viernes, 9 de mayo de 2014

EL CANCHO GORDO DE LA CABRERA. 7-5-2014

Nos reunimos los Marchosos (Jero, Jesús, Chicho, Juan Ángel, José Luis, Pablo, Miguel Angel  y Miguel) en la plaza del pueblo de Valdemanco, que, según cuenta una leyenda, debe su nombre a que fue fundado en el siglo XVI por un vecino de Bustarviejo llamado Juan Valdés apodado “el manco” que, como no podía dedicarse a las labores del campo, construyó una venta a cinco kilómetros del pueblo. Después sus hijas se casaron  con mozos de Bustarviejo y construyeron sus casas junto a la de sus padres.
A las 11,15, iniciamos una cómoda ascensión por la Cañada Real Segoviana en la que pronto coincidimos con un rebaño de cabras pastoreadas por un pastor que nos contó que era de Salta, región montañosa del norte de Argentina y que estaba casado con una española de Colmenar Viejo.



Muy pronto (a las 12,00) los que iban en cabeza se pararon con hambre de panchitos. Nos los tomamos acompañados por la primera botella de vino y continuamos camino hacia el Collado Alfrecho (tomando ya el GR-10), donde unos llegaron antes y otros llegamos después.

Como era muy pronto para comer,  se inició una bonita discusión en la que unos opinaban una cosa y otros otra, pero sin escucharnos ni los unos ni los otros. 


Finalmente decidimos seguir un poco el camino hacia el Cancho de la Bola y volver luego a comer al mismo punto.









Mereció la pena, porque, además del paisaje y las formaciones rocosas espectaculares, tuvimos la oportunidad de ver un grupo de buitres que volaba sobre nuestras cabezas y  se reunía en lo alto de una roca.





Volvimos al Collado y allí  comimos en animada conversación mientras dábamos cuenta de la segunda botella de vino, lo cual demuestra que aunque no venga Paco el botero con su bota, se sigue bebiendo igual.
Después de comer bajamos por una vereda empinadísima e impresionante, con el Cancho Gordo a nuestras espaldas y los buitres volando continuamente sobre nuestras cabezas.


En la parte baja, el campo estaba espectacular cubierto con las flores blancas de la jara, las moradas del cantueso y las amarillas de la retama. Por este paisaje anduvimos, hasta que llegados a un punto, decidimos seguir por el GR-10 hacia el pueblo mientras que Jesús y Chicho prefirieron bajar a la carretera.






Reunidos en el pueblo, los del norte volvieron a Madrid mientras los del sur y oeste nos quedamos de charleta en la plaza del pueblo tomando nuestros cafés y cervezas.
Y así hasta la próxima.




domingo, 4 de mayo de 2014

Ermita de La Piedad, ruta 129, 30 de abril del 2014


EXCURSIÓN, RUTA, 129, DESDE TORELAGUNA A LA “ERMITA DE LA PIEDAD”, TORREMOCHA DEL JARAMA Y TORRELAGUNA




ASISTENTES: (Por orden alfabético de apellidos) Pablo Corrales, Jesús García Carcedo, José Angel Pérez Villar, Juan Angel Romero, José Luis Sanchez Benito y por último , el que suscribe, Fernando Aguilar.
Hora y Punto de Encuentrto: 11 de la mañana Junto al camino del Arroyo de “Matachivos”, en Torrelaguna
 Hacia las 11´15 de la mañana iniciamos el recorrido. Este, en teoría es casi un triángulo equilátero; con dos vértices casi en el mismo paralelo y, el tercero hacia el sur. Cada lado del triángulo tiene una longitud aproximada de 5 Km. Digo casi, pues decidimos hacer el itinerario exclusivamente por caminos que no pisen las tierras roturadas o sembradas. Estas se dedican, casi en exclusiva, al trigo, a la cebada y algo de alfalfa. El itinerario no tiene problemas, ya que todos los sembrados están atravesados por muchas pistas de tierra que sirven de camino a las máquinas y a los campesinos que laboran y cuidan  las tierras, así como para la recogida y transporte de los productos de las siembras. Por otra parte, este  itinerario resulta más grato y cómodo que las monótonas carreteras. En conjunto, el itinerario de la excursión será de unos 16 Km.
El orden del itinerario a seguir es: Desde el punto de salida, en Torrelaguna, nos dirigimos hacia el segundo vértice del triángulo, hacia el sureste, donde se encuentra la Ermita de la Piedad. El día se presenta radiante de luz con un sol muy grato que no molesta.
Al tiempo que avanzamos en el recorrido, podemos observar, además de la propia vegetación, las pistas por las que caminamos, con el color de las tierras y del entorno. Al oeste, percibimos, en primer término el canal para aguas que mandó construir la reina  Isabel II, una gran obra de ingeniería y que todavía está en servicio (que bien conocemos), pues nos lo hemos encontrado y atravesado en diversas ocasiones, en otras excursiones. Más lejos, al oeste, se destacan las cumbres más elevadas de La Pedriza; más próximo, hacia el norte, los riscos de “La Cabrera”, y más al fondo hacia el oeste, las crestas más altas de Navacerrada y de La Cuerda Larga.
En poco tiempo, en una hora y media, desde la partida, con muchos giros a izquierda y a derecha, llegamos a la “Ermita de la Piedad”, muy bella construcción en piedra, bien conservada y de buen tamaño, posiblemente del siglo XVII. Lástima que estuviera rodeada de una alambrada, así, solo era visible por fuera.
En este bello entorno paramos para degustar nuestros panchitos y comer nuestros buenos bocatas con vino tinto.
Entre bocado y bocado nuestra vista se perdía por el norte y noroeste próximos. Hacia allá, se divisaba a unos 10 o 15 Kilómetros las sierras de “La Cabra” y “El Porrejón”, así como otros, también destacados, cuyos nombres no recuerdo.
Pero lo que más me ha satisfecho ha sido descubrir, tras las montañas anteriores, el “Pico de Ocejón”, que se vislumbraba hacia el NO, muy por detrás de las montañas anteriores, a no menos de 40 Km de donde nos encontrábamos. (Me permito remarcar las profundas sensaciones que percibí al descubrirlo, pues hace ya más de 40 años que lo subí por primera vez en solitario, tras acercarme al pueblo de Majalrayo; y que uno o dos años después lo volví a subir, ya acompañado por un estimado amigo. (Estas pequeñas aventuras, a mi edad, no puedo, sino, rememorarlas).
Tras estos ensueños, continuo narrando nuestra excursión, no sin antes remarcar el maravilloso tiempo que hemos tenido, sin fríos, lluvias o calor.
Ahora iniciamos la segunda etapa de nuestra excursión, orientándonos hacia el noreste (para recorrer el segundo lado del triángulo imaginario de nuestra ruta.
El entorno no varía, pero al poco de su inicio, nos topamos con una carretera y en ella una construcción de buen tamaño, con verjas de entrada. Se trata de la “Casa de los Oficios”, que se comunica por carretera con Torrelaguna, con Torremocha del Jarama, y con otras localidades del entorno. Se trata de una institución muy importante, ya que en sus instalaciones se han formado muchos jóvenes, de toda la comarca, durante generaciones.
Seguimos por los caminos, entre los sembrados hacia “Torremocha del Campo”, nuestra segunda etapa de la excursión. El entorno de sembrados y del horizonte no varía: subiendo y bajando, tramo a tramo, alcanzamos en poco más de una hora esta meta, que nos parece una agradable localidad, hacia las dos y pico de la tarde. Sin entrar en el pueblo, lo vamos bordeando por el sur, hasta encontrar una zona acondicionada para familias y niños, con mesas y asientos, y con muy distintos aparatos de gimnasia deportiva. Este pequeño y sombreado parque se encuentra junto al cementerio del pueblo. Pero no importa: está limpio y es grato, y con mesas. Y ya es hora de comer.
Tras el grato y nutritivo descanso, continuamos, poco más tarde, para cubrir el tercer lado de nuestra “marcha” triangular.
Por supuesto, seguimos nuestra ruta, no por la carretera, que nos llevaría directamente a Torrelaguna. Como somos consumados andarines, seguimos, como anteriormente, las vías comunales entre los sembrados, lo cual es mucho más divertido. ¡Para eso somos jóvenes!
Así, en poco más de una hora, llegamos a Torrelaguna, al lugar donde habíamos dejado los coches por la mañana.
Así, ¡Todos a casita!            


Fernando.   

viernes, 25 de abril de 2014

El collado de la Ventana - 23 abril 2014

          Marcha: El collado de la Ventana
Fecha: 23/04/2014
Asistentes: Chicho, Fernando, JL, JP, Miguel, MA y yo

 


Hoy había dos marchas: la oficial (Canto Cochino-Collado de la Venta-Collado de las Dehesillas-Canto Cochino) y la marcha propuesta por JP, que no conocíamos de antemano, mas facilita, con poco desnivel.

Una vez llegados todos a Canto Cochino, nos dividimos en dos grupos: Chicho, JL, MA y yo intentamos hacer la marcha oficial, mientras que Fernando, JP y Miguel hicieron la alternativa que consistió en ir hacia la Charca Verde, subir al Collado Cabrón, bajar hacia la M-30 y llegar al refugio de Giner donde comieron.

A las 11:10 salimos ambos grupos, cada uno a su destino. Los de la marcha oficial subimos directamente, sin una pequeña pausa hasta el Collado de la Ventana, donde descansamos y tomamos los panchitos con un vino de rioja que MA había llevado. La subida transcurrió por la M-30 hasta que se dividió, a la altura del refugio de Giner, en el PR-2 que sube a Cuatro Caminos y el GR-10 que sube hasta el Collado de las Dehesillas. Nosotros seguimos por el PR-2 que abandonamos en menos de un kilometro para cruzar el arroyo de Los Pollos, casi al pié de El Pájaro, para comenzar el camino de subida, muy bien trazado y paralelo a dicho arroyo, en un pinar muy frondoso, que en verano da gusto pasearlo. Un poco mas arriba, bajo la mirada de Los Pinganillos, el camino sube paralelo al arroyo de la Ventana que desemboca el de Los Pollos, siempre entre pinos y pasa debajo de un macizo de granito conocido por Las Damas. Al ganar altura el pinar es menos intenso y ya casi estamos arriba cuando comienza las Siete revueltas para culminar en el Collado de La Ventana a las 13:15, o sea que tardamos 2:05 horas en subir. Conforme íbamos concluyendo las Siete Revuelta, una niebla iba bajando de tal forma que cuando llegamos al collado estaba lloviendo tenuemente.

Ante estas condiciones climáticas decidimos no hacer la marcha prevista, ya que el paso hacia el collado de Las Dehesillas es a través de un macizo de rocas graníticas que con la lluvia se torna resbaladiza, así que decidimos volver por el mismo camino que habíamos hecho; una vez bajada las Siete Revueltas dejó de llover. Cuando llegamos al punto en el que el PR-2 se une al Gr-10 decidimos subir al refugio de Giner, que estaba abierto pues los burros estaba paciendo en el prado Peluca´, bajo el refugio. Fue una muy alegre sorpresa encontrarnos en refugio al resto de los “marchosos” que ya había terminado de comer y estaban con la homilía de JP. Comimos con resto del vino, con cerveza del refugio; compartimos el chocolate y el dulce de membrillo, tomamos café, los que aun no lo habían tomado, regado con “petrolato” que trae habitualmente MA. Después bajamos tranquilamente por la M-30 hasta Canto Cochino donde teníamos los coches.




Enlace para fotos:

Jerónimo Limón

La Gráfica del perfil muestra solamente la subida, la bajada es simetrica, el trazado de subida y bajada es el mismo. Saludos JL.















jueves, 10 de abril de 2014

374-Los Ojos del Río Moros en Cercedilla 9 de Abril 2014



Acudimos a la llamada del buen tiempo un grupo de seis marchosos con el reto de hacer la marcha mas larga, mas alta y mas difícil. A las 11h estábamos enfrente a casa Cirilo seis marchosos: JP, Miguel, Chicho , MA, Jerónimo y el que escribe JL.
El resto estaba excusado por tener citas previas o por ser día de descanso.

No estábamos solos , pues había una gran animación en las Dehesas, un centenar de escolares que iban de marcha y muchos ciclistas nos acompañaron en la salida.
Toda esta bulla se fue perdiendo por los senderos de la Fuenfría según íbamos ascendiendo.
Enfilamos la subida por la senda que sube al collado de Marichiva sorteando multitud de arroyos (Majagavilan, Marichiva) y los pinos a veces nos mostraban sus raíces al descubierto, fruto de la erosión por las abundantes lluvias.

El esfuerzo que hacían que nuestros corazones bombeando sangre a los músculos con mas fuerza y frecuencia según la pendiente aumentaba mostraba que la tarea no iba a ser coser y cantar. Los latidos llegaban a 130 pps y la senda se empinaba cada vez mas.  Las conversaciones se fueron apagando y los rezagados se quedaban atrás.

Al llegar a la vereda del Infante GR-10 encontramos a un grupo de jubilados que después de un buen refrigerio continuaron hacia la Fuenfria. 

Chicho propuso ana alternativa a la marcha, que consistía en subir a los ojos del río Moros y a continuación en vez de seguir recto (pues había mucha nieve y mucha pendiente), desviarnos hacia el oeste hasta Tirobarra, encontrar el Pr-4 y seguirlo por la cuerda y después en su bajada hasta la Fuenfría.

Subimos a los ojos del río Moros que rebosaban de agua y a partir de los 1800m de altitud la nieve nos acompañó. Nos cruzamos a un grupo de prejubilados con mujeres que nos desearon buen camino.


En los neveros acumulados a lo largo del sendero para llegar  al Pr 4 la nieve tenia una altura de un metro por lo que iba dificultando la marcha y agotando nuestras reservas de glucógeno.

Nos hicimos las fotos en los Ojos que tenían mucho agua, tomamos los panchitos y el vino de JP con unas maravillosas vistas.


Reemprendimos el camino hacia Tirobarra, en vez de ir directamente a collado Minguete y cada vez teníamos mas nieve, por lo que el esfuerzo para desplazarse era mayor.  Muchos íbamos ya en la reserva, así que decidimos comer en la cuerda del Pr-4 al lado del cerro Minguete.
A la izquierda se divisaba La Granja y Segovia, A la derecha el valle de la Fuenfria y Cercedilla.  Con estas vistas Maravillosas y disfrutando el vino Cune que trajo Chicho nos tomamos el aperitivo de empanada de Jero, los bocadillos y la ensalada.
Después el café de Miguel , los chocolates diversos y el aguardiente de fuego de MA.


Sentíamos que recuperábamos las fuerzas poco a poco.
A mitad de la comida también llegaron un grupo de excursionistas jóvenes liderados por una chica que les dio una lección de geografia mientras observaban el paisaje tan maravilloso que nos rodeaba (alguien comento que no hace falta ir a los Alpes, ni al Himalaya para ver magnificas vistas). 



Emprendimos el descenso a la Fuenfría y como íbamos secos cogimos agua de la fuente.

Después bajamos por el camino viejo de Segovia entre riachuelos (Barranca, Majagavilan) y pinos silvestres y llegamos a las 18h a los coches.

Con el objetivo cumplido nos despedimos hasta el 23 Abril para la marcha que propondrá Jero.

Saludos JL


sábado, 5 de abril de 2014

HOYO DE PINARES: LAS VIÑAS, LA ERMITA Y LA NECRÓPOLIS DE NAVASERRADA




En primer lugar desear el pronto restablecimiento de nuestro compañero Fernando, así como la recuperación de las molestias que aquejan a Manolo y Pablo para que de nuevos estén con nosotros lo antes posible.
Alrededor de las once y media y con un día que se presentaba lluvioso y con brumas en el horizonte, comenzamos nuestra andadura por una pista cementada, que concluye en Hoyo de Pinares, y que se adentra en un paraje de montes graníticos, pinos piñoneros, sabinas, encinas, retamas, jaras  y parcelas con viñedos, la mayoría por esta parte abandonados. El verde intenso de los prados y matorrales regados por arroyos y arroyuelos dan a este paisaje una gran belleza que nos permite hacer la marcha de una forma distendida y sumamente agradable. Después de unos cuantos kilómetros por la pista, nos desviamos hacia el camino bien señalizado de la Ruta de las Viñas, que viene desde Hoyo de Pinares. En poco menos de un kilómetro accedimos a otro camino también señalizado de la Ruta de la Necrópolis y a través de un sendero a los restos de la ermita de Navaserrada y unos cientos de metros mas adelante a la Necrópolis del mismo nombre, donde un poste indicativo nos informa que las tumbas, una docena, son de origen visigodo del siglo octavo.
Los panchitos, esta vez sin la bota por ausencia de Paco, nos los tomamos debajo de un buen ejemplar de acebuche, rodeado de esparragueras con algún espárrago si cortar.  A partir de este punto decidimos volver a los coches primero desandando la senda  hasta volver al camino señalizado y luego cogiendo diversos atajos que pudimos tomar sin equivocarnos gracias a los gps de nuestros compañeros. Por esta zona las viñas se veían mas cuidadas  y el monte estaba salpicado de decenas de construcciones de diferentes estilos, formas y tamaños que cada cual se ha venido haciendo como le ha parecido. Ya cerca de los coches se observa un pequeño arroyo que se desploma de forma escalonada en una  bonita cascada.
Pusimos rumbo a Cebreros donde teníamos reservada mesa en el restaurante Avenida, situado en el centro del pueblo, a eso de las tres de la tarde. Ya sentados Chicho (por eso del santo) nos invitó a un aperitivo mientras decidía cada uno qué pedir. Tras una comida decente (primeros platos poco elaborados, pero segundos magníficos) dimos un pequeño paseo hasta el museo de Adolfo Suárez instalado en una antigua y bonita iglesia.
J.A
 

 
 
 
Enlace para las fotos:

martes, 1 de abril de 2014

El francotirador y Manolo ‘El del Bombo’


  Querido F., me reprochas que en mis críticas al nacionalismo catalán pese mucho la necesidad de no ser nacionalista español, y que aún profese la vieja creencia en la utilidad de la distinción entre izquierda y derecha y que por ello critique la indefinición de UPyD y Ciutadans. Ambos reproches son justos. Es más, yo diría que, al menos en el primero, te quedas corto: no es que pese mucho en mis artículos la necesidad de no ser nacionalista español; es que pesa mucho en todo lo que hago.

 Y quizá debería pesar más, porque para mí el nacionalismo español es tan malo como el nacionalismo catalán, o peor, y tan malo como cualquier otro; la razón es que el nacionalismo, que fue una ideología de libertad en el siglo XIX, en el XX se volvió lo contrario. En esto, creo, estamos de acuerdo. Pero me parece que tú piensas que, a diferencia del nacionalismo catalán, el español ya no existe o es cosa de cuatro frikis. Ahí es donde discrepamos: yo, en España, veo el nacionalismo español por todas partes, igual que, en Francia o Inglaterra, veo por todas partes el nacionalismo francés o inglés (razón por la cual no hay manera de que avance la única cosa un poco sensata que hemos inventado, que es una Europa unida).

 A los españoles el nacionalismo español nos viene casi de serie, como a los coches el aire acondicionado. Esto lo dice un amigo madrileño y madridista y residente en Barcelona que tiene una amiga madrileña residente en Nueva York que, cada vez que viene a Cataluña, se irrita cuando descuelga el teléfono de la habitación de su hotel y en recepción le contestan con un “Bon dia”. Sobra decir que lo que hace el PP con el catalán en Valencia o Aragón es puro nacionalismo lingüístico. En resumen: la crítica del nacionalismo debería empezar por la crítica del nacionalismo propio.En cuanto al reproche de que siga creyendo en la vieja distinción entre derecha e izquierda, también me parece justo, aunque es como si me reprocharas que siga creyendo en la vieja distinción entre el Norte y el Sur.

 La derecha y la izquierda no son, como creían las viejas izquierda y derecha, conceptos absolutos, sino relativos, meramente orientativos, pero indispensables (igual que los conceptos de Norte y Sur): son una forma de que entendamos a la primera si un partido está a favor de una mayor o menor intervención del Estado en la economía, a favor de una sanidad o una educación sobre todo privadas o sobre todo públicas, a favor o en contra del aborto, etcétera. No es que izquierda y derecha se den sin impurezas en un partido o una persona (a menudo se dan mezcladas), y además uno no es de derechas o de izquierdas a secas, sino más de derechas o más de izquierdas en esto o en aquello. Dices que en los países avanzados esa distinción ya no rige. No es cierto. Viajo mucho, quizá demasiado, y no conozco ningún país donde no rija, aunque con distintos nombres: liberales en EE UU, laboristas en UK, socialdemócratas en Alemania o Suecia.
  Es verdad que se ha puesto de moda decir lo que tú dices, y que algunos partidos han intentado practicarlo: en nuestra democracia quizá el primero fue el CDS de Suárez, y el último, UPyD; ambos trataron, o tratan, de recoger votos a izquierda y derecha –Fraga le reprochaba con razón al Suárez del CDS que en Madrid fuera de izquierdas y en Ávila de derechas–, igual que en Cataluña los trileros que defienden el llamado derecho a decidir tratan de recoger votos de independentistas y de no independentistas. Eso, en casi todas partes, recibe un nombre: populismo.
JAVIER CERCAS                 30 MAR 2014 - 00:00 

Cortesía de JP

jueves, 27 de marzo de 2014

DEHESAS DE GUADARRAMA



Se llama dehesa a un bosque claro de encinas, fresnos, alcornoques u otras especies, con estrato inferior de pastizales o matorrales, donde la actividad del ser humano ha sido intensa, y generalmente están destinadas al mantenimiento del ganado y al aprovechamiento de otros productos forestales.

Nos reunimos en la calle que va a la Dehesas, en la parte norte del pueblo, enseguida abandona el asfalto, para continuar de frente por una buena pista de tierra, el Cordel de la Calleja de los Poyales, que bordea fincas de ganado vacuno, convenientemente protegidas por cercas de piedra, en extensas fresnedas.

El fresno es un árbol fácilmente reconocible por su tronco exageradamente grueso en comparación con el enclenque ramaje, el cual suele cortarse al cero cada poco para alimentar al ganado en invierno. Al ejemplar así rapado se le dice trasmocho. Las llamadas fresnedas son frecuentes en esa zona de la provincia de  Madrid y en verano están hermosas y son frescas.

El fresno formaba antaño apretadas masas en las jugosas navas del piedemonte guadarrameño. Fresnedas que fueron cercadas y aclaradas para favorecer el desarrollo de pastizales, y que, estabilizadas desde hace siglos, trazan la amistosa frontera entre el hombre y la sierra desde El Escorial hasta Guadalix, Son parajes bucólicos, ricos y equilibrados,

Pues bien, fue  una convocatoria a la que faltaron la mitad de los marchosos y que mayoritariamente seleccionaron esta excursión puesto que no la conocíamos y además el pronóstico del tiempo aconsejaba no llegar a más altura por probable nieve y frío.

Del norte solo vinieron Jose Luis y Miguel Angel por un lado y Fernando por otro. Del sur fuimos Juan Angel, Paco y yo. Los demás marchosos tenían ausencia justificada Miguel, Jero y Pablo fuera de Madrid en “viajes”, Manolo y Chicho malitos y Jesús G. que no le tocaba.

Cuando llegamos a punto de encuentro a las 11h hacía un frío que pelaba pues eran 5ºC y un viento (entre 40-50km/h) que lo dejaba en 0ºC. Pero nos sobrepusimos a esa situación y echamos a andar pertrechados con toda la ropa que llevábamos, acordando que si la meteorología lo obligaba volveríamos haciendo la circular más corta al pueblo a comer. Aunque los blogueros decían que había ganaderías bravas no vimos nada de ellas en todo el recorrido.

Aunque las rachas de viento a veces eran molestas fuimos calentando las piernas subiendo suavemente rodeados de las fresnedas y las vacas de las dehesas. En ese recorrido el paisaje era de dehesa con granjas para la explotación ganadera y solo vacas eran nuestros acompañantes.

Nuestro objetivo primero era una ermita a la Virgen del Espino (¡qué cosa no tendrá una virgen en este país!) que estaba a una hora y 3,5km. Allí reposamos tomando los panchitos y calentando el gaznate con la bota de Paco (que casi es marchosa por el aprovechamiento que le hacemos y nunca le agradeceremos bastante su generosa aportación). Por cierto que M.Angel también se dio cuenta que en el plano del recorrido que sacamos de la web había un error puesto que no pasaba por la ermita.

 La ermita (ver foto) no tenía demasiada gracia pero nos dio refugio y descanso que necesitábamos. Se alza sobre un mogote granítico con enormes vistas: de la Peñota, de Siete Picos, de la Bola del Mundo, de la Maliciosa..., y también hacia Madrid con todas las urbanizaciones del valle. Argumentaba M.Angel que creía que Los Molinos no era un pueblo y si acaso solo urbanizaciones. Estaba en un error porque es uno más de la zona y tiene su historia:
El municipio estuvo antaño vinculado al Real de Manzanares desde tiempo de Alfonso X el Sabio. Desde la época medieval, cruzaba por el lugar la Cañada Real de Merinas que conectaba la Cañada Real Soriana Occidental con la Segoviana del Concejo de la Mesta castellana. Con el comienzo de la construcción del Monasterio de El Escorial se inicia la "industrialización" de la zona y la consiguiente necesidad de materias primas, entre ellas la harina. Así, en el tramo del río Guadarrama hoy dentro del término municipal, se construyeron al menos tres molinos harineros donde derivaban la molienda de varios cereales. De ahí el nombre del lugar, dado que las gentes empezaron a referirse a esa zona como "los molinos"

Reanudamos la marcha cerrando como casi siempre yo el grupo (esto es lo normal cuando subimos, pues bajando lo normal es que sea  Fernando), nuestro siguiente objetivo era el embalse de Los Irrios (nombre muy extraño) que alcanzamos y fuimos a pisarlo pero el viento era demasiado fuerte y decidimos verlo desde lo alto.

Traspasamos la vía del ferrocarril que va de Segovia a Cercedilla por un puente y nos metimos en el bosque de pinos superando los desniveles más duros de toda la marcha. En el bosque empezó a nevar tímidamente pero estaba ya alfombrado porque debía haberlo hecho durante toda la noche. Había la nieve suficiente para dejar un entorno bonito y no ser muy duro andar por allí. Fernando pese a su enemistad con la nieve no tuvo problemas para andar por allí. Hicimos un recorrido por el bosque de 2 kms. y llegamos a las 14hs a la estación de Tablada que está reformada pero permanece cerrada, aunque debe haber trafico escaso de trenes.

Decidimos comer allí en la estación y lo hicimos en un ambiente totalmente invernal amenazando lluvia, pero sentados en sillas y mesas que había allí de pvc aunque algo deterioradas. Gracias al vino, el café y los aguardientes pudimos resistirlo, riéndonos de todo lo que nos hace gracia relativo a los marchosos que no habían venido.

El frío nos echó de allí y salimos en dirección sur buscando el camino de bajada y regreso, pero no había tal. Así que tuvimos que saltar una valla metálica ayudados por un marchoso que la descosió, aunque luego la volvimos a reparar o casi. Desde esa altura de alrededor de los 1250ms de la estación empezamos a bajar los últimos espacios de bosque de pinos  para poder coger alguno de los caminos que transitan las dehesas. Así lo hicimos y dimos con uno de ellos que nos llevó a definido por la excursión de vuelta.



En una cómoda marcha de 6 o 7 kms, en la que Paco y yo, charlando y Fernando en nuestras cercanías (este hombre es increíble, porque está hecho un duro senderista que lo resiste todo) acompañados de una tarde asequible y a veces soleada, y que ya estaba más calmada de viento y de vez en cuando nos mojaba la lluvia llegamos en hora y media a nuestros coches. Nos fuimos a tomar un café calentito en el pueblo y después emprendimos el regreso a Madrid.

JP

Recorrido y desnivel:






Fotos:https://plus.google.com/photos/107086082323572351540/albums/5995492382923819345?banner=pwa




jueves, 20 de marzo de 2014

Ruta de los Arroyos 19 Marzo 2014

Ruta de los Arroyos 19 Marzo 2014


La excursión elegida fue la "Ruta de los Arroyos" (de las propuesta por la pagina de Vías pecuarias de la Comunidad de Madrid).
La razón de su elección es que no la habíamos hecho nunca y parecía atractiva y no demasiado dura. El punto de reunión la pedanía de Robledondo de la Comunidad de Madrid y los participantes fuimos: JG, JP, JL, Miguel Angel, Chicho, Juan Angel y Miguel. Total siete en dos coches. La primera decisión fue cambiar la dirección de la marcha y hacerla en sentido contrario al propuesto para que la comida fuese en el Puerto de Malagón.
Salimos de Robledondo (1380 m.) por un camino que indicaba hacia la Chorrera del Hornillo. Ascendimos por una vía pecuaria, a una loma (1480 m) y bajamos a un valle donde se juntan los arroyos Majadahonda y Hornillo (1380 m), a unos 300. de distancia se veía la Chorrera Alta del Hornillo, deslizándose el arroyo por una pared inclinada de roca con fuerte desnivel pero no nos acercamos.

Nueva subida por el otro lado del pequeño valle a otra loma (1480 m.). Aquí hicimos una parada para tomar unas almendras y disfrutar de las vistas. Aproveché esta parada, para ir a ver un mirador más alto y buscar allí un geocache. Las vistas que disfrutamos en esta marcha fueron espectaculares por las distancias de los horizontes.
Desde aquí, una pendiente vertiginosa, nos llevó al río Azeña (1220 m.), Cuando llegamos al fondo del valle iniciamos un laborioso viaje a las alturas siguiendo el curso del arroyo del Tobar. La senda sube con pendiente aceptable pero mal firme hacia la presa del Tobar y luego al puerto del Malagón (1540 m.) Esta subida continuada es la parte más dura de la marcha, aunque resulta agradable la compañía del arroyo.
Se cuenta que en esta zona el lobero mayor del reino (de Peguerinos) mató en 1952 al último lobo de la sierra de Guadarrama. Pobre lobo solitario que debió ver como se extinguía su manada y era acosado hasta su muerte.
Comimos en el Puerto de Malagón, como estaba previsto y aproveché el tiempo libre para buscar el mi segundo Geocache del día.
A partir de aquí siguiendo una ancha pista (otra vía pecuaria) fuimos directamente a Robledondo acortando la parte final de la marcha.

La excursión estuvo bien, no hizo demasiado calor y había mucha agua y suelo con hierba. Un poco excesiva la subida del Tobar y muy buena panorámica. También vimos caballos, vacas y bastantes casas rusticas. Además, y cosa insólita en nuestro grupo, no hubo divisiones y todos hicimos el mismo recorrido y llegamos al mismo tiempo a los coches.






Fotos:  https://picasaweb.google.com/107086082323572351540/RutaDeLosArroyos