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viernes, 17 de abril de 2026

EL ESPALDAR DE LA CABRERA 15-04-2026


EL ESPALDAR DE LA CABRERA (15/04/2026)

             

Hoy, yo, Paco, el que suscribe, me he incorporado nuevamente a salir algunos miércoles con Los Marchosos pues sentía la necesidad de ello después de (creo que dos años) sin poder tener vuestra compañía y charlar con vosotros.

              Nos hemos juntado seis marchosos, Juan Ángel, Miguel Á. Lázaro, Wolfgang, José Luis Sánchez, Miguel Sanguino y yo, Paco. Tuvimos una incidencia al principio, pues para llegar al punto de partida, M.S. se extravió un poco y tuvimos que esperarle. Se debe tomar la salida 60 de la A1 que pone "La Cabrera y El Berrueco", cogiendo el desvío hacia La Cabrera para pasar dos stop, uno a continuación del otro, y cruzando la carretera a la que se tiene acceso, a unos 10 m se desvía uno a la derecha para coger una carretera medio abandonada que corre paralela a la A1 y a unos dos km nos aparece un puentecito con pretiles azules sobre la autovía que lo tomamos y al final hay un pequeño aparcamiento para coches.

              Nos hace un día espléndido y dejo el anorak en el coche pues creo que no me va a hacer falta. Nos saludamos efusivamente, charlamos un ratito y nos ponemos a caminar por la pista que da al aparcamiento.


 Al poco rato pasamos una cancela y después de unos 20 minutos, hay unas rocas bajitas con un letrero que nos ilustra sobre el granito. La ruta transcurre en un pinar, entre berruecos y enebros. A pocos metros, aparece un camino a la izquierda que es por donde volvimos tres de los caminantes. Las vistas son extraordinarias, viendo parte del valle del Lozoya y las cumbres de Somosierra y, de vez en cuando, vemos las vías del ferrocarril Madrid-Burgos.






 Al cabo de una hora (más o menos), aparece un camino ascendente a la izquierda que debemos tomar. Lo cogemos y nos ponemos en contacto con Juan Ángel que ya nos lleva una ventaja considerable y no sabemos dónde anda. Dice que está en el km 6 de la track de wikilock, así es que decidimos tomarnos los panchitos sin él.







              Como siempre, saco mi bota de la mochila con un vinito Ribera del Duero con 12 meses de crianza que se llama Hachón, y realmente está muy bueno. Nos hemos colocado debajo de un árbol, a la sombra pues hace calor. Nos hacemos fotos bebiendo vino de la bota y saboreando los frutos secos. Volvemos al camino y, siempre ascendiendo, tomamos las desviaciones que nos aparecen a la derecha hasta llegar a un colladito que nos pasa hacia una explanada que nos lleva hasta la base del pico de La Miel. En el camino nos estuvo esperando J.Á., que, enseguida nos empezó a sacar una pequeña distancia pues le veíamos de vez en cuando, si no a él, a su sombrero.

              Nos acoplamos debajo de un arbolito con respaldo de unas rocas y hubo cuatro senderistas que nos propusimos llegar a la cumbre antes de comer, y así se hizo. Subimos como pudimos, agarrándonos a algunas rocas Miguel Sanguino, Miguel Á. Lázaro, Juan Ángel y el Paco, es decir, yo. Nos encontramos con algunos escaladores que ya venían de la cumbre y habían subido por la otra cara, y ya, arriba del todo, donde está el hito, otros escaladores nos hicieron una foto a los cuatro. La vista es absolutamente impresionante, con el embalse de El Atazar y sus barquitos al fondo.







 Bueno, pues nos bajamos, arrastrando el culo en algunas rocas y llegamos al punto donde J.L.S. y W. cuidaban de los macutos y ya habían comido. Hicimos nosotros lo propio, y en los postres, W. trajo un anís o cazalla muy rico que lo había traído pensando en mi gusto por el anís (muchas gracias, amigo W.). Antes de que los más lentos acabáramos, ya tres de los marchosos estaban preparados para iniciar el regreso pues tenían otras tareas que acometer por la tarde. Así es que nos dividimos en dos grupos, los más rápidos, y los más lentos. Yo me encontraba entre estos últimos.



              No sé por dónde bajaron J.Á., JLS y MAL, pero supongo que por algún camino señalado el la track. Nosotros así lo hicimos, aunque la bajada se nos hizo muy larga hasta llegar al camino principal, donde está el cartelito del granito. Después nos tomamos unas cañas y un descafeinado en La Cabrera.

Los que subieron al pico hicieron 13,58 Km de recorrido y 561 metros de desnivel acumulado. LOs que no subieron hicieron 12,84 Km y 475 metros.

              Nota: Estuvimos comentando que estas marchitas han variado mucho, pues la filosofía de salir a la sierra, es poder disfrutar tranquilamente del paisaje. Hace ya años, después de la comida, comentábamos algún artículo de periódico, otros se echaban la siesta, otros inspeccionaban los alrededores, en fin, que existía como una relajación y una forma de disfrutar del día que ya hoy ha desaparecido. También nos tomábamos algún cafetito en algún bareto donde quedábamos para seguir charlando un poquillo. En fin, todo cambia, pero debería ser a mejor.

 

 

El Paco, 17/04/26.

viernes, 6 de mayo de 2011

Ruta 028. El Espaldar de la Cabrera. Miércoles 4 de mayo de 2011

Esta ruta, como puede verse en “Excursiones realizadas” de nuestro blog, la hemos hecho tres veces, cuatro si contamos esta. La primera, el 10 de marzo de 2004, la segunda, el 21 de febrero de 2007 y la tercera, el 20 de febrero de 2008, si nuestros archivos no nos engañan, pues lo que es la memoria ya no está para estos detalles. De las tres propuestas que se enviaron, esta fue elegida casi por unanimidad. Se ve, pues, que es una de nuestras favoritas.

El día fue soleado, con nubes de evolución, temperatura agradable, unos 20 grados Centígrados, y no cayó ni una gota de agua. Aunque sí nos encontramos con agua en abundancia a lo largo de todo el camino, corriendo por torrentes y arroyos que, junto con el trinar de los pájaros, es uno de los rumores más agradables de la naturaleza.
Estuvimos esta vez: Chicho, Jero, JL, MA, JP, Paco y Manolo. Otros no vinieron porque no quisieron o porque se marcharon a tomar los baños de Archena o al camino de Santiago o no sé…
Se accede al punto de inicio de esta marcha por la A1, hacia Burgos, dejando la autovía por la salida a El Berrueco, en el km 61. En seguida hay que hacer un cambio de sentido para coger una carretera casi abandonada que, en paralelo a la autovía, nos lleva hasta el puente de los pretiles azules. Cruzando el puente dejamos los coches, cambiamos de botas y comenzamos a caminar siguiendo la descripción de A. Campos. 
El camino, rodeado de pinos, es llano, sin dificultad. Al cabo de aproximadamente una hora nos detuvimos para descansar y tomar los frutos secos y un trago de vino de la bota, momento que aprovechó Paco para hacer cuentas (teníamos un déficit de dos euros por barba, que al menos yo pagué). El lugar es el mismo donde ya habíamos parado alguna otra vez, si no todas las veces anteriores, y una vez tomamos resuello, iniciamos la ascensión por el camino que gira casi perpendicular al que llevábamos. Aquí comienza la gran subida. Fueron unos 400 metros de desnivel, hasta llegar a la base del pico de La Miel, como atestigua el dibujo obtenido mediante el GPS de JL o de Chicho, ahora no caigo. Una vez en la base, serían las dos de la tarde, algunos subieron al pico (JP, Jero, Paco y, a medias, MA) y los demás esperamos hasta las dos y media para comer todos juntos. Después de la comida charlamos de casi todo, menos de mujeres.
Para descender, retrocedimos hasta divisar las dos máquinas excavadoras abandonadas que menciona Campos (se utilizaron para extinguir los incendios que abrasaron la zona en el verano del 2000), y desde allí encontramos el camino que nos llevó hasta el depósito de agua de Cabeza Mala, y continuamos bajando hasta el mismo camino por donde iniciamos la excusión, y de allí a los coches.
JL, para celebrar su cumpleaños, nos invitó en una cafetería-pastelería a la entrada de La Cabrera y allí, entre dulces, cafés, refrescos y otras bebidas, relajados, sí hablamos de mujeres.
Pese a nuestras escapadas de los miércoles, la vida sigue y a MA lo llamó la policía para informarle de que habían encontrado su coche abierto, pero que lo revisaron todo y no faltaba nada, como pudo comprobar él a la vuelta. La explicación es sencilla: se había dejado una puerta abierta. A Paco lo llamó su hijo Héctor, que el coche le perdía mucho aceite. Se le había quemado el motor.
Seguro que pasaron muchas más cosas, pero qué importancia tienen si las comparamos con la muerte de Bin Laden (no sé si se escribe así) o con el dictamen del tribunal Constitucional sobre Bildu o la beatificación del papa Juan Pablo II o la eliminación del Madrid a pies del Barcelona para la Champions…



viernes, 28 de noviembre de 2014

EL ESPALDAR DE LA CABRERA (26/11/14)


Nos hemos juntado para hacer este recorrido diez “aguerridos” montañeros: Jero, José Luis, Miguel Ángel, Fernando, Chicho, Miguel, JP, Juan Ángel y el que suscribe, Paco (el de la bota). Hoy nos acompaña JP pues es el último miércoles de mes y por eso viene (está haciendo un curso de Historia del Arte). Según nos aproximamos por la autovía A-1, vemos que la sierra de La Cabrera está envuelta en una niebla densa mientras que el resto de la sierra visible aparece clara, aunque el día está nublado. Pensamos en cambiar de excursión si fuese necesario pero no hubo lugar.
Nada más iniciar la caminata por una pista forestal vimos bajar a dos individuos cargados con sendas cestas de níscalos. Las llevaban hasta arriba con colmo y todo.
En el aparcamiento nos han caído unas gotas de agua y nos mosqueamos porque a lo mejor se ponía a llover aunque el servicio meteorológico contratado por Paco para hoy  no daba lluvia a lo largo del día (como el tema de los sobornos sabemos que es muy eficaz en España, ya Paco se ha encargado de darle un jamón a los del Servicio Meteorológico para que tengamos un buen día, dentro de lo que cabe).


Llegamos a una barrera que impide el paso de coches y allí mismo había dos vehículos parados que sospechamos que eran de la gente que va a por setas (¡y creíamos que estábamos solos en el espaldar!). Continuamos en ligero ascenso nuestra caminata por un extenso pinar y ya empezamos a ver níscalos. Yo no voy a coger hoy ninguno, al menos este es mi propósito, a pesar de que están a simple vista y es una tentación muy grande no cortar algunos ejemplares vistosos. Atravesamos varias bajadas de agua que van todas al arroyo Jóbalo o al Lozoya directamente. Las formaciones rocosas son impresionantes y además van formando figuras curiosas (sombreros, ventanas, mesas). Otras rocas son pedruscos de varios cientos de toneladas que parecen sustentarse en muy poca base: dan ganas de empujarlas un poquito para que se caigan. Al cabo de una hora hemos llegado a la gran curva a la izquierda que debemos tomar para iniciar ya un ascenso más fuerte hacia la cuerda de la sierra, donde detrás de ella, nos espera impaciente el pico de La  Miel, al que, según parece, sólo voy a subir yo, el que suscribe, el Paco. Un poquito más arriba de la curva nos tomamos “el panchito” (por llamar de alguna manera al aperitivo), que regamos con un vino de Rioja crianza del 2011. Desde aquí divisamos el Mondalindo (tapado por las nubes), el talud y la vía férrea de un tren que creo va hacia Ávila, y varios pueblos y sierras colindantes, amén de la autovía. Da gusto tener esta vista respirando aire puro (bueno, casi) y los colores del otoño.


En lo más alto del camino, lo abandonamos y cogemos otro que va hacia la derecha para llegar a cruzar con otro que lo seguimos a nuestra izquierda. Este ya nos lleva a un colladito desde donde podemos ver el pico deseado de La Miel. Nos dirigimos hacia él por un senderito marcado con pintura amarilla y blanca y después de pasar por varias formaciones rocosas a cual más pintoresca, arribamos a la base del pico. Para mi sorpresa, Jero ya está en todo lo alto, es decir, en el hito geodésico y nos animamos a subir cinco más: JP, Miguel Ángel(que se quejaba que estaba flojo), Juan Ángel, Miguel y yo. Se nota que estos seis son los “aguerridos” montañeros. Los otros cuatro son unos “cagados” que se han quedado en la base.
Bajamos los seis y nos ponemos a comer. Al finalizar, empezó a soplar un viento frío que nos hizo recoger rápidamente y ponernos en marcha para iniciar el regreso. Buscamos las máquinas achicharradas que describe AC y ya no están,

Las máquinas achicharadas en el 2011


así es que nos fiamos de la intuición del líder del día, Paco (y de los GPSs, claro, je,je) y damos con el camino de vuelta, aunque no pasamos por el depósito del agua de Cabeza Mala como indica la excursión.


Aquí ya empieza la dispersión, por un lado, JP se lo monta a su manera y no lo vemos hasta la llegada a los coches; por otro, Jero y Miguel toman otro camino que al final los lleva a una gasolinera de la autovía, teniendo que regresar, dando una vuelta, hasta donde los esperamos en los coches.
Yo, al final, he cogido níscalos, no he podido resistir la tentación. Perdonad mi poca coherencia, pero uno se va haciendo mayor.
Nos paramos todos en La Cabrera para tomar algo invitados por Miguel Ángel que ha resultado ser abuelo por segunda vez, de una niña: Delia, se llama. JP aprovechó la oportunidad para explicarnos cómo hace los níscalos con patatas y ante la expectación suscitada ha quedado en mandárnosla por e-mail a todos. Esperamos que cumpla su palabra. Y así terminó esta espléndida jornada. ¡Hasta la próxima!





lunes, 9 de diciembre de 2019

LA CABRERA 04/12/19



Nos hemos juntado para iniciar esta marchita seis aguerridos montañeros: Jero, Miguel Ángel, José Luis, Juan Ángel, Miguel y Paco (es decir, yo, el que suscribe). Hoy me ha tocado proponer y ser el “jefe” (ja, ja, ja,…) de la expedición. También dijo Jesús P. que vendría, pero se encontró con un accidente  y un atasco en la M-30 y desistió de acercarse al punto de encuentro. Tampoco vino Chicho, que está por sus Galicias.
                Una vez que nos encontramos en el aparcamiento de “El Pico de la Miel” en la localidad de La Cabrera, y como había predicciones de mucha lluvia a partir de las once, tres de nosotros no habíamos traído comida para el almuerzo, pensando ya en una salida gastronómica. Buscamos diferentes alternativas por si acaso la lluvia nos sorprendía en medio del campo, pero iniciamos la marchita pensando en todas las posibilidades (una de ellas seguir el track hasta el final y comer en el campo). La verdad es que nos hizo un buen día, sin lluvia, algo nublado, con ausencias y presencias del sol.


                 Comenzamos en la base sur del Pico de la Miel rodeándolo por el este y subiendo hasta llegar a la base de la cara norte. Allí tomamos los “panchitos” regados con un vino delicioso de la bota de Paco. Miguel Ángel se había adelantado y no nos acompañó a la “panchitada”. Seguimos por el espaldar de La Cabrera hasta llegar a las proximidades del Collado Alfrecho. No subimos a él para disfrutar de sus vistas, pues ya estábamos viendo otras maravillosas, ya que esta sierra tiene formaciones muy parecidas a las de La Pedriza con sus rocas en apariencia inestables, sus increíbles formas y, además, pudimos degustar del vuelo de una gran banda de buitres.
                Hasta ahora, vamos siguiendo el track y no tenemos lluvia. Nos vamos acercando hacia el Collado del Medio Celemín y cuando estábamos cerca de él, torcimos a la izquierda para rodear el otro extremo de la sierra y pasar a la cara sur y encaminarnos hacia el monasterio donde hicimos la parada para almorzar. Es un monasterio de monjes “identes”(¿). Y aquí llegó a triunfar nuestro espíritu de solidaridad y todos compartimos  los alimentos con aquéllos que no los habían traído, haciendo un almuerzo pantagruélico y siempre regado con un rico vino.


Perfil

Recorrido

                Seguimos sin lluvia y empezamos el regreso hacia el aparcamiento. Miguel Ángel, que iba en cabeza, nos metió por un “atajo” que tuvimos que sufrir pues “no hay atajo sin trabajo”, como dice el refrán. Ya estábamos un poco cansados y nos dispersamos un poco, pero al final, nos vimos todos en los coches. Aquí, nos dijo Miguel que nos invitaba a alguna cosilla en un bar que está enfrente de la gasolinera porque cumplió el día uno de diciembre 69 años. Luego nos confesamos mientras bebíamos y resulta que Miguel Ángel tiene 68 años, Juan Ángel 70, Paco 71, José Luis 72 y Jero 77. Bueno, bastante jóvenes para soportar estas pequeñas palizas.

Paco

Añado alguna foto (J.L.)






jueves, 30 de noviembre de 2017

EL ESPALDAR DE LA CABRERA 29 NOVIEMBRE 2017


A las 11H como estaba previsto,  llegaron dos coches al punto de partida , el de JG con Jero, Chicho y JL y el de Miguel con Juan. La novedad era ver a Juan en plena forma reincorporado a las marchas.
Como es su costumbre fue abriendo camino y llego el primero a todos los hitos.
El viento frio venia del oeste, pero el camino de ida iba hacia el este, lo que permitió que el viento frío nos diera por la espalda, con lo cual el frío era soportable.
El la valla de entrada a la pista forestal había una familia haciendo hatillos de leña de pino y los cargaba en su coche. Me imagino que servirían para ahumar los embutidos u otras delicias culinarias.

Fuimos ascendiendo por la pista por el lado derecho del lazo del recorrido, dejando atrás el ramal por el que volveríamos.
El bosque está bien cuidado y tenia los restos de las podas y la ceniza de las quemas controladas.



Esta zona del espaldar esta compuestas por formaciones graniticas similares a las de la Pedriza, que forman un bonito paisaje.


Algunas nubes de vez en cuando tapaban el sol y aumentaba el frío pero daba al paisaje una luz bonita

Se notaba la sequia por doquier, ni una sola seta.
Al fondo se podia ver el Mondalindo por el oeste y Buitrago y el  el pantano por el Noreste.
 A una hora prudente entre las 12 y las 13h nos tomamos los panchitos conun vino Ramón Bilbao, excelente rioja que trajo el que escribe la crónica

JG comunico que se desviaría de la ruta para buscar geocaches y quedamos para comer en el pico de la miel.





Llegamos a la falda del pico de la miel a las 13:30h y Chicho y JL nos quedamos guardando las mochilas y los demás subieron al pico delde el viento y el frió eran mayores si cabe.

No hubo café ni licores, pero si chocolates. A las 15h empezamos el camino de vuelta. Juan campo a través descendió para coger la pista de abajo y los demás seguimos el trayecto fijado



El viento soplaba inundando todo el valle de frio


Alas 16:30 Miguel nos invito en un bar de la Cabrera para celebrar su cumple. 
Objetivo cumplido 13Km. con 444m de desnidel


Saludos JL