano de la sierra, que tiene marcado el itinerario del camino que íbamos a recorrer. Al verlo, los guardias nos dejaron la vía libre, ya que nuestra ruta no afectaba a los posibles nidos. Sin más, seguimos nuestro itinerario.
Nos vamos internando en la “Dehesa de Navalquejigo". Todo el entorno que nos rodea es extraordinario. Hay fincas ganaderas y un paisaje de magníficas encinas: grandes (centenarias), medianas y pequeñas. Tambien podemos ver otras especies arbóreas, en particular, de pinos. Más allá, en nuestro horizonte, hacia el oeste, se divisa la silueta cercana de nuestra amiga de andaduras, la “Sierra de la Almenara”, con su vértice más característico, el pico Almenara (bien conocido por el grupo).
Aproximadamente, pasados dos km del inicio, el camino se bifurca: tomamos la ruta de la izquierda, que se dirige hacia el sur, para reorientarse, después, hacia el Oeste. Paramos en un promontorio, con buenas vistas, para el bien ganado descanso con panchitos diversos, almendras, higos, etc., y el buen vino que nos surte Paco, y todo ello con la vista a la próxima “Sierra de la Almenara”. Por cierto: el “Pico de la Almenara”, ¿está a nuestra izquierda o, más bien, enfrente?... Este fue el origen de una larga polémica  entre Chicho y JP, con la participación de algunos otros. ¡Tan caliente fue la discusión!, que parece que se debió de iniciar en la marcha que hicimos el año pasado a “La Almenara”.
Tras el descanso, siguiendo hacia el Oeste, sobrepasamos el límite que separa los términos de los municipios de Fresnedillas y de Robledo de Chavela, y habíamos superado y alejado del itinerario que JP tenia marcado en su mapa. Por ello, como era hora de comer, los más hambrientos  dimos marcha atrás buscando un espacio agradable y recogido para la buena manduca, complementada con ensalada, café, etc.
Tras la comida, iniciamos el retorno por el norte de la ruta que vamos siguiendo.
Al igual que por la mañana, la ruta es cómoda, muy agradable y bella, y la temperatura muy confortable. A nuestra izquierda seguimos viendo la sierra de “La Almenara”, y  a la derecha, muy próximo, tenemos el “Alto del Pinar”. Y más al norte, ya se divisan “Las Machotas” de Zarzalejo y los montes próximos de “El Escorial”.
Alcanzamos el “rabo de la pera” (el primer tramo del camino realizado por la mañana). En este tramo final, observamos que hay diversas fincas de ganado caballar. Por cierto, por el interior, junto al pórtico de una de estas fincas, había un par de buenos jumentos: uno hembra y otro macho. ¡Misterio¡ ¿Qué habría pasado entre ellos, momentos antes, para que el macho apareciera (desvergonzadamente) con un tremendo falo, de casi medio metro, colgándole entre las patas? Que cada cual medite sobre ello.
En fin, el recorrido toca a su fin. Son las cinco y pico y retornamos a los coches.
Penúltima parada en Colmenar del Arroyo para tomar el cafelito (…y lo que se tercie). ¡Hasta la próxima¡

               

miércoles, 23 de marzo de 2011

EXCURSIÓN A “LA ALMENARA” (Ruta 182)

Son las 11 de la mañana, miércoles, 16 de Marzo del año en curso, 2011 (por cierto).Entre las cuatro rutas propuestas a realizar en este día, salió elegida esta: “La cumbre de La Almenara”. Esta se encuentra al sur (aproximadamente) de Robledo de Chavela. Nuestro objetivo es alcanzar su vértice de 1259 m. de altura. Realmente, La Almenara da nombre, también, a toda la cadena montañosa, que se desplaza hacia el sur de Robledo de Chavela, siendo su vértice más importante el pico de “La Almenara”, que es el último vértice de esa cadena. Lo más importante de este monte es que es el picacho más importante de la zona, en muchas leguas a la redonda (que diría aquel); desde el cual se percibe una gran extensión en todas las direcciones.
El grupo que vamos a realizar esta excursión lo formamos los siguientes compañeros: Jerónimo, Jesús Porro, Miguel Ángel, Pablo, Paco y el menda, Fernando. El Camino que hemos de seguir desde Robledo de Chavela, saliendo por la calle de “Ermita de Navahonda”, hacia el sur del pueblo, es un GR-10, que pasando por El Escorial, nos va a llevar hasta, poco más o menos 3 Km. del pico de “La Almenara”, en donde nos encontramos con una alambrada que tiene un portillo giratorio por el que tenemos que pasar. (El GR-10 continúa hacia el Este por un collado de la sierra, y los textos afirman que tras pasar por la citada ermita,  llega, nada menos, que hasta Valencia). Pero, realmente, sabemos que es un GR-10, porque lo dice Andrés Campos en su crónica, y así aparece en los planos del lugar; pero, en todo el trayecto realizado, yo, al menos, no vi ninguna de las marcas que denota a un GR-10. Realmente, lo que creo es que, lo que  en un principio, era un típico camino de montaña, con el tiempo, por necesidades de las fincas ganaderas que por allí se encuentran, el GR-10 se ha convertido en un amplio camino por el que circulan muy diversos vehículos, además de motos y bicicletas.
Tras dejar el GR-10, camino de la ermita de “Navahonda”, entramos por el portillo, como nos propone A. Campos, y vamos siguiendo una nueva ruta, por la trocha que allí aparece, hacia nuestro destino, dejando la alambrada a nuestra izquierda. En poco espacio, remontamos una altitud de unos 150 m., dejando atrás el camino fácil y aburrido anterior. Ahora hay que darle bien al músculo para continuar ascendiendo. Ya vemos el pico de  “La Almenara” frente a nosotros, irguiéndose, casi bruscamente, como si fuera un puntiagudo cono que hubiera crecido un disparate. Parece que nos desafía a que intentemos hollarlo… Eso no es tarea fácil, pues en muy poco espacio, se eleva ante nosotros unos 200 metros de nuestro nivel. Y según nos acercamos, lo que antes parecían líneas geométricas, ahora se percibe perfectamente los grandes pedruscos pétreos, amontonados arbitrariamente, y por su tamaño, no parecen fáciles de remontar. Y, si no, que se lo digan a Paco, que le resultaba casi imposible remontar sus últimos metros.
Ah, se me olvidaba: como si yo fuera el novato del grupo, muy amablemente, me dice uno (que no quiero nombrar): ¡Oye, Fernando: Tu quédate aquí cuidando de los macutos!… ¿Quieres…? Y nada más: achantado allí me quedo con la supuesta novatada.
Así, abrigado entre unas piedras, veo como se van alejando hacia la próxima cumbre. A veces desaparecen tras las piedras. En algún momento se ve a alguno, más allá… Al fin, a uno vi encaramado en la cúspide, junto al monolito del “Vértice Geodésico”. En fin: todos se divirtieron menos yo, que arropado por las frías  piedras, me estaba muriendo de frio, allí quietecito.
Bueno. Al poco ya veo que algunos van bajando. Pero…, a lo lejos, me da la sensación de que Pablo no baja bien, y necesita ayuda. En efecto, veo que se tiene que sentar de vez en cuando y, cada vez, parece que tarda más en recuperarse, a pesar de las ayudas del resto del grupo. Al llagar donde me encuentro con los macutos, tras un breve descanso, nos ponemos en camino de vuelta. Ya en el GR-10, como Pablo no está aún recuperado, yo me adelanto a fin de recoger mi coche para que Pablo haga el resto del camino en él. Remontando en mi coche, por el GR-10, enseguida veo llegar al grupo con Pablo ya casi recuperado. El y yo volvemos en el coche a Robledo de Chavela y, en un bar apropiado, esperamos al grupo que llega enseguida.
En fin, todo llega a su fin satisfactoriamente. ¡Y la vida sigue y esta experiencia pasa a  formar parte de nuestra historia, personal y del grupo de locos excursionistas!

Fernando                     

jueves, 30 de mayo de 2013

El Alcornocal de la Dehesa Vieja 29 mayo 2013


Esta vez la votación de la excursión fue casi unánime : La 138 de AC-El Alcornocal de la Dehesa Vieja.

Nos reunimos en el Berrueco a las 11h Manolo, Juan Angel, Pablo , JP , José Luís y el que escribe. No éramos muchos, y esta vez incluso faltaba la perra Neska , que en el 2008, cuando hicimos por primera vez la excursión, no se dejó convencer por un perro local de que la vida podía ser mucho más agradable si atendía a sus ansias amatorias ( el perro desdeñado se ve en la fotografía del 2008 caminando con JGC por el canal). Pero bueno, aquel 13 de marzo del 2008, ya tan lejano, también había tenido sus sorpresas para Manolo y Chicho, que con la noche ya encima( el sol se ponía a las 19.17 h) aún no conseguían encontrar el camino de vuelta en el GPS que llevaban. Así que con esos recuerdos y con el deseo de volver a realizar el camino de vuelta, pero esta vez sin sobresaltos, nos pusimos en marcha.



Lo primero que llama la atención es lo escarpado y difícil que resulta la excursión si no se encuentra el Canal del Villar, por el que discurre el camino de ida hacia la Atalaya. Tomamos los panchitos en el mismo lugar que en el 2008, en la almenara de Matamulos, y desde allí se puede ver que el arroyo San Vicente discurre unos 40 metros más abajo, y que en el 2008,  JS, Fernando y JP que lo seguían, tuvieron que llegar a la almenara salvando ese fuerte desnivel.


Cinco años, en caminos poco frecuentados y con las frecuentes lluvias de este año, permiten que la vegetación se adueñe de la zona y cambie por completo el aspecto del recorrido. Era una delicia ir caminando por encima del canal y descubrir que todo estaba exuberante : retamas, multitud de flores, jarales, … La excursión estaba resultando muy agradable. Al pasar la almenara de la Dehesa Vieja ya enfilamos hacia el alcornocal que se encuentra cercano y que observamos sin dejar de caminar por el canal. No parecía que tuvieran mucha salud, los ejemplares estaban un poco alicaídos, sus amigas las encinas tenían mejor color y no digamos los robles que presumían con sus llamativas, pero aún jóvenes, hojas verde claro.


Al alejarnos del alcornocal , decidimos no ir a la Atalaya y en su lugar nos descolgamos por un sendero, bien definido en los Topográficos que llevábamos en los GPSs , hacia el arroyo de San Vicente (ver mapa). Al llegar a él, nos detuvimos a comer en una pradera desde la que se podía disfrutar de las vistas de Las Cuchilleras y el cerro Mahillo que dejan pasar a sus pies al arroyo y que son tan espectaculares.



Después de descansar un rato, nos pusimos de nuevo en marcha y esta vez, gracias a los GPSs, y teniendo que caminar por terreno con mucha jara, llegamos a donde en el 2008 (ver mapa, “Paso valla”) Manolo y Chicho quisieron encontrar otro camino de vuelta, que resultó no demasiado fácil para ellos, al no dar con lo que en el mapa se denomina “Camino Drcha” ( apenas a unos 300 m!) y tener que volver al camino de ida, ya cerca de la almenara de los panchitos a la 19.20h cuando se había ocultado el sol, pero ya en  camino conocido(ver recorrido en rojo). Nosotros, esta vez, no tuvimos dificultad para encontrar el punto “Camino Drcha” ( recorrido violeta, y que en 2008 JP y JS encontraron sin GPS) y volver al Berrueco sin problemas, a donde llegamos después de 6.30 h de camino y casi 16 km.

viernes, 20 de abril de 2018

LAS CARCAVAS DE ALPEDRETE 18-04-2018



PONTON DE LA OLIVA - CARCAVAS DE ALPEDRETE
                         18-04-2018

Este miércoles solo quedábamos 3 marchosos dispuestos a hacer la excursión, Chicho Jero y Miguel Ángel (el que escribe) y se aceptó mi propuesta de visitar las Cárcavas de Alpedrete, porque nunca había hecho yo esta excursión y tenía interés en ella.
Con una track en la que se llegaba a las cárcavas por abajo y se pasaba por el pueblo de Alpedrete, salimos del aparcamiento que está en la curva de la carretera y fuimos bajando a coger la carretera o pista que desde la parte baja del Pontón sube a Alpedrete y que coincide con el GR-10 en ese tramo. Después el GR-10 abandona la carretera y al poco también abandonamos el sendero para seguir el track, que nos lleva por la torrentera que baja desde la misma base de las cárcavas. Jero y Chicho, que nunca habían visto las cárcavas bajo este punto de vista, se alegraron de poder verlas desde abajo.
Las cárcavas desde abajo
Hay numerosos brazos por los que uno puede adentrarse, pero todos, salvo el que seguimos por la track, acaban en una pared de arcilla infranqueable. Bajaba agua por la torrentera, a pesar de lo árido de la zona. La escapada de allí fue costosa pues al final prácticamente hubo que trepar por una de las cárcavas para salir.
Trepando para salir
Una vez arriba, ya se tiene la vista de siempre y después de las consabidas fotos, tomamos los panchitos debajo de unos pinos, ya empleados otras veces para este menester.


 Continuamos la marcha hacia Alpedrete y al poco nos juntamos con un camino que salía por la derecha y que Jero dijo que por el se asciende mucho más suave a las cárcava que por la izquierda o por el centro.
 
Por un camino entre jaras seguimos hacia Alpedrete y al poco de juntarnos con la pista que sube desde el Pontón vimos el viaducto del Canal del Jarama, que supongo que viene del Vado hacia el Pontón.
Paisaje yendo hacia Alpedrete
 

Viaducto del canal del Jarama
Para evitar pasar por el pueblo nos desviamos por la casilla del canal, justo antes del pueblo buscando una senda que nos llevara a la pista que saliendo del cementerio de Alpedrete baja a cruzar el arroyo Reduvia.
desvío para no pasar por Alpedrete
Efectivamente encontramos la senda al lado de 2 porterías en medio de la nada con 2 bancos también en medio de la nada.

Porterías de fulbito en  medio del campo
  
La senda es una alfombra verde al principio muy bonita y luego se deja caer por un empinado sendero de cabras a juntase con la pista que viene de Alpedrete (ese tramo desde el cementerio coincide con la marchas del Camino de los Cipreses).
Justo antes de cruzar el arroyo, cogimos a  la izquierda el GR10 en dirección al Pontón.

Vista del Reduvia desde el GR10
Es una camino que discurre primero por una preciosa senda casi sin pendiente, con el arroyo debajo y después asciende hasta encontrase con la pista asfaltada que baja de Alpedrete al Pontón. Vimos, como curiosidad un montón de colmenas al lado del arroyo Reduvia.
 
También vimos un camino que bajaba por los pinos detrás de las abejas y que según explicó Chicho, se volvió por allí en 2007 después de no encontrar el Camino de los Cipreses.
Llegamos a la pista asfaltada y cómo el sol calentaba bastante, buscamos algo de sombra entre tanta retama y fuimos a comer a un campo de almendros abandonado, con vistas a las cárcavas. Agradecemos a Chicho el haber regalado a cada uno una botellita de vino 3/16 de litro que sirvió para panchitos y la comida.

Paisaje desde la comida
 
 Continuamos por la pista y al poco estaba la almenara del sifón del canal de YI del Jarama que termina en otra almenara al otro lado del Pontón.
Almenara del sifón del Jarama


En un ensanche de la carretera(donde aparcan los escaladores) dejamos la pista y con unas vistas impresionantes del cañón por el que baja el Lozoya, comenzamos a descender hacia el río saludando a un montón de escaladores que hacían prácticas en las paredes casi verticales.
Rio Lozoya visto desde la zona escalada
 
 Cruzamos el río por la presa y fuimos a dar a la pasarela donde había varios operarios soldando , limpiando y pintando. Esto mismo ya lo vimos la última vez que pasamos, cuando estaban poniendo verjas y puertas. Esperamos que no restrinjan el paso.
Camino a casa paramos en el bar de siempre en Torrelaguna, donde Jero nos invitó a un café y así acabamos esta jornada en que todos conocimos algo nuevo.
 

 
M.A. Lázaro 
 
 
 


jueves, 9 de junio de 2016

Por el Canal del Vellón y del Mesto 8 junio 2016



Hoy estábamos de nuevo en el aparcamiento del cementerio del Molar en la ermita de la Soledad, para recorrer el canal del Mesto. Habíamos hecho esta excursión varias veces, todas diferentes. En la del 2013, habíamos ya subido al canal del Vellón, haciendo una circular que terminamos en Pedrezuela. En aquella ocasión, la excursión fue un poco larga y además con pequeñas incidencias que están relatadas en la web de Marchosos (http://marchosos2010.blogspot.com.es/2013/11/el-canal-del-mesto-20112013.html) Esta vez queríamos hacer algo parecido, pero había que ver cómo de crecido estaba el río para intentar subir a la urbanización Montenebro desde el azud del Mesto.
Pasamos el río, sin mojarnos, aunque aun llevaba bastante agua, y empezamos a subir por un sendero bien marcado pero de fuerte pendiente hacia la urbanización y el canal del Vellón que pasa a su lado. Haríamos la excursión en sentido contrario al 2013 y con algunas variaciones interesantes.

Habría que decir que los Marchosos en esta ocasión eran sólo Juan Angel y Chicho, Miguel no pudo venir en el último momento. Solemos decir que “ya falta poco para que el último apague la luz”, pero mientras haya dos no hay discusión. La única ventaja de esta reducción al grupo “casi-nulo” es que hay pocas posibilidades de llevar la contraría al que patea con uno, siempre se está de acuerdo en los cambios de planes. Uff que bien!!

Habíamos llegado a Montenebro (piazo urbanización!, nosotros sólo la tocamos por el sur)


y nos dirigíamos a pasar el acueducto de Zegri ( parece un nombre yugoslavo), que es esa preciosidad que destaca en un bosque densísimo de encinas y enebros. Antes de llegar a él descubrimos, unos metros antes de una curva en el forestal por el bajábamos una señal que nos llamó la atención, efectivamente, si uno fuera en coche debería tener muy en cuenta la señal, ya que de no hacer adecuadamente el conductor la curva, podría despeñarse por ella.


 Al final del acueducto nos paramos a tomar los panchitos, yo me acordé de Paco, bueno de su bota, y al cabo de unos pocos minutos, volvimos al camino, se ve que con dos se reducen los temas que aparecen para dilatar la pitanza.



Nos esperaba, al cabo de poco más de un kilómetro, la subidita a la almenara de Labajos. Y llegó.


Me acordaba de ella, pero en aquella ocasión la bajamos. El canal del Mesto se veía muy abajo en la otra pendiente del río Guadalix, hacía él queríamos dirigirnos, y tratábamos de encontrar algún sendero que nos permitiera descender los más de 120 m que nos separaban del río. Lo encontramos ,un sendero precioso, que nos llevó con alguna sombra a la parte superior de la cascada del Hervidero, no se veía el chorro, sólo se oía, pero sí se veía en la orilla el mantel de una familia que aún no había recogido.


Comenzaba el sendero en la parte de atrás de la almenara de Los Castillejos. Es bueno conocerlo, es un buen paso entre canales (Mesto/Vellón).

Pasamos el río cerca de lo que en el mapa se denomina casa del Lavadero, nos quedaba otra pequeña subida para alcanzar el canal del Mesto y desde allí no pensar en más subidas hasta el azud del Mesto. Nos quedamos sin agua, hacía bastante calor y llegamos al azud para primero refrescarnos en el Guadalix y luego comer algo antes de la subida que aún nos quedaba hasta la ermita en donde habíamos dejado el coche. 


Comimos en la zona que ya habíamos visitado por la mañana al subir por allí a Montenebro. La zona era fresquísima y lo agradecíamos. Volví a acordarme de Paco, esta vez con más insistencia ya que me había quedado sin agua, y el Guadalix, tan cerca de Pedrezuela y Montenebro, no consiguió convencernos de que bebiéramos, sólo nos refrescamos con agradecimiento.

Llegamos a la ermita-cementerio y le dije a Juan Angel que si estuviera abierto era posible que encontráramos una fuente o algún grifo que utilizan para aliviar a las flores que le ponen a los residentes. Así fue.

Chicho










sábado, 23 de noviembre de 2019

Acueducto de la Retuerta-Dehesa de Moncalvillo-Cascadas del Hervidero






Cuando me comentaron que yo era el que tenía que hacer las propuestas lo primero que hice fue mirar la predicción del tiempo, y resultó que como este otoño está siendo muy distinto a lo habitual también esta semana iba a tener nuevas borrascas que están trayendo lluvia, nieve y frío. Decidí proponer en zonas no altas, porque se predecían nevadas en ellas acumulando más nieve  a lo que ya tenían y fueron las de San Agustín de Guadalix, La Barranca y La Cabrera que además permitieran hacer jornada de medio día y luego comer a resguardo de las inclemencias en un restaurante.

Finalmente nos decidimos por hacer la Zona de San Agustin  que es la más cercana a Madrid con montes y bosques de alrededor de los 700-850 ms de altitud. Es zona bastante conocida para nosotros sobre todo la del rio Guadalix y la Dehesa de Moncalvillo. La que elegimos era la llamada: Acueducto de la Retuerta-Dehesa de Moncalvillo-Cascadas del Hervidero que recorre las zonas del norte del pueblo por las que acceden los ríos y las vías  de distribución de las aguas del Canal de Isabel II en su acceso a Madrid.

La topografía de la zona se encuentra perfectamente diferenciada entre las laderas y glacis de la zona oeste y la llanura de inundación que forma el río Guadalix, que naciendo en las faldas de la Morcuera recorre el termino de Miraflores , pasa por el pueblo de Guadalix y vierte al embalse de El Vellón o Pedrezuela. Sale el dirección sur y cruza el  término municipal, al que vierten sus aguas dentro del municipio y por su margen derecho, los arroyos del Caño, de la Sima y de la Fresneda. Es la zona de transición entre la sierra de Guadarrama y la campiña detrítica de la fosa del Tajo, presentando un paisaje a caballo entre lo propiamente serrano y lo característico de la campiña madrileña.

 A este contraste paisajístico entre los terrenos ganaderos del piedemonte serrano, con gran superficie de pastos y arbolado, y los propios de la campiña, dedicados en su mayor parte a cultivos con escaso arbolado, se añade el río Guadalix que entra en el municipio como un río propio de montaña y lo abandona conformando una amplia vega. Geológicamente tiene un variado mosaico en el que afloran esquistos y gneises con materiales metamórficos y sedimentarios que dan suelos pobres pero que con la actividad ganadera se han desarrollado con material arbóreo y de gran riqueza ecológica.
La cobertura vegetal según el sustrato se compone de alisedas, encinares con enebros y coscojares. Entre el piedemonte serrano y la zona de campiña, se interpone una ceja caliza, tradicionalmente explotada como cantera de piedra y cal, sobre la que se desarrolla la vegetación propia de estos sustratos y que viene a romper una posible transición más continuada entre la vegetación del piedemonte y la de la campiña.

El recorrido de la excursión lo hicimos en sentido contrario a las agujas del reloj por lo que fuimos pasando por la zona de La Rinconada, cruzamos el rio por el puente de San Antonio y llegamos a las Cascadas del Hervidero donde admiramos la zona rocosa y las caídas del agua que era abundante por lo llovido y nevado en los montes de Morcuera los últimos días. Estuvimos allí tomando los panchitos y al reanudar la marcha cruzamos el río de nuevo por uno de los canales que cruzan elevados sobre el río. Desde ese punto había que superar un desnivel de 100ms a través de un sendero para adentrarse en la dehesa y llegar a la Almenara de los Castillejos que es una atalaya donde están situadas unas antenas y seguramente se utilizó para algún desvío del canal.



El bosque de la dehesa está compuesto de encinas, carrascas, enebros, coscojares y también bonitos por su coloración en otoño cornicabras. Además ya estaba el suelo verde por las lluvias otoñales y fue un disfrute patear por allí. Salimos de la dehesa, cuando ya llevábamos más de 7kms andados, por la puerta metálica que  da acceso.

 Cuando llegamos al Torreón de la Retuerta, que debe ser un respiradero de los canales, aparecía un acueducto de más de 100ms de largo que permite salvar una depresión del terreno a uno de los canales y algunos creímos que teníamos que cruzarlo pero no era necesario y había que bajar el desnivel que salvaba pero tomando dirección a la izquierda que nos hizo tomar un camino forestal que nos llevó a los coches.

Empezó a llover justo cuando entrábamos en el restaurante, que ya nos tenía preparada la mesa. Creo que comimos bien y a buen precio por lo tanto satisfactorio salvo la tardanza del postre que cabreó algo a Paco. Volvimos a Madrid cuando llovía copiosamente.





JP

jueves, 3 de diciembre de 2020

EL BERRUECO - ARROYO DE SAN ROMAN 02-12-2020

ETAPA 1 DE LA SENDA GENARO (parcial): BERRUECO – ARROYO SAN ROMAN

                                                                  02-12-2020

 

 Seis fuimos los marchosos que nos juntamos en El Berrueco para hacer la marcha elegida: Miguel Sanguino, Jero, José Luis, Juan Ángel, Wolfgang y M.A Lázaro.

Diremos antes de nada que la marcha es parte de la Etapa 1 del Genaro y era la primera vez que la hacíamos. El problema de las marchas en el ámbito del GR300 es que tienen que ser lineales, pero creo que las vivencias de la marcha compensaron este inconveniente.


Esta etapa va desde El Berrueco a Patones de Arriba y no puede hacerse entera porque son 10 Km de ida y después hay que volver. Nosotros hicimos unos 14 Km en total, pero me siento satisfecho porque era la primera vez que se hacía un trayecto seguido de la senda GR300.

Comenzamos la marcha en este bien cuidado pueblo, atravesando la plaza de la Picota.Esta columna data del siglo X, aunque su uso para vergüenza y escarnio de malhechores no fue hasta el siglo XIII.

Después fuimos caminando hacia la Iglesia, por calles dónde todavía quedan restos de las típicas casas, muy bajas, de piedra y con dinteles de una sola piedra.

En el camino vimos objetos típicos con los que han adornado las calle: potro de herrar, bebederos, ruedas de molino etc.

Poco antes de la iglesia, de una de estas casas, salieron un montón de gallinas, que sin que nadie las dirigiera se encaminaron a picotear a un campo cercano. 


Llegamos a la iglesia que destaca en lo alto con el crucero de 3 cruces. La iglesia se inició del siglo XIII y tiene elementos románicos, góticos y mudéjares.

Desde la iglesia comienza la bajada al embalse, con la senda Genaro ya señalizada. Se anda un par de Kilómetros paralelamente al embalse y a la altura de una almenara del canal de YII se cruza el embalse por un puente.

A partir de aquí se empieza a subir hasta llegar a la carretera que va al Atazar.

Las vistas ya son bastante impresionantes ya al poco de subir. Se tiene una perspectiva muy curiosa del Pico de la Miel y de las Cabreras. También se ve El Berrueco, el embalse del Atazar y más lejos la sierra del Guadarrama.

Cruzamos la carretera desviándonos un poco del “Genaro” y después de unos metros de subida llegamos a la Atalaya.

 

Es una torre islámica de vigilancia de 3 plantas del siglo X muy reconstruida de forma troncocónica.

 Allí hicimos fotos y 3 valientes subieron a la terraza, hay que tener en cuenta que la entrada está en la planta de en medio y arriba hacía un viento terrible que no dejaba asomarte.

 

 

Desistimos de tomar allí los frutos secos por el viento y bajamos hacia la carretera, andando unos cientos de metros en paralelo a ella, hasta que el camino se desvía hacia la izquierda. Allí al abrigo de unas rocas y arbustos tomamos los frutos secos tomando fuerzas para acometer una fuerte subida por un cortafuegos que nos llevó a la parte más elevada del camino.

 

De allí parte una senda que de tomarla por la cuerda nos llevaría a Pico Cerugea, ya conocido por nosotros. En cambio, fuimos hacia abajo por una estrecha senda hasta cruzar otra vez la carretera y seguimos bajando hasta el final de la marcha que era el arroyo San Román. 


 

 

Si hubiéramos seguido avanzando subiendo unos 300 metros, habríamos dado al camino que tomamos en la vuelta a Patones desde el Pico Cerugea en marzo de 2018.

 Durante todo el camino la vegetación es monte bajo y arbustos: enebros, jara y romero (ahora en flor). Solamente se veía rota la monotonía de la vegetación por una urbanización con casas diseminadas en un monte, que no supimos precisar.


 

También vimos un par de milanos y un gazapo.

Lo más predominante de la marcha ha sido el viento, que salvo en la primera parte del camino de vuelta hasta el cortafuegos, nos ha molestado con insistencia.

A la vuelta ya no hemos pasado por la Atalaya y nos paramos a comer en un refugio que hay bajando ya al embalse. Gracias a esto hemos podido tener una comida en condiciones sentados en unos bancos de piedra alrededor de una mesa y sin viento.

No faltó turrón, ni chocolates, ni aguardiente. El vino era un roble de Tielmes (vinos de Madrid).

Ya cerca del pueblo en vez de subir por la iglesia subimos por un camino que sube a la carretera y ya cerca de esta, han aprovechado un arroyo y las rocas para crear una curiosa área recreativa.

Ya en el aparcamiento nos invitó Miguel por su 70 cumpleaños, estuvimos afuera en el bar de las piscinas y desde aquí felicitamos a Miguel y agradecemos su invitación.  

En fin, un buen y ventoso día.


 

 

 


 

M.A. Lázaro