POR TIERRAS
DE ZARZALEJO
Fecha: 17 de Abril de 2013
Participantes: Paco, Manolo, JP, Jerónimo, Chicho, Miguel, Juan A., Fernando.
Esta excursión se llevó la mayoría de los votos emitidos. Zarzalejo, como sabéis, es un pueblo
poco conocido de Madrid; rodeado por el norte y el oeste por un ramal de la Sierra de Guadarrama, que se desplaza
de su cuerpo principal, de norte a sureste. Pero su interés no está solo en sí
mismo; en efecto, cuando aún no existía El
Escorial, tal como lo conocemos, de este pueblo salieron las piedras y las
personas que construyeron la Monasterio
de El Escorial, para Felipe II. Aunque esta zona nuestro grupo la ha pisado
parcialmente en alguna otra ocasión; una buena parte de la misma era casi
desconocido por la mayoría de los que en ella participamos. A grandes trazos
veamos como transcurrió nuestra andadura.
Nos habíamos citado a la entrada del antiguo pueblo de Zarzalejo, a las 11 de la mañana. Tras
acondicionarnos para la marcha, la iniciamos y tomamos enseguida una calle
lateral derecha de la carretera; enseguida descubrimos que la calle se llamaba La Fuente del Rey, que es precisamente
el nombre de la fuente en la que se encuentra un grupo de viejos castaños que
deseábamos conocer. En 15 o 20 minutos llegamos a la zona de la falda de la Machota Alta, donde se encuentran
dichos castaños. El mayor de los 8 o 10 castaños que allí han crecido, es una
mole cuyo tronco tiene al menos 2 metros de diámetro, encajonado entre grandes
piedras, que ya no le dejan ensanchar más. Además, de los castaños y de la
fuente, llama la atención una bañera blanca, como las de nuestras casas, donde
un chorro de agua continuo la mantiene permanentemente llena, invitándonos a un
placentero baño pero, lástima, nos faltaban las odaliscas, que nos frotaran
nuestras carnes.
Continuamos nuestra ruta hacia el noreste, para alcanzar el Collado de las Machotas. La Machota Baja queda a nuestra derecha
(en referencia a la ruta que llevábamos) y la Machota Alta se perfila
a nuestra izquierda (el noreste, según el plano). Allí encontramos a otros
grupos de personas, caminantes de montaña, como nosotros. Es el momento
oportuno para el descanso de media mañana, y tomar los panchitos, la fruta y el
buen vino que lleva Paco.
Tras el descanso, de 10 o 15 minutos, cruzamos dos pórticos
de hiero de las mallas que comunican las distintas parcelas y continuamos
nuestra ascensión, camino de de cumbre de la Machota Alta. Es una
pendiente de unos 45 grados y un desnivel de unos 200 metros. A nuestra
izquierda, a lo largo de esta zona del camino, hay una magnífica valla de
piedra, que se encuentra aún en muy buen estado, seguramente utilizado como
frente estable de esa zona de El
Guadarrama durante la guerra civil.
Hay que subir despacio. Al poco de llegar a la cumbre, percibimos a la
distancia, a poco menos de un Km: el llamado Risco del Fraile, una mole de piedra cuadrangular, junto con otras
piedras menores, sobre el horizonte de
la cumbre de la Machota, pero con otra peña encima con la forma de los
capirotes que llevan (o llevaban) los frailes en la procesiones. Al llegar a su
pie, vimos que, además, contenía un buzón de montaña para dejar mensajes a
otros montañeros.
Tras franquear casi toda la loma de La Machota, iniciamos la bajada durante un pequeño trecho, pero
enseguida nos paramos en un espacio acogedor para disponer la comida, a la hora
y lugar adecuados para hacerlo tranquilamente y con el mejor de los
compañerismos. Desde donde nos encontrábamos, pudimos ver cuál podría ser el
camino óptimo para la bajada y el acercamiento más adecuado en dirección a Zarzalejo. Cerca de donde estábamos se
percibía una estrecha trocha que bajaba por una línea de poca pendiente, que
podía ser camino de montañeros o una vía natural de las vacas que pacían por
las cercanías. Tras la comida, decidimos encaminarnos por ella. Tuvimos suerte,
pues no encontramos ninguna mala dificultad y, además, era la vía factible más
corta. Cuando ya estábamos cerca del nivel de Zarzalejo, encontramos la magnífica mole de madera del castaño que
se dice que es el más viejo de la región.
Poco más tarde, ya cerca de Zarzalejo, nos topamos con la carretera M533, que pasando por el
pueblo, va hasta el puerto de La Cruz
Verde; la seguimos y al poco llegamos a las primeras casas del pueblo. Nos
paramos a beber de una vieja fuente pública con siglos de historia, cuyas aguas
proceden de las entrañas de la sierra y que está las 24 horas del día manando
por su caño. ¡Estaba deliciosa!
Al llegar a la plaza del Ayuntamiento nos sentamos en la
terraza del bar que allí hay, que creo que es el más antiguo del pueblo.
Después de la marcha, la cerveza, y otros refrescos, invitación de Paco y Jero
por sus cumpleaños, nos supieron a gloria. Ya, hacia las 5 y pico de la tarde,
nos encaminamos hasta donde habíamos dejado por la mañana nuestros coches.
Y esta bonita experiencia aquí se acabó, pero su imagen
permanecerá indefinidamente en nuestra memoria.
5 comentarios:
Sí, tiene razón Fernando, ha sido una excursión para recordar : castaños centenarios, una vegetación alegre por el agua caída y unas vistas que ayudaban a jugar a adivinar el nombre de los picos que se veían lejanos. Fernando también encontró en el sitio que comimos una vaina de una bala de fusil que los más arriesgados dijeron que podría ser de la guerra civil.
Chicho
Una magnífica descripción , Fernando. Se ve que conoces la zona y además te gusta por el énfasis con que lo cuentas. Me alegro que lo pasarais bien y esperemos tener otra oportunidad para ir.
M.A
Un relato de profesional de la escritura, en el que hay casi de todo hasta odaliscas. Además sabemos que en un cierto momento hay que "disponer" la comida y para ello encontramos el sitio adecuado.
Hay algunas cosas más que quedan en mi recuerdo
- el encuentro en el collado con una pareja (dos hombres) de senderistas que venía desde El Escorial y con los que tuvimos una buena charleta (siempre es bueno conocer la vida de los que pasan por ahí).
- el entorno y las vistas que hemos pateado del que se habla muy poco(pero que las fotos sirven para recordarlo)
- de la fatiga que me produjo subir la Machota en algún momento
Fue una estupenda marcha en un día caluroso, que se dejó sentir mucho más en la pronunciada subida al Pico del Fraile.
Fernando tiene madera de escritor, pronto lo vemos publicando sus memorias de senderista.
Saludos.
Manolo.
Buen relato con encuadre orografico de Zarzalejo. Un pelin poetico pues cuando dice "la subida a la machota alta con un 45% de pendiente" creo que es una licencia poetica y que en realidad fue del 25%
Saludos JL
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