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domingo, 5 de mayo de 2024

LAGUNILLA DEL YELMO. 24 de abril de 2024

 Quedamos en Canto Cochino a las 10,30 para iniciar la marcha que nos llevará por la

Lagunilla deL Yelmo, y la base del mismo hasta el collado de La Dehesilla. Desde allí,

después de la parada para comer bajaremos, pasando el Tormo y el refugio Giner,

hasta Canto Cochino de nuevo.

Nos hemos reunido Juan Ängel, Miguel, Miguel Angel, Manuel , Jerónimo, Jose Luis,

Wolfgang.

Sorprendentemente J.A. propone que hagamos el itinerario en sentido contrario

porque es mejor iniciarlo por la pendiente más dura. Por la novedad que supone la

propuesta los demás nos mostramos de acuerdo y la aceptamos. Sin embargo, en la

bajada al collado, me parece que Wolfgang pensó más de una vez y de dos que no

había sido buena idea pero ….. “Alea jacta erat”

El jefe de la expedición permitió tomar la iniciativa a un grupeto porque ya se sabe que

la mejor manera de aprender es equivocarse. Y así ocurrió. El jefe, fiel a su criterio, le

siguió hasta que ellos mismo se dieron cuenta de su error y dimos la vuelta.

La subida por el Cordel de la Pedriza fue a buen ritmo hasta que lo abandonamos para

girar a la izquierda en franca subida hacia la lagunilla .

Con una superficie irregular de 15 por 10 metros y una profundidad que en ningún

caso sobrepasa los 40 centímetros, la Lagunilla del Yelmo, es a pesar de sus mínimas

dimensiones una singular excepción en el roquedo de la Pedriza. El descenso de

lluvias y sobre todo las nieves ha provocado que, algún que otro invierno, apenas haya

llegado a verse con agua. Nosotros si encontramos una pequeña lámina, justo para el

reflejo de la foto del grupo.

Tras el descanso de rigor para las almendras que efectuamos un poco antes,

seguimos el camino cruzando la pradera del Yelmo y viendo las moscas que trepaban

por su pared.

El Yelmo, sin duda el “piedro” más conocido y representativo de la Pedriza, tiene 1717

metros de altura y se ha calculado que bajo su cúpula cabria completo el Monasterio

del Escorial.

Conocido anteriormente como el Diezmo con la actual denominación se le cita ya en el

Libro de la Monteria de Alfonso XI, allá por 1350. Se eleva 150 metros desde su base

por el sur y 95 por el norte.

La primera ascensión que se conoce se le atribuye a Casiano de Prado en 1864 y

desde entonces se han abierto más de veinticinco vías.

Hacia las 14 horas llegamos al collado de la Dehesilla donde dimos buena cuenta del

bocata para a continuación iniciar la bajada a Canto Cochino. Allí nos esperaban unas

maravillosas cervezas a las que Jero nos invitó para celebrar los pocos y bien

llevados años que cumplió.

Una vez que llegó Wolfgang que se había retrasado un poco cogimos los coches y a

casa. Algunos a descansar porque se les vio flojitos en la marcha.

Dios me libre de señalarlos como si fuese un ruin familiar de la Inquisición.

viernes, 23 de marzo de 2012

Ascensión frustrada al Yelmo de La Pedriza (21/03/2012)




ASCENSIÓN FRUSTRADA AL YELMO
(21-03-2012)

Esta semana le tocaba al Paco hacer la propuesta de excursión y le salió muy variada tanto en el fondo como en la forma. En primer lugar, puso la ascensión al Yelmo de La Pedriza por la senda Maeso; en segundo lugar, puso la ascensión al Yelmo por el collado de la Dehesilla y en tercer lugar, puso la ascensión al Yelmo pasando por la Lagunilla. Como se puede apreciar, no existe ningún tipo de fijación en la mente de este individuo.
Cuando ya la gente se iba decantando por la Lagunilla, miramos la predicción meteorológica y comprobamos que iba a llover o nevar por la zona elegida. Así es que el Paco propuso la desembocadura del Manzanares o los puentes medievales del Manzanares. Entonces JP lanzó la idea, con buen criterio, de quedar mejor en el CI de La Pedriza y allí decidir qué hacer. A una gran mayoría le pareció bien y así quedamos. Hoy se nos han rajado, con diferentes excusas, Jero, JL, Fernando, JA y Pablo. Así pues, nos hemos visto las caras el susodicho Paco, Manolo, JP, Miguel, JG, Chicho, M. Ángel y una gorda que se llama Neska.



Para bajar, cogimos una senda que se dirigía hacia los Picos de la Higuera, donde han puesto unas mesas de piedra para los domingueros, y al Collado de Quebrantaherraduras; desde allí seguimos la senda que va al CI, hasta los coches. JG, Chicho y M. Ángel emprendieron el regreso a su casa, mientras que los otros cuatro se quedaron a comer en Manzanares, en un restaurante donde nos atendió una rumanita rubita de ojos azules, pero que no sabe descorchar una botella de vino (Muga, Rioja, crianza 2005). Allí dimos buena cuenta de unas lentejas, una ensalada feta, unos codillos y un filete.
A continuación, un buen paseo cerca del castillo de Manzanares el Real y vuelta a casa. No ha estado nada mal.


El Paco.


Fotos:







jueves, 17 de noviembre de 2016

La Sillada de Garcisancho 16 noviembre 2016





Asistentes: Chicho, JL, JP, J. Angel, Miguel, Miguel Angel y yo

Dejamos los coches cerca del punto de partida, el Monumento al Guardia Forestal, y comenzamos la marcha a las 11:35. El tiempo era estupendo: despejado con un sol radiante, y algo frio. Una vez pasada una barrera, seguimos por una pista que asciende continuamente hasta la cima de Cabeza Mediana, sobre la 13 horas, donde tomamos los “panchitos” sin el buen vino que habitualmente aporta nuestro sumiller, al cual y al qué echamos mucho de menos. Durante la subida, nos desviamos un poco, a la derecha de la pista, por una senda escarpada hacia una lagunilla que no conocíamos,


mas adelante encontramos a nuestra izquierda otra pequeña lagunilla, que ya conocíamos, nutrida por una fuente; 



en ambas se reflejaban los arboles y matorrales.




Después del descanso, bajamos por una senda para subir una fuerte cuesta que nos conduce a la Sillada de Garcisancho, donde se cruza varios caminos y pistas. 




Esta vez volvimos por una pista que sale a la izquierda del GR-10 y baja con menor pendiente que éste aunque es un poco mas largo el recorrido; la pista cruza varios arroyos con pequeñas casadas que apenas se veía por el pequeño caudal de los arroyos.


Durante la bajada buscamos un buen sitio donde comer, pero no lo encontramos, así que tuvimos que comer sentados en unas piedras al borde de la cuneta., ya que eran las 15 horas pasadas.

Después del ágape, los chocolates, el café y el “petrolato”, continuamos el camino por dicha pista hasta desembocar en otra pista: tomamos a la derecha, ya que a la izquierda nos llevaría al monasterio de El Paular, que nos conduce después de una buena subida hasta otra pista que sale a la izquierda, que nos lleva al punto de partida.





Los “seteros” estaban frustrados ya que la materia prima era prácticamente inexistente. Durante la bajada por la pista nos cruzamos con un montón de ciclistas que subían con gran esfuerzos: algunos/as agotados/as a punto de llorar por el gran esfuerzo; algunos subían andando con la bici en la mano. Charlamos con algunos y nos contaron que estaban haciendo un cursillo de Técnicos de Montaña/senderismo.


Jerónimo Limón







lunes, 27 de enero de 2025

CANTO COCHINO- EL ELEFENTITO 15-01-2025

 

          EL ELFANTITO DE LA PEDRIZA –15/1/2025




Junto con dos avezados montañeros, Jero y Wolfgang, que en toda su andadura montañera no conocían este singular pedrusco, como muchos otros que hay en la Pedriza, y a los que tampoco los Marchosos han accedido nunca, comenzamos nuestra andadura desde el aparcamiento de Cantocochino, con la mala suerte que al cruzar el puente sobre el Manzanares a Wolfgang se le engancho uno de sus bastones y lo rompió por la mitad. Un tanto compungido por la pérdida dijo que él no podría continuar, y gracias a que yo llevaba un bastón demás en el coche no hubo ningún problema para iniciar la marcha.




Subimos por la difícil y empinada senda que sale al cruzar el puente sobre el arroyo de la Ventana y que llega al comienzo (o final) de la Gran Cañada. Poco después de empezar a andar por esta, se abre un camino a la izquierda por donde se sube hacia la lagunilla y la pradera del Yelmo ( que hicimos hace poco ), y un poco después se inicia una pequeña senda (donde puse un hito) que es la que nos llevara al Elefantito. En su primera parte al estar poco pisada y sin señales ni hitos se hace difícil de seguir entre las altas jaras, arroyuelos y pedruscos por lo que nos confundimos varias veces, pero sin consecuencias. A mitad del camino la senda se hace más visible y nos lleva directos a una pradera al lado del Elefantito. Allí después de 1h40m paramos para tomar los panchitos.



Desde esta pradera salen dos sendas, una que va a la lagunilla del Yelmo pasando por la Muralla China y la cueva de las Brujas, y la otra, un PR, que baja de nuevo a la Gran Cañada y que es la que seguimos sin confusión ninguna, siguiendo las marcas blancas y amarillas y que nos deja en el cruce con la senda Maeso que viene desde la parte de arriba de Manzanares el Real.

Bajamos por la senda Maeso hasta el Collado de la Cueva donde tomamos un sendero, que al principio está bien definido, que nos debía llevar hasta el final del Tranco. Pero el sendero se hace cada vez más difuso y con varios ramales, de forma que a la altura del Alcornoque y Cueva del Bandolero lo perdimos y decidimos bajar capo a través hacia la urbanización del Tranco .que está protegida por este lado con una alta alambrada que tuvimos que atravesar por dos veces por sendos agujeros que descubrimos en ella







Desde la urbanización seguimos por el asfalto hasta el final de esta (en el restaurante casa Julián) donde alrededor de las 3h30m paramos para comer. Desde allí hasta el aparcamiento y siguiendo el curso del Manzanares hay apenas dos Km, de forma que a las 4h30m llegábamos a los coches donde nos despedimos hasta el próximo miércoles en que la lluvia nos permita salir.



JUAN ANGEL  

viernes, 25 de octubre de 2013

SENDA DE VALDENOCHES 23-10-2013


ASCENSO AL CERRO DE VALDENOCHES

23-OCTUBRE -2013

A las 11 de la mañana con puntualidad espartana nos dimos cita los  7 marchosos (que no magníficos) que íbamos a realizar una variante de la marcha: “La senda de Valdenoches”. Los demás no vinieron , la mayoría por razones médicas, esperamos verlos en próximos días. Fuimos : J.L , J.P Miguel Sanguino, Juan Ángel , Chicho , Pablo y M.A escritor de esta crónica.
Nos dimos cita en el aparcamiento del área recreativa al lado del embalse de Picadas , junto a la depuradora, con la circunstancia de que estaba lloviendo. Nos preparamos para lo peor, pensando incluso hacer una corta marcha por la pista asfaltada y luego comer en un restaurante en la carretera justo antes del puente. Pero no fue necesario porque pasados unos minutos dejó de llover y pudimos hacer la marcha prevista.
La marcha empieza con  una suave ascensión por una pista asfaltada durante algo más de 3 Km, con indicaciones de vía pecuaria, cuando acaba la subida aparece el primer cartel de “senda de Valdenoches”, desaparece el asfalto y comienza un descenso que acaba donde hay una charca; en este mismo lugar antes de comenzar la siguiente subida hay un cartel que indica “Cordel puente de San Juan”.
A partir de aquí hasta el cerro Valdenoches hay 5 Km de sólo subida. Al poco de comenzar a subir y antes de una formidable lagunilla tomamos sobre las 12, 30 los panchitos con un vino de “Rioja” excelente que traía Pablo.
Casi toda  la vegetación se compone del bosque autóctonos que son encinas pletóricas de bellotas y pino piñonero, mucho de él de repoblación. Las 2 especies coexisten amigablemente junto con arbustos como jara pringosa y no pringosa.
Un poco más adelante se abandona la vía pecuaria y la senda gira bruscamente a la derecha para enfilar hacia la cima del cerro Valdenoches.
Llegados casi arriba,  seguimos las marcha que se hizo en 2010 , lo cual nos lleva a culminar la cima del cerro donde hay un gigantesco poste con un montón de antenas. Desde arriba se puede girar la vista 360 grados  y puede verse Pelayos, el monasterio de Valdeiglesias , el embalse, las Cabreras y la  Almenara.
Comimos al abrigo de una pared protectora de la antena, con la esperanza de que no lloviera. Esta vez además de los chocolates hubo turrón, que por estas fechas apetece más que en Navidad. No faltó una copiosa ensalada , café y aguardiente.
No hubo lugar a tertulia, debido a la amenaza de lluvia, solamente se leyó un correo de Manolo referente al monotema de estos días : la sentencia del tribunal de Estrasburgo.
Sobre las 15,30 comenzamos a descender por un cortafuegos, ya de vuelta, cuando una moto de cross nos adelantó bajando a gran velocidad. ¿no tienen otra cosa mejor que hacer los jóvenes un día laborable?.
En este descenso se produjo una vivísima conversación sobre ondas hercianas que nos afectan, entre Miguel y otros 3 marchosos , uno lo veía desde un punto de vista casi filosófico y  los demás desde un punto de vista técnico. Esperamos haberle convencido.
Al llegar a un cruce , optamos por no subir al cerro “Las Mucas “ y tomamos una senda poco transitada (la que Chicho llamaba senda amarilla) , muy agradable para pasear , con unos magníficos ejemplares de pino piñonero.
Después de juntarnos con el cortafuegos que venía del cerro “Las Mucas” y descenderlo llegamos al arroyo  de “Las Labores”. Aquí nos dividimos, 4 optamos por seguir el camino del 2010 , subiendo por un cortafuegos hasta la pista de ida y los otros 3 decidieron seguir el arroyo para ver si encontraban un camino que les evitara la subida. Pero al final estos 3 acabaron por hacer también la subida, aunque por otro sitio y llegaron también al camino de ida.
Chicho y Pablo en vez de coger enseguida la pista de ida, continuaron unos 500 metros por el alto , con unas vistas preciosas, según comentaron.
Al final llegamos todos prácticamente a la vez , sobre las 17 horas a los coches, después de haber hecho 14 Km con un desnivel de 388 metros, pasando un entretenido y agradable día.
M.A

 
 
Enlace a las fotos y vídeo de la marcha:
 
 
 
 

 

miércoles, 31 de octubre de 2012

Subida a la cima de El Yelmo y a los Chorros de La Pedriza




   Después de algún intento frustrado, por fin, cuatro aguerridos y experimentados compañeros senderistas, nos hemos lanzado a subir al pico más alto, pero más suave, de La Pedriza del Manzanares. El que este relato suscribe, llevaba ya más de un año realizando labor de zapa en el grupo, tanteando sensibilidades y recabando información, llegando a la conclusión de que el día idóneo para proponer la subida era este miércoles 24 de octubre en el que no había previsiones de lluvia ni de nieve y el sol no nos iba a atacar duramente y que no se iba a quedar solo en la propuesta. De todas formas, doy gracias a los que me apoyaron aunque no vinieron por diferentes causas y, sobre todo, a los tres amigos que me acompañaron, JP, Jero y Miguel.
   La idea es subir por la senda Maeso desde las urbanizaciones de Manzanares, hasta alcanzar la base del Yelmo y ya, desde allí, buscar la grieta de la cara norte que nos conduzca a la cima y al punto geodésico.
   Ya en las urbanizaciones nos encontramos con obras en las calles y tuvimos que dar un pequeño rodeo hasta que encontramos la senda Maeso. En cuanto que se sube un poco, las vistas son preciosas. Así, de vista en vista, pasando por la cueva del Ave María, el Caracol, y después de dejar atrás el Risco del Ofertorio, arribamos al extremo este  de la Gran Cañada: parada, panchitos (y demás alimentos proteínicos) y además abrimos una botella de vino especial para los cuatro esforzados senderistas, botella pagada por Paco, el “eximio” que abajo firma.
   El tramo de la senda desde aquí a la base del Yelmo la encontré un poco dificultosa, pues tuvimos que soltar los palos en varias ocasiones para poder aferrarnos a las rocas con 1as manos y además observé que si hubiera hielo, las lanchas inclinadas de roca con superficie lisa, posiblemente impedirían el curso normal de la ascensión. Bueno, como el día está muy bien para pasear y no hay hielo ni hace frío, pues hemos sido capaces de llegar a la base del pico.
  Nos disponemos ya a buscar la grieta por la cara norte. En esto que vemos algunos grupos de excursionistas jóvenes, chicos y chicas, que están intentando lo mismo. Nos acercamos a un grupo que se ha metido por la grieta derecha de dos que son paralelas y JP los sigue, así, con un par de bellotas. Ninguno logra avanzar mucho en su ascenso pues hay dificultades varias que hacen imposible la subida. Después de intentarlo varias veces, JP, ya un poco cansado, deja la grieta, justo en el momento que otros jóvenes están bajando por nuestra izquierda, es decir, a la izquierda de las dos grietas paralelas. Resulta que no se debe subir por donde lo estaban haciendo JP y otros, sino que, ignorando estas dos grietas paralelas, hay que coger a la izquierda de ellas, subir un poco por las rocas y allí encontramos otra roca que hay que salvar por abajo (hay una ventana que lo permite) o por arriba (como cada uno prefiera) y siguiendo a la derecha y subiendo, llegar a la chimenea que nos va a llevar a la cima. Vale; pues así lo hacemos, dejamos las  mochilas y metemos nuestros cuerpos en la grieta en plan egipcio, es decir, que tendremos que hacer la subida moviéndonos lateralmente.
La primera sorpresa que nos llevamos es que la chimenea no es vertical, sino inclinada, lo cual facilita el movimiento de subida, pero la segunda sorpresa es que no nos quedamos casi en ningún momento suspendidos en el aire (como todos imaginábamos), sino que casi siempre teníamos los pies sobre alguna roca y cuando tuvimos que suspendernos un poco, la rugosidad de las rocas era tan pronunciada que ¡no nos podíamos resbalar! Así es que, poco a poco y avanzando lateralmente, llegamos al final de la hendidura. Allí había otros chicos que nos hicieron unas fotos con nuestras cámaras. Ya se ve el hito y sólo resta avanzar unos metros por unas rocas lisas y encaramarnos a lo más alto de la Pedriza. Ni qué decir tiene que la vista es espectacular y en redondo y es imposible resaltar cuál es la más atractiva. Yo chorreo felicidad. Un joven nos comentó que se animó a subir por la hendidura ya que “ustedes también lo hacen”. Traducción: “Ya que esta panda de viejarras puede subir, yo, que soy joven, también lo puedo hacer”. Bueno, cada uno es lo que es ¡qué le vamos a hacer !



   

   Ahora ya nos toca descender a la base y almorzar allí. Es lo que hacemos con suma facilidad. Nos metemos entre pecho y espalda lo que queda de la botella de vino y al final saco un orujo-sorpresa casero de Orense. También comimos algo, claro.
  Ya bajando hacia Canto Cochino, nos pusimos en contacto con Chicho y Pablo que hoy han elegido la ruta de las Chorreras del Manzanares (excursión también muy bonita y recomendable en esta época del año) para quedar en los aparcamientos: nos llevarán en coche hasta los nuestros. Pues resulta que yo esta  bajada la considero más cómoda para subir que por donde la hemos hecho. Nos metimos por el Hueco de las Hoces, dejando a nuestra izquierda La Lagunilla, pasamos por el Barranco de los Huertos y terminamos cruzando el arroyo Majadillas por una pasarela, las Casas Forestales, pasarela sobre el Manzanares y parking.

  Una incidencia: nuestro amigo Fernando quiso subir también al Yelmo desde Canto Cochino por una ruta que él recordaba haberla hecho cuarenta o cincuenta años atrás. Por desgracia no la encontró y tuvo que volver a casa después de darse una caminata por La Pedriza.

 Y esto es todo. Quiero deciros, compañeros, que esta ascensión me ha dejado un buen sabor de boca.
Relato: Paco

      


Pablo y Chicho se fueron a los Chorros del Manzanares :








Fotos:
https://plus.google.com/photos/105813326414619650373/albums/5803630140073971729?authkey=COuuyMqBvY-8Ew#photos/105813326414619650373/albums/5803630140073971729

viernes, 13 de mayo de 2011

Ruta 355. La Lagunilla del Yelmo. 11 Mayo 2011


A la hora prevista nos encontramos en el aparcamiento del Tranco los 4 marchosos dispuestos a  todo: Paco, JL, JP y JG (cronista).
Como ya estaba preanunciado se produjo la partición habitual del grupo. JG acompañado de Neska partieron en coche hacia Canto Cochino y los otros tres iniciaron la subida hacia el Yelmo. La justificación de la partición era que yo, tenía tirones musculares en la pierna derecha y con la excesiva pendiente del camino podrían agudizarse.

A partir de este punto el relato se divide en función del grupo:

Relato grupo 1 (JG y Neska)

Neska, sin dudarlo se apunto a mi opción y subió al coche. Al  llegar a Canto Cochino encontramos que se había producido una invasión de autobuses llenos de niños. Caminamos hasta  El Refugio Giner evitando en lo posible las jaurías infantiles. A la altura del Refugio seguimos el curso del Arroyo de los Poyos (también conocido como arroyo e la Ventana) hacia arriba.

Pronto descubrí, que el lograr la cita de la comida con el resto del grupo iba a ser algo muy problemático. No había cobertura telefónica y el lugar (“al otro lado de puente”) y la hora (“entre las 15 y las 17”) eran ambas muy imprecisas.

Siguiendo el camino sombreado que va subiendo sin demasiada pendiente llego un momento en que el teléfono cobro vida y empecé a recibir mensajes de llamadas perdidas. Primero de JL, luego de Paco y otro más de JP, pero los intentos de responder o enviar mensajes fallaban en mi teléfono. Vista la situación y que las probabilidades de la comida conjunta eran muy bajas, opte con gran alegría por parte de Neska comer en la orilla del arroyo, con el rumor del agua y el canto de los pajaritos. Era la cota de los 1.400 m.

Después de la comida, Iniciamos la bajada hacia Canto Cochino  donde pensaba llegar sobre las 15:30. En un momento determinado el telefono se reactivo y pude leer un mensaje donde JP decía que el grupo 2 bajaba para comer conmigo. La hora del mensaje era las 14:40. Llegamos a Canto Cochino a las 15:20 y allí descubrí el segundo problema: la imprecisión del lugar: hice una breve e infructuosa exploración de la zona “detrás del puente” y pase al plan B.

El plan B consistía en ir al coche y dejar un mensaje visible desde el exterior donde informaba que estaba en el bar tomando una cerveza fría. Después de degustar la cerveza mirando en la lejanía del Yelmo como un escalador del tamaño de una hormiga trepaba una inmensa roca, volví al coche y cambie el mensaje: Ahora el mensaje decía: “estamos al otro lado del puente. Volveré al coche a las 5”.

Recorrimos el río y nos encontramos al grupo 2 que estaba acabando su comida.

Relato grupo 2 (JL, JP y Paco)   Cronista adjunto JP.

Una vez decidido que no iba JG a poder hacer la excursión de las Lagunillas del Yelmo, acordamos hacerla nosotros y vernos si acaso a comer por Canto Cochino sobre las 15,30hs. Lo establecimos así y el grupo numeroso de (léase 3) Paco, JL y JP, se dispuso a atacar el Yelmo desde El Tranco.

La subida se hace desde el restaurante de Casa Julián por un lado y hay que salvar unas rocas que están a modo de escalones y  rodeadas de Jara florida. Tomando el sendero trasversal que viene del este y que otras veces cogemos para ir hacia ese lado, como cuando vamos a la Cueva del Ave María. Lo tomamos en dirección oeste y enseguida gira hacia el norte girando a la derecha y poniéndose bastante empinado, teniendo que salvar montones de arroyos que han utilizado el sendero para salvar rápidamente la pendiente.

Detrás de un bloque de granito grande que hay que salvar está el llamado Mirador del Tranco en un peñascal muy oscuro con un buen cortado hacia el sur y que da unas estupendas vistas de toda la zona.

La pendiente se suaviza algo y se llega en una  hora a la Gran Cañada, que es una pradera larga de E-W que conocemos bien y por la que corren arroyos en esa dirección, que estaba estupenda y en la que hicimos un buen descanso para los panchitos más largo de lo habitual por un incidente que vino a cambiar el curso de la excursión.

Resulta que como es habitual JP subía a su ritmo y se separó algo de los otros dos, también porque Paco se paraba bastante a realizar sus fotos. Pero resultó que cuando faltaba poco (50ms de desnivel) para llegar a la Gran Cañada a JP le entró una pájara fenomenal y se lo encontraron en medio de ella cuando lo alcanzaron. Tras un rato esperando para que se recuperase reemprendieron la subida hasta llegar a la pradera de LGC, que estaba muy jugosa y acogedora. Allí JP se recuperó de la pájara pero decidió por si acaso renunciar al Yelmo y bajar hacia Canto Cochino a comer con JG.

Pero los otros dos marchosos y seguramente por solidaridad, renunciaron al objetivo primero de El Yelmo por lo que finalmente decidieron recorrer La GC, hasta la senda Maeso y después bajar a C.C . Sobre las tres de la tarde llegaron al río Manzanares y se adentraron en el pinar de la margen izda. donde habíamos hablado como posibilidad de encontrarnos con JG.

Pero no llegamos a encontrarle y decidimos ponernos a comer al lado del río pues se estaba allí más que bien. Finalmente Neska y JG aparecieron sobre las 16:30h parece que nos había dejado una nota en el coche.

Resumen

La Pedriza sigue siendo maravillosa y mas en esta época del año, llena de agua y vida. El objetivo no se ha cumplido por lo que queda pendiente. Quizás para el próximo otoño o al año que viene.

Recorridos y Perfiles




Recorrido 1












Recorrido 2
 

Perfil 2



Fotos (Cortesia de Paco y JP)


Escrito y compuesto por Jesus Garcia Carcedo